December 8, 2020
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Luz Gonz谩lez Rubio

Mujeres de Negro contra la guerra-Madrid

La desertora es una reedici贸n de relatos escritos por Halma Ang茅lico, escritora nacida en 1888, muy conocida en tiempos de la II Rep煤blica como escritora y, sobre todo, autora teatral, cuyo rastro se perdi贸 en la historia, como el de tantas mujeres intelectuales de su 茅poca, despu茅s de la guerra.

En el pr贸logo del libro (editorial Renacimiento), Ivana Rota, su editora, hace una amplia rese帽a biogr谩fica de la autora: su feminismo y la represi贸n sufrida por su militancia de izquierdas al final de la guerra, su presidencia del Lyceum Club, pr贸ximo a la Instituci贸n Libre de Ense帽anza, y su cargo de vicepresidenta de la Asociaci贸n Nacional de Mujeres espa帽olas. Tambi茅n se habla de su pertenencia al sindicato anarquista, CNT, del que se dio de baja en 1938 por las crueles cr铆ticas de sus compa帽eros a ra铆z del estreno de su obra teatral AK y la Humanidad. Esta obra se anunciaba como la adaptaci贸n de un relato del escritor ruso Jefim Sosulia y contaba con la autorizaci贸n de la Junta de Espect谩culos. El estreno, que recibi贸 los aplausos de p煤blico, tuvo lugar el mes de agosto de 1938.

Por esas mismas fechas, el 18 de julio, solo un mes antes de la representaci贸n, el presidente de la Rep煤blica, Manuel Aza帽a, pronunciaba su c茅lebre discurso Paz, piedad y perd贸n en el ayuntamiento de Barcelona, con el deseo inequ铆voco de parar la guerra, (acababa de empezar la batalla del Ebro, que durar铆a de julio hasta noviembre). La pieza teatral de Halma Ang茅lico tiene esa misma intenci贸n pacificadora, es una llamada a la reconciliaci贸n y a parar el derramamiento de sangre que estaba teniendo lugar y que duraba ya dos a帽os. Ni 茅l ni ella fueron escuchados; Aza帽a fracas贸 en su intento y la guerra continu贸 hasta el final, sin perd贸n y con el trato m谩s despiadado por parte de los vencedores. En cuanto a Halma, sus compa帽eros anarquistas presionaron al gobierno para que se retirara la obra de los escenarios. Un dato significativo es que la edici贸n impresa de la misma apareciese dedicada a Indalecio Prieto, quien acababa de salir del Gobierno de Negr铆n por discrepancias pol铆ticas, con estas palabras: A Indalecio Prieto, perseverante voluntad, que piensa, siente y crea. (Los que han retirado el nombre de este pol铆tico de una calle de Madrid, seguro que ignoran este hecho).

Como dice Yolanda Garc铆a Serrano, en una entrevista que le hicieron con motivo del estreno de su obra Halma en el teatro Valle Incl谩n de Madrid, sobre la vida de nuestra escritora: 鈥淔ueron sus propios compa帽eros anarquistas los que acabaron con ella. Halma Ang茅lico, una escritora cat贸lica y militante de la CNT, una rotunda y temperamental feminista, fue tachada de contrarrevolucionaria por ensalzar, en plena guerra civil, los valores de la educaci贸n y el amor frente al horror de la batalla鈥.

Su nombre real es Mar铆a Francisca Clar Margarit, pero fue m谩s conocida por sus seud贸nimos, primero el de Jean Ryus, con el que public贸 dos obras de teatro que no se llegaron a representar, y el de Halma Ang茅lico, por el que se la conoce, y con el que tuvo un 茅xito considerable como autora dram谩tica a partir del estreno de Entre la Cruz y el diablo.

