November 26, 2020
De parte de Regeneracion Libertaria
793 puntos de vista

Art铆culos

Publicado el 12 de abril de 2020 por Colaboraciones

La famosa epidemia de gripe de 1918, llamada 鈥済ripe espa帽ola鈥, apareci贸 por primera vez entre los soldados americanos que iban a las trincheras de la Primera Guerra Mundial. A causa de la gran movilidad de tropas de aquellos d铆as la dolencia pudo extenderse con gran libertad entre nuevas poblaciones. De este modo mat贸 la barbaridad de 50 millones de personas en todo el mundo. Se dice r谩pido. Constituye un poderoso ejemplo del potencial destructivo que tiene una pandemia.

En el Reino de Espa帽a la dolencia lleg贸 entre abril y mayo de 1918. Se conoce que al no existir una censura en la prensa, los medios espa帽oles informaron de la epidemia a las pocas jornadas de su aparici贸n. Por eso al principio se pensaba que la dolencia ven铆a de Espa帽a y se hab铆a contagiado hacia Europa, cuando fue al rev茅s. Para contextualizar la dolencia, esta tuvo un rebrote en septiembre y octubre de 1918 que fue la 茅poca con mayor mortalidad. Y m谩s tarde otro repunte en febrero de 1919, que dur贸 un par de meses. Finalmente, en 1920 hubo otra oleada de la epidemia. En total murieron alrededor de 150.000 personas en Espa帽a y el a帽o de 1918 fue el 煤nico hasta la Guerra Civil en el cual la poblaci贸n total del pa铆s descendi贸.

Pero bien es verdad que la epidemia lleg贸 a una Espa帽a que apenas sobreviv铆a a la miseria. La prensa de la 茅poca destaca los aciertos de las autoridades, como, por ejemplo, la organizaci贸n de brigadas de limpieza o el cierre de las escuelas. Pero siendo realistas, la mayor铆a de la infancia apenas pisaba una escuela, teniendo que ir a trabajar desde edades muy tempranas. Las organizaciones obreras no pudieron preocuparse de la dolencia y la sol铆an atribuir a las p茅simas condiciones higi茅nicas en las cuales viv铆a la clase obrera. De esta forma los sindicatos catalanes afectos a la CNT celebraron el Congreso de Sants, en el verano de 1918 (cuando la primera oleada de la epidemia hab铆a remitido), los mineros asturianos el suyo en septiembre y la UGT celebr贸 su congreso nacional a Madrid en octubre de 1918 (en pleno rebrote de la dolencia).

Hay que entender que no se descubrir铆an los virus hasta 1935 y que la clase obrera del momento conoc铆a los efectos del c贸lera, de la tuberculosis, de las diarreas y fiebres, del tifus, la polio o la viruela. Cada epidemia se cobraba las vidas de miles de personas, y se cebaba especialmente con las capas sociales m谩s pobres. Pobreza y carencia de higiene suelen ir 铆ntimamente unidas y esta una de las razones de la alta tasa de mortalidad. A este factor se le puede asociar tambi茅n el hambre, que acompa帽a los periodos de crisis, y 1918, lo era. Europa viv铆a los 煤ltimos episodios de la 鈥淕ran Guerra鈥 y las f谩bricas iban echando el cierre. Esto agravaba la situaci贸n de las familias que ve铆an un futuro incierto. Las continuas muertes iban dando pie a procesiones religiosas y a oraciones p煤blicas 鈥減or nuestros pecados鈥, como hab铆a tenido lugar durante las epidemias anteriores.

Pero tambi茅n hay que tener en cuenta que se da en un periodo de alt铆sima conflictividad pol铆tica y social, como es el final de la guerra europea. La pandemia se cobr贸 millones de vidas a Europa siente el marco en el cual se dieron las revoluciones de 1918-19. No es nada osado considerar que la gripe fue un factor m谩s del estallido huelgu铆stico de 1919 en Catalu帽a, que se abrir铆a con la famosa huelga de la Canadiense en febrero de aquel a帽o.

En Solidaridad Obrera 鈥 hacia octubre 鈥 aparec铆an cada d铆a publicadas noticias referentes a la epidemia. Se hablaba de muertes cada d铆a, en las calles de Barcelona y tambi茅n en los pueblos espa帽oles. Se constataba la muerte de doctores, y el traslado de sanitarios desde unos lugares poco azotados por la dolencia hacia otros m谩s necesitados. Y se notificaban protestas ante el abandono sanitario de la villas y ciudades. Es un contraste evidente hacia el que dec铆an las autoridades que estaban haciendo. Es obvio que no hac铆an bastante. El pueblo exig铆a el cierre de locales insalubres o establecimientos alimentarios que provocaban fuertes malos olores 鈥 recordemos que no se sab铆a exactamente de donde vend铆a la gripe. La propia Solidaridad Obrera respond铆a a un art铆culo que ante su local se vend铆an pl谩tanos medio podridos. Otro factor eran las aguas negras de las ciudades que proliferaban despu茅s de los d铆as de lluvia o de aquellos riachuelos urbanos totalmente insalubres de la 茅poca industrial.

