March 7, 2023
De parte de CNT C贸rdoba
1,169 puntos de vista

Introducci贸n.

Que las mujeres se encuentran encuadradas en un sistema social que- al contrario de lo que pudieren pensar anteriores generaciones- las discrimina y constri帽e a acceder a empleos precarios (cuando son contratadas), con alta rotaci贸n laboral y funciones de discriminaci贸n laboral con respecto a sus compa帽eros varones no es ninguna novedad. La postverdad y la tergiversaci贸n de la informaci贸n contagiada a la generaci贸n actual, “millenial”, ha perdido la perspectiva que es precisa en estos tiempos, puesto que es cierto que si bien la incorporaci贸n o el acceso al mercado laboral de estas se ha visto exponencialmente incrementado en los 煤ltimos tiempos en determinados sectores, las condiciones de acceso y la legislaci贸n que las ampara 鈥 deber铆a ampararlas- es todo un entramado dise帽ado para que solo un sector de la poblaci贸n femenina de clases altas y acomodadas pueda acceder a unas condiciones dignas en cuasi completa equiparaci贸n con sus compa帽eros. Mientras las mujeres de clase obrera, esas que desempe帽an las tareas m谩s duras y a la vez m谩s necesarias, est谩n muy lejos de esa equiparaci贸n de sueldos y condiciones. Siendo alarmante la situaci贸n del sector agr铆cola en concreto, cobrando las mujeres un 40% menos que los hombres en las mismas tareas agr铆colas durante el a帽o (seg煤n datos de la AEAT en cuanto a Mercado de Trabajo y Pensiones en fuentes tributarias de 2014)

La incorporaci贸n de la mujer al mercado laboral se ha visto como un irrefrenable avance el movimiento feminista, esa mujer 鈥渃oraje鈥 que lleva adelante vida vivida, vida familiar, estudios y trabajo y a煤n tiene tiempo de elevarse sobre el com煤n de los mortales a golpe de que en cada una de esas facetas demuestre unas destrezas sin parang贸n y en detrimento en la mayor铆a de los casos de su  propia salud mental y f铆sica. Lo hemos asumido como un triunfo, y  aspiramos a ser un modelo idealizado de mujer, interiorizando un mensaje euf贸rico e irreal, insostenible, que pierde de vista que no todas las mujeres se dedican a cotizar en bolsa o est谩n en consejos de administraci贸n, o mirando hacia otro lado en sectores como el agr铆cola que constituye uno de los primeros eslabones de la cadena productiva, puesto que tan necesario para el capital, que no para las clases populares, es cotizar en bolsa o realizar millonarias operaciones con activos bancarios, como recolectar aceitunas, uvas o cualquier tipo de hortalizas o frutas. Sin estas 煤ltimas actividades no ser铆an posibles ni la actividad normal de una comunidad ni la alimentaci贸n humana.

Nos hace falta un feminismo de clase que se enfrente a las situaciones de las compa帽eras m谩s precarizadas en sectores como las kellys, hosteler铆a, trabajo del hogar y el sector agrario, entre otros. Compa帽eras que no se encuadran en esas luchas por los techos de cristal de las grandes empresas para cargos directivos, sino en desarrollar trabajos necesarios y b谩sicos para el normal funcionamiento de una sociedad, y que tienen que ver con el sector primario, la atenci贸n y cuidados a personas mayores y dependientes, servicios, limpieza鈥 Y que exigen unas condiciones, sueldos y mejoras dignas en sus puestos de trabajo, sin los cuales no funciona el mundo ni ning煤n tipo de actividad productiva. Y que, sin embargo, son algunos de los empleos y sectores m谩s precarizados, olvidados y ninguneados de manera habitual.

El acceso al mercado laboral en el sector agrario y la discriminaci贸n institucional.

En los 煤ltimos a帽os en el sector agr铆cola se ha visto incrementada la discriminaci贸n a la hora de la contrataci贸n de mujeres en los tajos, sobre todo en las campa帽as de la aceituna y labores asociadas (recogida de ram贸n, plantaci贸n, tala, cava). Lo cual implica miles de jornales no cotizados y largas temporadas sin trabajar. As铆, por ejemplo, la brecha de g茅nero se dispara hasta un 3% en algunas campa帽as agr铆colas respecto a los meses anteriores a su comienzo, constatando por tanto la menor contrataci贸n para estas campa帽as de las mujeres.

