January 16, 2022
De parte de ANRed
290 puntos de vista

Estamos frente a un colapso clim谩tico en el marco de lo que se conoce como antropoceno, que en realidad deber铆a considerarse como capitaloceno, sostiene Alberto Acosta en el siguiente ensayo. Sin una sociedad mucho m谩s igualitaria y equitativa es imposible que funcione a cabalidad la econom铆a, ni los mercados, y mucho menos la democracia. Por ello es preciso reformular la esencia misma del Estado desde visiones y pr谩cticas de equidad, igualdad y plurinacionalidad. Por Desinform茅monos


La econom铆a se encuentra en una encrucijada cada vez m谩s compleja. Los problemas que le acosan y los retos que tiene que resolver son cada vez mayores y m谩s dif铆ciles de asumir. Y lo que desespera es ver c贸mo la econom铆a se ha transformado en una suerte de gran totem al que se le rinde permanente y sumisa pleitesia. Se desplieguen acciones para protegerla, present谩ndolas como alternativas para intentar resolver justamente los problemas que la econom铆a, tal como la conocemos, provoca.

As铆 emegen las econom铆as 鈥渟ustentables鈥, 鈥渃irculares鈥 o de colores: sean 鈥渧erde鈥, 鈥渁zul鈥, 鈥渘aranja鈥, 鈥渧ioleta鈥 o como se las quiera denominar o pintar, pero que, sin desconocer algunas buenas intenciones, terminan por no cuestionar la esencia perversa del economicismo y menos a煤n del capitalismo.

En s铆ntesis, precisamos otra econom铆a, no simplemente un nuevo apellido para la actual. Otra econom铆a pensada y sustentada en la vigencia plena de los Derechos de la Naturaleza y de los inseparables Derechos Humanos, en este caso estructurada y proyectada desde y para Nuestra Am茅rica. Una econom铆a para otra civilizaci贸n que empiece por entender que no vivimos un simple cambio clim谩tico. Estamos frente a un colapso clim谩tico en el marco de lo que se conoce como antropoceno, que en realidad deber铆a considerarse como capitaloceno, sustentado en el faloceno y el racismoceno.

Es evidente que no ser谩 f谩cil superar tantas superticiones y falacias disfrazadas de ciencia. Nos toca vencer tanto visiones miopes como reticencias conservadoras y prepotentes que esconden y protegen varios privilegios. Eso, a contrapelo del mensaje dominante, no puede ocultar que se siguen construyendo estrategias de acci贸n diversas y plurales en el mundo entero. (1)

Del desarrollo sustentable a la econom铆a verde

Lo que nos interesa es destacar que, como consecuencia de muchas reflexiones desatadas especialmente desde inicios de los a帽os setenta del siglo XX, se produjo la entrada en escena a nivel global de la preocupaci贸n ambiental. Como fecha referencial tenemos 1992, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en R铆o de Janeiro. Entonces la 鈥渃omunidad internacional鈥 se propuso articular un modelo de desarrollo que trace par谩metros comunes para asegurar el ansiado crecimiento econ贸mico, el deseado bienestar social incluyendo el bienestar ambiental de la Humanidad. El punto inicial de esta decisi贸n es el Informe Brundtland, elaborado en 1987, que confront贸 el desarrollo con las demandas ambientales.

Proponerse satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de futuras generaciones, fue un cambio importante. A煤n m谩s, se plante贸 que el uso de los recursos naturales pueda sostenerse en el tiempo. Este fue un punto de inflexi贸n para empezar a reflexionar -en serio- sobre los l铆mites del desarrollo tradicional, luego del impacto que provoc贸 el Informe del Club de Roma en 1972. Y de hecho fue evidente la urgencia de revisar el papel que cumple la econom铆a.

