July 4, 2022
De parte de SAS Madrid
89 puntos de vista

“Un hombre, un voto”, dice al adagio democr谩tico. No hay ricos ni pobres ante la urna, todos valemos lo mismo, 驴verdad? Pues resulta que no es tan sencillo. Pasado por el filtro de su c贸digo postal, un hombre puede ser menos que un voto. Puede ser medio voto, o menos a煤n. Lo sabemos ya: los pobres votan menos. Muchos no lo entienden. Se extra帽an de que los de abajo no acudan al lugar donde no se pregunta por la renta. “A pesar de la desigualdad, que deber铆a empujarlos a exigir soluciones, votan menos. Y malogran as铆 la oportunidad de cambiar su destino”, razonar铆an los perplejos, que no entienden la abstenci贸n de casi el 90% en zonas del Pol铆gono Sur, el barrio m谩s pobre de Sevilla, frente al 25% en Los Remedios, entre los m谩s ricos.

Pero, 驴y si fuese un planteamiento equivocado? 驴Y si la abstenci贸n no fuera a pesar de, sino a causa de la desigualdad?

Pues esa es la realidad, a tenor de los datos disponibles tanto en Espa帽a como en el resto del mundo democr谩tico y del an谩lisis que ha hecho del triple fen贸meno desigualdad/participaci贸n electoral/oferta pol铆tica un investigador canadiense especializado en la interrelaci贸n entre diferencias de renta y voto. “Los trabajadores con menores ingresos se est谩n desvinculando de la pol铆tica debido a su falta de representaci贸n efectiva en el espacio de la pol铆tica econ贸mica”, sostiene, con decenas de encuestas y an谩lisis de resultados electorales por delante, Matthew Polacko, investigador en el Departamento de Ciencias Pol铆ticas de la Universidad de Quebec en Montreal y autor del art铆culo La pol铆tica de la desigualdad de ingresos.

En respuesta por escrito a preguntas de infoLibre, Polacko se帽ala que existe un “c铆rculo vicioso de desigualdad pol铆tica en todo Occidente, en el que el aumento de la desigualdad de ingresos coincide con el retroceso democr谩tico, el aumento de la desafecci贸n y el empeoramiento de la representaci贸n pol铆tica, especialmente para los pobres”. Y atenci贸n a su conclusi贸n: “Parece que la adopci贸n de la austeridad y los recortes salariales y de servicios impulsados por la derecha pueden beneficiar electoralmente a la derecha, ya que pueden aumentar la desafecci贸n pol铆tica y conducir a la abstenci贸n. Esto seguramente se agrava cuando los izquierdistas no desaf铆an la austeridad y la creciente desigualdad”. “La lucha contra el aumento de la desigualdad de ingresos 鈥揳帽ade鈥 deber铆a ser un objetivo principal de los partidos de izquierda, no s贸lo por convicci贸n ideol贸gica. Los partidos socialdem贸cratas de Alemania, Noruega y Portugal han disfrutado de un renacimiento electoral movi茅ndose hacia la izquierda en la econom铆a. En una investigaci贸n reciente, he demostrado que cuando los partidos socialdem贸cratas adoptan pol铆ticas de derechas con mayores niveles de desigualdad de ingresos, pierden votos. Los partidos de izquierda se benefician electoralmente al ofrecer una mayor redistribuci贸n”.

Andaluc铆a y c贸mo los pobres votan menos

Las conclusiones de trabajo de Polacko presentan especial inter茅s en la resaca de las elecciones en Andaluc铆a. La derecha (PP+Vox) ha logrado 72 de 109 esca帽os en una regi贸n que acumula 12 de las 15 ciudades con menor renta, entre ellas las siete primeras, y 11 de los 15 barrios con menor renta. El m谩s pobre, a帽o tras a帽o, es el Pol铆gono Sur. Andaluc铆a es a la vez pobre comparada con el conjunto de Espa帽a e internamente m谩s desigual: todas sus provincias figuran entre las que menos movilidad intergeneracional tienen, es decir, es m谩s dif铆cil que un hijo de pobre llegue alto.

