July 11, 2021
De parte de ANRed
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La bi贸loga Robin Wall Kimmerer hizo grandes esfuerzos por aprender el idioma nativo americano de sus antepasados, el potawatomi (pottawat-um-ees 芦los que hacen o mantienen el fuego禄). Como estudiosa de la naturaleza, valoraba que en algunos idiomas nativos (esas moradas de ideas o prismas a trav茅s del cual ver el mundo), el t茅rmino para 芦plantas禄 se traduce como 芦aquellos que nos cuidan禄; que en el idioma apache, la ra铆z l茅xica para tierra es la misma que para mente; o que en su propia lengua, tuvieran un t茅rmino para 芦la fuerza que hace que los hongos se levanten de la tierra durante la noche禄: Puhpowee. 芦De hecho, aprend铆 que la palabra m铆stica Puhpowee se usa no solo para los hongos, sino tambi茅n para algunos otros seres que se elevan misteriosamente en la noche禄.  Entendi贸 que el idioma que tuviese una palabra as铆, conceb铆a perfectamente un mundo de ser, lleno de energ铆as invisibles que animan todo.  Pero apreendi茅ndolo, chocaba usualmente contra los l铆mites que le impon铆a su otra lengua, el ingl茅s. El potawatomi defin铆a incluso a las rocas, las monta帽as, el fuego, el agua鈥 como seres animados, y una bah铆a, que para nosotros es un nombre o sustantivo, pasa a ser un verbo: ser bah铆a, 芦wiikwegamaa禄.Y as铆 escribe en su libro Una trenza de hierba sagrada: Sabidur铆a ind铆gena, conocimiento cient铆fico y la ense帽anza de las plantas禄. Por Una Antrop贸loga en la Luna


芦Nosotros troceamos la realidad que nos rodea, y la convertimos en objetos aislados. Pero la realidad no est谩 hecha de objetos, es un flujo que var铆a constantemente. En esta variabilidad marcamos l铆mites que nos permiten hablar de la realidad.禄 Carlo Rovelli, f铆sico te贸rico.

芦Las sociedades capitalistas modernas, por muchos bienes de que dispongan, est谩n sujetas a los planteamientos de la escasez. El principio que rige a los pueblos m谩s ricos del mundo es el de la insuficiencia de los medios econ贸micos禄. Marshall Sahlins, antrop贸logo.

鈥淩ecuerdo las palabras de Bill Tall Bull, un anciano Cheyenne禄, relata Kimmerer. 芦Cuando era joven, le habl茅 con el coraz贸n apesadumbrado, lament谩ndome de que no ten铆a un idioma nativo con el que hablarle a las plantas y los lugares que amo. 芦Les encanta escuchar el idioma antiguo禄, dijo, 芦es verdad禄. 芦Pero禄, dijo, con los dedos en los labios, 芦no tienes que hablar aqu铆禄. 芦Si lo dices aqu铆禄, dijo, d谩ndose unas palmaditas en el pecho, 芦Te escuchar谩n禄.   鈥淓n la tradici贸n occidental hay una jerarqu铆a reconocida de seres, con, por supuesto, el ser humano en la parte superior, el pin谩culo de la evoluci贸n, el favorito de la Creaci贸n, y las plantas en la parte inferior. Pero en las formas nativas de conocimiento, a las personas humanas a menudo se les llama 芦los hermanos menores de la Creaci贸n禄. Decimos que los seres humanos son los que menos experiencia tienen sobre c贸mo vivir y, por lo tanto, m谩s para aprender; debemos buscar orientaci贸n en nuestros maestros entre las otras especies. Su sabidur铆a es evidente en la forma en que viven. Nos ense帽an con el ejemplo. Han estado en la tierra mucho m谩s tiempo que nosotros y han tenido tiempo de resolver las cosas禄.

