June 3, 2022
De parte de Asociacion Germinal
159 puntos de vista

La semana pasada, la 茅lite global se reuni贸 en el Foro de Davos, en Suiza. Dentro de las lujosas instalaciones en las que se produjo esta reuni贸n entre los empresarios, pol铆ticos y propietarios de medios de comunicaci贸n sist茅micos, una palabra se convirti贸 en el eje de todos los debates: 鈥渄esglobalizaci贸n鈥.

El comienzo de la guerra en Ucrania, junto a los enormes da帽os provocados por la pandemia a las cadenas globales de suministros y la creciente tensi贸n militar y econ贸mica entre los dos grandes bloques geopol铆ticos de nuestro tiempo (el agrupado entorno a la potencia declinante, los Estados Unidos, y su alianza militar, la OTAN; y el que empiezan a vislumbrar las potencias emergentes, como Rusia y China) ha puesto en peligro el proceso de globalizaci贸n de la econom铆a vivido por el sistema capitalista desde los a帽os setenta.

La globalizaci贸n fue el marco fundamental en el que se desarroll贸 la econom铆a planetaria de las 煤ltimas d茅cadas. Se articul贸 entorno a un pu帽ado de organizaciones supranacionales de 铆ndole econ贸mico (como el Fondo Monetario Internacional, la Organizaci贸n Mundial de Comercio y el Banco Mundial), pero tambi茅n alrededor de la funci贸n de gendarmer铆a y seguridad atribuida al omnipresente Ej茅rcito norteamericano y a sus fuerzas auxiliares (la OTAN). Ha sido un ensayo de mercado global hegemonizado por las grandes transnacionales de los pa铆ses de Occidente y los fondos de inversi贸n. La libertad irrestricta para los flujos de capitales y de mercanc铆as, corr铆a paralela a un aumento sostenido del comercio internacional y una creciente acumulaci贸n por desposesi贸n, por la v铆a de la mercantilizaci贸n de los bienes comunes y la privatizaci贸n de los servicios p煤blicos, junto a la deslocalizaci贸n de las actividades productivas y la generalizaci贸n del discurso neoliberal en la totalidad de las instituciones pol铆ticas y acad茅micas.

Quiz谩s sea a煤n pronto para hablar del fin de la globalizaci贸n. Pero lo cierto es que sus presupuestos pol铆ticos y econ贸micos parecen haber saltado por los aires desde el fin de la brutal sacudida provocada por la pandemia de Covid-19. Un informe de Accenture, publicado en el marco del Foro de Davos, y basado en una investigaci贸n en la que tambi茅n colabora Oxford Economics, avisa de que el colapso presente de las cadenas de suministros globales puede llegar a provocar p茅rdidas de hasta 920.000 millones de euros en el PIB de la zona euro, con un impacto potencial de hasta el 7,7 % del PIB potencial europeo para 2023. En 2021, las p茅rdidas atribuibles a los cortes de las cadenas de suministros ya alcanzaron los 112.700 millones para Europa.

Ya antes de la guerra la escasez de materiales clave para la econom铆a global, como los semiconductores, unida al bloqueo del sector log铆stico y al inicio del proceso inflacionario, provocaron fuertes tensiones al comercio mundial. La guerra ha venido a significar la puntilla para el paradigma globalizador: un horizonte de grandes bloques pol铆ticos y econ贸micos enfrentados durante varias d茅cadas impone la necesidad de la relocalizaci贸n de la producci贸n estrat茅gica y de nuevas exigencias para la sostenibilidad y seguridad de las cadenas de suministro internacionales.

Las empresas ya se lo est谩n planteando. En el Foro de Davos se han sucedido las presentaciones de proyectos empresariales que mencionan la repatriaci贸n de actividades econ贸micas para salvaguardar la seguridad de los suministros y la consonancia con los proyectos geopol铆ticos de los gobiernos concernidos. Seg煤n declaraciones de Christophe Weber, consejero delegado del grupo japon茅s Takeda, al diario econ贸mico Expansi贸n, 鈥渟e trata de eliminar el riesgo en cadena de suministro (鈥) decir que la globalizaci贸n ha terminado ser铆a simplificar mucho, pero la globalizaci贸n que la gente tiene en mente ya no existe (鈥) la globalizaci贸n que exist铆a hace unos a帽os, el comercio sin restricciones y la idea de que el mundo es plano, se ha terminado.鈥

