March 12, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
214 puntos de vista


Este art铆culo pretende contribuir a la perspectiva de los pueblos para una soluci贸n a la actual crisis estructural del capitalismo. Se ha desarrollado a partir de la teor铆a de la 鈥渕odernidad democr谩tica鈥 -en contraposici贸n a la modernidad capitalista- defendida por el l铆der del pueblo kurdo Abdullah 脰calan, que se encuentra en r茅gimen de aislamiento en la isla-prisi贸n de Imrali desde 1999.

En particular, desarroll贸 la modernidad democr谩tica y el 鈥減aradigma democr谩tico, ecol贸gico y de liberaci贸n de la mujer鈥 contra el poder, el Estado, el sistema de dominaci贸n masculina, la historia, la filosof铆a, el cientificismo y la tr铆ada Estado-naci贸n, industrialismo y capitalismo. Este breve resumen del paradigma de 脰calan pone de relieve ciertos elementos principales de un sistema que los movimientos y las sociedades ajenos al sistema dominante, que buscan la igualdad, la libertad y la democracia, pueden establecer con una perspectiva comunal-democr谩tica. Por supuesto, explicar el sistema de modernidad democr谩tica como alternativa a la modernidad capitalista est谩 fuera del alcance de este art铆culo, pero lo que sigue espera ofrecer un marco.

La crisis y un enfoque err贸neo

Es posible que todas las fuerzas sociales no estatales y lo que podemos conceptualizar como 鈥渓os pueblos鈥 encuentren una salida al caos actual. No se trata de una 煤nica forma de salida, sino que son posibles y esperables varias soluciones seg煤n el nivel de los movimientos implicados en los proyectos y su pr谩ctica. Hay muchas categor铆as y segmentos que est谩n fuera del sistema, o que han sido excluidos a causa de los intereses hegem贸nicos. Su alcance var铆a de un Estado a otro y de una 茅poca a otra.

Los grupos de inter茅s econ贸mico y cient铆fico, agrupados en torno al Estado, pueden denominarse la alta sociedad, la oligarqu铆a o, m谩s coloquialmente, 鈥渓os grandes y los buenos鈥. En oposici贸n a esto, podemos incluir a todos los grupos que se encuentran en el otro extremo de la dicotom铆a dial茅ctica: las clases oprimidas y los grupos 茅tnicos, culturales, religiosos y de g茅nero: el pueblo. A medida que cambia la situaci贸n de las variables en el contenido, los grupos dentro del 谩mbito del pueblo disminuyen o aumentan. A lo largo de la historia, estas categor铆as han cambiado de sistema en sistema y han evolucionado hasta convertirse en los grupos sociales m谩s complicados que existen en la actualidad.

Es evidente que los pueblos se vieron profundamente afectados por la crisis, que comenz贸 en 1968 con los movimientos juveniles mundiales, cobr贸 impulso con el colapso del socialismo sovi茅tico en 1989, y se profundiz贸 con el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Con la invasi贸n de Irak el 20 de marzo de 2003 y la posterior Primavera 脕rabe de 2011, las convulsiones en el mundo alcanzaron dimensiones que podemos llamar hist贸ricas. Ahora, la revoluci贸n de Rojava/Norte de Siria, que contin煤a con 茅xito desde 2012 con un paradigma democr谩tico, ecol贸gico y de liberaci贸n de la mujer, se ha convertido en una nueva esperanza revolucionaria para los pueblos y las fuerzas fuera del sistema. Aunque esta revoluci贸n tiene lugar a nivel local, su perspectiva e ideas son universales. Tanto esta revoluci贸n como, en general, la b煤squeda de la libertad de los pueblos, contin煤a con escaladas interrumpidas por breves par茅ntesis y cambios de 谩rea y caracter铆sticas. Por otro lado, la lava rociada sobre los pueblos por las contradicciones internas del sistema dominante es cada vez m谩s abrasadora. El desempleo, el hambre y la lucha contra el empeoramiento de los problemas sanitarios, medioambientales y educativos dominan la agenda de todos los estratos sociales. Se ha hecho evidente que las fuerzas dominantes del sistema han perdido, en comparaci贸n con el siglo XIX, la capacidad de resolver los problemas por s铆 mismas y que las soluciones impuestas est谩n lejos de producir resultados significativos y no hacen m谩s que empeorar el caos. Las fuentes de la crisis no podr谩n transformarse en las fuentes de una soluci贸n y s贸lo en el caso de que cambien, podr谩n asumir una funci贸n de reconciliaci贸n sobre la base de principios correctos.