M煤ltiples cr贸nicas recogen estos d铆as la fuerte abstenci贸n en todos esos barrios deprimidos. Sobresale la atenci贸n prestada al Pol铆gono Sur, con distritos donde casi el 90% no vot贸. La panor谩mica no deja lugar a dudas: en los barrios del 10% m谩s rico la participaci贸n super贸 el 70%, en sus opuestos no lleg贸 al 45%. Ojo, no es un fen贸meno s贸lo andaluz. En las elecciones madrile帽as de 2021, los cuatro distritos con mayor abstenci贸n fueron los cuatro con menor renta per c谩pita. Y es s贸lo un dato m谩s de una serie consistente. La mayor abstenci贸n en zonas pobres est谩 acreditada por el trabajo de Manuel Trujillo (IESA-CSIC) y Braulio G贸mez (Deustobar贸metro), que han detectado m谩s de cien 鈥減untos negros鈥 de participaci贸n que coinciden “casi milim茅tricamente鈥 con 鈥渂arrios marginales鈥. Un dato de las municipales: de las 100 secciones donde hay una mayor diferencia entre la abstenci贸n propia y la media de abstenci贸n en el municipio, todas est谩n en barrios con “alg煤n grado de exclusi贸n social鈥.

La evidencia tambi茅n es abundante a nivel internacional. “La probabilidad de votar 鈥揺xplica Polacko鈥 aumenta en funci贸n de la renta, y las personas m谩s pobres votan en porcentajes considerablemente menores. Por ejemplo, en una reciente investigaci贸n transnacional para treinta pa铆ses de la OCDE, descubr铆 que el quintil de ingresos m谩s rico vota 11 puntos m谩s que el m谩s pobre”. No obstante, le sigue impactando la brecha andaluza: “El fen贸meno de una mayor abstenci贸n en las zonas m谩s pobres es observable a nivel internacional y parece que se est谩 acelerando. Sin embargo, los resultados de abstenci贸n m谩s bajos en Andaluc铆a son realmente sorprendentes. Queda por ver si se trata de una aceleraci贸n de la tendencia o se debe a la reciente crisis del coste de la vida, que est谩 causando especiales dificultades econ贸micas a los pobres”.

La desigualdad como origen de la abstenci贸n

La mayor abstenci贸n de los pobres tiene un correlato en la mayor abstenci贸n general en las sociedades m谩s desiguales. El gr谩fico de abajo, en el trabajo de Polacko, muestra resultados electorales en 22 pa铆ses de la OCDE entre 1965 y 2019. La raya roja describe c贸mo la participaci贸n baja conforme aumenta la desigualdad.

El mecanismo detr谩s de esta pauta abstencionista, en la explicaci贸n de Polacko, ser铆a este: “Una mayor desigualdad conduce a una mayor concentraci贸n de la riqueza en manos de los ricos, que entonces aumentan su poder pol铆tico, lo que a su vez hace que los pobres se desvinculen m谩s de la pol铆tica, al darse cuenta de que ya no funciona para ellos”. As铆 lo avalan los resultados de la Encuesta Social Europea, que permiten concluir que “la desigualdad parece aislar a los individuos de bajos ingresos de la vida c铆vica y social” (Bram Lancee, Herman G. Van de Werfhorst). “Cuanto mayor sea la desigualdad de ingresos, menos activos pol铆ticamente ser谩n los pobres”, escribe Polacko.

El investigador se muestra consciente de los m煤ltiples mecanismos que la minor铆a poderosa tiene para preservar sus intereses: donaciones, puertas giratorias, acceso a la 茅lite pol铆tica… Pero no es ah铆 donde centra su b煤squeda de respuestas, sino en la propia desigualdad, que acaba metiendo a los pobres una trampa electoral.

Dos (aparentes) paradojas sobre voto, desigualdad y redistribuci贸n

Del trabajo de Polacko 鈥揳 su vez s铆ntesis de otros muchos鈥 se extrae la existencia de dos aparentes paradojas, que sirven para explicar c贸mo funciona el circuito desigualdad-abstenci贸n mayor de los pobres-pol铆ticas que incrementan la desigualdad.

