March 7, 2022
De parte de SAS Madrid
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La cotizaci贸n del barril del Brent, de referencia en Europa, super贸 la pasada semana la barrera de los 115 d贸lares. El West Texas Intermediate (WTI), que dictamina el precio en EEUU, se situ贸 tambi茅n por encima de los 112 d贸lares. A escasos diez d贸lares del l铆mite a partir del cual, y sin medidas fiscales y ejecutivas excepcionales por parte de los gobiernos occidentales, los PIB de las potencias occidentales podr铆an entrar en n煤meros rojos. Con el agravante de que, al menos por el momento, no hay confirmaci贸n expresa de que Rusia haya dejado de exportar petr贸leo y gas a sus clientes del Viejo Continente. Porque el cierre completo de la espita de la energ铆a rusa precipitar铆a el par贸n de la actividad en la UE y catapultar铆a, al un铆sono, la espiral inflacionista a cotas hist贸ricas y con perspectivas de prolongaci贸n en el tiempo. Sine die. Hasta que la invasi贸n a Ucrania cese.

Diane Swonk, economista jefe en Grant Thornton, es una de las voces del mercado que, quiz谩s, ha emitido con mayor claridad esta se帽al de alarma recesiva. Estima que la econom铆a de EEUU podr铆a soportar seis meses con unos precios del petr贸leo en torno a los 100 d贸lares, pero que su ritmo de actividad, con la inflaci贸n en el 7,5%, la m谩s alta en cuarenta a帽os, podr铆a gripar con un barril en los 125 d贸lares, despertar el fantasma del desempleo y precipitar el PIB a un periodo de contracci贸n. El propio presidente Joe Biden admiti贸 en el reciente debate sobre el Estado de la Uni贸n que la invasi贸n rusa de Ucrania traer铆a consigo costes econ贸micos y una escaldad de la energ铆a. “Mi Administraci贸n est谩 usando cada instrumento a nuestra disposici贸n para proteger a las empresas y consumidores americanos ante una nueva e intensa subida de precios” porque -dijo- “defender la libertad tiene tambi茅n sus da帽os colaterales en casa”. Las medidas -explic贸 el dirigente dem贸crata en referencia al gas- “ser谩n contundentes”.

Los analistas interpretaron de inmediato que la Casa Blanca har铆a un uso coordinado, de nuevo, de sus reservas estrat茅gicas de petr贸leo (SPR, seg煤n sus siglas en ingl茅s) y que incluir铆a el empleo de 600 millones de barriles estadounidenses. Maniobra que Swonk considera efectiva s贸lo en el corto plazo. A no ser que el tercer exportador de crudo -el 10% del consumo global- y segundo de gas -con el 40% de sus ventas dirigidas a Europa- del planeta idee f贸rmulas de mercado con otros productores de crudo y gas para saltarse las sanciones occidentales y alimentar de manera soterrada y oculta sus 630.000 millones de d贸lares de divisas.

Actos que han sido frecuentes en tiempos recientes entre socios de la OPEP+ sometidos a represalias. Esencialmente, Ir谩n -en la actualidad- e Irak, en sus dos guerras con sello de la Alianza Atl谩ntica. Y que vendr铆an a alimentar de billetes verdes las arcas del Banco Central de Rusia. Que el negocio del crudo contin煤e abierto para el Kremlin supone que el 10% de las compras a Rusia por parte de EEUU son prioritarias en el objetivo de evitar que el barril sobrepase los 125 d贸lares, como acaba de admitir la jefa de prensa de la Casa Blanca, Jennifer Psaki.

El 煤ltimo Libro Beige de la Reserva Federal -considerado el Cuaderno de Bit谩cora de la econom铆a en EEUU- reconoce que el conflicto armado en Ucrania ha sembrado de minas la coyuntura. Tras el optimismo que reinaba en su versi贸n de enero, en el que pasa revista al de febrero, que acaba de publicarse, resalta que el mayor mercado de bonos global ya emite se帽ales de preocupaci贸n excesiva entre los inversores por la afrenta militar rusa, la persistencia de la inflaci贸n y el d茅bil crecimiento econ贸mico. Adem谩s, se帽ala que el dinamismo se ha ralentizado a cotas modestas y alerta de nuevas disrupciones de las cadenas de valor y de un invierno “severo” por la tensi贸n y las incertidumbres que se avecinan en los pr贸ximos seis meses.

El gasto del consumo ha aminorado respecto a enero y las ventas de coches pierden fuelle, bajo un clima de ca铆da de inventarios y p茅rdida de productividad en las empresas, el desempleo con signos de ligeros repuntes y las expectativas de subidas de precios al alza. Todo ello no parece que vaya a impedir el encarecimiento del dinero. De 50 puntos b谩sicos este mismo mes, seg煤n el sentimiento inversor de Wall Street, ante la versi贸n de Jerome Powell, su presidente, de que “podr铆a necesitarse un movimiento m谩s agresivo del cuarto de punto” para contener la inflaci贸n.

