September 18, 2021
De parte de La Haine
180 puntos de vista


El legado de Paulo Freire a 100 a帽os de su nacimiento :: 驴Por qu茅 una f谩brica recuperada, un movimiento social o un sindicato construyen sus propias escuelas?

La educaci贸n popular surgida a fines de los 鈥60, ha pretendido ser un movimiento pedag贸gico por una educaci贸n liberadora, luego un movimiento popular que incorpora un movimiento pedag贸gico y finalmente una propuesta pol铆tica a trav茅s de la educaci贸n al servicio de proyectos, sujetos y movimientos populares de construcci贸n de una nueva hegemon铆a en el interior de la sociedad capitalista.

En Argentina, al ataque a la educaci贸n p煤blica que comenz贸 a fines de los 鈥50, en la actualidad se ha sumado el Estado al tratar de sacarse de encima a estudiantes y docentes en nombre del futuro, la eficiencia y la modernizaci贸n.

Debemos apoyarnos en el creciente inter茅s que han suscitado las experiencias educativas llevadas adelante por organizaciones sociales o articuladas con 茅stas. No estamos hablando aqu铆 de las denominadas 鈥減r谩cticas de formaci贸n鈥 o 鈥渢alleres鈥. En nuestro caso hablamos de la educaci贸n popular en la formaci贸n de escuelas a partir de los movimientos sociales populares y las f谩bricas recuperadas orientadas a las clases subalternas, de la posibilidad de desarrollar la educaci贸n popular masivamente como desaf铆o.

Introducci贸n

La creaci贸n de escuelas desde el campo popular, gestionadas en y desde los movimientos sociales y f谩bricas recuperadas propone una alternativa pedag贸gica que rompe con la l贸gica piramidal y el discurso monol铆tico de la escuela estatal. A su vez pone en debate la existencia de lo p煤blico no estatal, ya que los Bachilleratos Populares (BP) son escuelas p煤blicas populares, no estatales, gestionadas desde movimientos y organizaciones sociales.

Los BP se constituyen durante la 煤ltima d茅cada y media como reacci贸n y en oposici贸n al modelo neoliberal, como respuesta al abandono por parte del Estado en el campo de la educaci贸n de j贸venes y adultos. Sus protagonistas buscan generar nuevos procesos sociales, que tienen como base la democracia y la participaci贸n. Desde estas experiencias sostienen una concepci贸n de escuelas como organizaciones sociales, remarcando una nueva forma de desarrollar estas escuelas, pensadas desde la gesti贸n social y enmarcadas en movimientos y organizaciones sociales que tienen como uno de sus objetivos la transformaci贸n social y la educaci贸n en clave de educaci贸n popular, como una de las herramientas para lograrla.

La idea de toda actividad educativa es pol铆tica, por m谩s pretensi贸n que haya de una educaci贸n 煤nica, neutra y universal, no existe pr谩ctica pedag贸gica que no sea a su vez una pr谩ctica pol铆tica. La escuela es un 谩mbito donde se desarrolla un trabajo pol铆tico pedag贸gico que parte de una pr谩ctica pol铆tica pedag贸gica.

Siguiendo a Esther P茅rez en La promesa de la pedagog铆a del oprimido: 鈥(鈥) la pedagog铆a del oprimido no es para nosotros una metodolog铆a, una did谩ctica, un conjunto de m茅todos y t茅cnicas neutros -en realidad casi nada lo es-, sino un pensamiento y una pr谩ctica pedag贸gicas que asumen una posici贸n frente a la realidad social y apuestan a la educaci贸n como una herramienta fundamental de la transformaci贸n cultural, que consideran imprescindible para el triunfo y consolidaci贸n de un bloque popular. Insisto: no hay educaci贸n popular sin la conjunci贸n de reflexi贸n y acci贸n; no hay educaci贸n popular que no apunte a la cultura como objetivo 煤ltimo y coagulante de los cambios sociales; no hay educaci贸n popular sin toma de posici贸n pol铆tica鈥.

Objetivos/Hip贸tesis

驴Por qu茅 una f谩brica recuperada, un movimiento social o un sindicato han decidido construir sus propias escuelas?

Metodolog铆a/M茅todo

Los BP responden a las formas y a los principios pol铆ticos de su movimiento y organizaci贸n y no a normas, reglamentos y estatutos elaborados desde el Estado. A su vez, van generando formas de funcionamiento propias como bachillerato, a partir del trabajo que tienen en asambleas con docentes y estudiantes.