Resumiendo, al hablar de desarrollo sustentable se abri贸 la puerta para buscar un equilibrio entre econom铆a, sociedad y ecolog铆a. Sin haber resuelto el reto de fondo, sin embargo, lo que se logr贸 signific贸 un paso trascendente. El tema ambiental gan贸 terreno, pero, a la vez y esto es lo preocupante, qued贸 expedita la v铆a para el capitalismo verde, es decir, intentar resolver los problemas por la v铆a de una creciente mercantilizaci贸n de la Naturaleza.

Desde entonces la tarea fue introducir el tema ambiental en la econom铆a pero sin afectar su esencia, ni interiorizar aquellos complejos elementos que configuran el marco en donde se desenvuelven los procesos econ贸micos. Veamos algunos ejemplos. No se consideraron las pesadas herencias coloniales o los desproporcionados niveles de consumo de recursos por parte de unos pocos pa铆ses, que son, adem谩s, los principales responsables de los gases de efecto invernadero o de la contaminaci贸n con pl谩stico, para mencionar apenas dos fuentes de distorsiones ambientales cada vez m谩s complicadas y preocupantes.

Inclusive esta aproximaci贸n al tema ambiental afincada tambi茅n en soluciones tecnol贸gicas, no solo que margina a aquellos grupos humanos -los pueblos originarios- que no est谩n integrados en los procesos de modernizaci贸n capitalista, sino que los considera casi como los causantes de los problemas, al ser vistos inclusive como 鈥渆nemigos del progreso鈥.

Las respuestas econ贸micas verdes, ya en tiempos neoliberales, aparecieron casi como la panacea para resolver estas cuestiones respaldando el crecimiento econ贸mico y la liberalizaci贸n del comercio, ignorando los inocultables conflictos entre esa econom铆a, la justicia social y la sostenibilidad ambiental.

Las imposibles promesas del capitalismo verde

Asumidos como v谩lidos los principios de un equilibrio tripartito, la econom铆a ambiental ofrec铆a y ofrece a煤n asegurar un crecimiento econ贸mico permanente, resolviendo los problemas sociales sobre todo de pobreza y da cuenta tambi茅n de las cuestiones ambientales; esta es la esencia de la 鈥渆conom铆a verde鈥.

Desplegando ese instrumentario econ贸mico se asumi贸 el reto de enfrentar los destrozos ambientales. Desde la pol铆tica fiscal, por ejemplo, apareci贸 el moto que 鈥渜uien contamina paga鈥. Adem谩s, para poner en marcha esta aproximaci贸n nada mejor que asegurar las salidas de mercado, que establezcan los precios 鈥渁decuados鈥, y as铆 garantizando por supuesto la propiedad privada- conseguir los resultados de eficiencia y sostenibilidad propuestos, como reza el mensaje dominante. Esto se complementa con la fascinaci贸n por la ciencia y la tecnolog铆a.

Tampoco se ha tomado en consideraci贸n lo que representa en el mundo 鈥渆l modo de vida imperial鈥 (2), que es posible sofocando la vida de otros pueblos y de la Naturaleza. No se consideran las estructuras patriarcales que ahogan la posibilidad de la vigencia plena de los Derechos Humanos. No encuentra espacio en estas consideraciones 鈥渧erdes鈥 la misma colonialidad con todas las cargas hist贸ricas que de ella se derivan o los proyectos extractivistas con sus enormes destrucciones de territorios y comunidades o la mism铆sima transici贸n energ茅tica corporativa que demanda m谩s y m谩s minerales como el litio para seguir inflando el monstruo urbano exacerbado por millones de veh铆culos el茅ctricos particulares鈥 La econom铆a verde, en suma, busca soluciones a los problemas que emergen del sistema capitalista al cual procura proteger, pero, al acelerar la mercantilizaci贸n de la Naturaleza, ha profundizado los desequilibrios gemelos: ecol贸gicos y sociales.

Tal como el desarrollo sostenible, la econom铆a verde es un ox铆moron utilizado para legitimar los intereses de los grupos de poder. Sus l铆mites est谩n a la vista.