Sin embargo, tras el estallido de la guerra de Ucrania son cada vez m谩s las voces que reclaman m谩s atenci贸n al retroceso de la actividad. Como la del CEO de Citadel, Ken Griffin, quien admite que las sanciones a Rusia “est谩n da帽ando profundamente la econom铆a de EEUU” y que los costes para el contribuyente americano ser谩n “intensos”. A corto plazo, con una desviaci贸n de la hoja de ruta del ciclo post-covid, y a largo, porque los “mayores tipos de inter茅s obligar谩 a pagar m谩s por atender nuestras obligaciones de deuda”. Con los mercados “en el ojo del hurac谩n”, ante la oleada de “malas noticias” procedentes del frente ucranio, explica Tom Lee, CEO de Fundstrat.

Europa, epicentro geoestrat茅gico y econ贸mico

Los socios europeos, por su parte, navegan tambi茅n en aguas turbulentas y bajo la amenaza, de nuevo, de estanflaci贸n. Un fantasma que emergi贸 al comienzo del oto帽o pasado cuando la doble pinza de la escalada del gas y su repercusi贸n en el recibo de la luz y los cuellos de botella por las interrupciones de suministro log铆stico y del comercio globales.

Desde entonces, el IPC de la zona del euro ha saltado a niveles desconocidos desde, precisamente, la crisis del petr贸leo de los a帽os setenta, 煤ltima vez que apareci贸 el espectro de la estanflaci贸n. Olli Rehn, gobernador del Banco Central de Finlandia y miembro del Consejo Ejecutivo del BCE, es la autoridad monetaria que ha conectado la alarma sobre la posibilidad de que la econom铆a europea entre en un periodo de bajo crecimiento con alta inflaci贸n.

“Es factible por la guerra en Ucrania”, avisa a Bloomberg. Si bien matiza que “todav铆a es demasiado pronto para evaluar el impacto”, tambi茅n recuerda la Guerra de Yom Kippur en Oriente Pr贸ximo y la reacci贸n inmediata de la OPEP con la retirada de crudo del mercado para actuar contra Israel. Antes de precisar que “es posible que la situaci贸n actual no conduzca necesariamente a una espiral prolongada de estanflaci贸n como se vio por aquel entonces”, dado que “la econom铆a europea ahora es m谩s fuerte, el BCE dispone de otras herramientas para controlar la inflaci贸n y los bancos tambi茅n se han fortalecido desde la crisis”. Pero ambos escenarios guardan parang贸n, recalca Rehn.

Dirk Schumacher, analista de Natixis, tambi茅n vincula esta “incertidumbre” con una estanflaci贸n que, sin embargo, no modificar谩 la pol铆tica de wait and see del BCE y mantendr谩 tipos pr贸ximos a cero. La neutralidad monetaria declarada por Christine Lagarde permitir谩 al banco emisor una pauta para inclinar sus decisiones hacia la reanimaci贸n del crecimiento -conservando el precio actual del dinero- o la contenci贸n de los precios. En funci贸n de la primera compilaci贸n de datos tras la invasi贸n de Ucrania. Porque, con anterioridad, “el crecimiento marcaba una reaceleraci贸n notable” que hab铆a llevado a los halcones a ganar terreno para combatir la inflaci贸n con subidas de tipos. Pero las hostilidades b茅licas de Mosc煤 “han modificado” el panorama. Tanto del vigor del PIB como de las perspectivas de inflaci贸n. Hasta el punto de que una interrupci贸n del flujo del gas ruso a Europa “puede precipitar al PIB del euro a la recesi贸n“. Sobre todo, si vienen con una subida paralela del crudo. Por encima de los 120 d贸lares, matiza Schumacher.

La prolongaci贸n del conflicto b茅lico y sus mayores tensiones geoestrat茅gicas “podr铆a retrasar la retirada de est铆mulos del BCE”, explica Ricard Murillo, de CaixaBank Research. En la reuni贸n del pasado mes de febrero, y ante las reiteradas sorpresas al alza de la inflaci贸n, las mejoras en el mercado laboral y un cambio de tono de Lagarde, “pens谩bamos que en marzo el BCE acelerar铆a la reducci贸n de compras de activos” y que se “abrir铆a la puerta a un aumento de tipos de inter茅s en el cuarto trimestre de 2022”. En l铆nea con la visi贸n del gobernador irland茅s Phillip Lane, para quien en un shock de oferta como el actual “tolerar una inflaci贸n elevada por un mayor tiempo podr铆a ser positivo con el fin de evitar una ca铆da abrupta de la actividad y del empleo“.

El problema, especialmente para Espa帽a, procede del petr贸leo. M谩s que del gas ruso. Materia prima de la que depende en un 35% el consumo de Europa, pero en m谩s de un 40% el espa帽ol y que induce a pensar que la carest铆a de la cesta de la compra supeditar谩 la coyuntura en mayor medida que una reducci贸n de la actividad y la creaci贸n de empleo. Porque por cada d贸lar que gane el barril de crudo, el coste econ贸mico para Espa帽a es de 300 millones de euros. En subida de la electricidad, repercusi贸n en el coste de los alimentos y en llenar los dep贸sitos de veh铆culos con combustibles f贸siles. Justo cuando el motor del PIB hispano lograba la velocidad de crucero que los organismos multilaterales aventuraban al presagiar en la cuarta econom铆a del euro el mayor dinamismo de 2022.

Enlace relacionado Publico.es (07/03/2022).




Fuente: Sasmadrid.org