October 17, 2021
De parte de La Haine
312 puntos de vista


Cabe m谩s que nunca interrogarse sobre la necesidad y posibilidad de una verdadera democracia. En las condiciones que impone una abrumadora crisis

Signada por la pandemia, la deuda externa impagable, la pobreza creciente y el deterioro cotidiano de las condiciones de vida y de trabajo.

鈥淓sta democracia de la alternancia no camina, quiero que el movimiento popular gobierne 20 a帽os鈥. Tal una frase que pronunci贸 el dirigente del Movimiento Evita y secretario de Econom铆a Social del gobierno nacional Emilio P茅rsico. Fue al oficiar como orador en un acto masivo organizado por las organizaciones sociales m谩s afines con el oficialismo. El evento tuvo lugar el pasado jueves siete de octubre en el estadio de Nueva Chicago.

P茅rsico expres贸 asimismo 芦Quiero construir una democracia diferente y voy a decir de una manera muy bruta lo que N茅stor dec铆a muy bien. N茅stor dec铆a que necesit谩bamos 20 a帽os para consolidar un modelo. Argentina va de tumbo en tumbo, construimos un hospital y viene el otro y no le pone los insumos, nosotros construimos una universidad y ellos la cierran. As铆 es muy dif铆cil y por eso necesitamos 20 a帽os禄.

Los rechazos de diversos analistas pol铆ticos y de los grandes medios no se hicieron esperar. Se acus贸 al dirigente de no comprender c贸mo funciona la democracia. Se parti贸 de la base de que el enorme poder铆o que confiere al poder ejecutivo en general y al presidente de la Rep煤blica en especial el sistema presidencialista, hace inconveniente la continuidad en el poder de un mismo partido o coalici贸n durante varios per铆odos presidenciales. Eso lo convertir铆a en una fuerza 鈥渉egem贸nica鈥, con mengua de la posibilidad de que la minor铆a se vuelva mayor铆a, algo considerado constitutivo de las democracias parlamentarias, de modo de que las elecciones sean realmente competitivas.

Tal criterio s贸lo se aplica a los presidencialismos, ya que se acepta que en un sistema parlamentarista, al estilo europeo, un jefe de gobierno puede durar bastante m谩s de una d茅cada (Angela Merkel en Alemania, para ir a un ejemplo cercano) sin rotaci贸n ni de personas ni de partidos. Tales licencias no se confieren en el sur del mundo.

El diputado y presidente de la Coalici贸n C铆vica, Maximiliano Ferraro, afirm贸 que el discurso del referente del Movimiento Evita 芦es la confesi贸n de que no los convoca la democracia, lo que quieren es un sistema que les permita perpetuarse y para eso necesitan seguir fabricando y sometiendo a los pobres禄.

Otro integrante de la alianza opositora dijo al respecto: 芦Autoritaria la definici贸n de democracia de P茅rsico. No entiende c贸mo funciona la democracia. Por lo que dijo, dudo que crea en ella鈥, opin贸 Fernando S谩nchez, candidato a diputado de Juntos por el Cambio en la lista de Mar铆a Eugenia Vidal.

Las manifestaciones del dirigente oficialista deben encuadrarse en la l贸gica de la llamada 鈥済rieta鈥. De acuerdo a ella, la contraposici贸n entre el peronismo y la oposici贸n de derecha ser铆a un eje sobre el cual se estructuran proyectos de sociedad contrarios en todos sus puntos fundamentales. Un gobierno de 鈥淛untos por el Cambio鈥 encarnar铆a un ataque frontal contra las condiciones de vida y los derechos de las clases populares (lo que es cierto en lo sustancial) mientras que un gobierno de la coalici贸n peronista entra帽ar铆a una amplia reivindicaci贸n de los intereses y derechos de esos sectores.

驴O ser谩 que funciona? 驴A favor de qui茅n?

Ocurre que durante el actual gobierno, e incluso si nos remontamos a los 煤ltimos a帽os del segundo per铆odo presidencial de Cristina Kirchner, es muy evidente que esto 煤ltimo dista de ser verdad. Valga como ejemplo la actual pol铆tica de pago pleno de la monumental deuda contra铆da con el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la presidencia de Mauricio Macri. El gobierno cambiemita tom贸 la abrumadora deuda, y sus sucesores, supuestos portadores de una pol铆tica contrapuesta, se encargan de pagarla, someti茅ndose a los dictados del FMI.