Los l铆mites insalvables de la econom铆a鈥

Siempre habr谩 quienes argumentan que el problema radica en la ausencia de coherencia en la aplicaci贸n de las medidas econ贸micas -que ellos consideran adecuadas, las que, por lo dem谩s, son presentadas como t茅cnicas. Es decir, carentes de juicios de valor. As铆, los defensores de la econom铆a verde o ambientalmente responsable o de las otros econom铆as convenientemente bautizadas o pintadas argumentan pidiendo que se profundicen sus recetas y que se las cumpla a cabalidad; lo que representa ampliar las l贸gicas de una econom铆a socioambiental de mercado. No les importa que este pedido sea un imposible, pues lo que proponen es que la realidad se ajuste a sus teor铆as.

Los resultados de estas pretensiones est谩n a la vista. La acumulaci贸n material 鈥搈ecanicista e interminable de bienes鈥, asumida como progreso, carece de futuro. Tampoco tiene futuro el desarrollo, que es un derivado de dicho progreso. Los l铆mites de los estilos de vida sustentados en la bonanza antropoc茅ntrica son cada vez m谩s notables y preocupantes.

Los or铆genes profundos de una crisis multifac茅tica, agravada por la pandemia sanitaria, son f谩ciles de avizorar. Mencionemos algunos. Consumismo y productivismo. Tecnolog铆as que aceleran la acumulaci贸n del capital. Estados cada vez m谩s autoritarios. Ambici贸n y ego铆smo desaforados. Individualismo a ultranza transformado en enfermedad social. Hambre de millones de personas, no por falta de alimentos. Extractivismos desbocados. Flexibilizaci贸n/precarizaci贸n laboral. Predominio de las finanzas, sobre todo en su trajinar especulativo. Culto a la religi贸n del crecimiento econ贸mico permanente. Inclusive el coronavirus, por sus or铆genes zoon贸ticos, resulta de la destrucci贸n de la biodiversidad alentada por la codicia de riqueza y poder.

Toda esta complejidad, desde una perspectiva ecol贸gica, se grafica en la fecha de la Sobrecapacidad de la Tierra, que se acerca cada vez m谩s al 1 de enero. El d铆a 28 de julio se agotaron los recursos disponibles en el 2021. El primer registro, en 1970, se ubic贸 el 29 de diciembre, en el 2019 fue el 29 de julio y en el 2020, el 22 de agosto. El retroceso del D铆a de la Sobrecapacidad de la Tierra en 2020 se debi贸 a la pandemia del coronavirus. Se registr贸 tres semanas m谩s tarde que el a帽o anterior, o sea el 22 de agosto, como resultado de la desaceleraci贸n econ贸mica, pero ya en el 2021 volvimos nuevamente a la senda de la normalidad, que era una verdadera anormalidad. Por cierto hay una enorme desigualdad entre los pa铆ses. Por ejemplo, los EE. UU. ya cumplieron su 鈥渃uota鈥 el 14 de marzo. En Europa, Espa帽a el 25 de mayo: as铆, si toda la humanidad adoptara un estilo de vida similar al del espa帽ol promedio, necesitar铆a 2,5 planetas para mantenerse.

En Am茅rica Latina esta presi贸n es menos dram谩tica, salvo en el caso de Chile que fue el primer pa铆s de Am茅rica Latina en agotar su 鈥渃uota鈥 del 2021 y lo hizo el 17 de mayo. En Brasil, Colombia, Per煤, Venezuela, M茅xico, Argentina, Costa Rica y el resto de pa铆ses, el sobregiro comienza m谩s tarde. En pa铆ses como Cuba, Nicaragua y Ecuador, la sobrecapacidad se alcanza cerca de fin del a帽o. Tomando como referencia el indicador de las emisiones totales, esta regi贸n es responsable de solo el 8,3% de las emisiones mundiales; ubic谩ndose cerca de la media global, alrededor de un tercio de las emisiones de Europa o EE. UU.

