October 19, 2022
De parte de Amor Y Rabia
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Por Olivia Mu帽oz-Rojas

Durante los 煤ltimos a帽os, los Estados, con el aval de 鈥榣a鈥 ciencia 鈥攅n realidad, una parte de ella鈥, han exigido esfuerzos formidables a la ciudadan铆a, presentados como inevitables, eludiendo cualquier debate democr谩tico y excusados en la emergencia

7 de octubre de 2022

En su primer Consejo de Ministros tras las vacaciones estivales, el presidente franc茅s Emmanuel Macron evocaba un cambio hist贸rico, esencialmente 鈥渆l fin de la abundancia鈥 (1). Sus mediatizadas declaraciones no ser铆an una ocurrencia aislada, sino la expresi贸n de un discurso m谩s amplio que poco a poco se afianza en la sociedad. M谩s all谩 de que, como le recordaron algunos l铆deres de la oposici贸n, hace tiempo que amplios sectores de la sociedad francesa 鈥攜, huelga decir, de muchas otras sociedades鈥 no conocen la abundancia material, la f贸rmula refleja la progresiva institucionalizaci贸n de una moral p煤blica del sacrifico, vestida de solidaridad, y auspiciada por el modo en que los gobiernos han gestionado la pandemia y c贸mo, en el caso de los europeos, est谩n gestionando la crisis energ茅tica (2). En t茅rminos estrictamente discursivos, si durante la pandemia se conmin贸 a los ciudadanos a renunciar a su vida en sociedad para salvar vidas, ahora se les exige renunciar a una parte de su calidad de vida 鈥攁justando la temperatura de sus hogares (3) y realizando menos desplazamientos motorizados鈥 para salvar a Ucrania de la invasi贸n rusa e, impl铆citamente, en una fortuita confluencia de razones geopol铆ticas y ecol贸gicas, adaptarse a la escasez de recursos que, en cualquier caso, impondr谩 la transici贸n energ茅tica (4).

En la construcci贸n de esta nueva mentalidad de la escasez y el sacrificio jugar铆a un papel clave una parte de la comunidad cient铆fica, pero tambi茅n el progresivo debilitamiento de las instituciones representativas a expensas de una l贸gica tecnocr谩tica, siempre latente en los Estados, pero m谩s presente en unos momentos hist贸ricos que otros. Consideran cada vez m谩s cr铆ticos que numerosos gobiernos democr谩ticos transitan peligrosamente hacia la pospol铆tica, en la que el debate pol铆tico se vuelve superfluo, pues la ciencia 鈥攕ea la m茅dica, clim谩tica u otra鈥 muestra un camino un铆voco, forjado en torno a cifras que se tornan incuestionables y modelizaciones que se presentan como infalibles. Si en un momento dado, el llamamiento de Greta Thunberg (5) a 鈥渟eguir a la ciencia鈥 parec铆a pertinente y necesario, hoy conviene preguntarse si es deseable sustraer el debate cient铆fico, incluso en temas cuya premisa parece irrefutable como el cambio clim谩tico inducido por el ser humano (6), del debate pol铆tico y dejar en manos de determinados expertos la toma de decisiones pol铆ticas que trastocan radicalmente a las sociedades. Pues lo que hemos podido observar en los 煤ltimos a帽os es que los Estados, con el aval de la ciencia 鈥攅n realidad, una parte de ella鈥, eludiendo cualquier debate pol铆tico democr谩tico y excusados en la emergencia, han exigido sacrificios formidables a la ciudadan铆a que son adem谩s presentados como inevitables. Nada impide que los Estados y los gobiernos sigan actuando del mismo modo frente al desaf铆o clim谩tico y ecol贸gico.