Los pueblos desarrollar谩n soluciones como lo han hecho a lo largo de la historia. Ya se llame historicidad, tradici贸n, cultura o lo que sea, todos los grupos humanos tienen una historia. Desde la existencia de la sociedad de clanes, las comunidades humanas han desarrollado reflejos existenciales ante la geo-cultura y las estructuras pol铆ticas. Esta postura tiene un car谩cter comunitario y democr谩tico.

Al observar a los individuos convertidos en primates por el sistema capitalista, no podemos ignorar la postura comunal y democr谩tica. Incluso, en el estado m谩s primitivo un individuo no puede vivir ni un d铆a sin un nivel comunal de la sociedad. Aunque las operaciones de lavado de cerebro que niegan la sociedad hayan hecho olvidar la importancia de esta realidad, se trata de un hecho social fundamental. Ning煤n individualismo tiene la posibilidad de sobrevivir sin una conexi贸n con su sociedad. Si el sistema capitalista del siglo XX -en particular la estructura del Estado- no se hubiera apoyado en la derivaci贸n de tres sectas -la socialdem贸crata, la socialista real y la de liberaci贸n nacional- quiz谩 no hubiera conocido la crisis actual. La caracter铆stica fundamental de estas tres sectas fue su llegada al poder ofreciendo esperanza a los pueblos. A pesar de ello, durante 150 a帽os -desde las revoluciones de 1848- han dicho 鈥溌rimero tomaremos el poder y luego cada uno tendr谩 lo que le corresponde!鈥. Es decir, concibieron la llegada al poder como el eslab贸n fundamental para la resoluci贸n de los problemas sociales. El objetivo principal de sus programas era la obtenci贸n del poder y la posterior transformaci贸n del mundo o de la sociedad. Todos sus modos de lucha estaban vinculados a esta perspectiva. Esta estrategia no funcion贸 y provoc贸 una gran decepci贸n.

Como bien dijo Immanuel Wallerstein: 鈥淪i trabajas dentro de la estructura de poder del sistema capitalista no puedes ser una alternativa鈥. Este Leviat谩n amasado por los m谩s nacionalistas, sexistas, religiosos y cientificistas de la modernidad, fue aceptado como el marco fundamental y correcto en el que librar la lucha.

El Estado-naci贸n centralizado se present贸 como un veh铆culo m谩s progresista y solucionador de problemas o, m谩s correctamente, como un objetivo. No se desarroll贸 ning煤n an谩lisis para el Estado-naci贸n, cuya base era el nacionalismo al por mayor del gobierno, el comunitarismo sexista, el fanatismo religioso y el positivismo cient铆fico, que cre贸 el ciudadano m谩s hinchado y monstruoso de la historia, disolvi贸 toda la sociedad dentro del Estado y condujo al fascismo. Cuando este veh铆culo, que el poder gobernante infiltr贸 en las propias periferias de la sociedad, se convirti贸 en el veh铆culo preferido del socialismo cient铆fico, el destino del socialismo qued贸 sellado desde el principio. La disoluci贸n oficial de la URSS en 1989 fue s贸lo una formalidad.

Como si los estratos del Estado fueran inexpugnables -recordando el cielo-, se convierte en un programa de esperanza lleno de recursos de vida. Se fundan partidos y se hacen guerras. Luego, en caso de victoria, se comparten los medios del Estado, los valores de lo que se llama sociedad, con sus seguidores. Cuando se trata de las amplias masas de la sociedad no queda nada. La misma historia de siempre. Si no se gana, la guerra contin煤a.

