February 26, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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por Er贸strato

Una denuncia del ataque fundamentalista cristiano contra la cultura cl谩sica

La periodista, ex profesora de lenguas cl谩sicas, y licenciada en Historia Antigua por la Universidad de Cambridge Catherine Nixey ha escrito un libro que ha causado gran revuelo en los sectores m谩s conservadores de occidente y sus medios informativos afines. El libro versa sobre los b谩rbaros ataques cristianos a la Grecia y Roma polite铆stas, un tema del que ya se ha escrito antes pero del que el lector medio sabe m谩s bien poco. La raz贸n de ello es que cada vez que un autor se ha atrevido a cuestionar la versi贸n oficial con la que hemos crecido en los colegios, las poderosas autoridades religiosas y sus ac贸litos han hecho todo lo que ha estado en su mano (que es mucho) para silenciarlo.

La obra de Nixey ha molestado al occidente cristiano porque ha cuestionado con abundantes evidencias la mayor铆a de los mitos favoritos de la Iglesia. Para empezar, la autora brit谩nica desmiente el mito de que, de no ser por la labor de preservaci贸n de textos cl谩sicos en los monasterios cristiano,s la cultura grecolatina no habr铆a sobrevivido hasta nuestros d铆as. Seg煤n Nixey, la mayor铆a de las obras escritas de la Grecia y Roma antiguas fueron destruidas y solo se conserv贸 una m铆nima parte convenientemente manipulada para que encajara en la filosof铆a cristiana. El motivo era que el mundo pagano era fundamentalmente materialista y no cre铆a en un alma inmortal descarnada y por tanto sus libros hab铆a que arrojarlos a la hoguera. Y si alguna obra de atomistas como Dem贸crito es conocida hoy d铆a es porque algunos valientes bibil贸filos la ocultaron al fanatismo religioso. Y no solo los libros fueron el blanco de la ira de los primeros cristianos sino tambi茅n edificios (como bibliotecas o magn铆ficos templos como el de Serapis en Alejandr铆a) o el arte. Aqu铆 la brit谩nica nos advierte de que la mayor铆a de las estatuas cl谩sicas que conservamos hoy d铆a est谩n mutiladas principalmente por la furia de las turbas cristianas y no tanto por las guerras como asegura la versi贸n oficial. De hecho, muchas de ellas adem谩s de las mutilaciones hechas a martillazo limpio llevan la firman del energ煤meno que lo llevo a cabo: una cruz en la frente, como muestra la imagen de la portada del libro. Y esto enlaza con la escena que abre la obra, la de un grupo de fan谩ticos religiosos vestidos con t煤nicas negras li谩ndose a golpes con las estatuas romanas de Palmira, en el desierto sirio 驴Es el ISIS? Sorprendentemente, no; son los primeros cristianos.

Pero adem谩s La Edad de la Penumbra tira por tierra uno de los mitos favoritos de ciertos sectores de la Iglesia, en especial de los 鈥渃ristianos de base鈥, que aseguran que el cristianismo primigenio era pac铆fico, asc茅tico y enemigo del poder. Muy lejos de esta imagen ben茅vola, el libro nos muestra a hordas del lumpen de aquella 茅poca manipulada por l铆deres religiosos fan谩ticos que no dudaban en incitarlos a matar paganos (cosa que hicieron, por ejemplo, con la matem谩tica y astr贸noma de Alejandr铆a Hipatia). Los obispos incluso se rodearon de una guardia pretoriana, los 鈥減arabolanos鈥, que eran matones a sueldo que extorsionaban, amenazaban e incluso asesinaban a las 贸rdenes de los primeros jerarcas cristianos al m谩s puro estilo mafioso. Y respecto al ascetismo, la obra nos asegura que hab铆a personajes que se retiraban al desierto a orar, donde mortificaban su carne con cilicios y no se lavaban jam谩s (la higiene era cosa de los pecaminosos paganos), pero la mayor铆a de los monjes eran glotones, borrachos e incluso ten铆an algunos asesinatos a sus espaldas (puesto que matar en nombre de Dios no era para ellos matar). Adem谩s de a los paganos, los cristianos se dedicaron a atacar a miembros de otras religiones, incluso religiones monote铆stas como la jud铆a, con lo que ese car谩cter pacifista del cristianismo primigenio se cae por su propio peso a la luz de los datos. Ni siquiera se pod铆a arrogar el primer cristianismo un origen revolucionario ya que muy pronto buscaron la alianza con los c茅sares, incluso con los m谩s sanguinarios. De hecho, el primer emperador romano cristiano, Constantino, tantas veces descrito como un hombre piadoso e 铆ntegro por la propaganda cristiana, era p煤blico y notorio que ten铆a las manos manchadas de sangre (hab铆a matado a su mujer) cuando supuestamente tuvo una visi贸n de la cruz voladora cual ovni (en realidad un teatrillo para hacer m谩s cre铆ble su conversi贸n) y solo se hizo cristiano para hacer causa com煤n con la por entonces ya poderosa Iglesia y oponerse a facciones de la aristocracia romana que desafiaban abiertamente su poder. Y respecto a la persecuci贸n de cristianos, Nixey nos asegura que se dio en un periodo muy corto (fundamentalmente con Ner贸n) y las cifras son mucho menos abultadas que las que presenta la historiograf铆a af铆n a los cristianos. Adem谩s, en muchas ocasiones los cristianos reincid铆an en el delito para conseguir que les ejecutaran y as铆 fomentar el martirio con fines propagand铆sticos (de nuevo, se asemejan cristianismo primitivo y el fundamento isl谩mico del ISIS). No obstante, seg煤n la autora, la verdadera persecuci贸n (m谩s larga, intensa y efectiva, pues lo elimin贸 de ra铆z) fue contra el paganismo. Por tanto, la comparaci贸n entre el cristianismo y movimientos subversivos del mundo moderno como el socialismo est谩 fuera de lugar.

