April 19, 2022
De parte de ANRed
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Dif铆cilmente la expresi贸n 鈥El momento de actuar es ahora鈥 podr铆a entenderse como un llamado a no hacer nada. Pero una acci贸n clim谩tica determinante es imposible si no se trata la situaci贸n como lo que es: una emergencia. Seg煤n el 煤ltimo reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Clim谩tico (IPCC), hay muy poco tiempo para tomar medidas que limiten el calentamiento global a 1.5 掳C para 2100: recortar un 48 % las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) anuales a nivel mundial para 2030 y alcanzar el cero neto para 2050. 鈥淎ctuar ahora鈥 significa acelerar la transici贸n de la matriz energ茅tica y productiva basada en combustibles f贸siles a una electrificaci贸n generalizada con energ铆as renovables. Por Valeria Foglia (Emergencia en la Tierra).


Gabriel Blanco, profesor de la Facultad de Ingenier铆a de la Universidad Nacional del Centro (Unicen) y uno de los tres argentinos 鈥搄unto a Virginia Vilari帽o y Walter Pengue鈥 que particip贸 en la elaboraci贸n del informe del Grupo de Trabajo III (WGIII en ingl茅s), revisa en di谩logo con Emergencia en la Tierra los pros y los contras de las soluciones tecnol贸gicas en un mundo desigual. El consultor clim谩tico Enrique Maurtua Konstantinidis opina acerca de c贸mo se ubica Argentina en el escenario mundial, y latinoamericano en particular.

Blanco, que coordin贸 un cap铆tulo sobre innovaci贸n y desarrollo tecnol贸gico, reconoce que la crisis clim谩tica es 鈥渄ram谩tica鈥, pero la sit煤a en una dimensi贸n m谩s amplia: los modelos de desarrollo insostenible que dominan desde hace d茅cadas. En el caso argentino, 鈥渓o muestran todos los indicadores sociales, econ贸micos y ambientales鈥. El especialista asegura que, si bien hay 鈥渦na mirada optimista de las soluciones tecnol贸gicas鈥, se las analiza en ese contexto m谩s amplio.

El club de la buena onda

No son pocos los que cuestionaron el 鈥渆ntusiasmo desmedido鈥 del sumario para responsables de pol铆ticas, la versi贸n corta aprobada l铆nea por l铆nea por los noventa y cinco Gobiernos miembros del IPCC. A cada advertencia le suma una nota positiva: cuando destaca que entre 2010 y 2019 鈥渓as emisiones globales anuales promedio de GEI estuvieron en sus niveles m谩s altos en la historia de la humanidad鈥, inmediatamente agrega que 鈥渓a tasa de crecimiento se ha desacelerado鈥. Enfatiza que 鈥渟in reducciones inmediatas y profundas de las emisiones en todos los sectores, limitar el calentamiento global a 1,5 掳C est谩 fuera de nuestro alcance鈥, pero acto seguido apunta que cada vez hay 鈥渕谩s evidencia鈥 de acci贸n clim谩tica.

El reporte tambi茅n celebra que desde 2010 se redujeron un 85 % los costos de energ铆as renovables (solar, e贸lica y bater铆as). O que mayor cantidad de pol铆ticas y leyes mejoraron la eficiencia energ茅tica, redujeron las tasas de deforestaci贸n y aceleraron el despliegue de renovables. 隆Si hasta hay m谩s litigios clim谩ticos!

Hoesung Lee, presidente del IPCC, ofreci贸 declaraciones optimistas que son m谩s expresiones de deseos que otra cosa: 鈥淢e alienta la acci贸n clim谩tica que se est谩 tomando en muchos pa铆ses. Hay pol铆ticas, regulaciones e instrumentos de mercado que est谩n demostrando ser efectivos. Si estos se ampl铆an y se aplican de manera m谩s amplia y equitativa, pueden respaldar reducciones profundas de emisiones y estimular la innovaci贸n鈥.

Priyadarshi Shukla, copresidente del WGIII, sum贸 m谩s pron贸sticos favorables: 鈥淭ener las pol铆ticas, la infraestructura y la tecnolog铆a adecuadas para permitir cambios en nuestros estilos de vida y comportamiento puede resultar en una reducci贸n del 40-70 % en las emisiones de GEI para 2050鈥.Las proyecciones del IPCC hasta dan un chang眉铆 a las emisiones: estas deben alcanzar su punto m谩ximo antes de 2025. 驴Tres a帽os m谩s de business as usual? Veinticinco a帽os despu茅s, en escenarios donde se realicen acciones de captura y secuestro de di贸xido de carbono (CO2), se prev茅 que el uso mundial de carb贸n, petr贸leo y gas caer谩 un 95 %, 60 % y 45 %, respectivamente, en comparaci贸n con 2019.En este caso, el 鈥渧aso medio lleno鈥 del organismo no se debe a la continuidad de la dependencia del petr贸leo y el gas en 2050, sino al hecho de dejar una gran cantidad de combustibles f贸siles sin quemar e infraestructuras 鈥渧aradas鈥 por un valor entre uno y cuatro billones de d贸lares. Los 鈥渁ctivos鈥 del carb贸n podr铆an quedar 鈥渧arados鈥 antes de 2030, y los de petr贸leo y gas hacia mediados de siglo. Lejos de la demanda ambientalista: Keep it in the ground.

