September 17, 2022
De parte de Nodo50
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LA REVOLUCI脫N DE GUANTE BLANCO Y LA VIOLENCIA

A pesar de los llamados en el seno del partido bolchevique a la mesura y a la convivencia, los defensores de la cultura proletaria y de la destrucci贸n de lo que consideraban viejo y expresi贸n de las viejas clases dominantes continuaron con sus ataques, sus agrias pol茅micas y sus intransigencias.

El problema no era la pertenencia a una de las muchas corrientes o asociaciones literarias, sino la actitud ante la nueva realidad, la relaci贸n con la revoluci贸n, con las reformas y cambios que se estaban produciendo, la relaci贸n con los diferentes proyectos del socialismo que se estaba construyendo.

El resultado fue una tr谩gica ruptura y el enfrentamiento entre aquellos que negaban, por supuestamente burguesa, la cultura cl谩sica, la herencia del realismo cl谩sico ruso, y exig铆an una l铆nea proletaria pura en la literatura como era el caso de las revistas Molodaia Gvardia y Na Postu, y aquellos que siguieron considerando a la cultura cl谩sica como un referente y continuaron tomando como ejemplo a los cl谩sicos rusos y de fuera de Rusia. Este posicionamiento radical, dio una riqueza inigualable e inimaginable a la cultura en general y a la literatura en particular durante largos a帽os, pero al mismo tiempo, ante posturas tan radicalizadas, el conflicto se convirti贸 en tragedia desde el principio.

Es quiz谩 el momento de recordar todo aquello de lo que habl谩bamos en las primeras entregas de esta serie, del nihilismo, del radicalismo, de la violencia en el movimiento revolucionario, y que hemos visto expresadas y sistematizadas en diferentes textos, como por el ejemplo en el Catecismo de un revolucionario de Nechaev.

Veamos un caso significativo. A mitad de diciembre de 1918 tuvo lugar la intervenci贸n de Trotsky en una reuni贸n de las organizaciones locales y regionales del partido bolchevique en la ciudad de Kursk. En el sal贸n de actos, ante los delegados y el p煤blico entr贸 primero su guardia personal, su Centuria de Castigo todos ellos vestidos con cazadoras de cuero negro, botas altas de montar鈥 limpios, aseados, impecables鈥 despu茅s entraron los secretarios que deb铆an tomar notas y levantar acta鈥 tomaron asiento y pusieron sobre la mesa papel, l谩pices y sus pistolas Nagant 鈥 Despu茅s hizo su aparici贸n el Jefe, Trotsky, con indumentaria similar, que tomando la palabra se dirigi贸 a la audiencia: 芦Por desgracia, resulta que en nuestro partido todav铆a hay muchos intelectuales 鈥 que por lo que se ve no tienen ni idea sobre lo que es una revoluci贸n. Por ingenuidad, por desconocimiento o por debilidad de car谩cter ponen objeciones al terror. La revoluci贸n, camaradas, una revoluci贸n social de las dimensiones de la nuestra, no puede hacerse con guante blanco. En primer lugar esto nos lo demuestra la Gran Revoluci贸n Francesa cuyo ejemplo no debemos olvidar ni durante un solo minuto. 鈥 驴C贸mo podemos compensar nuestra falta de experiencia? Recuerden camaradas, 隆s贸lo con el terror! Terror constante y despiadado. 鈥 Nos vemos obligados a ponernos en la senda de la destrucci贸n, la destrucci贸n f铆sica de todas las clases, de todos los grupos de la poblaci贸n de los cuales pueden surgir posibles enemigos de nuestro poder. 鈥 Hay una sola objeci贸n que requiere nuestra atenci贸n y exige una explicaci贸n: destruyendo de forma masiva, sobre todo a la intelligentsia, destruimos a los especialistas que nos son necesarios, cient铆ficos, ingenieros, doctores. Por suerte camaradas, en el extranjero hay especialistas de sobra. Encontrarlos es f谩cil. Si les pagamos bien vendr谩n de buena gana a trabajar con nosotros. Ser谩 m谩s f谩cil controlarlos a ellos que a los nuestros. Aqu铆 no estar谩n en contacto con su clase 鈥 estando pol铆ticamente aislados 鈥 ser谩n neutrales禄.

Palabras similares a estas de Trotsky estuvieron en boca de muchos h茅roes de la 鈥渧ieja guardia鈥 y vienen a colaci贸n porque nos recuerdan a las de Nechaev y porque expresan de forma primordial ese estado de 谩nimo, radical y violento, acumulado durante decenas de a帽os y que se encendi贸 como un gran reactor social en los a帽os de la revoluci贸n y la guerra civil. Y que una vez encendido, continu贸 activo durante los a帽os veinte y treinta, tomando un cariz especialmente violento en la lucha por el modelo de construcci贸n del socialismo. Y la literatura fue uno de los medios por los que se expres贸 aquel conflicto.