Sin embargo, estos indicadores -como muchos otros- no son suficientes para graficar la gravedad de la situaci贸n en Am茅rica Latina. Tomemos, a modo de ejemplo, que Centro y Sudam茅rica han sufrido una dram谩tica disminuci贸n del 89% de poblaciones de especies en comparaci贸n con 1970. La creciente destrucci贸n de sus selvas es m谩s que preocupante. La p茅rdida de cantidad y calidad del agua es otro punto a considerar. La creciente desaparici贸n de biodiversidad tampoco puede pasar inadvertida. Adem谩s, Am茅rica Latina y el Caribe son particularmente vulnerables: las afectaciones al equilibro ecol贸gico global en otras partes del planeta, por ejemplo debido a la masiva contaminaci贸n en los pa铆ses del norte global o la p茅rdida de permafrost en Siberia o la deforestaci贸n en 脕frica o Asia, impactan en la Amazon铆a y esto a su vez repercute en el mundo.

La CEPAL (3) reconoce esta asimetr铆a fundamental entre las emisiones y la vulnerabilidad. Igualmente este organismo de Naciones Unidas destaca la gravedad de los problemas sociales profundizados en medio de la pandemia de la Covid-19, al estimar que el total de personas pobres ascendi贸 a 209 millones a finales de 2020, 22 millones de personas m谩s que el a帽o anterior; tambi茅n destaca el empeoramiento de los 铆ndices de desigualdad en la regi贸n y en las tasas de ocupaci贸n y participaci贸n laboral, sobre todo en las mujeres.

A pesar de esas constataciones, no se puede desembocar en la torpe conclusi贸n de que Am茅rica Latina y el Caribe pueden continuar por la misma senda de crecimiento econ贸mico y de extractivismos desbocados para intentar alcanzar un fantasma que ya ha ocasionado terribles destrozos: 隆El desarrollo! (4)

Tampoco se puede caer en la trampa de las soluciones tecnol贸gicas. Muchas veces las mejor铆as que se pueden conseguir con avances tecnol贸gicos, solo se reducen a pocos espacios locales, sobre todo urbanos. Las 鈥渟ociedades de la externalizaci贸n鈥 (5), las de los pa铆ses del capitalismo metropolitano e incluso de los espacios de privilegiados en el sur global, mejoran sus niveles de sostenibilidad ambiental y de bienestar social a costa del sacrificio ambiental y social de otros territorios. En paralelo debemos considerar las inequidades socioecon贸micas, propias del capitalismo.

Tanta barbarie exacerba cada vez m谩s las brechas entre ricos y pobres, deteriorando la alimentaci贸n, la salud, la educaci贸n y la vivienda de las actuales generaciones, algo que limitar谩 sus expectativas y oportunidades de futuro. Sin ser la causa de los problemas actuales, la pandemia del coronavirus, tambi茅n a trav茅s del inequitativo acceso a las vacunas, ha exacerbado esta realidad. Por su origen, todos estos desequilibrios son m煤ltiples y crecen aceleradamente, provocando procesos sociales que superan las fronteras nacionales, por ejemplo, a trav茅s de crecientes flujos migratorios. Todas estas duras realidades, por otro lado, explican el aumento de los niveles de represi贸n y exclusi贸n existentes, con el consiguiente deterioro de la institucionalidad pol铆tica.

Vistas as铆 las cosas, es vital asumir la crisis socioambiental como parte de una crisis multifac茅tica, que a todas luces configura una crisis civilizatoria, que acarrea tambi茅n la crisis del pensamiento: si somos honestos y vemos las soluciones planteadas a nivel gubernamental y de casi todos los organismos internacionales -la Cumbre de Paris del a帽o 2015 obra como muestra fehaciente de esta aseveraci贸n- se ha menoscabado la construcci贸n -o siquiera discusi贸n- de las grandes soluciones que el mundo necesita en muchos aspectos, especialmente en el 谩mbito de la econom铆a.