Y cuenta sobre  la Cosecha Honorable, un c贸digo colectivo de principios y pr谩cticas que rigen los intercambios entre las distintas formas de vida, que se podr铆a resumirse con: tomar solo lo que se da, usarlo bien, estar agradecido por el regalo y corresponder el regalo. 芦Tomar solo lo que necesitas, nunca m谩s de la mitad.禄 芦Apoya a quienes te apoyan y la tierra durar谩 para siempre.禄  鈥淚mag铆nese si un urbanizador, buscando un campo abierto para un centro comercial, tuviera que pedirle permiso a la vara de oro, las alondras y las mariposas monarca por tomar su tierra natal. 驴Y si tuviera que acatar la respuesta?禄    芦En los diarios de quienes se asentaron en la zona de los Grandes lagos se menciona la abundancia de arroz silvestre que cosechaban los pueblos nativos (鈥). Lo que m谩s les sorprendi贸 fue que, como escribi贸 uno de ellos, <los salvajes dejaron de recoger mucho antes de que se acabara el arroz>. Los colonos vieron aqu铆 una prueba de la pereza y falta de 谩nimo de los paganos. No conceb铆an que las pr谩cticas ind铆genas de cuidado de la tierra pudieran contribuir a la misma riqueza que hab铆an hallado.禄  鈥淟as historias de advertencia sobre las consecuencias de tomar demasiado son omnipresentes en las culturas nativas, pero es dif铆cil recordar una sola en ingl茅s. Quiz谩s esto ayude a explicar por qu茅 parecemos estar atrapados en una trampa de consumo excesivo, que es tan destructivo para nosotros como para aquellos que consumimos 芦.           鈥淢e pregunto si mucho de lo que aflige a nuestra sociedad se debe al hecho de que nos hemos dejado aislar de ese amor por la tierra y por ella禄.  鈥淟os fil贸sofos llaman a este estado de aislamiento y desconexi贸n 鈥渟oledad de la especie鈥, una tristeza profunda y sin nombre que surge del alejamiento del resto de la Creaci贸n, de la p茅rdida de la relaci贸n. A medida que nuestro dominio humano del mundo ha crecido, nos hemos vuelto m谩s aislados, m谩s solitarios cuando ya no podemos llamar a nuestros vecinos.禄 芦Hemos construido este aislamiento con nuestro miedo, con nuestra arrogancia y con nuestros hogares brillantemente iluminados contra la noche.禄 芦La tierra en ruinas fue aceptada como da帽o colateral del progreso禄.  芦Recuerdo las palabras del viejo Henry Lickers: 鈥淰inieron aqu铆 pensando que se har铆an ricos trabajando en la tierra鈥 la tierra es la que tiene el poder; mientras ellos trabajaban en la tierra, la tierra trabajaba en ellos. Ense帽谩ndoles禄.

芦La tierra regala gratis el poder del viento, el sol y el agua, pero en su lugar abrimos la tierra para tomar combustibles f贸siles. Si hubi茅ramos tomado solo lo que se nos dio, si hubi茅ramos correspondido el regalo, no tendr铆amos que temer nuestra propia atm贸sfera hoy禄.   芦En el pensamiento occidental, la tierra privada se entiende como un 芦paquete de derechos禄, mientras que en una econom铆a del regalo la propiedad tiene un paquete de responsabilidades.               芦Hemos permitido que el 芦mercado 芦defina lo que valoramos, para que el bien com煤n parezca depender de estilos de vida derrochadores que enriquecen a los vendedores mientras empobrecen el alma y la tierra芦.   芦El crecimiento perpetuo simplemente no es compatible con la ley natural禄   鈥淗emos construido un artificio, el pueblo Potemkin de un ecosistema en el que perpetrar la ilusi贸n de que las cosas que consumimos nos llueven del trineo de Pap谩 Noel, que no han sido arrancadas de la tierra. La ilusi贸n nos permite imaginar que las 煤nicas opciones que tenemos son entre una marca y otra禄.            

