April 25, 2021
De parte de Indymedia Argentina
315 puntos de vista


Existe incertidumbre en la econom铆a y la pol铆tica contempor谩nea, lo que habilita un gran debate mundial sobre lo que acontece, en el marco de la pandemia. El interrogante es como sigue la historia, en lo econ贸mico y en lo pol铆tico. El asunto aparece con reiteraci贸n en multiplicidad de foros internacionales, acad茅micos y en el debate cotidiano. La sensaci贸n es que 鈥渆sto鈥 no funciona y claro, remite al orden contempor谩neo, que la pandemia desnuda con crudeza, por insuficiencia en la respuesta sanitaria o econ贸mica, que afecta a la vida cotidiana de millones de personas. Incluso, ahora con vacunaci贸n iniciada, problemas de producci贸n y limitado alcance de inoculados, los contagios crecen y la edad de afectados baja. El problema no es solo de personas mayores o vulnerables, ni siquiera de corto plazo.

Algo hay que hacer y cambiar, lo que motiva la explicaci贸n sobre 鈥渆nsayos pol铆ticos鈥 que aparecen como surgidos de la nada y en contra de toda razonabilidad pol铆tica. A modo de ejemplo pueden remitirse a la sorpresa Trump, Bolsonaro o al Brexit, entre algunas de las m谩s visibles. Con imprecisi贸n, a esas experiencias se las ubica en la 鈥渞az贸n populista鈥, de orientaci贸n derechista y amplios consensos electorales sustentados en el descontento con la racionalidad tradicional de la pol铆tica. Resulta interesante y pol茅mica la reflexi贸n de Minouche Shafik, Directora de la London School of Economics and Political Science, LSE, que viene escribiendo sobre la necesidad de un 鈥淣uevo Contrato Social鈥, cuesti贸n exacerbada por la emergencia sanitaria del COVID19. Su reflexi贸n apunta a la cr铆tica del 鈥減opulismo鈥, que acierta en el diagn贸stico y contacta con el malestar social, dice, por lo que atrapa votos, pero no propone 鈥渟oluciones鈥 adecuadas a los tiempos, por lo que aboga por un nuevo contrato social[1].

Es un debate de 茅poca que estuvo presente a comienzos del a帽o en la cumbre virtual del Foro Econ贸mico Mundial y claro, en su contraparte del Foro Social Mundial. Incluso, aparece la cuesti贸n en el lenguaje y la pr茅dica del FMI y en los organismos internacionales sobre la participaci贸n p煤blica para contener el regresivo impacto social de la situaci贸n de emergencia en curso y la potencial amenaza del conflicto social. Son opiniones que remiten al legado tortuoso de la situaci贸n mundial en el post 2008/09, la desaceleraci贸n de la econom铆a mundial, incluso a futuro, los miedos e incertidumbres para las nuevas generaciones, privadas de los beneficios hist贸ricos del 鈥渃ontrato social鈥, y los desaf铆os que especialmente genera el feminismo, el cambio clim谩tico o la digitalizaci贸n.

Todo ello es parte del desorden actual y el descontento de las nuevas generaciones respecto de los futuros cercanos o mediatos, sea por cuestiones sociales que explicitan peores condiciones de vida para millones, especialmente j贸venes y mujeres, al tiempo que se deteriora el medio ambiente, tal como se evidencio en los variados debates a prop贸sito del D铆a Internacional de la Tierra, el pasado 22 de abril. La crisis ecol贸gica se arrastra por d茅cadas, asentada en un modelo productivo depredador y sin restricciones, o modificaciones, que evidencian la ausencia de un rumbo alternativo para un metabolismo reproductivo de la vida social y natural. A veces parece un debate de sordos entre el deber ser de la utop铆a que se formula desde la cr铆tica y el pensar-hacer que impone la realidad productivista, de la ganancia y la acumulaci贸n.

