December 2, 2022
De parte de Lobo Suelto
229 puntos de vista

Cuando un libro o un acontecimiento pol铆tico nos afectan de verdad, experimentamos algo parecido: la percepci贸n del mundo se modifica, algo se nos desarma por dentro, eso que hasta entonces llam谩bamos 鈥渘uestra vida鈥 comienza a figurarse de otra manera. El arte y la pol铆tica tienen la capacidad de transformarnos, de hacernos otros. Ah铆 es donde radica su fuerza. Claro est谩, no son muchas las experiencias est茅ticas o pol铆ticas en las que esto sucede. Pero cuando efectivamente se da, emerge en nuestro interior algo irreversible. Empezamos a vivir de otra manera.

La posibilidad de experimentar algo as铆 pareciera cada vez m谩s dif铆cil. La enorme presencia de las redes sociales nos somete a lo que Diego Valeriano llam贸 alguna vez r茅gimen de opini贸n. Con este t茅rmino, Valeriano se refiere al modo un poco triste en el que pasamos buena parte del tiempo hablando sobre asuntos que no nos interesan ni nos cambian, pero de los que necesitamos opinar. Uno de los tantos problemas de este r茅gimen es que tiene como efecto la fijaci贸n de identidad. En nuestras opiniones se confirma lo que ya sabemos que pensamos, lo que ya sabemos que sentimos y hacemos. Dise帽amos una identidad est茅tica que nos permite autopercibirnos de manera tranquilizadora para sentirnos a salvo en la imagen que nos devuelve el espejo virtual.

La fijaci贸n de identidad y el narcisismo de las redes sociales le plantea un desaf铆o a la escritura. 驴C贸mo evitar caer en esa confirmaci贸n complaciente de lo que ya sabemos que pensamos y sentimos? El maridaje entre r茅gimen de opini贸n y literatura tiene como consecuencia la toma de partido, el didacticismo y la moral, es decir, el reinado de lo obvio. Aqu铆 el problema vuelve a ser la fijaci贸n de identidad, que es lo contrario que experimentamos cuando un libro o una pol铆tica nos afectan. Es una tentaci贸n problem谩tica de nuestra 茅poca, algo dif铆cil de enfrentar.

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La narrativa de Juan Jos茅 Saer ofrece una imagen diferente que podr铆a servir como v谩lvula de escape. Pensemos en Responso. Barrios, el protagonista de la novela, cuenta con una vida objetivamente hermosa: una linda casa, una mujer que lo quiere y acompa帽a, un buen trabajo. Sin embargo, tiene un gusto que podr铆amos llamar autodestructivo por el juego, m谩s espec铆ficamente por el Punto y Banca. Lentamente, el personaje arruina su vida apostando, apostando y apostando. Hasta que la destruye por completo. Al comienzo de la novela, el narrador nos cuenta mediante un salto temporal un momento de la vida de Barrios siete a帽os atr谩s, en 1955. Se trata de una experiencia dolorosa como Secretario general del Sindicato de prensa que terminar铆a con una golpiza humillante y la p茅rdida del trabajo. Esta imagen del pasado del protagonista, nos permite pensar hasta qu茅 punto la debacle personal de Barrios no se funda en el dolor de la experiencia peronista. Lo interior y lo exterior parecen rotos por igual.

Esta forma de indagar lo pol铆tico a trav茅s de una exploraci贸n espec铆ficamente literaria puede encontrarse en muchas otras de las novelas de Saer, por ejemplo, en Cicatrices o en Glosa. Tambi茅n podr铆amos detectarla en la literatura de Fogwill, Manuel Puig o Salvador Benesdra. En ellos, la pol铆tica no aparece ni como tema ni como mensaje ni como panfleto ni como explicaci贸n. Sino como marca. La historia social y pol铆tica es una marca en la vida de los personajes, aquello que permite explorar literariamente la singularidad de su existencia.

Pienso que la literatura, para producir un efecto pol铆tico, para abrir un espacio entre nosotros y nuestras vidas, debe renunciar a convertirse en mercanc铆a identitaria. La operaci贸n de 茅poca es evidente y se verifica en el 茅xito que este tipo de libros tienen tanto en las redes sociales como en el mercado. Cuentos feministas para feministas, novelas chab贸n para chabones, poemas autonomistas para autonomistas, teor铆as liberales para liberales, periodismo cristinista para cristinistas. La literatura devenida en commodity identitaria cierra, clausura, confirma lo que ya sabemos. Nos deja en el mismo lugar y 鈥搇o que es peor鈥 contentos de estar ah铆.

La verdadera fuerza de un cuento, una novela o un poema, radica en la capacidad de alterar el sentido de lo existente. Por eso, la literatura que m谩s fuerza pol铆tica tiene es la que abandona la toma de partido, el didacticismo, es decir, todo eso que forma parte de lo que, a veces para simplificar, llamamos literatura pol铆tica.

Tinta Roja 




Fuente: Lobosuelto.com