La imperiosa necesidad de pensar en otra econom铆a (6)

En definitiva, es preciso iniciar la discusi贸n reconociendo los l铆mites ecol贸gicos que tiene el ambiente que nos alberga, aceptando que los seres humanos forman parte de la Naturaleza y por igual cuestionando al sistema de reproducci贸n del capital como base de crecientes inequidades socioecon贸micas y culturales. Sintetizando, es preciso plantearnos otros objetivos y otras acciones. M谩s de lo mismo ser谩 cada vez m谩s de lo peor.

De ninguna manera puede creerse que todo el sistema econ贸mico debe estar inmerso en la l贸gica dominante de mercado, pues hay muchas relaciones inspiradas en otros principios de indudable importancia; por ejemplo, la misma solidaridad dentro de la seguridad social o las prestaciones sociales, a m谩s de las diversas formas de relacionamiento solidario y rec铆proco en las econom铆as de los pueblos y nacionalidades ancestrales. Similar reflexi贸n se podr铆a hacer para los servicios de educaci贸n, salud, transporte p煤blico, financieros y otras funciones que generan bienes p煤blicos y comunes que no se producen y regulan v铆a oferta y demanda. En este punto, para recuperar una de las tantas lecciones de la pandemia del coronavirus, la salud no puede ser ni un privilegio ni una mercanc铆a: la salud -铆ntegramente replanteada- es un derecho. No todos los actores de la econom铆a, por lo dem谩s, act煤an movidos por el lucro, ni todos los problemas se resolver谩n con la intervenci贸n estatal.

Un manejo diferente y diferenciador en lo econ贸mico exige cambiar las dem谩s dimensiones sociales, que no se agotan en la racionalidad y calidad de las pol铆ticas sociales. Su reformulaci贸n debe basarse en la eficiencia tanto como la suficiencia y la solidaridad, fortaleciendo las identidades culturales de las poblaciones locales (empezando desde los barrios y comunidades), promoviendo la interacci贸n e integraci贸n entre movimientos populares y la incorporaci贸n econ贸mica y social de las masas diferenciadas.

Amplios segmentos de la poblaci贸n, tradicionalmente marginados, pasar铆an de su papel pasivo en el uso de bienes y servicios colectivos a propulsores aut贸nomos de los servicios de salud, educaci贸n, transporte, etc., impulsados desde la escala local-territorial; asumiendo el reto en cada comunidad. En lo pol铆tico, este proceso conformar铆a y fortalecer铆a instituciones representativas de las mayor铆as desde espacios locales, municipales y parroquiales, ampli谩ndose en c铆rculos conc茅ntricos hasta cubrir el nivel nacional. Solo as铆 se puede enfrentar la dominaci贸n del capital y de las burocracias estatales, ambos reacios al cambio. Si en este empe帽o se cuenta con el concurso consciente y activo del gobierno central, tanto mejor, pero no se debe jam谩s ser dependiente de este. La autonom铆a comunitaria es vital en este proceso.

Bajo un enfoque autocentrado, esto implica una emancipaci贸n concertada desde lo local, el real espacio para que emerjan los verdaderos contrapoderes de acci贸n democr谩tica pol铆tica, econ贸mica, social, medioambiental y cultural. Desde ellos se podr谩n forjar embriones de una nueva institucionalidad estatal, de una renovada l贸gica de mercado y de una nueva convivencia social. Esos contrapoderes ser铆an pilares para materializar una estrategia colectiva que construya un proyecto de vida en com煤n, participativa y solidaria.