Recibimos testimonios de compa帽eras que cuando se ofrecen para trabajar en la recogida de la aceituna, son directamente descartadas porque no van acompa帽adas de un compa帽ero var贸n. A estos efectos, la mujer en los tajos constituye una herramienta m谩s de trabajo de su compa帽ero, una labor que se pretende secundaria y que obvia la cantidad de tareas que realizan las mujeres en las diferentes temporadas agr铆colas. Esta situaci贸n se convierte en algo a煤n m谩s escandaloso si tenemos en cuenta la situaci贸n de las que trabajan en explotaciones familiares.

Este cuestionamiento de las mujeres y su trabajo desarrollado en determinadas campa帽as no tiene l贸gica alguna y s贸lo enmascara pol铆ticas sexistas. Conviene echar la mirada atr谩s y ver que las mujeres han desarrollado hist贸ricamente todo tipo de tareas y actividades en los campos: siega, recogida de aceituna, vendimia, fresa y frutos rojos, huertos, recogida de frutales, explotaciones ganaderas… Con jornadas de sol a sol, trabajos totalmente manuales de hace unas d茅cadas, y por ello, bastantes m谩s duros f铆sicamente, adem谩s de las duras condiciones de explotaci贸n que se sufr铆an en los latifundios.

Tradicionalmente los denominados “se帽oritos” no daban de alta a legiones de jornaleras/os que pasaban por los campos para las temporadas agr铆colas, p茅rdiendose por lo tanto para estas personas miles de horas de trabajo y jornales, que muy bien les hubiera venido a la hora de computar para su jubilaci贸n. A d铆a de hoy sigue habiendo muchos jornales sin cotizar, tanto para mujeres como para hombres, pero son las mujeres las grandes perjudicadas a la hora de ser contratadas, despreci谩ndose as铆 el trabajo de miles personas por una mera cuesti贸n de g茅nero en pleno siglo XXI.

Toda esta situaci贸n provoca a la postre una falta de reconocimiento de su trabajo, como trabajo productivo, una falta de inclusi贸n de las mismas en muchos tajos donde es necesaria mucha mano de obra y hay muchas tareas que realizar, priv谩ndoles del acceso a esos trabajos y a las correspondientes prestaciones tras las campa帽as. Incluso puede ser peor en el caso de mujeres de cierta edad o migrantes, las primeras no siendo contratadas por su edad y las segundas sufriendo distintos tipos de abusos desde los laborales hasta los sexuales.

Ya en 2007 la Organizaci贸n Internacional del Trabajo,relata c贸mo gran parte del trabajo agr铆cola femenino est谩 en el llamado sector informal siendo, por lo tanto, un trabajo no remunerado, as铆 el  Informe de 2007del Director General presentado a la 96陋 reuni贸n de la Conferencia internacional del Trabajo, La igualdad en el trabajo: afrontar los retos que se plantean, OIT, Ginebra, 2007, passim. Se alerta de que es igualmente precisa la abolici贸n de una parte invisible del trabajo en los tajos, el trabajo de ni帽as en el sector agr铆cola, en cumplimiento de los convenios 138 y 182 de la OIT.

A todo lo anterior se a帽ade la mecanizaci贸n del sector (revoluci贸n verde),  que parad贸jicamente aleja m谩s si cabe a las mujeres del campo ya que esta permite un enorme desarrollo del sector agrario pero simult谩neamente es una de las causas de m谩s peso de la expulsi贸n de las mujeres del campo, se polariza el sector agrario y se divide el trabajo agrario entre los sexos con enormes diferencias distingui茅ndose  entre el desempe帽ado por el sexo masculino ( trabajo mecanizado y m谩s profesionalizado) y trabajo femenino ( manual), debido a esta deficiente gesti贸n de los avances tecnol贸gicos en el campo esta se ha convertido en otra herramienta m谩s de discriminaci贸n.