Respecto a este libro de relatos, La desertora, si bien, el contenido del libro no responde enteramente a lo que espera por el t铆tulo, no por eso pierde inter茅s. Desde luego, tiene frases e ideas que muestran el antibelicismo de su autora, y como muestras veamos estos p谩rrafos del texto. En el primero se narra el fusilamiento de una cadena de presos espa帽oles, del que forma parte el marido de la protagonista, que han sido vencidos por las tropas moras en el norte de 脕frica:

鈥淧or la puerta del Fuerte un rosario de prisioneros acababa de desfilar. Las cabezas bajas, los cuerpos macilentos, las ropas destrozadas, afrentados, vencidos, indefensos; burbujeando en sus labios un reproche contra la imprevisi贸n directora que a tan lastimoso estado los llevaba; rebeldes, 驴contra qui茅n鈥? Contra un fantasma que con hero铆smos est茅riles se nutr铆a: 隆El Honor Nacional!, de que se disfraza muchas veces la ineptitud o el ego铆smo.

隆Todos!, todos fueron cayendo en una iniquidad de cobarde rencor contra el indefenso cord贸n de hombres. Nadie supo evitarlo.

Parec铆a que la 煤nica y exclusiva misi贸n de aquellos infelices seres era morir y cumpl铆an su deber muriendo. La patria seguir铆a impert茅rrita mandando hombres para que cayeran a su vez rescatando despojos鈥 (La desertora, p. 188).

Otro tema es la consideraci贸n de la mujer como bot铆n de guerra, con la consiguiente violaci贸n de mujeres por parte de los vencedores. Se narra la violaci贸n de la protagonista y el trauma posterior que sufre, del que solo se cura con amor y perd贸n: 鈥淓n un desfile relampagueante, los horrores de aquella guerra interminable por ella misma sufridos y presenciados, adquir铆an vida nuevamente en su interior con agobio de pesadilla dantesca鈥. Pero, adem谩s, hay otros temas interesantes que hacen valiosa la obra desde la perspectiva de g茅nero y de la historia del feminismo. Por ejemplo, la inversi贸n de papeles en la relaci贸n de la pareja: 鈥淎quella mujer odiaba mi delicadeza que contrastaba fuertemente con su aspecto brutal鈥 (p. 13). O la necesidad de que la sociedad reconozca la independencia jur铆dica y econ贸mica de la mujer, el valor y el trabajo de la maternidad. En este libro, incluso se adelanta una distop铆a con el cuento titulado Evocaci贸n del porvenir. Homenaje a la madre.

Resulta muy actual su visi贸n de la pol铆tica como virtud ciudadana y no como profesi贸n. Justifica la actividad de la mujer en los gobiernos por la necesidad de elevar la pol铆tica, sacarla del profesionalismo de los partidos para que sea una virtud ciudadana responsabilidad de todos. En una entrevista que le hacen en julio de 1936, para la revista Mundo Femenino, titulada 鈥淟a mujer en el Gobierno. Cinco preguntas a ocho mujeres conocidas鈥, contesta: 鈥淪olo siento como un deber ineludible en estos momentos para nuestro sexo el impulso e inter茅s que a muchas mujeres, en m谩s o en menos, nos hace ocuparnos de pol铆tica con nobles afanes de elevarla tal vez. Esto es: manumitirla del 芦profesionalismo禄 para que sea virtud ciudadana鈥. Las otras mujeres a las que se pregunt贸 eran Clara Campoamor, Mar铆a Mart铆nez Sierra, Elisa Soriano, Julia Peguero y Mar铆a Isabel de la Torre.

Su actividad en defensa de los derechos de la mujer le llev贸 a trabajar junto a otras mujeres en asociaciones y colectivos con los mismos intereses. Hemos hablado de su presidencia del Lyceum Club creado por Mar铆a de Maeztu, e integrado por Mar铆a Teresa Le贸n, Carmen Baroja, Margarita Nelken, Clara Campoamor y dem谩s mujeres de su generaci贸n.

En 1934, Crist贸bal de Castro public贸 Teatro de mujeres, antolog铆a en la que aparecen sus obras junto a las de Pilar Valderrama y Matilde Ras.