Recuerda que la nuestra es una econom铆a basada en la escasez. No significa que haya poca cantidad de riqueza material, sino que el sistema de mercado crea escasez artificialmente al bloquear el flujo entre la fuente y el consumidor. 芦El grano puede pudrirse en el almac茅n mientras las personas hambrientas mueren de hambre porque no pueden pagarlo. El resultado es hambre para algunos y enfermedades excesivas para otros. La misma tierra que nos sostiene est谩 siendo destruida para alimentar la injusticia. Una econom铆a que otorga la condici贸n de persona a las corporaciones pero se la niega a los seres m谩s que humanos: esta es una econom铆a de Wendigo鈥.  El 芦wendigo禄 (que puede derivarse de las ra铆ces para 芦exceso de grasa禄 y 芦pensar solo en uno mismo禄), es en la mitolog铆a algonquina, un esp铆ritu malvado cuya avaricia ha desbordado su capacidad de autocontrol hasta el punto de la autodestrucci贸n. 芦Esa mentalidad que solo piensa en el consumo se camufla bajo la noci贸n de 芦calidad de vida禄 mientras nos corroe por dentro. Es como si nos hubieran invitado a una fiesta en la que toda la comida sirviera solo para alimentar el vac铆o, el agujero negro del est贸mago que nunca se llena. Mi aut茅ntico miedo es que hayamos liberado a un monstruo禄, se lamenta la bi贸loga.Al contrario, la cultura de los pueblos originarios de am茅rica est谩n basadas en la gratitud y la reciprocidad. La Naci贸n Onondaga recita el Mensaje de gratitud, un r铆o de palabras tan antiguas como las mismas personas, conocidas en el idioma Onondaga como 芦las Palabras que vienen antes que todas las dem谩s禄. Este antiguo orden de protocolo establece la gratitud como la m谩xima prioridad, y se recitaba como pre谩mbulo en toda asamblea. La gratitud se dirige directamente a quienes comparten sus dones con el mundo: la Madre Tierra, el agua, los maestros, los peces, las estrellas, los abuelos鈥 y por cada agradecimiento, se repite 芦Ahora nuestras mentes son una.禄禄Cuando se recita la versi贸n larga en una reuni贸n con empresarios no ind铆genas o funcionarios del Gobierno,  suele ocurrir que 茅stos se muestran inquietos. Sobre todo, los abogados. Se les nota que est谩n deseando que termine: dirigen la vista a cada rinc贸n de la habitaci贸n, hacen todo lo posible por no mirar el reloj.(鈥) Pobrecitos, ya siento que tengamos tanto por lo que estar agradecidos.禄

Aunque expresar gratitud parece bastante inocente, es una idea revolucionaria. En una sociedad de consumo, la satisfacci贸n es una propuesta radical. Reconocer la abundancia en lugar de la escasez socava una econom铆a que prospera al crear deseos insatisfechos. La gratitud cultiva una 茅tica de plenitud, pero la econom铆a necesita el vac铆o. El discurso de gratitud recuerda que ya tienes todo lo que necesitas. La gratitud no te env铆a de compras para encontrar satisfacci贸n; se presenta como un regalo m谩s que como una mercanc铆a, subvirtiendo los cimientos de toda la econom铆a. Esa es una buena medicina tanto para la tierra como para las personas 芦.          鈥淗e o铆do decir que a veces, a cambio de los regalos de la tierra, la gratitud es suficiente. Es nuestro don exclusivamente humano expresar agradecimiento, porque tenemos la conciencia y la memoria colectiva para recordar que el mundo podr铆a ser de otra manera, menos generoso de lo que es.Pero creo que estamos llamados a ir m谩s all谩 de las culturas de gratitud, para convertirnos una vez m谩s en culturas de reciprocidad禄.   El ind铆gena orientaba sus acciones siempre a la reciprocidad, el toma y daca con la tierra, 芦como si el futuro de sus hijos importara, cuidar la tierra como si nuestra vida, tanto material como espiritual, dependiera de ella. Porque as铆 es鈥.Kimmerer se pregunta si la manera que tiene la Tierra de dar y, con ello, salir ganando, fue el modelo para que el sistema econ贸mico de los pueblos originarios fuera una econom铆a del regalo, un sistema de reciprocidad, donde igualmente, 芦el bienestar de uno est谩 vinculado al bienestar de todos禄.芦La palabra con la que nos referimos a la ceremonia del obsequio, 芦minidewak禄, significa 芦ellos entregan el coraz贸n禄. En el centro de esa palabra se encuentra la palabra 芦min禄. 芦Min禄 es la ra铆z que significa 芦obsequio禄, pero tambi茅n 芦baya禄.