Lo que s铆 debe quedar claramente establecido es que una econom铆a extractivista, es decir prioritariamente primario-exportadora, solo nos conduce a una situaci贸n de permanente postraci贸n y de creciente destrucci贸n de los equilibrios socioambientales. As铆, se requieren estrategias de transici贸n, a desplegarse mientras se siguen extrayendo los recursos naturales de alguna manera portadores de la 鈥渕aldici贸n de la abundancia鈥 (7). El 茅xito de la salida depender谩 de la coherencia de la estrategia alternativa y, sobre todo, del grado de respaldo social que tenga una estrategia postextractivista. (8)

Eso nos conmina a superar la civilizaci贸n capitalista transitando del antropocentrismo al biocentrismo. Una nueva civilizaci贸n no surgir谩 por generaci贸n espont谩nea, ni ser谩 el resultado de la gesti贸n de un grupo de personas iluminadas. Se trata de una construcci贸n y reconstrucci贸n paciente y decidida, especialmente desde 谩mbitos comunitarios, que empieza por desmontar varios fetiches (empezando por el fetiche del dinero, la ganancia, el crecimiento econ贸mico, entre otros temas asumidos como verdades indiscutibles) y en propiciar cambios radicales a partir tambi茅n de experiencias existentes.

Este es el punto. Contamos con valores, experiencias y pr谩cticas civilizatorias alternativas, como las que ofrece el Buen Vivir o sumak kawsay o suma qama帽a de las comunidades ind铆genas andinas y amaz贸nicas. (9) A m谩s de las visiones de Nuestra Am茅rica hay otras muchas aproximaciones a pensamientos filos贸ficos de alguna manera emparentados con la b煤squeda de una vida armoniosa desde visiones filos贸ficas incluyentes en todos los continentes. Aunque mejor ser铆a hablar en plural de buenos convivires, para no abrir la puerta a un Buen Vivir 煤nico, homog茅neo, imposible de realizar, por lo dem谩s. Y este esfuerzo de recuperaci贸n de memorias largas en el mundo de los pueblos originarios debe darse tambi茅n rescatando todas aquellas valiosas y todav铆a vigentes lecturas y propuestas formuladas desde las diversas teor铆as de la dependencia, superando, por cierto, su sesgo antropoc茅ntrico y modernizador. Este esfuerzo demanda tambi茅n recuperar el enorme potencial del paradigma feminista de los cuidados y las visiones decoloniales.

Si no hay espacio para 鈥渧anguardias鈥 que asuman un liderazgo privilegiado, tampoco es una tarea que se resuelve exclusivamente en el espacio nacional. La conclusi贸n es obvia, la acci贸n para por todos los 谩mbitos estrat茅gicos posibles, sin descuidar el nivel global. (10) Para Am茅rica Latina es cada vez m谩s urgente un regionalismo aut贸nomo expresado en otras formas de integraci贸n, que deber铆a pensarse contrahegem贸nica, multidimensional, solidaria, aut贸noma y autocentrada, no simplemente volcada al mercado mundial.

Sin una sociedad mucho m谩s igualitaria y equitativa es imposible que funcione a cabalidad la econom铆a, ni los mercados, y mucho menos la democracia. Por ello es preciso reformular la esencia misma del Estado desde visiones y pr谩cticas de equidad, igualdad y plurinacionalidad.

En suma, nos toca construir -en clave de pluriverso- un mundo donde quepan otros mundos, sin que ninguno de ellos sea v铆ctima de la marginaci贸n y la explotaci贸n, y donde todos los seres humanos vivamos con dignidad y en armon铆a con la Naturaleza.

Notas:

(1) Recomedamos el libro de Ashish Kothari, Ariel Salleh, Arturo Escobar, Federico Demaria, Alberto Acosta (editores; con contribuciones de 110 personas de todos los continentes, Pluriverso 鈥 Un Diccionario del Posdesarrollo, ICARIA 鈥 Abya Yala (2019), con ediciones en Espa帽a (ICARIA), Per煤 鈥 Bolivia (CooperAcci贸n, CEDIB), Colombia (CENSAT), Italia (Orthotes Editrice) y Brasil (Editorial Elefante). La primera edici贸n fue en ingl茅s: (2019), Pluriverse: A Post-Development Dictionary, Nueva Delhi: Tulik Books and AuthorsUpFront. Disponible en  https://bit.ly/3G1ffBK

(2) Ulrich Brand y Markus Wissen (2021); Modo de vida imperial. Vida cotidiana y crisis ecol贸gica del capitalismo, Tinta Lim贸n, Buenos Aires.