La obra toca un tercer aspecto que, este s铆, es de sobra conocido por todos: el moralismo represivo y castrante de la fe cristiana. As铆, el cristianismo impuso una muy gris dictadura de lo casto y lo austero combatiendo los ba帽os p煤blicos, el teatro, la m煤sica y la poes铆a. Lo sexual, que era visto por la cultura cl谩sica como algo natural y parte esencial de la vida humana, pas贸 a ser pecaminoso y diab贸lico. Los desnudos en el arte fueron destruidos primero y luego prohibidos (incluso descubrir el arte er贸tico en el desenterramiento de Pompeya en el siglo XVIII caus贸 mucho sonrojo y desat贸 delirios censores). Adem谩s la poes铆a epigram谩tica, muchas veces de car谩cter procaz (p. ej. Catulo y Marcial), fue destruida o escondida o no traducida. Y no solo eso: la rica e influyente filosof铆a del mundo cl谩sico fue silenciada. Se trataba, ante todo, de que el pueblo llano no se cuestionara absolutamente nada ya que eso tambi茅n es pecado. Por tanto, el cristianismo no se distingui贸 nunca, ni en los tiempos en los que se le presupone m谩s 鈥減uro鈥,  por su amor a la cultura ni siquiera por su 鈥渉umanismo鈥 ya que en el centro de todas las cosas estaba siempre (y de manera absolutamente obsesiva y fan谩tica) Dios y nunca el hombre.

Ni que decir tiene que la reacci贸n cristiana al libro ha sido furibunda: seg煤n los sicofantes a sueldo del Vaticano todo es mentira, manipulaci贸n o, como se dice modernamente, 鈥渇ake news鈥. Sin embargo, buena parte de la contraargumentaci贸n, basada en la falacia 鈥渁d hominem鈥, descalifica a los indignados opinadores cristianos. As铆 han intentado usar circunstancias personales de la autora para desprestigiar el libro, como que lo escribi贸 movida por el resentimiento por la educaci贸n cristiana recibida por sus cat贸licos padres (monje 茅l y monja ella). Sin embargo, en varias entrevistas, e incluso en el libro, Catherine Nixey explica que perdi贸 la fe no de golpe sino que fue un proceso lento al ir cuestionando racionalmente los dogmas de la religi贸n. Adem谩s sus padres tampoco eran fan谩ticos religiosos; de hecho, por algo colgaron los h谩bitos. Incluso hay quien dice que la actitud de la autora es fruto del fracaso de sus padres al abandonar sus respectivas congregaciones religiosas. Solo le falt贸 decir que era un castigo divino鈥 Un argumento propio del Medievo. Tambi茅n se ha cuestionado sus fuentes por ser libros escritos por ateos y masones鈥 Est谩 claro que quien escribe contra el cristianismo es muy probable que no sea cristiano 驴Pero son v谩lidos sus argumentos o no? Eso es lo que hay que verificar. Otra falacia ad hominem, por tanto.

En resumen, el libro La Edad de la Penumbra de Catherine Nixey es digno de ser le铆do por quienes tengan un 谩pice de esp铆ritu cr铆tico. No solo porque desmonta muchos mitos sobre el cristianismo primigenio a煤n presentes en nuestras sociedades occidentales sino tambi茅n porque, m谩s all谩 de la cr铆tica puntual a un sistema de creencias como es el cristianismo, constituye un alegato contra el fanatismo y los dogmas, algo que en las sociedades modernas secularizadas en las que vivimos puede que est茅 m谩s cerca de nosotros de lo que pensamos.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com