December 18, 2020
De parte de Oveja Negra
261 puntos de vista

La escuela no se ha detenido por la pandemia. Proponemos algunas breves consideraciones respecto a lo que significa la escuela y la formaci贸n de los ni帽os tanto en estos tiempos de la pandemia, como en los tiempos que se llamar铆an de normalidad.

Las cosas que la gente no tiene ganas de escuchar, que no quiere ver aun cuando est茅n bien a la vista son entre otras las siguientes: primero, que todos los perfeccionamientos t茅cnicos que han simplificado la vida hasta eliminar de ella casi todo lo realmente vivo fomentan algo que ya no es una civilizaci贸n; segundo, que la barbarie surge, como algo natural, de esta vida simplificada, mecanizada y sin esp铆ritu; y, tercero, que, de todos los resultados terribles de esta experiencia de deshumanizaci贸n a la que la gente se ha prestado de buen grado, el m谩s aterrador de todos es el de su prole, ya que este es el que, en resumidas cuentas, ratifica todos los dem谩s.

Jaime Semprun, El abismo se repuebla.

La escuela ya est谩 en casa. La terrible pesadilla de cualquier ni帽o se ha cumplido, aunque sea de forma temporal. La maquinaria educativa ha sabido en estos 煤ltimos meses de pandemia mantenerse a flote gracias, en gran medida, a los progresos tecnol贸gicos que, efectivamente, permiten al Se帽or estar en la casa de cualquiera. Recuerdo, siendo yo un ni帽o, salir a las dos o a las tres de la tarde al terminar las clases del edificio de la escuela donde yo iba, hecho de ladrillo rojizo y con sus formas c煤bicas y faltas de cualquier gusto est茅tico tan t铆picas de la funesta 鈥渁rquitectura鈥 sovi茅tica, donde el edificio de la escuela evocaba el de una c谩rcel y el edificio de una c谩rcel evocaba el de cualquier ministerio (el mal que ha hecho esa arquitectura progresista a las ciudades y, en menor medida, a los pueblos en la Europa oriental es incalculable), con una sensaci贸n de liberaci贸n que pocas veces he vuelto a experimentar, a煤n a pesar de que esta sensaci贸n de liberaci贸n me durara tan solo unos cuantos pasos. S茅 con bastante seguridad que no lo he experimentado yo solo, sino que era algo bastante generalizado en los ni帽os: odiar la escuela o, al menos, sentir lo insoportable que es. Y uno iba a casa, que tambi茅n, eso s铆, a uno podr铆a parec茅rsele una c谩rcel, con una sensaci贸n de que con cada paso se est谩 alejando de su pesadilla mayor. Y que, aunque al d铆a siguiente tendr铆a que volver a la escuela y estar all铆 desde las ocho de la ma帽ana, al menos por un rato estar铆a fuera del alcance de la ense帽anza administrada, dej谩ndose llevar por los juegos callejeros con los amigos del barrio. A decir verdad, evidentemente ni en su propia casa uno estaba liberado del todo de la escuela, pues ella, como una especie de un recordatorio de la impotencia del pobre ni帽o, le quitaba un par de horas en la preparaci贸n de los deberes o los ex谩menes del d铆a siguiente.

Y, sin embargo, ahora con esta pandemia, la escuela ha dado otro salto cualitativo en su imposici贸n sobre la vida de los ni帽os que, no por ser temporal, deja de ser notorio y molesto. Ahora, al menos durante un tiempo, no hay escapatoria. Ya no hay refugio, pues la escuela te la han tra铆do a tu casa. La casa ya se ha revelado, sin tapujos ni disimulaciones, en lo que ya iba convirti茅ndose poco a poco: ya no es que solo sea una fortaleza tomada, sino que descaradamente no es m谩s que otra fuente de formaci贸n de sujetos d贸ciles y sumisos que necesita el Poder, sobre todo desde que en nuestras casas hemos dejado entrar al televisor y otros medios de difusi贸n de informaci贸n. El enemigo ya est谩 dentro, esper谩ndote en tu propio hogar, cada vez que te despiertas por la ma帽ana en tu cama. Ciertamente, el desarrollo tecnol贸gico aumenta su omnipotencia (a la vez que, y eso es muy importante, la difusi贸n y el uso de muchos aparatos tecnol贸gicos y sus derivados constituye, al parecer, una ense帽anza en s铆, es decir, forma y moldea al sujeto mientras este los manipula y utiliza): las tecnolog铆as modernas le permiten estar donde sea y diversificar sus canales de formaci贸n y de fabricaci贸n de los individuos d贸ciles y conformistas. Si no puedes ir al colegio por la culpa de una restricci贸n de los movimientos, el colegio ir谩 a tu casa. La ense帽anza no puede detenerse, pues, aunque digan que nunca es tarde para aprender y que uno aprende a lo largo de toda su vida, para el Dinero, al servicio del cual est谩 la instituci贸n de la Ense帽anza, el tiempo siempre discurre demasiado lento y hay que darse prisa para que la circulaci贸n dineraria no se detenga jam谩s (驴qu茅 cat谩strofe habr铆a, si no, en que uno dejara de aprender el material escolar unos cuantos meses o un par de a帽os?). Y es que en la escuela, como bien se sabe, no se aprende por aprender, sino que se aprende el camino de conversi贸n de uno en un sujeto sumiso y adaptable al sistema y que pondr谩 todo de su parte para seguir sosteni茅ndolo, aunque maldici茅ndolo de vez en cuando. 