(3) Consultar en CEPAL (2020); 鈥淟a emergencia del cambio clim谩tico en Am茅rica Latina y el Caribe 驴Seguimos esperando la cat谩strofe o pasamos a la acci贸n?鈥. Disponible en  https://bit.ly/3F2HwGP

(4) Sobre este tema se pueden consultar las reflexiones plasmadas en varios art铆culos en el libro Posdesarrollo 鈥 Contextos 鈥 contradicciones 鈥 futuros, editado por Alberto Acosta, Pascual Garc铆a, Ronaldo Munck (2021), UTPL 鈥 Abya-Yala. Disponible en  https://bit.ly/3zFAaYI

(5) Es recomendable la lectura de Stephan Lesenich (2019); La sociedad de la externalizaci贸n, Herder Editotial, Barcelona.

(6) Consultar los textos de Alberto Acosta y John Cajas Guijarro (2018); 鈥淩eflexiones sobre el sin-rumbo de la econom铆a 鈥 De las 鈥渃iencias econ贸micas鈥 a la posteconom铆a鈥, Revista Ecuador Debate 103, CAAP, Quito, 2018. Disponible en  https://bit.ly/337RE3N y (2020); 鈥淣aturaleza, econom铆a y subversi贸n epist茅mica para la transici贸n鈥, en el libro Voces latinoamericanas: mercantilizaci贸n de la naturaleza y resistencia social, editado por Griselda G眉nther y Monika Meireles, Universidad Aut贸noma Metropolitana, M茅xico. Art铆culo disponible en  https://bit.ly/3HDLY0g

(7) Ver en Acosta, Alberto (2009); La maldici贸n de la abundancia, CEP, Swissaid y Abya鈥揧ala, Quito. Disponible en  https://rebelion.org/docs/122604.pdf

(8) Consultar en Acosta, Alberto; Brand, Ulrich (2017); Salidas del laberinto capitalista 鈥 Decrecimiento y Post-extractivismo, ICARIA, Barcelona. Disponible en  https://bit.ly/3qSZdn4

(9) La lista de textos que abordan este tema es cada vez m谩s grande. Como referencia se menciona el libro del autor de estas l铆neas, El Buen Vivir Sumak Kawsay, una oportunidad para imaginar otros mundos, ICARIA, Barcelona, 2013; publicado tambi茅n en portugu茅s, franc茅s, alem谩n, holand茅s.

(10) Consultar, por ejemplo, en Acosta, Alberto y Cajas Guijarro, John (2020a); 鈥淒el coronavirus a la gran transformaci贸n 鈥 Repensando la institucionalidad de la econ贸mica global鈥, en el libro de varios autores y varias autoras: Posnormales 鈥 Pensamiento contempor谩neo en tiempos de pandemias, editado por Pablo Amadeo. Disponible en  https://bit.ly/34m8Djb

*Alberto Acosta es un economista ecuatoriano, compa帽ero de luchas de los movimientos sociales y profesor universitario. Tambi茅n es Ministro de Energ铆a y Minas (2007), Presidente de la Asamblea Constituyente (2007-2008) y autor de varios libros.

鈥-Este art铆culo se public贸 originalmente en el ANUARIO 2021: El mundo poscovid-19: 驴cambio de paradigma? 鈥 disponible en  https://latinoamerica21.com/wp-content/uploads/2021/12/Anuario-2021-El-mundo-poscovid-19.pdf





Fuente: Anred.org