La perspectiva es un pr贸ximo acuerdo con el organismo internacional que postergue vencimientos, con 鈥渁livio鈥 en el presente a cambio de hipotecar el futuro. Por a帽adidura es probable que el referido 鈥渁livio鈥 sea concedido a condici贸n de la devaluaci贸n del tipo de cambio, reducci贸n del gasto p煤blico y funestas reformas de sentido regresivo para los derechos laborales y el sistema previsional. Todo en contra de las ya muy deterioradas condiciones de vida y de trabajo de las mayor铆as populares.

Ambas coaliciones se complacen en argumentar que representan 鈥渕odelos de pa铆s鈥 diferentes. Sin embargo, bajo el gobierno de una y otra ha proseguido el agronegocio basado en semillas transg茅nicas y agroqu铆micos, y se ha desarrollado la megaminer铆a y el fracking. Si nos remitimos a una cuesti贸n de percepci贸n m谩s inmediata, el gobierno de Mauricio Macri y el actual han constituido una continuidad en materia de deterioro de salarios, jubilaciones y prestaciones sociales. V铆a inflaci贸n elevada acompa帽ada de aumentos insuficientes en los ingresos populares.

En ese sentido, al contrario de lo sostenido por P茅rsico, puede afirmarse que la democracia de 鈥渁lternancia鈥 parece empezar a funcionar en Argentina. Se han sucedido en el ejercicio del poder pol铆tico dos coaliciones que disputan sobre una serie de cuestiones, pero mantuvieron inalteradas muchas otras. Eso conforma un consenso impl铆cito que garantiza que el funcionamiento de la sociedad no se aparte de las grandes coordenadas del capitalismo de nuestra 茅poca.

Los ciudadanos optan entre dos polos que sostienen pol铆ticas similares en muchos aspectos y que se esfuerzan por presentarse como 鈥渕oderados鈥 frente a opciones 鈥渆xtremas鈥, por m谩s que sus adversarios los acusen de 鈥渞adicales鈥. Una manifestaci贸n de esto fueron las recientes PASO en las que los oponentes han 鈥渃ompetido鈥 en la vaguedad y generalidad de sus propuestas.

Es as铆 precisamente c贸mo funciona la 鈥渁lternancia鈥 en los pa铆ses que son tomados como ejemplares, en su mayor铆a integrados al capitalismo m谩s desarrollado: Bases sociales desmovilizadas, planteos ideol贸gicos cada vez menos radicales. E interpelaci贸n privilegiada a los sectores menos politizados, con opciones fluctuantes, susceptibles de pasar del apoyo de un partido o coalici贸n a la contraria.

驴Y si hablamos en serio de democracia?

Sin embargo, por razones bien diferentes a las que alentaron los dichos del dirigente del Frente de Todos, puede argumentarse que la 鈥渁lternancia鈥 democr谩tica no funciona. Claro que para orientarse hacia esa conclusi贸n se necesita virar el 谩ngulo de clase desde el cual se aprecia la realidad.

Abandonar la mirada de la 鈥済obernabilidad鈥 que asegura el pac铆fico ejercicio del poder por el gran capital para dirigirse a la realidad concreta de lxs explotadxs y lxs excluidxs y sus posibilidades de cambiar de vida.

La democracia que padecemos no es operativa desde el punto de vista de una aut茅ntica democratizaci贸n de la sociedad en general y del sistema pol铆tico en particular. En la pr谩ctica tiende a hacer desaparecer la lucha pol铆tica entre proyectos realmente diferentes en beneficio de la 鈥済esti贸n鈥 de un proyecto capitalista 煤nico. Del cual a lo sumo se discuten los ritmos y los detalles de su desarrollo.