Cuenta que en potawati, si bien hay varias palabras para agradecer, no hay una palabra para 芦por favor禄. La comida est谩 destinada a ser compartida, no se necesita cortes铆a adicional. Los misioneros tomaron esta ausencia como una prueba m谩s de los modales groseros de los nativos.            芦La riqueza entre la gente tradicional se mide por tener suficiente para regalar禄.  芦La diferencia fundamental entre el regalo y el intercambio de mercanc铆as es que un regalo establece un v铆nculo afectivo entre dos personas禄.  芦Lewis Hyde ilustra esta disonancia en su an谩lisis del Indian giver [el dador indio]. Esta expresi贸n, que hoy se utiliza peyorativamente para describir al que da algo y despu茅s espera que se lo devuelvan, procede de una fascinante falta de entendimiento entre una cultura en la que prevalec铆a la econom铆a de los dones y otra, la colonial, que intentaba extender el sistema de propiedad privada. Cuando los nativos les entregaron regalos a los colonos, estos entendieron que eran valiosos y que deb铆an qued谩rselos. Que deshacerse de ellos era una afrenta. Sin embargo, para los pueblos ind铆genas el valor de un regalo se basaba en la reciprocidad y la afrenta se produc铆a cuando estos no se pon铆an en circulaci贸n y volv铆an de nuevo a sus manos.禄   芦Esa es la naturaleza fundamental de los dones: se mueven y su valor aumenta con su paso禄.   鈥淓n una cultura de gratitud, todo el mundo sabe que los regalos seguir谩n el c铆rculo de reciprocidad y volver谩n a ti. Esta vez das y la pr贸xima vez recibes. Tanto el honor de dar como la humildad de recibir son mitades necesarias de la ecuaci贸n禄.  

鈥淭odos los d铆as nos ba帽an con regalos, pero no est谩n destinados a que los guardemos. Su vida est谩 en su movimiento, la inhalaci贸n y la exhalaci贸n de nuestra respiraci贸n compartida. Nuestro trabajo y nuestra alegr铆a es transmitir el regalo y confiar en que lo que lanzamos al universo siempre regresar谩鈥.    鈥淪i todo el mundo es una mercanc铆a, cu谩n pobres nos volvemos. Cuando todo el mundo es un regalo en movimiento, cu谩n ricos nos ser铆amos禄.    Incluso el tiempo es tambi茅n algo que vuelve, c铆clico. 芦Algunas personas dicen que el tiempo es un r铆o en el que podemos entrar una sola vez, ya que fluye en un camino recto hacia el mar. Pero la gente de Nanabozho conoce el tiempo como un c铆rculo. El tiempo no es un r铆o que corre inexorablemente hacia el mar, sino el mar mismo: sus mareas que aparecen y desaparecen, la niebla que se eleva para convertirse en lluvia en un r铆o diferente. Todas las cosas que fueron, volver谩n禄.                       芦Una especie y una cultura que tratan al mundo natural con respeto y reciprocidad seguramente transmitir谩n genes a las generaciones subsiguientes con mayor frecuencia que las personas que lo destruyen. Las historias que elegimos para dar forma a nuestros comportamientos tienen consecuencias adaptativas禄, advierte.





Fuente: Anred.org