Una primera diferencia que podemos establecer entre la propuesta pol铆tico-pedag贸gica de los BP en relaci贸n a la escuela tradicional, es que 茅sta funciona en el Estado o desde el 谩mbito privado y los BP son escuelas gestionadas desde organizaciones y movimientos sociales y no obedecen a los patrones pol铆ticos pedag贸gicos hegem贸nicos sino que intentan construir un proyecto propio, teniendo en cuenta los objetivos de la organizaci贸n. No significa que los BP se conviertan en asistencialistas o paternalistas. Quienes llevan adelante esta tarea educativa parten de reconocer la situaci贸n de clase de los y las educandos. Es a partir de este reconocimiento y de este reconocerse que se trabaja desde una educaci贸n clasista, que no reproduzca las injusticias sociales sino que sea cr铆tica, transformadora y reveladora de las relaciones de opresi贸n. Cada estudiante, docente o integrante de los BP y del movimiento, son fundamentales para lograr el proyecto pol铆tico pedag贸gico que se construye.

Otro aspecto de importancia es que se tiene en cuenta la especificidad de la poblaci贸n con la que se trabaja. El trabajo con adultos no puede desarrollarse al igual que en cualquier escuela de educaci贸n media. Tanto los programas, metodolog铆as, horarios son acordes a la poblaci贸n adulta y a sus condiciones ya que 茅sta es una poblaci贸n que adem谩s de ser estudiantes son trabajadores/as, madres y padres.

Los BP son espacios donde se crean nuevas formas de pensar y actuar, nuevas relaciones, se construye conocimiento de forma participativa, desde las vivencias de cada uno de los protagonistas y desde la memoria hist贸rica. Lo cual no quiere decir que se conviertan en espacios educativos para bajar una determinada l铆nea pol铆tica elaborada por un grupo minoritario de iluminados. De lo que se trata es de trabajar y aprender desde una mirada cr铆tica, que d茅 cuenta del lugar social que ocupan los diferentes actores sociales dentro de la divisi贸n social del trabajo, dentro del sistema capitalista, poder entender esta situaci贸n no solo desde lo local, desde el barrio, desde la propia comunidad, sino tambi茅n poder generar y desarrollar un pensamiento abstracto que permita a los sujetos comprender el complejo desarrollo hist贸rico del cual forman parte.

Resultados

Entendemos que es necesario construir proyectos pol铆ticos pedag贸gicos que apunten a formar sujetos pol铆ticos activos para el campo popular. En este sentido, los BP tiene l贸gicas diferentes no solo desde sus contenidos y objetivos, sino tambi茅n desde sus pr谩cticas y formas de organizaci贸n. En el sistema educativo argentino existe una diferenciaci贸n clasista.

Desde la reforma educativa de la d茅cada del 90 hasta hoy, la avanzada del capital sobre la educaci贸n ha sido feroz. La reforma educativa menemista sigui贸 la concepci贸n neoliberal de entender el presupuesto del Estado en educaci贸n como un gasto y par谩ndose en el concepto progresista de descentralizaci贸n educativa, se inici贸 el desmantelamiento m谩s profundo que el sistema educativo argentino haya visto jam谩s. La educaci贸n pas贸 de ser una necesidad a ser un gasto y de ser un derecho a ser un bien de consumo. Por otro lado, los empresarios aprovecharon los agujeros que iba dejando el Estado para acercar a la sociedad sus ofertas educativas financiadas por el propio Estado mediante subsidios. Las escuelas p煤blicas quedaron para los sectores populares, los hijos de la clase trabajadora y alg煤n sector de la clase media y la escuela privada destinada a los sectores medios y m谩s acomodados de la sociedad.

Los BP se presentan como una posibilidad concreta de dar educaci贸n de calidad a estos sectores de clase para los que el Estado reserva una educaci贸n de baj铆simo nivel. Trabajan con j贸venes y adultos expulsados del sistema educativo tradicional y que encuentran como casi 煤nica opci贸n a los planes FINES 1 y 2 que precarizan la educaci贸n p煤blica, atentan contra los CENS, flexibilizan las relaciones laborales y desintegran en t茅rminos pedag贸gicos el resto del sistema educativo. La modalidad que tiene el programa FINES 2 es de 6 o 8 horas semanales a lo largo de dos a帽os y medio de cursada, mientras los BP y los CENS tienen una carga horaria m铆nima de 18 horas semanales a lo largo de tres a帽os.