La recuperaci贸n de la categor铆a del 鈥渃ontrato social鈥 es interesante, ya que remite a la concepci贸n filos贸fica del nuevo orden capitalista emergente con la revoluci贸n productiva y la industria, inspiraci贸n pol铆tica de la revoluci贸n francesa. De all铆 provienen las nuevas codificaciones y regulaciones de la sociedad contempor谩nea, recogidas en textos constitucionales, ordenamientos y regulaciones sociales locales y mundiales. Vale se帽alar que ese contrato fue objetado por luchas sociales y pol铆ticas, como por la cr铆tica te贸rica en b煤squeda de otros rumbos bajo par谩metros alternativos de ordenamiento social, en el que destacan los escritos de Carlos Marx y su tradici贸n hasta el presente, y claro, la revoluci贸n rusa y sus derivas, en tanto expectativas por otro mundo posible. Un tema que ha sido vuelto a suscitar en el reciente Congreso del PC de Cuba y la renovaci贸n de su dirigencia, con una nueva generaci贸n en reemplazo de la camada hist贸rica, en el compromiso del sostenimiento del proyecto socialista.

Esas confrontaciones sociales e ideol贸gicas llevaron a que en pleno despliegue de la crisis de 1930 se recuperara el debate sobre el 鈥渃ontrato social鈥 bajo la denominaci贸n de 鈥渘ew deal鈥, o 鈥渘uevo acuerdo鈥. En rigor, un nuevo 鈥渃ontrato social鈥, enmienda constitucional estadounidense mediante, para resolver los obst谩culos del capitalismo. Los cambios institucionales en EEUU hacia 1932/33 evidenciaron la actualizaci贸n del orden econ贸mico social, la adecuaci贸n necesaria para no sucumbir a la debacle anunciada por la gran crisis y el desaf铆o del oriente socialista instaurado en 1917. Fue una acci贸n defensiva generalizada en occidente luego de la segunda posguerra bajo la denominaci贸n de 鈥淓stado del Bienestar鈥, que devino en la ampliaci贸n de derechos sociales, la mejora del ingreso de la poblaci贸n, al tiempo que satisfac铆a el objetivo de la ganancia. En su desarrollo encontr贸 los l铆mites de la crisis de los 70, por lo que hubo que discutir el 鈥渃ontrato social鈥 a una nueva l贸gica liberalizadora, denominada 鈥渘eoliberalismo鈥. Era el tiempo de las privatizaciones, las flexibilizaciones y las aperturas, recreando las tradiciones del libre comercio, de la competitividad y del libre cambio.

Nuevas adecuaciones y proyectos en disputa

La situaci贸n actual convoca nuevamente a pensar en adecuaciones del contrato social, m谩s a煤n, sin la existencia de la bipolaridad global desarticulada hace tres d茅cadas. Si en los treinta, la adecuaci贸n sist茅mica fue a la defensiva contra la avanzada por el socialismo, y a la ofensiva en los setenta contra el socialismo y el reformismo; con los l铆mites actuales a la l贸gica liberalizadora y ante ausencias de paradigmas civilizatorios alternativos, lo que rige es el ensayo y el error, caracter铆stica de estos tiempos de incertidumbres. Puede constatarse la ausencia de cooperaci贸n internacional ante la emergencia sanitaria y ni hablar del incumplimiento, incluso retroceso, en todo objetivo de superaci贸n de problemas sociales y ambientales, del estilo de los objetivos del milenio, que sufre hoy la sociedad y la naturaleza. Se discute el orden contempor谩neo en esta tercera d茅cada del Siglo XXI y no parece haber imaginario te贸rico o pol铆tico de sustento. El interrogante sobre por donde transitar promueve las pasiones en por lo menos tres direcciones, la 煤ltima en una b煤squeda m谩s all谩 del capitalismo:

  • de quienes miran hacia atr谩s y demandan mayor liberalizaci贸n econ贸mica social, en desmedro de derechos sociales conquistados, laborales, sociales, colectivos, en una deriva libertaria y conservadora;
  • de quienes imaginan que es posible avanzar en reformas que aten煤en los regresivos impactos sociales y naturales acumulados en tiempos de liberalizaci贸n por casi medio siglo (una vuelta al Estado benefactor) y claro;
  • de quienes critican al orden vigente y demandan un nuevo orden, relativo al 鈥渙tro mundo posible鈥.