Este supuesto 鈥済obierno del pueblo鈥, no funciona a la hora de satisfacer las necesidades populares, como marca cualquier indicador social que se tome en cuenta a lo largo de los 煤ltimos a帽os. Y tampoco es 煤til para poner en juego otros mecanismos de participaci贸n de la ciudadan铆a que vayan m谩s all谩 del sufragio cada dos a帽os.

Voto que permite elegir a representantes a lxs que sus votantes no pueden exigirle ninguna responsabilidad ni demandarles un cambio de rumbo en pol铆ticas que resulten perjudiciales para los intereses de quienes los eligieron. No hay forma de dar instrucciones a los representantes, menos a煤n de revocarles el mandato si no las cumplen.

Y es justo en ese juego que adquiere sentido la llamada 鈥渁lternancia鈥. Disconforme con un gobierno, el votante no tiene otro recurso que votar por quienes se encuentran en la oposici贸n. Como quiere asegurarse de votar a candidatos que triunfen, el ciudadano lo hace por el otro t茅rmino del bipartidismo (鈥渂icoalicionismo鈥 en el caso argentino actual), el 鈥渧oto麓util鈥 que le llaman.

Y as铆 llega a producirse la 鈥渁lternancia鈥, una v谩lvula de escape para que las expectativas de cambios se circunscriban al apoyo a otra coalici贸n, que asumir谩 el gobierno sin un programa que se distancie de un modo radical del de sus predecesores. Y cuya pr谩ctica concreta albergar谩 a煤n menos diferencias sustanciales.

La legitimidad se construye en una confrontaci贸n previsible, cuyos l铆mites tienden a ser fijados por poderes f谩cticos que no son votados por nadie, y nada tienen que ver con la voluntad popular. Los grandes conglomerados y empresas oligop贸licas resultan los ganadores permanentes, 鈥渏untando con la pala鈥 sus ganancias, con unos y con otros.

Es precisamente un panorama de ese tipo, desolador para el punto de vista de las mayor铆as populares, el que constituye el modo m谩s deseable de legitimaci贸n para el gran capital. No hay proyectos en disputa, casi no hay 鈥渋deolog铆a鈥, s贸lo 鈥減ragmatismo鈥. No en vano los analistas pol铆ticos m谩s consecuentes en su conservadurismo destacan que, pese a la crisis sostenida y generalizada, en Argentina la 鈥渄emocracia鈥 se consolida, y eso ser铆a algo para celebrar.

Consideran un activo a capitalizar que nuestra sociedad no haya enfrentado rebeliones masivas como las que s铆 se han producido en Colombia, Chile, Ecuador y otros pa铆ses. Por cierto que la propaganda de la oposici贸n de derecha dir谩 otras cosas, incluida la desmesura de comparar a Argentina con Venezuela o Cuba.

Hay que tomar de los voceros m谩s l煤cidos de la clase dominante el 鈥渃onsejo鈥. En tanto que siga funcionando una democracia que acata los requerimientos del gran capital local e internacional, no hay esperanzas de introducir transformaciones sociales profundas. Y seguiremos marchando hacia la legitimaci贸n de una sociedad atrozmente desigual e injusta, con muy elevados niveles de pobreza, desempleo y precariedad laboral.

Pensar en articular un modelo de pa铆s realmente diferente e innovador, entra帽a la superaci贸n de la 鈥済rieta鈥, encubridora del consentimiento a un destino empobrecedor, con una 铆nfima minor铆a gobernando en nombre del 鈥減ueblo鈥. Y necesita asumir una concepci贸n de democracia que incorpore la centralidad de la lucha de clases y la conclusi贸n de que no hay beneficios comunes ni acuerdos duraderos posibles entre quienes s贸lo poseen su trabajo y quienes facturan muchos millones de d贸lares obtenidos de la explotaci贸n de las trabajadoras y trabajadores.

La conclusi贸n es que no hay democracia posible en el capitalismo, no existe gobierno del pueblo sin una transformaci贸n social radical. Se trata de pasar de los mecanismos eficientes para encubrir la dictadura de una peque帽a minor铆a a los necesarios para hacer real el postulado de que el pueblo es soberano. Lo que requiere un cambio que no puede obtenerse s贸lo en las urnas sino, sobre todo, en las calles.

La Haine




Fuente: Lahaine.org