Formas duraderas de resoluci贸n

En ese caso, si la historia debe aprender en un sentido del pasado, debemos producir una soluci贸n duradera, de ra铆z y de principios a la actual situaci贸n de crisis-caos en favor del pueblo. Lo que conduce a la derrota es no tomar como base la postura comunal y democr谩tica del pueblo. Por muchos an谩lisis sociales que se hagan, por muchas estrategias y t谩cticas y organizaciones que se establezcan, por muchas acciones que se lleven a cabo, e incluso por muchas victorias que se consigan, el punto al que se llega es encontrarse con el sistema en su peor momento. Lenin, el genio revolucionario del siglo XX, expresaba una verdad fundamental cuando dec铆a: 鈥淣o hay camino al socialismo fuera de la democracia鈥. Pero incluso 茅l cre铆a que hab铆a un atajo hacia el socialismo sin la experiencia de la democracia. La inmensa acumulaci贸n sovi茅tica -millones hicieron el mayor sacrificio y miles de los m谩s grandes intelectuales fueron sacrificados- supuestamente gan贸 por la obsesi贸n del poder, pero fue incapaz de ir m谩s all谩 de facilitar el trabajo del sistema. La principal lecci贸n que hay que aprender de este gran experimento del siglo XX -la Revoluci贸n de Octubre- es que las soluciones duraderas y de principio al capitalismo s贸lo pueden lograrse transformando las posturas democr谩ticas de los pueblos en sistemas comunales-democr谩ticos integrales. Mientras la democratizaci贸n no se libere de la enfermedad de la formaci贸n del Estado, no se podr谩 alcanzar un sistema democr谩tico.

Para conocer mejor nuestra forma de soluci贸n debemos volver a mirar la historia. Retrocedamos mucho en el tiempo. Fueron los pueblos llamados b谩rbaros, que ten铆an un orden comunal y no reconoc铆an al Estado, los que acabaron con el 煤ltimo imperio romano esclavizador. El orden comunal monasterial tambi茅n ro铆a a Roma desde dentro. Fueron estas fuerzas las que disolvieron aquella horrenda maquinaria esclavista. Eran fuerzas comunales y democr谩ticas, pero sus dirigentes las enga帽aron con las migajas del poder. En lugar de desarrollar una Europa democr谩tica, introdujeron un Estado feudal y desp贸tico. Tales movimientos surgieron en todos los lugares donde se super贸 la esclavitud. Cuando el Renacimiento acab贸 con el feudalismo de la Edad Media, surgieron por todas partes ciudades que eran islas de democracia. La democracia de las ciudades se desarroll贸. La Europa democr谩tica estaba ahora en la agenda de la historia. La Gran Revoluci贸n Francesa (1789), las revoluciones inglesa (1640) y estadounidense (1776) anteriores, y los comuneros en Espa帽a y muchos otros pa铆ses europeos a partir del siglo XVI, fueron la voz estruendosa de la democracia. Pero esa herramienta de fuerza, siempre taimada y feroz, del poder b茅lico, trabajaba para un sistema opresor, ya fuera antiguo o nuevo. A unos los tom贸 de su lado, a otros los aplast贸. Se trag贸 a las ingenuas fuerzas de la democracia en su v贸rtice hist贸rico. Como un tumor canceroso en crecimiento, este poder b茅lico se nutri贸 de las guerras de los siglos XIX y XX, dando lugar a los reg铆menes m谩s inhumanos, al fascismo racista y al totalitarismo, dando lugar al gran caos actual.

Las tradiciones democr谩tico-comunitarias son universales, como los eslabones de una cadena. Nos conectan con el pasado m谩s antiguo y con los lugares m谩s rec贸nditos. No estamos solos. La historia y los lugares son comunales y democr谩ticos, que deber铆an ser nuestros y no del sistema. Es nuestra tarea evitar la p茅rdida de conocimiento, seleccionar los medios pol铆ticos correctos y volver a la moral social. Todo esto tiene que ver con la 鈥渃onciencia鈥. Los medios pol铆ticos es el tema en el que m谩s debemos detenernos. En resumen, lo llamamos democracia comunal sin Estado. No se trata de una ausencia de autoridad o de orden. Es un orden significativo e ilustrado de autoridad apoyada por el pueblo. Una democracia popular no estrangulada en la burocracia, con funcionarios p煤blicos elegidos cada a帽o y con la posibilidad de que el pueblo retire el mandato que ha dado.