LA RAPP

La Asociaci贸n Rusa de Escritores Proletarios (RAPP seg煤n sus siglas en ruso), fue creada en el a帽o 1925 en la Primera Conferencia de Escritores Proletarios de Toda la Uni贸n. Agrup贸 en sus filas a unos cuatro mil escritores y fue la m谩s importante y mayoritaria de todas las asociaciones de escritores de aquellos a帽os, siendo su primer Secretario General Leopold Aberbaj.
Uno de sus principales objetivos fue la lucha ideol贸gica contra otras organizaciones y asociaciones de escritores y sus diferentes tendencias program谩ticas. La principal idea fue la creaci贸n de una nueva literatura proletaria. Sin embargo, en poco tiempo, se reprodujeron en su seno las facciones y tendencias contra las que hab铆a surgido, convirti茅ndose en una gran fuente de conflictos entre los escritores.

La RAPP pretendi贸 desde el primer momento tener el monopolio del control ideol贸gico en la literatura. Sus miembros se consideraban a s铆 mismos como los guardianes de la pureza ideol贸gica del marxismo. Tambi茅n se consideraba como una prolongaci贸n del Comit茅 Central del Partido y se permit铆an la libertad de hablar en su nombre en asuntos de literatura.
Una de las caracter铆sticas de los miembros m谩s radicales de la RAPP fue su rudeza, su groser铆a y su dogmatismo a la hora de intentar imponer sus criterios ideol贸gicos. En la vida real y cotidiana est谩s maneras se expresaron en forma de persecuciones despiadadas contra muchos escritores. En unas ocasiones se les negaban los medios de subsistencia, por ejemplo no d谩ndoles acceso a traducciones de obras en lenguas extranjeras, como fue el caso de Boris Pasternak que fue un gran traductor de Shakespeare. En otras ocasiones escribiendo cr铆ticas incendiarias de obras ya publicadas para boicotear nuevas publicaciones, bloqueando la puesta en escena de obras de teatro, como fue el caso de Bulgakov, o lanzando acusaciones de plagio como fue el caso de Mandelshtam.

Aberbaj no soportaba al gran Platonov. Ni a la persona ni a su obra, y realiz贸 una desmesurada cr铆tica de su relato Usomnivshiisia Makar (El dubitativo Makar). Sin embargo, Fadeev entendi贸 que era un escritor de gran talento y public贸 en 1931, en la revista Krasnaia Nova, que ya por aquellas fechas se encontraba bajo control de la RAPP, un nuevo relato de Platonov titulado Vprok. Aquella publicaci贸n gener贸 una agria disputa. Algunos, los m谩s puristas e intransigentes, consideraban su narrativa como antisovi茅tica. A otros, al parecer, no les gustaba la amarga iron铆a de Platonov.

Aberbaj y sus compa帽eros de filiaci贸n, muy enfadados, quisieron expulsar a Fadeev de la redacci贸n de Krasnaia Nova. En el conflicto tuvo que intervenir Stalin, quien a pesar de no gustarle la prosa de Platonov, impuso una soluci贸n salom贸nica. La intriga acab贸, al menos de momento, con Fadeev continuando en su puesto y con una llamada de atenci贸n al escritor, al que continuaron publicando, aunque sigui贸 no siendo bien recibido en algunas redacciones de revistas literarias.

M谩s dram谩tica fue la situaci贸n vivida por Osip Mandelshtam. Cuando recitaba a sus amigos su famosa Oda en la que ironizaba sobre la figura de Stalin el poeta no pod铆a entender el alcance de sus palabras. El caso es que Mandelshtam no hab铆a escrito aquella Oda, la ten铆a en su cabeza y la recitaba en improvisadas versiones a sus amigos de m谩s confianza, apenas a un reducido c铆rculo de 10 o 12 personas. Pero una de ellas result贸 ser menos amigo de lo que Mandelshtam consideraba. Y le delat贸. El oficial que se encarg贸 de la investigaci贸n le insist铆a al poeta durante la instrucci贸n del caso que si el poema no hab铆a sido escrito ni publicado, pues no hab铆a delito. Pero Mandelshtam quiso dejar constancia de su rebeld铆a y escribi贸 aquella Oda en un trozo de papel justo delante del instructor de su caso. Fue condenado a cuatro a帽os de exilio en una aldea del interior de la URSS, con la condici贸n de presentarse ante la polic铆a una vez a la semana.