Adem谩s se constata el colapso de los hospitales y las pompas f煤nebres. En este caso hubo una huelga en Barcelona producida por el despido de 21 trabajadores para protestar ante las dur铆simas condiciones que tuvieron que afrontar. El Sindicato de la Madera hizo suya la protesta y convoc贸 una huelga del sector en octubre de 1918, que gan贸 en pocos d铆as. Tambi茅n los ebanistas de Val猫ncia hicieron lo mismo. En el caso barcelon茅s se constata la p茅rdida 鈥 por gripe 鈥 de Josep Escofet (15 de Octubre), uno de los principales militantes del Sindicato de la Madera. Otros ramos tambi茅n hicieron huelga (caldereros de cobre, tranv铆as, Casa Girona, fabricantes de veh铆culos 鈥 todos de Barcelona, vidrio de Gij贸n, mineros asturianos, campo andaluz, empresas de Terrassa, Matar贸, Sabadell, Sitges, etc.), en aquellos tiempos sin confinamientos. Incluso estuvo rondando por Barcelona una huelga de alquileres impulsada por la Uni贸n de Inquilinos (con local social en c/ Santo Pablo, 83 鈥 suyo del sindicato de fideuers) ante el encarecimiento de los pisos y habitaciones. Las reivindicaciones eran similares: adem谩s de los precios las quejas eran por pisos sin retretes ni agua corriente.

Cuando hicieron p煤blicas estas peticiones a los propietarios, estos las recibieron con risotadas mientras el Ayuntamiento se encog铆a de hombros. Las propuestas de las organizaciones obreras eran totalmente l贸gicas. No discut铆an la necesidad de ir a trabajar. Est谩n en una 茅poca a la cual quien 鈥渘o trabaja no cobra鈥. Se ped铆a trabajar menos horas para tener m谩s fuerzas para afrontar la epidemia, puesto que se pensaba, con raz贸n, que la falta de fuerzas debilitaba los cuerpos y los hac铆a blancos f谩ciles de la dolencia. Tambi茅n se ped铆a que se instalaran lavabos en los talleres para lavarse las manos. Otra petici贸n era instalar cocinas en las empresas para poder comer caliente. Era normal comer alimentos fr铆os sentados en el suelo. Adem谩s se incid铆a en mejorar la ventilaci贸n de los centros de trabajo, que sol铆an estar cargad铆simos de polvo en suspensi贸n, microtejidos o humos.

En Val猫ncia la Sociedad Vegetariana Naturista se ofreci贸 al gobernador de la provincia para prestar auxilio a los enfermos de gripe. El ofrecimiento fue rechazado por la Junta de Sanidad por cuestiones morales. Hablamos de la mal llamada moral cristiana, est谩 claro. El movimiento higienista, naturista o vegetariano se fue extendiendo despacio, en parte a causa de esta epidemia, de la cual acusaban directamente el estado por haber fracasado al velar por la salud p煤blica. Tambi茅n acusaban la ignorancia de la poblaci贸n por no saber combatir la dolencia, que entend铆an que se resolv铆a con dietas vegetarianas.

En resumen, en 1918, la epidemia fue un factor m谩s en un mundo en plena convulsi贸n. Esta ser铆a una diferencia con nuestra pandemia actual: el coronavirus es el 鈥渃hoque鈥, mientras que la gripe de 1918 se daba en medio de otros 鈥渃hoques鈥. El fin de la guerra mundial produjo una profunda crisis econ贸mica y el fantasma de la revoluci贸n recorri贸 el mundo. No sabemos con certeza la influencia de la gripe en las revoluciones de la 茅poca. Solo se conoce que tuvo impacto en el Brasil como preludio a su insurrecci贸n (los burgueses se fueron a sus lujosas villas, mientras el proletariado mor铆a a miles). Es conocido que despu茅s de una epidemia la vida cobra un nuevo valor y esto da pie a nuevas luchas sociales antes impensables. Veremos el que nos ofrece esta pandemia que vivimos.

@Blackspartak

Comparte nuestro contenido para disputarle la hegemon铆a a los medios capitalistas

Tags: , , , , ,


Acerca del autor

Colaboraciones

Colaboraciones enviadas a la p谩gina. Para mandar tu colaboraci贸n puedes enviarnos un correo a regeneracion@riseup.net con el asunto “Colaboraci贸n”.
No olvides firmarlo o indicar si quieres publicarlo an贸nimamente.






Fuente: Regeneracionlibertaria.org