Tecnolog铆a, un arma de doble filo

Cumplir con los objetivos requiere reducciones r谩pidas y profundas de las emisiones de GEI hacia 2030. Pero al combo de mitigaci贸n clim谩tica el IPCC a帽ade t茅cnicas que eliminan CO2 (Carbon Dioxide Removal 鈥揅DR鈥 en ingl茅s) de la atm贸sfera y lo almacenan durante un largo per铆odo en productos o en reservas geol贸gicas, terrestres y oce谩nicas. Para el organismo, esto puede ayudar a contrarrestar las emisiones residuales 鈥渄if铆ciles de reducir鈥 de la agricultura, la aviaci贸n, el transporte mar铆timo y la industria. Pero estos instrumentos generan controversia y no pocos detractores.

Blanco se帽ala que la remoci贸n del CO2 presente hoy en la atm贸sfera requiere tecnolog铆as que no son accesibles para todos a nivel global. Pero no solo eso: el pasado muestra que no basta con transformaciones tecnol贸gicas 鈥減ara revertir un crecimiento econ贸mico y en la producci贸n de bienes y servicios鈥, responsables de la crisis clim谩tica y otras problem谩ticas socioambientales.

El IPCC advierte que el impacto de CDR en los ecosistemas, la biodiversidad y la poblaci贸n variar谩 seg煤n m茅todo, contexto y escala aplicados. Entre los que pueden tener resultados positivos menciona la reforestaci贸n, mejoras en la gesti贸n forestal, secuestro de CO2 del suelo y gesti贸n del carbono azul, capturado en ecosistemas oce谩nicos como manglares, pantanos y turberas.

En cambio, la fertilizaci贸n de los oc茅anos para la proliferaci贸n de plancton podr铆a llevar a su acidificaci贸n, y la forestaci贸n y la producci贸n de cultivos de biomasa deficientes tendr铆an impactos adversos en la biodiversidad, la seguridad h铆drica y alimentaria, y los derechos ind铆genas. 鈥淯no obviamente est谩 a favor de sostener y conservar los bosques, fundamentalmente los nativos鈥, aclara Blanco. 鈥淧ero forestar a escala global en lugares donde no es pertinente hacerlo puede generar m谩s problemas que soluciones鈥.

El investigador de la Unicen dice que 鈥渆l informe analiza con cierta objetividad los pros y los contras de ese tipo de soluciones dr谩sticas a escala global鈥. En lo personal considera que las t茅cnicas CDR pueden ayudar a controlar las emisiones, pero no aportan a resolver el problema mayor: qu茅 tipo de desarrollo tiene hoy la sociedad global. En Argentina, agrega, es 鈥渃laramente insostenible鈥.

Profesor Gabriel Blanco.

驴Qui茅nes son los responsables y qui茅n paga la crisis?

鈥淓l cambio clim谩tico es el resultado de m谩s de un siglo de energ铆a y uso de la tierra, estilos de vida y patrones de consumo y producci贸n insostenibles鈥, dice Jim Skea, copresidente del WGIII.

Pero 驴todos aportan por igual? Blanco considera que el reporte expone que hay desigualdades e inequidades a nivel global, regional y dentro de cada pa铆s. Los m谩s ricos, los que m谩s emisiones producen, son los menos vulnerables a los impactos de la crisis clim谩tica y los que m谩s herramientas tienen para afrontar la transici贸n energ茅tica, si se compara con lo rezagada que est谩 la innovaci贸n y la lentitud de los flujos financieros hacia los pa铆ses en desarrollo.

Aunque abunda en proyecciones de temperatura seg煤n escenarios y gigatoneladas de emisiones que deber铆an recortarse, el reporte no estima cu谩nto hace falta para financiar la transici贸n. Se limita a decir que 鈥渟e necesita m谩s inversi贸n en energ铆a renovable y no m谩s en combustibles f贸siles鈥, destacando que eliminar subsidios podr铆a reducir emisiones hasta un 10 % para 2030.Argentina va a contramano tambi茅n en este punto: 鈥淓l nivel de subsidio que se les da a los combustibles f贸siles, sobre todo el aumento que ha tenido en los 煤ltimos tres a帽os, es preocupante鈥, dice Maurtua Konstantinidis. El experto sostiene que es esto lo que lleva a la poblaci贸n a pensar que las energ铆as renovables son caras, cuando no lo son: 鈥淓stamos subsidiando demasiado a las otras. Ese es el problema鈥.