Algunos de sus verdaderos amigos se movilizaron para interceder por 茅l y su caso lleg贸 a conocimiento de Bujarin que escribi贸 una nota a Stalin explic谩ndole el arresto y condena de Mandelshtam. La nota se conserv贸 en los archivos y ha sido publicada repetidas veces en la bibliograf铆a sobre este caso, y en ella aparece una frase escrita por Stalin con su famoso l谩piz en la que se lee: 芦驴Qui茅n les ha dado a ellos autorizaci贸n para detener a Mandelshtam. Qu茅 desastre?禄.

驴Qui茅nes eran 芦ellos禄? Stalin se refer铆a precisamente a aquellos escritores que ejerc铆an de celosos guardianes de la pureza revolucionaria y de la literatura proletaria. Stalin tuvo tiempo de intervenir y las autoridades permitieron a Mandelshtam elegir una ciudad para cumplir el exilio. El poeta eligi贸 Vor贸nezh, pr贸xima a Mosc煤, donde se instal贸 con su esposa y trabaj贸 como periodista, desplaz谩ndose por toda la regi贸n, unas veces en coche otras a caballo, y donde tuvo contacto directo con los koljoz y sovjoz de la zona y pudo constatar el gran salto que supuso la colectivizaci贸n tras los primeros a帽os duros y tr谩gicos. Al final, su actitud cr铆tica con respecto al sistema sovi茅tico cambi贸 de forma radical y dej谩ndose llevar por el entusiasmo escribi贸 una hermosa serie po茅tica sobre su experiencia en Vor贸nezh. El colof贸n fue una nueva Oda absolutamente diferente a la primera en la que mostraba su gran admiraci贸n por Stalin.

Sus enemigos no pudieron perdonarle aquello y apenas unos meses despu茅s de instalarse de nuevo en Mosc煤, en mayo de 1938, Stavskii, a la saz贸n secretario de la Uni贸n de Escritores de la URSS, antiguo dirigente de la RAPP y uno de los guardianes de la cultura proletaria, escribi贸 una carta a Nikolai Ezhov, comisario Popular (Ministro) de Asuntos Internos, en la que dec铆a que hab铆a que 芦resolver el problema que representaba Mandelshtam de una vez y para siempre禄. Le acusaron de contrarrevolucionario y de que su poes铆a no era lo suficientemente sovi茅tica. Un nuevo juicio r谩pido y casi en secreto y una nueva condena que fue r谩pidamente confirmada. Nadie lleg贸 a tiempo de salvar al poeta que muri贸 de tifus en un centro penitenciario de tr谩nsito apenas unos meses despu茅s, a finales de 1938.

Otro ejemplo en la misma l铆nea fue el caso de Bulgakov, quien ante una dram谩tica situaci贸n de desempleo y falta de recursos econ贸micos envi贸 una desesperada carta a Stalin en la que le explicaba su caso y ped铆a autorizaci贸n para abandonar la URSS. Stalin llam贸 por tel茅fono al escritor y le dijo que 芦volviera a pedir trabajo禄 en su teatro鈥 No s贸lo fue readmitido, sus obras dram谩ticas volvieron a los escenarios y su narrativa publicada. Pero no acab贸 todo con aquello. Stalin tuvo que actuar de protector del autor y tuvo que salvarle de las garras de los guardianes de la pureza revolucionaria en varias ocasiones. En una de ellas, de sus paisanos ucranianos que no perdonaban a Bulgakov lo que ellos entend铆an como la defensa de los 鈥渂lancos contrarrevolucionarios鈥 que conten铆an sus obras y que fueron a Mosc煤 a pedir, literalmente, su cabeza.

Lo curioso es que el relato hist贸rico que nos han contado a lo largo de los a帽os nos ha hecho asumir precisamente lo contrario de lo que realmente ocurri贸, es decir que fueron v铆ctimas del capricho de un supuesto poder desp贸tico. Curiosa situaci贸n y clara expresi贸n de la manipulaci贸n de la historia y de la conciencia social y de clase.


Finalmente, tanto fue el c谩ntaro a la fuente, que acab贸 rompi茅ndose, y viendo que la RAPP no conduc铆a a nada nuevo y con el fin de acabar en la medida de lo posible con aquellos rabiosos ataques contra otros escritores, fue disuelta en abril del a帽o 1932 por las autoridades sovi茅ticas, lo mismo que el resto de asociaciones de escritores existentes en aquel momento. En su lugar fue creada la Uni贸n de Escritores de la URSS, de la que hablaremos con detalle en otra entrega.

(*) Historiador

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Fuente: Mundoobrero.es