Democracia de clase

Llamemos la atenci贸n sobre una de las cuestiones fundamentales que hay que dilucidar. Se trata del hecho de que la democracia de clases no puede tener el sentido y el deseo que tiene. Seg煤n las teor铆as dominantes de la ciencia social marxista, es una conclusi贸n inevitable de la progresi贸n de la historia de 鈥渆sclavo鈥 a 鈥渟iervo鈥, y finalmente a 鈥渢rabajador, proletario鈥 y que sin que se experimenten estos fen贸menos no podemos llegar al socialismo ni a la libertad-igualdad. En ese caso, decir 鈥渧iva la esclavitud, viva la servidumbre, vivan los obreros鈥, es decir revoluci贸n de clase, democracia de clase, seguida de dictadura. En la democracia comunal de los pueblos no hay lugar para los esclavos, los siervos o los trabajadores. La consagraci贸n de las clases y grupos oprimidos es una vieja enfermedad. Como indica su nombre, si la democracia comunal existe en un lugar, no habr谩 opresi贸n ni explotaci贸n injusta. Los sistemas tir谩nicos pueden esclavizar e institucionalizar la servidumbre y el trabajo. Pero una vez que la democracia se ha desarrollado, entonces no hay esclavitud, servidumbre o estatus de trabajador. La gente trabajar谩, pero lo har谩 para s铆 misma, como miembro de su propia comuna. El comunismo y la democracia est谩n inseparablemente unidos. La definici贸n y la historia de la democracia a la que aspiramos es as铆.

Igualdad y libertad

El v铆nculo entre libertad e igualdad en las democracias es absolutamente comprensible. No son alternativas la una a la otra. Sin embargo, por mucho que se desarrolle la democracia, las libertades se desarrollan en la misma medida. A medida que se desarrollan las libertades surge la igualdad. La democracia es el verdadero 谩mbito en el que crecen la libertad y la igualdad. La libertad y la igualdad que no se basan en la democracia s贸lo pueden ser de clase. S贸lo una clase, grupo o grupos preferentes. Para los dem谩s s贸lo queda el ser gobernados y la esclavitud. En la democracia popular, al ser la base el autogobierno, la igualdad y la libertad se generalizan. Por lo tanto, la libertad y la igualdad m谩s amplias se encuentran en las democracias populares, en las democracias en las que no hay Estado ni poder. Las democracias no niegan el Estado, pero tampoco son una cubierta ornamental del Estado. Es una falacia exigir la democracia destruyendo el Estado. De hecho, el Estado -que a largo plazo deber铆a marchitarse- puede implementar la integridad de principios de las democracias.

Leg铆tima defensa

Es indiscutible que la democracia es el medio m谩s eficaz para resolver los problemas sociales, ante todo la paz. No toma su poder de la guerra, aparte de la leg铆tima defensa esencial, sino de la capacidad de persuasi贸n. Compara lo que se perder谩 en la guerra con lo que se ganar谩 mediante la persuasi贸n y se esfuerza por desarrollar soluciones acordes con los intereses de los pueblos. Un debate audaz y realista con una amplia participaci贸n dilucida los problemas, tras lo cual pueden aplicarse soluciones arraigadas. La democracia de Atenas constituy贸 el mejor entorno para la filosof铆a. Sin la democracia ateniense, Arist贸teles, Plat贸n y S贸crates habr铆an sido inimaginables. De no haber sido por las democracias urbanas del Renacimiento, las revoluciones de la ciencia y el arte no habr铆an podido desarrollarse.