La novedad de esta edici贸n, explica Blanco, es el an谩lisis de 鈥渜u茅 pasa del lado de la demanda, de los consumidores鈥. El cambio en los comportamientos individuales, resaltado por muchos medios de comunicaci贸n, sin dudas forma parte de la bater铆a de medidas necesarias para aminorar el impacto de la crisis clim谩tica y ecol贸gica. Pero, si se despeja un poco el polvo de una idea tan extendida, enseguida se aprecia que no todos tienen la misma responsabilidad y capacidad de da帽o.

Los hogares de mayores ingresos no solo generan una cantidad desproporcionada de emisiones respecto a los m谩s humildes: tambi茅n tienen mayor potencial para reducirlas. Blanco distingue entre una parte de la poblaci贸n que genera un 鈥consumo superfluo de bienes y servicios鈥, y un gran porcentaje que los requiere para satisfacer necesidades b谩sicas.

Las urbes son tanto usinas de contaminaci贸n como claves en la mitigaci贸n clim谩tica. El modelo parisino de 鈥ciudades de 15 minutos鈥 鈥揹el que Larreta busca posar como referente鈥, compactas y transitables, es una de las apuestas mencionadas para reducir el consumo energ茅tico. 驴C贸mo? Electrificaci贸n general 鈥搃ncluyendo el transporte鈥, fuentes de energ铆a de bajas emisiones y mayor absorci贸n y almacenamiento de CO2 a trav茅s de la naturaleza. Para reducir la demanda de servicios de pasajeros y mercanc铆as en tierra, aire y mar recomiendan teletrabajo, digitalizaci贸n, gesti贸n de la cadena de suministro y movilidad inteligente y compartida.

El tono del reporte busca convencer a corporaciones y Gobiernos, responsables de la debacle ambiental, de que la transformaci贸n energ茅tica y productiva les deparar铆a beneficios econ贸micos. 鈥淢antener sistemas intensivos en carbono puede, en algunas regiones y sectores, ser ya m谩s caro que la transici贸n a sistemas con bajas emisiones鈥, sostiene. Desde esta 贸ptica, todas las iniciativas para ahorrar energ铆a, reducir GEI y eliminar desperdicios se miran en t茅rminos de rentabilidad y no de necesidad social.

Enrique Maurtua Konstantinidis

鈥淟as energ铆as renovables est谩n estancadas en Argentina鈥

Las emisiones locales son marginales si se las compara con las de los principales contaminantes: apenas un 0,8 % en el escenario global. Sin embargo, Maurtua Konstantinidis no subestima el papel argentino en el contexto latinoamericano: la tercera econom铆a regional depende fuertemente de los hidrocarburos, y sus avances hacia la descarbonizaci贸n est谩n por detr谩s de Uruguay, Chile, Costa Rica e incluso Brasil.

Esto no significa que el resto de los pa铆ses latinoamericanos sean un ejemplo, aclara el experto clim谩tico. Aunque hay propuestas de descarbonizaci贸n que califica como interesantes, planes de reducci贸n de emisiones hacia 2030, compensaciones, protecci贸n de bosques y recuperaci贸n de tierras, lo que prima en el escenario regional es el incumplimiento.

El Gobierno de Alberto Fern谩ndez tiene objetivos clim谩ticos claros: los compromisos del Acuerdo de Par铆s y la contribuci贸n determinada a nivel nacional (NDC) que anunci贸 en diciembre de 2020 y actualiz贸 en octubre de 2021, comprometiendo al pa铆s a no emitir m谩s de 349 millones de toneladas de CO2 en 2030.Aunque conserva su potencial de energ铆as renovables, Argentina no llega en el mejor de los escenarios. El desfasaje entre los compromisos asumidos y las pol铆ticas implementadas es tal que hasta la ley nacional de energ铆as renovables 鈥搎ue establece que estas deben representar un 20 % de la matriz el茅ctrica en 2025鈥 podr铆a no cumplirse. 鈥淓s lo que dice la gente del sector鈥, anticipa el especialista.

Seg煤n Maurtua Konstantinidis, hay dos caminos cortos para la transici贸n energ茅tica local: la eficiencia en materia de energ铆a y la accesibilidad de las renovables para el conjunto de la sociedad. 鈥淟a energ铆a solar y la e贸lica son de las m谩s econ贸micas en todo el mundo. Realmente es una picard铆a que en Argentina eso no est茅 al alcance de la gente鈥, reflexiona.