Si el Estado habla de educaci贸n de calidad que ofrezca una carga horaria acorde, que incentive a trav茅s de becas a los estudiantes, que construya espacios de contenci贸n y recreaci贸n para los hijos/as de los estudiantes para que puedan estudiar mientras sus hijos est谩n en otra aula jugando, sin la preocupaci贸n de cuidar de ellos, que genere equipos que puedan analizar y actuar sobre las causas de la deserci贸n escolar y no ofrecer educaci贸n limitada, que combine la producci贸n de conocimiento te贸rico con una dimensi贸n productiva.

Los BP est谩n haci茅ndolo. En todos los BP hay talleres culturales, de oficio, comunicacionales dentro de la curr铆cula, pero la diferencia no es solo de contenido, los estudiantes tambi茅n son participantes activos formando parte central en la toma de decisiones en igualdad de posibilidades con los docentes. Vamos reevaluando los programas en forma conjunta, por lo tanto, los estudiantes tambi茅n definen la did谩ctica participativamente y no de manera normativa.

Somos los docentes quienes ejecutamos y dise帽amos el planeamiento de manera colectiva, pero al mismo tiempo lo vamos poniendo a consideraci贸n de los estudiantes. Las asambleas, las discusiones, los talleres de formaci贸n y los planes de lucha de los que participamos siguen siendo el motor de nuestras experiencias y son parte de nuestra curr铆cula. Entendemos que educar es un acto pol铆tico y tomamos partido a favor de los intereses hist贸ricos del pueblo trabajador. Somos la contracara de la educaci贸n privada empresarial que forma un sujeto individualista, aislado de las luchas populares e incapaz de pensarse colectivamente. Tambi茅n ponemos en cuestionamiento la supuesta neutralidad del Estado y de la educaci贸n estatal/p煤blica.

Esto no implica desconocer la discusi贸n en torno a la defensa de la asignaci贸n de cargos docentes v铆a acto p煤blico, mecanismo que democratiza el acceso al trabajo, pero que no impide que los contenidos pol铆ticos e ideol贸gicos de la educaci贸n y las decisiones estrat茅gicas las sigan tomando las clases dominantes por medio de sus funcionarios.

Conclusiones

Intentamos poner de relieve que el Estado es un Estado de clase, y que si bien debe ser el garante de la educaci贸n, las organizaciones populares debemos conservar nuestra autonom铆a pol铆tica a la hora de desarrollar nuestras experiencias pol铆tico-pedag贸gicas.

Uno de los problemas m谩s graves que atraviesan las escuelas estatales es la relaci贸n con la comunidad. En este plano, al estar insertos en organizaciones barriales, los BP y la comunidad est谩n unidos por lazos estrechos de solidaridad y pertenencia mutua.

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Bibliograf铆a

Chinigioli, Evangelina (2012): 鈥淏achilleratos populares: construyendo contrahegemon铆a. La experiencia de los BP en Movimientos Sociales de la Ciudad de Buenos Aires鈥 (Tesina), Directora: Dra. Nora Llaver, Co-directora: Lic. Natalia Baraldo, Mendoza.

Freire, Paulo (1985): Pedagog铆a del oprimido (Cap. 2). Ed. Siglo XXI, Bs.As.

Hernandez, Mario (2013): El movimiento de autogesti贸n obrera en Argentina. Editorial Top铆a, Buenos Aires.

Michi, Norma, Di Matteo, Alvaro Javier, Vila, Diana (2012): 鈥淢ovimientos populares y procesos formativos鈥, en Revista Polifon铆as, A帽o 1 N潞 1, pp. 22-41. Departamento de Educaci贸n UNLU, Luj谩n.

Universidad Popular de Valpara铆so, Preuniversitario Popular y Revolucionario El Cincel (2011): 鈥淓ducaci贸n popular en la trinchera de ideas. Recuperando la educaci贸n para la lucha de los trabajadores鈥, Revista de Pedagog铆a Militante 鈥淒iatriba鈥, N掳 1, Santiago de Chile, Noviembre.

La Haine




Fuente: Lahaine.org