Econom铆a

No se puede subestimar la contribuci贸n econ贸mica de las democracias. Si en una sociedad existe un sistema democr谩tico, no habr谩 un monopolio de los valores econ贸micos y tampoco habr谩 pillaje. Tampoco se abandonar谩 a los individuos a la improductividad. Las democracias no aprueban la b煤squeda extrema de beneficios ni la ociosidad e irresponsabilidad individual e institucional. En este 谩mbito se acabar谩 estableciendo un equilibrio 贸ptimo entre la econom铆a p煤blica y la privada. La relaci贸n entre la democracia, la productividad econ贸mica y el desarrollo ha sido probada por muchos estudios. Adem谩s de la productividad, las democracias son el mejor entorno para una distribuci贸n justa y una inversi贸n adecuada. Tambi茅n son un factor fundamental para que la producci贸n responda a las demandas reales de la poblaci贸n y se establezca un equilibrio entre la oferta y la demanda. De este modo, se abre la posibilidad de crear un aut茅ntico mercado social. El esp铆ritu de competencia sustituir谩 a la rivalidad mortal. Al reducir al m铆nimo la falta de equilibrio entre la oferta y la demanda, la inflaci贸n y la manipulaci贸n financiera, principales causas de la crisis, expresar谩 su poder de soluci贸n. Se encontrar谩 una soluci贸n fundamental al desempleo sistem谩tico.

Mujeres

La cuesti贸n de la mujer es la m谩s urgente de las cuestiones sociales fundamentales. A lo largo de la historia, el sistema dominado por los hombres ha impuesto a las mujeres todo tipo de opresi贸n, explotaci贸n, violencia y cosificaci贸n, en resumen, un sistema de esclavitud. Esto hace necesario que abordemos la cuesti贸n de la mujer como un tema principal y la base de todas las cuestiones, no s贸lo como una parte de los problemas sociales. Tambi茅n debe tratarse como una cuesti贸n fundamental de libertad en los 谩mbitos pol铆tico, econ贸mico, moral, social y cient铆fico, y no s贸lo en los debates. La l铆nea/lucha por la libertad de las mujeres y la acumulaci贸n hist贸rica de las mujeres debe tomarse como una luz de gu铆a. La lucha por la libertad que llevan a cabo los movimientos de mujeres no es s贸lo contra la modernidad capitalista, sino que es una lucha m谩s profunda contra la dominaci贸n masculina y debe constituir la base del nuevo paradigma alternativo. No puede posponerse y dejarse para despu茅s de la revoluci贸n como en el pasado. La Ideolog铆a de la Liberaci贸n de la Mujer, tal y como la propone el movimiento de mujeres kurdo desde los a帽os 90, debe considerarse como un elemento principal y un faro de la lucha por la libertad, la igualdad y la democracia. Al igual que en muchos lugares del mundo, en Rojava/Norte de Siria la l铆nea de libertad de las mujeres est谩 abriendo camino y es una esperanza de liberaci贸n. Es de suma importancia profundizar en esta experiencia y acumulaci贸n y abordarla junto con la ciencia de Jineoloj卯 desarrollada por Abdullah 脰calan y el movimiento de mujeres kurdas. El Foro Social Mundial y otros foros revolucionarios pueden desarrollar una perspectiva nueva y m谩s anal铆tica con esta ciencia.

J贸venes

Es necesario enfocar a la juventud en la lucha por una sociedad democr谩tica de una manera distinta. Al ser socializados, los j贸venes se enfrentan a enormes trampas. Aunque est谩n confundidos por el condicionamiento social patriarcal tradicional, por un lado, y por el condicionamiento ideol贸gico del sistema, tienen una naturaleza abierta a nuevas ideas. Son ingenuas cuando se trata de lo que ocurre. Bajo la influencia de la vieja sociedad, est谩n lejos de descubrir lo que se les ha preparado. Ni siquiera pueden recuperar el aliento ante las mil y una artima帽as del sistema capitalista. Todo esto hace imprescindible que se dise帽e una educaci贸n social especialmente para los j贸venes. La educaci贸n de los j贸venes es algo que requiere un gran esfuerzo y paciencia. A cambio, tienen una audacia y un dinamismo capaces de escribir epopeyas. Una vez que han comprendido los objetivos y los m茅todos, no hay nada que no puedan conseguir.

Acci贸n y organizaci贸n

Las formas de acci贸n y organizaci贸n en las democracias son al menos tan importantes como su autodefinici贸n. Mientras que la autodefinici贸n conduce m谩s bien a iluminar el objetivo, es una condici贸n sine qua non que la organizaci贸n y la acci贸n est茅n correctamente definidas. Si no hay armon铆a entre el objetivo y los medios y se resuelve correctamente el equilibrio entre ellos, es dif铆cil que las democracias progresen. Las democracias que se basan 煤nicamente en los objetivos o en los medios se asemejan a una persona con una sola pierna. 驴Hasta d贸nde puede llegar una persona con una sola pierna?