Sin embargo, cerca del 30 % del valor a帽adido total de la econom铆a europea depende de las cadenas internacionales de suministro, ya sea porque permiten el acceso a fuentes de materias primas baratas o porque facilitan vender la producci贸n en otros mercados. La desglobalizaci贸n es un problema. La crisis de oferta provocada por la guerra y el colapso comercial impulsan la inflaci贸n muy por encima de lo esperado y la previsible reacci贸n 鈥渁usteritaria鈥 de los halcones neoliberales amenaza con provocar una fuerte recesi贸n global. El alza de los precios de la energ铆a estrangula el crecimiento europeo y las sanciones contra Rusia, unidas a la situaci贸n b茅lica en Ucrania, bloquean el suministro de alimentos a los pa铆ses del Sur.

Las sanciones desplegadas por la guerra de Ucrania han provocado un frenazo en seco de las econom铆as occidentales, agravado por los problemas con el Covid 19 en la Rep煤blica Popular China. El PIB de los pa铆ses de la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n y el Desarrollo econ贸mico (OCDE), que representan cerca del 60 % de la econom铆a mundial, se fren贸 al 0,1 % entre enero y marzo. El PIB norteamericano cay贸 un -0,4 %, Italia cae otro -0,2% y la d茅bil subida de Alemania (0,2 %) es insuficiente para compensar el terreno perdido (un -0,3 %) durante el avance de la variable 脫micron, en diciembre pasado.

Las noticias de empresas que se plantean la relocalizaci贸n de actividades o la b煤squeda de suministros alternativos en pa铆ses ahora aliados y considerados seguros, aunque sus costes sean mayores, empiezan a hacerse comunes en los medios. Lo mismo ocurre con las preocupantes declaraciones pol铆ticas que parecen alimentar un escenario global de gran pugna, caliente o fr铆a, entre Occidente y los pa铆ses emergentes. Biden afirma que defender谩 militarmente Taiw谩n y la Uni贸n Europea se plantea enviar barcos a Odessa para exportar el grano ucraniano, pese a la creciente posibilidad de incidentes descontrolados que hagan escalar la situaci贸n hasta un punto de confrontaci贸n b茅lica abierta. Es dif铆cil imaginar un escenario en el que la sucesi贸n de guerras y tensiones, quebrando la comunidad internacional en dos grandes bloques antag贸nicos, pueda ser compatible con la econom铆a global abierta y la expansi贸n ilimitada del comercio mundial que vimos desplegarse en las d茅cadas pasadas.

Algunos nunca fuimos adeptos al paradigma globalizador y neoliberal. Pero haremos mal en interpretar lo que est谩 sucediendo como una reafirmaci贸n de las tesis basadas en la soberan铆a productiva o la recuperaci贸n de un keynesianismo a escala nacional. La desglobalizaci贸n presente corre paralela al momento m谩s dulce para los grandes fondos de inversi贸n transnacionales. Los fondos de capital riesgo viven un tremendo auge en todo el mundo. Ahora acumulan cerca de 10 billones de d贸lares en activos (sumando infraestructuras, deuda, energ铆a, inmuebles y participaciones en empresas) y se espera que en 2026 lleguen a los cerca de 18 billones. Las grandes fortunas aprovechan la crisis para crecer y acumular, en econom铆as que viven una desglobalizaci贸n limitada y ca贸tica que no toma la forma de una recuperaci贸n de las soberan铆as nacionales ni de la pujanza de las fuerzas populares, sino de una reordenaci贸n de las fuerzas econ贸micas en dos grandes bloques en crisis y sometidos a una sucesi贸n de tensiones tempestuosas.

Otra globalizaci贸n es posible, dec铆amos en los movimientos sociales de los a帽os 90. No fue as铆, y ahora nos toca parar la gran guerra que ya ha comenzado, respetando la soberan铆a y la seguridad de los pueblos, y construyendo puentes de solidaridad y cooperaci贸n que permitan enfrentar los grandes problemas compartidos, como la pobreza, la desigualdad, la explotaci贸n o la crisis ecol贸gica.

Por Jos茅 Luis Carretero Miramar para Kaosenlared

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Fuente: Asociaciongerminal.org