El cient铆fico social ambiental japon茅s Shinichiro Asayama, explica c贸mo, sin propon茅rselo necesariamente, el influyente trabajo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim谩tico (IPCC, por sus siglas en ingl茅s) (7) ha contribuido a desarrollar 鈥渦na mentalidad de la escasez鈥, sustentada sobre tres met谩foras cient铆ficas 鈥攅l umbral de temperatura, el presupuesto de carbono y la fecha l铆mite clim谩tica鈥, que afecta directamente al modo en que los ciudadanos perciben el cambio clim谩tico y las instituciones act煤an frente a 茅l. Estas tres met谩foras de car谩cter cuantitativo sugieren que el tiempo y el espacio antes del punto de no retorno, en el que los cambios meteorol贸gicos destruyan de manera irreversible la vida tal y como la conocemos, son escasos. Mantiene Asayama que esta percepci贸n de la situaci贸n lleva a una premura por gestionar los recursos de manera eficaz, la cual choca con la lentitud de los procesos democr谩ticos, justificando a ojos de los ciudadanos el recurso de las administraciones a medidas de excepci贸n. En estas condiciones, el debate pol铆tico 鈥渟e limita en gran medida al 谩mbito de los ajustes administrativos, como la elecci贸n de tecnolog铆as y el momento de su implementaci贸n, dejando de lado las cuestiones normativas e ideol贸gicas鈥. El discurso de la escasez tendr铆a, asimismo, 鈥渋mplicaciones psicol贸gicas profundas鈥, al forzar 鈥渦n pensamiento de compensaci贸n鈥, una suerte de l贸gica de suma cero, esencialmente, 鈥渓a elecci贸n entre dos futuros incompatibles: un mundo con restricciones de carbono o un mundo de desarrollo de combustibles f贸siles鈥. 鈥淓l problema de este encuadre de ‘o esto o lo otro’ 鈥, argumenta Asayama, 鈥渆s que elimina el espacio cognitivo capaz de imaginar caminos alternativos con m谩s matices pol铆ticos鈥. De un modo similar, la fetichizaci贸n de determinadas cifras y umbrales constri帽e el an谩lisis de la realidad a unos l铆mites muy precisos, olvidando que las estimaciones cient铆ficas no son hechos consumados, sino escenarios de mayor o menor probabilidad, basados en la observaci贸n met贸dica de un fen贸meno en el pasado.

Este creciente dogmatismo cient铆fico no s贸lo pone en peligro a la democracia, sino que da帽a el prestigio de la propia ciencia. Sostienen Sujatha Raman y Warren Pearce que el caso Climagate (8) hace unos a帽os 鈥減uso de relieve los l铆mites de las normas establecidas en la vida p煤blica de la ciencia鈥. Para quienes no lo recuerden, el caso consisti贸 en la revelaci贸n de documentos de la Unidad de Investigaci贸n Clim谩tica de la Universidad de East Anglia que, presuntamente, demostraban cierta dosis de manipulaci贸n en las cifras y gr谩ficos sobre el incremento de las temperaturas en el globo. Raman y Pearce mantienen que el caso propici贸 鈥渦n cambio en el conocimiento del cambio clim谩tico鈥, del 鈥減rimero la ciencia鈥 a un modelo m谩s 鈥渃osmopolita鈥 en el que la diversidad epist茅mica sustituye al consenso cient铆fico como la base sobre la que se asientan las pol铆ticas p煤blicas, se admite la incertidumbre cient铆fica y, en lugar de una fe ciega en la ciencia, se espera del p煤blico que razone sobre los resultados cient铆ficos. Ser铆a deseable que esta tendencia 鈥渃osmopolita鈥 terminara de instaurarse para contrarrestar la inflexibilidad que observamos actualmente en los planteamientos cient铆ficos que trascienden a la sociedad y que, desde esta perspectiva, alimentan la emergente moral p煤blica de la escasez y el sacrificio.

Recientemente, una amiga me contaba que las maestras de la clase de primaria de su hijo anunciaron que ya no se iban a celebrar los cumplea帽os en el aula, tal y como se hac铆a antes, con el argumento de que quitan tiempo lectivo y contribuyen a generar desechos. La reacci贸n de numerosos padres fue plantear que era importante para el bienestar y desarrollo emocional de los ni帽os, especialmente despu茅s de estar privados por m谩s de dos a帽os de vida social, recuperar este tipo de rituales y sugirieron maneras ecol贸gicas de continuar festejando los cumplea帽os. Corresponde tambi茅n a la ciudadan铆a resistir a la imposici贸n de esta nueva l贸gica indiscriminada del sacrificio, proponiendo f贸rmulas que permitan cuidar genuinamente de nuestro planeta 鈥攐 defendernos de una pandemia鈥 sin renunciar a aquello que nos hace humanos.

NOTAS

(1) El Pa铆s (24.08.2022): Macron decreta el 鈥渇in de la abundancia鈥 y pide 鈥渆sfuerzos鈥 y 鈥渟acrificios鈥 a los franceses.

(2) El Pa铆s (11.09.2022): La UE se prepara para dar un nuevo impulso a las energ铆as renovables.

(3) El Pa铆s (07.08.2022): Claves sobre el nuevo plan de ahorro energ茅tico: 驴a qui茅n afecta? 驴qu茅 medidas incluye?.

(7)  El Pa铆s: IPCC.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com