Modelos de participaci贸n y de congresos

Dado que la crisis actual no puede superarse por oposici贸n a la voluntad popular, la participaci贸n popular es obligatoria. La participaci贸n debe ser popular y democr谩tica. Esto no puede funcionar sin un sistema de congresos. Quiz谩s en los siglos XIX y XX los estados capitalistas no ten铆an que compartir la autoridad estatal con los congresos populares, pero en la crisis actual los estados no pueden dar un paso adelante sin reconocer la iniciativa popular. Las severas condiciones de la crisis hacen imprescindible una participaci贸n popular amplia, duradera e institucionalizada. En consecuencia, la muy restringida participaci贸n popular de los siglos XIX y XX s贸lo puede encontrar sentido en la actualidad con los congresos. Estos congresos no ser谩n ni de partido ni semiestatales. Ser谩n congresos populares surgidos de las condiciones hist贸ricas. Los pueblos se han distanciado de las tres sectas del capitalismo -el socialismo realmente existente, la socialdemocracia y la liberaci贸n nacional- y posteriormente del Estado, entrando en el proceso de los congresos. Al igual que no se rechaza totalmente el Estado, tampoco se acepta como antes. En consecuencia, es posible que desempe帽en un papel en la resoluci贸n de las crisis sociales en el marco de unos principios claros. El tama帽o cada vez m谩s reducido de los estados y la aparici贸n de nuevos modelos de estado muestran la necesidad de un modelo de congreso.

Adem谩s, en los pa铆ses en los que existen graves problemas nacionales, los modelos de congresos pueden desempe帽ar un papel amortiguador. Tambi茅n para muchas comunidades y grupos son necesarios los congresos de nivel inferior. La capacidad que tienen los congresos de aglutinar la participaci贸n de diferentes partidos, opiniones y creencias demuestra que las democracias no podr谩n funcionar sin ellos. En conclusi贸n, ser谩 realista pensar en las soluciones congresuales no como una alternativa a los estados, sino como modelos de soluci贸n paralelos en un periodo en el que los estados por s铆 solos no pueden resolver problemas graves.

En definitiva, de todas estas soluciones y tesis, ser铆a un error sacar la conclusi贸n de que: 鈥淟as civilizaciones luchar谩n entre s铆 hasta la victoria sin reconciliaci贸n鈥. Tales juicios, procedentes de un an谩lisis dial茅ctico destructivo, no nos parecen apropiados para la dial茅ctica de flujo universal que intentamos abrir con una visi贸n filos贸fica. Aunque existan inclinaciones destructivas, lo fundamental es el desarrollo rec铆proco (una relaci贸n simbi贸tica). La naturaleza de la sociedad funciona con esa dial茅ctica, con relaciones rec铆procas y vida en com煤n. La historia y la actualidad presentan multitud de ejemplos de este tipo.

La primera condici贸n para ello es que las civilizaciones reconozcan la identidad de las dem谩s y muestren respeto. Tratar de imponer la propia identidad a la de los dem谩s mediante diversos m茅todos es un m茅todo destructivo, no reconciliador. Es un m茅todo que se utiliz贸 con frecuencia en la historia y es la v铆a de la guerra de poder que en la actualidad se ha impreso en las sociedades.

Los que queremos constituir un sistema alternativo, un sistema comunal-democr谩tico, debemos replantear nuestra b煤squeda desde nuestra historia y experiencia de lucha. Quienes se oponen al sistema global del capitalismo pueden, haciendo una autocr铆tica respecto al pasado para crear una comprensi贸n m谩s compacta de la historia y la sociedad, romper con la civilizaci贸n capitalista y avanzar hacia una civilizaci贸n democr谩tica integrada con la libertad, la igualdad y el comunalismo.

FUENTE: Adem Uzun / Komun Academy / Fecha de publicaci贸n original: 22 mayo 2020 / Traducido por Rojava Azadi Madrid / Edici贸n: Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org