1) A mayor desigualdad, menor inversi贸n en redistribuci贸n. En teor铆a, deber铆a ser al rev茅s. Es decir, en una democracia desigual, lo l贸gico ser铆a que la mayor铆a perjudicada impulsara mediante su voto una correcci贸n de esa situaci贸n, que a su vez los pol铆ticos ejecutar铆an para ganarse el favor popular. Pero no es as铆. Sabemos por el trabajo sobre Am茅rica Latina del investigador en Oxford Diego S谩nchez-Ancochea que la desigualdad genera un ciclo continuo de polarizaci贸n, segregaci贸n, ausencia de compromiso fiscal de los pudientes, deterioro de lo p煤blico e inestabilidad que acaba lastrando cualquier intento de corregir la desigualdad. Am茅rica Latina es un ejemplo extremo, pero la ecuaci贸n “m谩s desigualdad=menos inversi贸n en redistribuci贸n” es global. Macko lo plasma en este gr谩fico con el gasto de 22 pa铆ses de la OCDE desde 1965 hasta 2019.

驴Qu茅 se ve? La “paradoja de Robin Hood”: cuando la desigualdad es mayor, los pa铆ses gastan menos en bienestar. La din谩mica descrita por Polacko: el aumento de la desigualdad produce pol铆ticas perjudiciales para los intereses de los pobres, lo que a su vez aumenta la desigualdad econ贸mica. En un informe de la Fundaci贸n Alternativas, el doctor en Ciencia Pol铆tica Guillem Vidal tambi茅n ha reparado en esta retroalimentaci贸n. Por un lado, 鈥渓os ciudadanos con m谩s recursos econ贸micos y con m谩s nivel educativo son m谩s propensos a votar鈥. Por otro lado, 鈥渟i los ricos votan m谩s que los pobres, las pol铆ticas redistributivas podr铆an resultar menos ambiciosas鈥.

De hecho resultan menos ambiciosas. En 2021 Derek A. Epp y Enrico Borghetto descubrieron que entre 1981 y 2012 en EEUU y en cinco pa铆ses europeos, entre ellos Espa帽a, se produjo una “migraci贸n de la atenci贸n legislativa” que la alejaba de las cuestiones relacionadas con la desigualdad. 驴Cabr铆a insertar en esta din谩mica medidas como las becas p煤blicas para alumnos en centros privados de familias que ganan m谩s de 100.000 euros en la Comunidad de Madrid? Y es s贸lo un ejemplo. En Espa帽a la financiaci贸n de la educaci贸n privada sube en detrimento de la red p煤blica y el discurso antiimpuestos es hegem贸nico en la derecha, con el dedo acusador dirigido contra Patrimonio y Sucesiones-Donaciones. Lo que se concluye del trabajo de Polacko es de profundo alcance: medidas como estas podr铆an alejar a los pobres de las urnas.

2) A mayor desigualdad, menos apoyo a la redistribuci贸n. No s贸lo es que se redistribuye menos cuando hay m谩s desigualdad, es que la gente lo exige menos. Polacko lo acredita con un repaso por el trabajo sociol贸gico que desmonta el modelo ideal del “votante medio”, seg煤n el cual el aumento de la desigualdad deber铆a conducir a mayores demandas de redistribuci贸n porque as铆 lo exigir铆a el votante medio. No funciona as铆. La desigualdad exacerba las “tendencias de identidad social”. 驴Qu茅 significa? Que, cuando vemos que nuestro vecino se queda atr谩s, solemos desarrollar mecanismos para situarnos por encima, no para agruparnos con 茅l. Hay algo de “s谩lvese quien pueda” y algo de “sesgo de automejora”, junto a un impulso natural a justificar el sistema para “evitar el malestar” que provoca la sensaci贸n de injusticia. Por 煤ltimo, la tesis de la “rivalidad social” postula que las personas con ingresos medios se oponen a la redistribuci贸n por temor perder estatus relativo frente a los pobres.