Luego de un despegue promisorio, las energ铆as renovables 鈥渆st谩n estancadas desde hace unos tres a帽os鈥, admite Maurtua Konstantinidis. Opina que, a excepci贸n del acuerdo entre el Gobierno nacional y la australiana Fortescue para la producci贸n de hidr贸geno verde en la Patagonia, no hubo grandes anuncios ni inversiones, y que, de concretarse el proyecto, 鈥減uede ser muy provechoso鈥.

La apuesta por las renovables no es un 鈥渃apricho鈥 ambientalista. Para Maurtua Konstantinidis, contribuye a la estabilidad econ贸mica del pa铆s. 鈥淐uanto m谩s energ铆a renovable tengamos, menos dependencia de la volatilidad de los hidrocarburos vamos a tener鈥, explica. Es tajante: 鈥淓n la medida que el sector energ茅tico no repunte en su descarbonizaci贸n, no vamos a poder cumplir con los objetivos鈥. En su mirada, esto depende de que Argentina tenga cierta estabilidad de precios.

Adem谩s, el horizonte de escasez de energ铆a en lo inmediato vuelve esencial el incentivo de las renovables. Son m谩s baratas, se pueden poner en funcionamiento en el corto plazo y generar muchos empleos, especialmente en la fase de construcci贸n. 鈥淚nstalar parques e贸licos, por ejemplo, es algo s煤per r谩pido. Lo mismo los solares. En meses nada m谩s ya pueden estar entregando energ铆a鈥, destaca Maurtua Konstantinidis.

Por su parte, Blanco, tambi茅n autor del informe que proyecta la alt铆sima probabilidad de derrames petroleros en el mar argentino, se帽ala que las autoridades no solo no entienden la crisis clim谩tica y los impactos que ya existen, sino tampoco la necesidad de replantear el modelo de desarrollo argentino hacia un sendero 鈥渕谩s sostenible, humano, amigable y equitativo鈥.

Dylan Mart铆nez | Reuters

驴Ciencia para qui茅n?

La compilaci贸n del IPCC se present贸 el mismo d铆a de inicio de la semana de 鈥rebeli贸n cient铆fica鈥 global. Y no hizo m谩s que echar le帽a al fuego. Luego de contar las razones cient铆ficas de la emergencia y sus consecuencias, el reporte abre el debate sobre el rol de los cient铆ficos: 驴asesores de los Gobiernos o profesionales comprometidos con la lucha clim谩tica?

Aunque cientos de autores produjeron durante varios a帽os la ciencia contenida en un reporte de m谩s de tres mil p谩ginas, el sumario para responsables de pol铆ticas se aprob贸 tras dos semanas de debate entre cient铆ficos y funcionarios. Greta Thunberg lo se帽al贸 as铆: 鈥淐uando lea el nuevo informe del IPCC, tenga en cuenta que la ciencia es cautelosa y esto ha sido diluido por las naciones en las negociaciones. Muchos parecen m谩s enfocados en dar falsas esperanzas a quienes causan el problema en lugar de decir la verdad contundente que nos dar铆a la oportunidad de actuar鈥.

El domingo 3 de abril Fiona Harvey dio a conocer en The Guardian que la fricci贸n en las negociaciones, especialmente en relaci贸n con la financiaci贸n de las pol铆ticas de mitigaci贸n, hab铆a demorado la publicaci贸n del reporte: 鈥淟os Gobiernos han sido acusados de tratar de suavizar los hallazgos de los cient铆ficos, que originalmente deb铆an publicarse el lunes [4 de abril] temprano, pero, despu茅s de retrasos y desacuerdos el domingo, se pospusieron para seis horas m谩s tarde el mismo d铆a鈥. Fernando Valladares de Rebeli贸n Cient铆fica fue a煤n m谩s duro: 鈥El 煤ltimo informe del IPCC no es un trabajo cient铆fico鈥.

Algo es seguro: d茅cadas sin avances significativos prueban que no alcanza con reunir los datos y exponer las advertencias sobre la crisis clim谩tica y ecol贸gica global. Es hora de cambiar la estrategia.

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Valeria Fgl | Cafecito

Cuento historias sobre el arduo trabajo de la ciencia comprometida y las experiencias de lucha y resistencia de los sectores populares. 鉁婐煆火煂

Fuente: https://www.getrevue.co/profile/valeriafgl/issues/la-emergencia-climatica-no-tiene-lado-positivo-emergenciaenlatierra-1119689





Fuente: Anred.org