Mientras transcurre el debate, retorna la preocupaci贸n inflacionaria en EEUU por la suba de las tasas de inter茅s, un escenario que parec铆a lejano en el tiempo, de all谩 por los fines de los 70 del siglo pasado. La Reserva Federal discute actualmente, desde su legado monetarista con los discursos y propuestas de la Teor铆a Monetaria Moderna, con influencia en la gesti贸n del ejecutivo estadounidense y cierta prensa cr铆tica de la l贸gica conservadora. 驴Emitir o no emitir, moneda y deuda? Es una discusi贸n atravesada por innovaciones tecnol贸gicas que promueven cambios monetarios inspirados en la digitalizaci贸n v铆a criptomonedas, en tanto nuevas formas de extender la dominaci贸n del mercado y la especulaci贸n financiera. China por su parte mundializa su moneda y disputa desarrollos en la frontera tecnol贸gica en la producci贸n y circulaci贸n de bienes y servicios, especialmente en el campo de las esferas de influencia de las divisas y los circuitos globales de la econom铆a. El interrogante remite a cuanto de esta discusi贸n est谩 presente en los debates pol铆ticos, econ贸micos, sociales, culturales fronteras adentro en la regi贸n latinoamericana y caribe帽a. En un estudio reciente relativo al acontecer regional, el FMI se帽ala[2]:

鈥淟a contracci贸n de 7 por ciento experimentada por la regi贸n en 2020 fue la m谩s pronunciada del mundo, superando con creces la desaceleraci贸n mundial, que fue de 3,3 por ciento. Se prev茅 que en 2021 el crecimiento se sit煤e en 4,6 por ciento, por debajo del 5,8 por ciento estimado para los mercados emergentes, excepto China. El ingreso per c谩pita no retornar谩 al nivel de antes de la pandemia hasta 2024, lo cual provocar谩 p茅rdidas acumuladas del 30 por ciento respecto a la tendencia prepand茅mica.鈥

鈥淪eg煤n las proyecciones, Brasil recuperar谩 el nivel de producto de 2019 en 2022, debido al repliegue del apoyo de las pol铆ticas fiscales y monetarias y la lenta distribuci贸n de las vacunas. M茅xico no alcanzar谩 el nivel de PIB previo a la pandemia antes de 2023, pese al impacto positivo generado por el amplio programa de pol铆tica fiscal de Estados Unidos, dado que en el pa铆s no hay un s贸lido apoyo fiscal y se anticipa que contin煤e la debilidad de la inversi贸n鈥

Por eso, con base a este crudo diagn贸stico, resulta imprescindible el debate sobre el futuro, mientras se impone una dura realidad con elevado costo social, con mayor gravedad sobre j贸venes y mujeres. No existe la ilusi贸n de una pronta recuperaci贸n en la regi贸n y el rebote econ贸mico demorar谩 m谩s all谩 de las previsiones originales, especialmente en los pa铆ses de menor desarrollo relativo. Las tendencias de retorno a la 鈥渘ormalidad鈥 pre-pandemia se orientan hacia el 2025, y claro que es discutible aquello que se considere normal.

En el caso argentino, la realidad es compleja por el arrastre de problemas hist贸ricos asociados a la ralentizaci贸n del crecimiento y la recurrente inflaci贸n.

La disputa por el gobierno y en torno a la din谩mica de acumulaci贸n, asuntos de arrastre, dificultan cualquier normalizaci贸n m谩s all谩 de contagios, vacunas o problemas sanitarios.

