June 29, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
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Los 煤ltimos datos publicados sobre la evoluci贸n de la deuda en todo el mundo vuelven a mostrarnos que estamos sentados sobre una bomba que va a estallar sin remedio, si no se adoptan medidas adecuadas para desactivarla.

Los datos que acaba de publicar el Banco Internacional de Pagos son impresionantes. La deuda que acumula el sector no financiero de las econom铆as es de 221,4 billones de d贸lares, de los cuales casi la mitad (106,8 billones) corresponden a China (44,8 billones) y Estados Unidos (62 billones).

El endeudamiento de los hogares es de 53,8 billones de d贸lares, el de los gobiernos de 83,4 billones, el de las sociedades no financieras 78,6 y el del sector financiero 65 billones de d贸lares. En total, unos 286 billones de d贸lares, unas 3,5 veces el valor del producto mundial.

Estos datos son graves no solo por su cuant铆a sino por el crecimiento vertiginoso que vienen registrando en los 煤ltimos a帽os y que se ha acelerado a causa de la pandemia. Seg煤n el Banco Internacional de Pagos, la deuda total del sector no financiero ha aumentado en 65,5 billones en los 煤ltimos 5 a帽os y se ha triplicado desde 2000.

En la Uni贸n Europea la situaci贸n es parecida, demostr谩ndose que las mal llamadas pol铆ticas de austeridad no sirven para disminuir la deuda sino justamente para todo lo contrario. Seg煤n los 煤ltimos datos de Eurostat, la deuda p煤blica de toda la Uni贸n es de 12 billones de euros y de 11,1 billones para la Eurozona. La de los hogares de los pa铆ses que conforman el euro es de 7,1 billones de euros y el de las sociedades no financieras de 11,9 billones.

La factura de esta deuda es igualmente impresionante. En 2020, en plena pandemia, los pa铆ses de la Eurozona tuvieron que dedicar 172.706 millones de euros a pagar intereses (191.646 millones la Uni贸n Europea). Desde 2000, la deuda de la Eurozona ha aumentado en 6,8 billones y esa es pr谩cticamente la misma cantidad que ha pagado en ese tiempo en intereses, es decir en retribuci贸n a bancos que le han prestado dinero creado, en su pr谩ctica totalidad, de la nada, sin ning煤n coste para ellos.

El cr茅dito es un instrumento fundamental para el buen funcionamiento de las econom铆as, pues se necesita para financiar inversiones a largo plazo o para hacer frente a situaciones extraordinarias, como la provocada por la pandemia. Es tan importante que deber铆a considerarse como un servicio p煤blico esencial, cuya provisi贸n en condiciones de eficiencia, rigor y buen control, estuviera siempre garantizada para las empresas, hogares o gobiernos que lo necesiten realmente. Pero lo que est谩 ocurriendo en el capitalismo de nuestros d铆as es que, en lugar de proporcionarse cr茅dito como un medio necesario para crear riqueza, su crecimiento constante se ha convertido en un fin. Algo que tiene consecuencias funestas porque obliga a seguir endeud谩ndose continuamente para seguir pagando la deuda, drenando recursos que podr铆an dedicarse a crear riqueza productiva.

Para entender por qu茅 ha ocurrido eso solo hay que saber algo muy simple:

El negocio de la banca, la instituci贸n m谩s poderosa del planeta que utiliza ese poder para imponer pol铆ticas, leyes y modelos econ贸micos que obligan a recurrir constantemente al cr茅dito y a pagar innecesariamente intereses por el dinero que prestan.

La avaricia de la banca que tiene el privilegio de prestar dinero que crea de la nada, el no saber detenerse y la tiran铆a del inter茅s compuesto que multiplica la deuda sin cesar nos est谩 llevando a una situaci贸n tan injusta como insostenible.

Si no se frena la escalada de la deuda ser谩 inevitable que volvamos a sufrir crisis financieras cada vez m谩s peligrosas, por recurrentes y destructivas. Guste o no guste a la banca, ser谩 inevitable ponerle fin a su crecimiento continuado, y eso se puede hacer por las buena o por las malas.

Por la buenas, mediante acuerdos pol铆ticos, asumiendo que la banca ya ha ganado lo suficiente y destruido demasiado, aceptando la suspensi贸n del servicio de la deuda en los pa铆ses m谩s empobrecidos y quitas y reestructuraciones negociadas en todo el planeta. Por las malas solo hay dos formas de reducir la deuda insostenible, la inflaci贸n galopante y la guerra a gran escala.

Estamos a tiempo de elegir un camino u otro. Los gobiernos y las organizaciones internacionales tienen la palabra y los pueblos la capacidad de presionar y de hacer o铆r su voz para exigir soluciones eficientes, justas y pac铆ficas.

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Fuente: Cgt-lkn.org