Por de pronto son dos cuestiones que me surgen para explicar o entender un poco esta imposici贸n funesta de la escuela en estos tiempos de pandemia: la primera es la que acabo de apuntar ya: el tren del progreso no puede esperar, el crecimiento no puede detenerse (sea el crecimiento de un Estado, de una empresa o de un individuo), as铆 que los ni帽os tienen que seguir aprendiendo lo que el Dios actual manda y el desarrollo tecnol贸gico hace factible. Y la segunda es peor todav铆a: y es esta tremenda y funesta creencia de los adultos de que ellos saben lo que es bueno para los ni帽os, cuando en realidad solo saben neutralizar todo lo vivo en el ni帽o para, poco a poco, ir convirti茅ndolo en un ejemplar de adulto como ellos. Las personas adultas, por su definici贸n y constituci贸n, no pueden saber ni hacer nada bueno por los ni帽os (a no ser, claro est谩, que encajen muy mal dentro de lo que se supone tiene que ser un adulto), porque solo saben lo que es bueno para el sistema que ellos son y que ya, anteriormente, mat贸 en ellos a los ni帽os que en alg煤n momento, tal vez, ellos habr铆an sido. As铆 y todo, no hay manera, al parecer, de que dejemos que el descubrimiento de la mentira de esa supuesta verdad de que los adultos saben lo que es bueno para los ni帽os se abra paso. Le cerramos todos los caminos, pues intuimos que en ese descubrimiento se halla un terrible potencial que har铆a pedazos a todas nuestras creencias e ideas que sostienen nuestra realidad y a nosotros. No hay nada m谩s peligroso que un ni帽o que no sabe lo que hay que saber y no act煤a como hay que actuar ni se somete como se debe someter. La pol铆tica de los adultos respecto a los ni帽os es muy clara en sus prop贸sitos y nadie, si es honesto, podr铆a negarlo: reducir al m铆nimo ese peligro convirtiendo, lo m谩s r谩pido posible, a un ni帽o en un ejemplar de adulto, como usted, lector, o como yo.

El Estado y el Capital en su fase actual del progreso necesitan de ni帽os y adolescentes que desde muy temprana edad sean bien adaptables a las condiciones que se les imponen (y para este prop贸sito poco importa si tal adaptaci贸n lleva al ni帽o a convertirse en un asalariado y un buen padre de familia o en un delincuente callejero, pues ambos estar铆an, cada uno a su manera, cumpliendo con las 贸rdenes de la Econom铆a, ninguno se saldr铆a de Ella). Y parece ser que est谩n triunfando bastante en su prop贸sito, pues los ni帽os de hoy muestran una adaptabilidad al sistema que provoca en no pocos adultos cierta envidia o, como m铆nimo, asombro. Y eso tampoco nos ha de extra帽ar en demas铆a, pues hoy en d铆a los medios que se tienen para formar y moldear al individuo y a la masa son incomparablemente mayores que en cualquier otra 茅poca. Al mismo tiempo, los medios de los que dispone un individuo para oponerse al mundo que se le impone son reducidos dr谩sticamente. Es m谩s, est谩 tan desarmado, est谩 tan neutralizado en 茅l todo lo que podr铆a ser vivo y aut贸nomo, que se presta no pocas veces con cierta ilusi贸n a la imposici贸n de este mundo que aplasta en 茅l todo lo vivo. La fabricaci贸n de las generaciones venideras en la m谩xima sumisi贸n y docilidad, adornadas con mucha creatividad (para hacer lo que se espera que se haga) y hasta con una ilusi贸n de inconformismo, por medio de la conversi贸n de un ni帽o en un ejemplar de un adulto como sus padres o como los variopintos personajes que ve en las pantallas de sus aparatos electr贸nicos, no es sino un intento del Poder actual de asegurar su ma帽ana. Ya hoy en d铆a podemos vislumbrar los alcances de esta estrategia. Pero, a pesar de todos sus esfuerzos, el d铆a de ma帽ana nunca est谩 asegurado del todo. Sea como fuere, no se ha de olvidar que eso de ser un adulto (y la consiguiente construcci贸n de un proyecto futuro de vida), que es algo que se impone a los ni帽os constantemente, forma parte de la pol铆tica del Estado y del Capital, y que lo que menos necesitan estos dos entes superiores son esos trozos m谩s grandes o m谩s peque帽os de vida que no est茅n bajo su control ni contabilizados en sus estad铆sticas.




Fuente: Ovejanegrarevista.wordpress.com