Halma Ang茅lico no era la 煤nica que reflexionaba sobre el desatino de la guerra, ni tampoco la 煤nica que hac铆a p煤blico su pensamiento. Pero el hecho de que fuera una mujer quien se atreviera a subirse a un escenario a transmitir aquellas reflexiones molest贸 extraordinariamente a unos cr铆ticos que no ten铆an m谩s argumentos que su ideolog铆a para atacar a la obra y a su autora. Y consiguieron apagar su voz. Como no ten铆an argumentos para atacarla lo hicieron con burlas sobre su vida privada, su divorcio, el que viviera sin casarse con un se帽or 鈥渂urgu茅s鈥, que fuera a misa, que utilizara un lenguaje 鈥渢ierno y melifluo鈥. Como no pod铆an descalificarla con hechos lo hicieron con adjetivos y burlas. Y su objetivo, el Gobierno retir贸 la obra de los escenarios a los ocho d铆as de su estreno, pese al 茅xito de p煤blico.

驴Qui茅n ser铆a tan cruel para ridiculizar en p煤blico a la mujer que tuvo el valor de hacer esta reflexi贸n sobre la guerra teniendo un hijo en el frente? Lo fueron sus mismos compa帽eros de sindicato, entre ellos Jos茅 Mar铆a de Pradas, en la prensa confederal de la CNT y en otros medios. En ese mismo art铆culo de la publicaci贸n anarquista, del 31 de agosto, nos enteramos de que una amiga hab铆a llevado al peri贸dico una foto de la autora con el ruego de que la publicasen e hicieran un elogio de la obra 驴Qui茅n ser铆a esa mujer que discrepaba tan abismalmente de esa firma masculina que critica tan duramente a Halma Ang茅lico? Ya entonces, Halma contaba con la solidaridad femenina en su defensa, pero no le vali贸 de mucho. Por orden gubernamental se acabaron aquellas exitosas representaciones.

A partir del estreno de aquella obra no hay m谩s noticia de ella en el mundo literario; puede que siguiera escribiendo, pero no public贸 nada, ni novelas ni teatro ni ensayo. Antes de la guerra, en cambio, ya fue conocida por sus obras en prosa, La m铆stica, La nieta de Fedra, Santas y pecadoras, por sus art铆culos period铆sticos en ABC, Blanco y Negro, el Heraldo de Madrid, y revistas como Mujer y Mundo femenino, etc. Y, sobre todo, por el gran 茅xito de su obra teatral Entre la cruz y el diablo, elogiada por cr铆ticos, como Azor铆n. Despu茅s de la guerra se neg贸 a exiliarse y pas贸 tres meses en la c谩rcel. Vivi贸 en Madrid en completo silencio hasta su muerte en 1952.

Ser谩n otras mujeres las que reivindiquen su memoria: la escritora Yolanda Garc铆a Serrano con el estreno el a帽o pasado, en el teatro Valle Incl谩n, de Halma, una obra sobre su vida, y la editora de este libro que rese帽amos, Ivana Rota, con el t铆tulo de La desertora, para la editorial Renacimiento. Ser铆a de agradecer que se siguiera este trabajo de recuperaci贸n hist贸rica y se editaran las otras obras de Halma Ang茅lico, hoy dif铆ciles de encontrar.

Pasados m谩s de ochenta a帽os de aquello, cabe preguntarse: 驴Por qu茅 la historia literaria ha olvidado a esta autora?, 驴por qu茅 dej贸 de publicar? Es evidente que el hecho de ser mujer y pacifista en aquel determinado momento hist贸rico tuvo mucho que ver, as铆 como la cr铆tica cruel de sus compa帽eros anarquistas, que no dudaron en utilizar su vida privada para atacarla. La acusaron de burguesa, antipatriota, contrarrevolucionaria鈥 y ninguno record贸 que el hijo de Halma estaba en el frente luchando por la Rep煤blica. Seguramente hubo otras causas, las mismas por las que la historia tambi茅n ha olvidado a otros partidarios de la Rep煤blica que se opusieron a la guerra, y a las mujeres que en plena guerra se manifestaron en las calles pidiendo la paz.


Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane…




Fuente: Grupotortuga.com