Si hay fin de 茅poca global y es parte de la discusi贸n mundial y regional, con m谩s raz贸n se impone la cuesti贸n ante la situaci贸n argentina. En especial, se trata de un pa铆s fuertemente endeudado y con vencimientos imposibles de sostener en el corto y mediano plazo, con un horizonte de subas de las tasas de inter茅s en EEUU y en el mercado mundial de cr茅dito.

驴Hay espacio social y pol铆tico para m谩s ajuste en el pa铆s? En la l铆nea de perspectiva y debate se帽alado vale interrogarse sobre las posibilidades de exacerbar las pol铆ticas de ajuste y reforma reaccionaria, incluso en pensar que reformas progresivas puede aceptar un orden que disputa el modelo de acumulaci贸n, m谩s a煤n y m谩s dif铆cil, pensar en t茅rminos alternativos al orden capitalista.

Los datos oficiales son el marco de esta discusi贸n, y no son buenos, m谩s all谩 del rebote proyectado y en curso, ya que se mantienen preocupantes indicadores sociales, de pobreza, desempleo y flexibilizaci贸n, lo que incrementa la precariedad laboral.

A febrero 2021 se mantiene una baja recuperaci贸n de la capacidad instalada en la econom铆a local, del orden del 58,3%, menor que hace un a帽o y que del repunte a noviembre 2020 (63,3%). La l铆nea de indigencia para una familia de 4 personas se establece en $26.000 por mes y la L铆nea de la pobreza en $61.000, para un promedio de ingresos del orden de los $33.000. La estimaci贸n mensual de la actividad econ贸mica reconoce una ca铆da anualizada del 鈥 2,6% y de -2,4% para el primer bimestre del 2021, lo que opera sobre la regresividad en la distribuci贸n del ingreso. El dato estimulante proviene del saldo comercial positivo en 2.500 millones de d贸lares, pero claro, el mismo es disputado por el sector privado para cancelar deuda externa, remitir utilidades al exterior o constituir activos afuera del pa铆s, por lo que es poco lo que puede nutrir cualquier estrategia de resoluci贸n de problemas estructurales y sociales.[3]

Argentina est谩 en la cima de una segunda ola de contagios y poco se discute el sentido estrat茅gico de la problem谩tica actual, acumulando desgaste y descontento en la sociedad. La expectativa favorable en una pronta vacunaci贸n habilitar谩 la posibilidad de expresi贸n del conflicto social, que puede ser un est铆mulo para que emerjan voces y propuestas que aparecen acalladas en la l贸gica pol铆tica mediada por una comunicaci贸n social sesgada, que escamotea debates relativos a las transformaciones necesarias. Ser谩 entonces la potencia de la pol铆tica de la sociedad en din谩mica de movimiento para reclamar cambios.

Buenos Aires, 24 de abril de 2021

[1] Minouche Shafik. Nota reciente y video breve sobre el tema en: https://www.lavanguardia.com/economia/20210418/6944296/espabilan-partidos-populismo-ganara.html

[2] FMI. 鈥淚nyecci贸n r谩pida y recuperaci贸n duradera para Am茅rica Latina y el Caribe鈥, en: https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=15489

[3] INDEC. Utilizaci贸n de la capacidad instalada en la industria. Febrero de 2021, en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/capacidad_04_2121E8B54B22.pdf; Valorizaci贸n mensual de la canasta b谩sica alimentaria y de la canasta b谩sica total. Gran Buenos Aires. Marzo de 2021, en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/canasta_04_21EDC756AEAE.pdf ; Estimador mensual de actividad econ贸mica. Febrero de 2021, en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/emae_04_215053D29E10.pdf ; Intercambio comercial argentino. Cifras estimadas de marzo de 2021, en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ica_04_218F82178202.pdf




Fuente: Argentina.indymedia.org