Son muchas las mujeres que a煤n desempe帽ando diariamente labores en el campo no presentan el reconocimiento como poblaci贸n trabajadora, tampoco en lo que se refiere a afiliaci贸n y alta en la Seguridad Social. Datos de la EPA apuntan a que m谩s de un cuarto de los ocupados en agricultura son mujeres, en los 煤ltimos a帽os ( desde finales de 2006) las cifras se encuentran estabilizadas con peque帽as oscilaciones. El incremento de la presencia femenina es notable si se compara con d茅cadas anteriores, sin embargo estos datos tienen una peque帽a trampa. Cuando las mujeres son contratadas como asalariadas agrarias suelen tener empleos de car谩cter estacional, eventuales o fijos discontinuos, en puntos muy concretos de la geograf铆a nacional 鈥 precisamente porque ah铆 es donde existe una mayor concentraci贸n de labores de recolecci贸n a mano- sus labores son principalmente la recogida de fruta u hortaliza, los olivares o la vendimia y muy directamente relacionadas con el manipulado o envasado de los productos.

El poder legislativo y ejecutivo, no ha estado ni est谩 a la altura, las normas de seguridad social en el sector agrario vienen condicionadas en cuanto al papel de la mujer trabajadora en atenci贸n al lugar que 茅sta tiene asignado en la explotaci贸n agraria. Por ejemplo, observamos ejemplos de discriminaci贸n en el art. 4.1.4潞 del Decreto 3772/1972 de 23 de diciembre, por el que se desarrolla el Reglamento Agrario, en las referencias que se hacen al c贸nyuge del titular de la explotaci贸n agraria o a las posibilidades para los trabajadores por cuenta propia de tener trabajadores a su cargo y continuar inscritos en el REASS, existiendo diferente criterio en funci贸n del sexo ( art. 5 del  Decreto 3772/1972 de 23 de diciembre, por el que se desarrolla el Reglamento Agrario) e igualmente razones de discriminaci贸n (del var贸n respecto a la mujer, pero tambi茅n de las hijas mujeres respecto de los hijos varones) y por estado civil de la mujer (viudedad, que no se tiene en cuenta en el hombre).

Para el resto de situaciones el hecho ser c贸nyuge hac铆a que desde el R茅gimen especial agrario se le considerase como asimilado al trabajador agr铆cola por cuenta propia, precisamente por su v铆nculo con el titular de la explotaci贸n agraria, como suced铆a con otros parientes por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive que convivan con el titular 鈥揳 sus expensas- (art. 6 del Reglamento mencionado). Siempre que con su aportaci贸n en las faenas agr铆colas contribuyan a esa actividad en proporci贸n adecuada ( como complemento), convirti茅ndose 茅sta en medio fundamental de vida de la familia.

Las trabajadoras del campo en su d铆a a d铆a se enfrentan a un panorama de discriminaci贸n e invisibilizaci贸n continua, un sector que las aparta debido en parte a sus avances tecnol贸gicos y debido a una visi贸n del trabajo dividida en g茅neros, machista e injusta, que quiere relegar a las mujeres a un segundo plano o apart谩ndolas en algunas campa帽as agr铆colas y tareas del campo, tanto por cuenta ajena como en explotaciones agrarias donde desarrollan su actividad.

A esto tenemos que sumar la doble jornada laboral de las mujeres en el campo, teniendo que atender tanto a labores dom茅sticas como de cuidados despu茅s de duras jornadas de trabajo, en un mundo rural donde el machismo es todav铆a m谩s latente si cabe. En estos tiempos no se puede obviar el trabajo no asalariado, estando ligado irremediablemente al mundo asalariado, siendo toda esa tarea invisible de cuidados un eslab贸n fundamental sin el que no se puede entender la otra actividad remunerada. Por lo que, si hablamos de igualdad de condiciones y salarios en el campo tambi茅n tenemos que hablar de igualdad y reparto de tareas dom茅sticas y de cuidados. Lo uno no se puede entender sin lo otro.

Desde CNT queremos visibilizar el papel de las mujeres en el tan olvidado, a la vez que necesario, sector agrario. M谩s de 233 mil mujeres est谩n afiliadas al R茅gimen Especial Agrario en Andaluc铆a, de las cuales 30 mil son migrantes. Es el segundo sector con m谩s peso en nuestra comunidad despu茅s del R茅gimen General. Si queremos avanzar hacia una sociedad m谩s justa no podemos olvidarnos del papel de las mujeres en el sector agr铆cola, como superar esas relaciones de desigualdad cr贸nicas y reivindicar la igualdad para y en los trabajos, a la vez que no apartamos la mirada del reparto de las tareas de cuidados y dom茅sticas.




Fuente: Cordoba.cnt.es