Adem谩s, la fe en la meritocracia es mayor en las sociedades m谩s desiguales y entre las capas m谩s desfavorecidas. Lo ha detectado en Harvard Jonathan J. B. Mijs. En su art铆culo La paradoja de la desigualdad (2019), con 25 a帽os de encuestas en 23 pa铆ses, vio que “cuanto m谩s desigual es una sociedad, m谩s probable es que sus ciudadanos expliquen el 茅xito en t茅rminos meritocr谩ticos” y no bas谩ndose en la “riqueza y las conexiones”. El porcentaje que piensa as铆 sube desde los 80, es decir, a lo largo del ciclo neoliberal. El dato de Espa帽a es de 2009, con la Gran Recesi贸n encima: un 68,2% cre铆a en la meritocracia, m谩s que en la desigualdad estructural (62,5%). La fe de los espa帽oles en el m茅rito era mayor que la de suizos y holandeses. En la misma l铆nea apunta la investigaci贸n Desigualdad econ贸mica y creencia en la meritocracia en EEUU (2016), de Frederick Solt: “Los contextos locales de mayor desigualdad se asocian con una creencia m谩s generalizada en que la gente puede salir adelante si est谩 dispuesta a trabajar duro”.

Hay m谩s factores aparte de la propia desigualdad que explican el retroceso de la confianza en las soluciones igualitarias: la concentraci贸n de la propiedad de los medios, el retroceso de afiliaci贸n sindical, el descontento con la pol铆tica en general… Espa帽a no es ajena a ninguna de estas realidades. No obstante, el 茅nfasis de Polacko est谩 en la desigualdad. Y ah铆 Espa帽a tambi茅n tiene un problema. Hablamos de un pa铆s en el que en 2019 el 1% m谩s rico acaparaba casi 3 puntos m谩s de la renta total que el 50% m谩s pobre, de un pa铆s en el que la aver铆a del ascensor social ha ampliado un 30% la brecha de pobreza por origen familiar. Es innegable que el actual Gobierno ha introducido medidas para combatir el fen贸meno: reforma laboral, Ingreso M铆nimo Vital, m谩s salario m铆nimo… Igualmente indiscutible es que la pandemia, pese al amortiguador de los ERTE, ha sido un factor de ensanchamiento de brechas econ贸micas, igual que la inflaci贸n.

El perjuicio de la izquierda

La conclusi贸n que se extrae de los trabajos reunidos por Polacko es que la desigualdad engendra una p茅rdida de fe popular en las posibilidades del Estado, lo cual lleva a la mayor铆a perjudicada a votar menos y al propio Estado a postergar los problemas de dicha mayor铆a. Con car谩cter general, los partidos m谩s perjudicados por la mayor abstenci贸n en las zonas pobres son los de izquierdas. Pedro Riera y Sebasti谩n Lavezzolo ya concluyeron en un informe de 2008 tras el an谩lisis de 50 circunscripciones que 鈥渁 medida que aumenta la cantidad de gente que vota, aumenta la proporci贸n de ciudadanos que lo hace por partidos de izquierda鈥. Existe en Espa帽a, a帽aden, un 鈥渟esgo ideol贸gico鈥 de la abstenci贸n 鈥渆n perjuicio de los partidos progresistas鈥. Como ha publicado eldiario.es, la derecha ha dominado electoralmente la Comunidad de Madrid siendo s贸lo mayoritaria entre el 30% m谩s rico del electorado.

No obstante, que los barrios pobres votan m谩s a la izquierda no ocurre siempre. Los propios resultados de Isabel D铆az Ayuso en 2021 o los de Marine Le Pen en Francia en 2022 obligan a ser prudentes. Polacko lo ve as铆: “La abstenci贸n y la desafecci贸n pol铆tica parecen afectar a todos los partidos. Sin embargo, hay algunas pruebas de que, en determinados contextos, los partidos de izquierda se ven afectados en mayor medida, como cuando se les considera parcialmente responsables del descenso del nivel de vida y del aumento de la desigualdad. El Partido Laborista en Reino Unido y el SPD en Alemania han tenido mayores tasas de abstenci贸n que sus hom贸logos de derechas despu茅s de que adoptaran las pol铆ticas neoliberales de la tercera v铆a. Cuando la participaci贸n es mayor, los partidos de izquierda tienden a beneficiarse electoralmente”.

Enlace relacionado InfoLibre.es (02/07/2022).




Fuente: Sasmadrid.org