February 23, 2021
De parte de Indymedia Argentina
231 puntos de vista


Este mi茅rcoles 17 de febrero continuaron las declaraciones en el s茅ptimo tramo de los juicios por delitos de lesa humanidad en el Alto Valle de Neuqu茅n y R铆o Negro, con nuevos beneficios en relaci贸n a la asistencia de los imputados. El primer testimonio fue el de Pablo Krahulec, ex sobrino del genocida Enerio Huircain, con quien cort贸 su v铆nculo familiar al enterarse del rol del represor durante la dictadura y decidi贸 apoyar y acompa帽ar a la familia Paris en su b煤squeda por memoria, verdad y justicia, involucramiento que le cost贸 episodios de intentos de amedrentamiento que se perpetuaron incluso frente a los jueces por parte de los defensores en el d铆a de hoy. Luego brind贸 por primera vez su testimonio Ra煤l H茅ctor Gonz谩lez, secuestrado en junio del 76 y trasladado en uno de los vuelos de la muerte a la Escuelita de Bah铆a Blanca. En su relato reconoci贸 a varios represores y a compa帽eros que permanecen desaparecidos.

Libros, folletines y personas

Ra煤l H茅ctor Gonz谩lez era diputado provincial por el Frente Justicialista de Liberaci贸n cuando fue secuestrado en junio de 1976. A sus 82 a帽os cont贸 por primera vez en un juicio lo que le sucedi贸 aquel invierno que hab铆a viajado a Jun铆n de los Andes en busca de informaci贸n sobre compa帽eros de su partido que hab铆an sido secuestrados y al llegar a su casa en Zapala, de madrugada, fue allanado por un operativo integrado por diferentes fuerzas represivas del estado: militares del ej茅rcito, uno de ellos sin uniforme, y polic铆as federales.

Tras irrumpir en mitad de la noche golpeando violentamente la persiana e ingresar a su domicilio con armas, los represores secuestraron libros y otras publicaciones y tambi茅n lo secuestraron a 茅l. La primera parada fue en la tienda en la que trabajaba su compa帽era, donde tambi茅n revisaron todo. Luego lo llevaron al regimiento de Zapala, donde lo dejaron bajo la custodia de un oficial al que le ordenaron dispararle ante cualquier acci贸n 鈥渞ara鈥. Despu茅s lo subieron a una camioneta con destino a Neuqu茅n con cuatro militares, de los que solo conoce al suboficial G贸mez, con quien lo dejan solo en el auto cuando pasan por el Comando de la capital provincial y bajan los materiales que robaron de su casa. Mientras est谩 solo con G贸mez, este martilla su arma de manera intimidante y la deja en posici贸n de amenaza mientras dur贸 la parada.

El destino era la U9. Llegaron, lo revisaron completo, haci茅ndolo desnudar e incomod谩ndolo. Lo instalaron en una celda de la parte baja de la prisi贸n federal. Era domingo y hasta el martes lo tuvieron ah铆. Ese d铆a volvieron a revisarlo y vio que hab铆a otras personas: mujeres j贸venes y varones. Solo conoc铆a a 脡lida Sifuentes por parentesco.

Entre tanto, la compa帽era de Gonz谩lez acudi贸 al regimiento de Zapala para averiguar por 茅l y el suboficial que estaba en la guardia le dijo 鈥渜ue se olvide, porque era el jefe patag贸nico del Ej茅rcito Revolucionario del Pueblo鈥.

En un celular lxs trasladaron hasta el sector militar del aeropuerto. Gonz谩lez relata que si bien ten铆an los ojos descubiertos no pod铆an ver nada porque los iluminaban con reflectores a la cara. Ah铆 les colocaron las vendas en los ojos y les ataron las manos. Los asientos del avi贸n eran laterales. 鈥淣os pegaron algunos gomazos en la espalda para que no intent谩ramos nada raro鈥, narra: 鈥渕e tomaron una declaraci贸n que parec铆an estar grabando y me preguntaron insistentemente por Ren茅 Ch谩vez, que era una diputada peronista鈥. Las preguntas eran lo suficientemente precisas como para dejar en claro que lo estaban persiguiendo de cerca desde hac铆a tiempo.

鈥淣o sab铆amos d贸nde 铆bamos, no nos dijeron鈥. Estaban en el aire hacia un destino incierto, con los ojos y las manos clausuradas y con el cuerpo reci茅n golpeado. El avi贸n aterriz贸 y lxs dejaron en un lugar donde hab铆a otras personas con las que fueron reconoci茅ndose a trav茅s de preguntas, entre ella su compa帽ero de partido Eduardo Buamscha. Si bien desconoc铆an su ubicaci贸n (Bah铆a Blanca), 鈥渓a sensaci贸n era de estar en alguna dependencia de las fuerzas armadas鈥.

鈥淓l trato fue igual para todos: nos agarraban de un brazo y de una pierna y nos tiraban鈥, explic贸 Gonz谩lez. Algunxs ca铆an mal y se quejaban del dolor.

鈥淟a primera noche la pas茅 en lo que por el olor identifico como una caballeriza鈥, dijo. Ah铆 estuvo con Jorge Asenjo y Carlos Shedan, quienes permanecen desaparecidos. 鈥淣os ten铆an esposados de las mu帽ecas entre nosotros y tuvimos dos reprimendas esa noche por las charlas鈥, record贸.

El segundo d铆a en Bah铆a Blanca fueron trasladados a un lugar al que llegaban pasando un alambrado y en el que todo parec铆a redondeado. A 茅l lo dejan en una habitaci贸n y se da cuenta que el sol le llega a las piernas, por lo cual se corre de a poco buscando calentarse el cuerpo. Ante ese movimiento, lo patearon hasta hacerlo caer al suelo, lastim谩ndose la mu帽eca. Cre铆a estar solo en esa habitaci贸n: 鈥渘o s茅 d贸nde fueron Corval谩n (Shedan), Asenjo ni las chicas con las que est谩bamos鈥.

De su paso por ese centro clandestino, tambi茅n recuerda haber escuchado el nombre de Miguel 脕ngel Pincheira, todav铆a desaparecido.

鈥淓sa noche empez贸 una rutina de gente que ven铆a y hablaba con el objetivo de sacar datos鈥, relat贸 Gonz谩lez, 鈥渢odos ten铆an nombres de animales: el perro, la vaca, el zorro, el zorrino, y al de mayor grado lo llamaban 鈥榚l t铆o鈥 (genocida Santiago Cruciani) y estaba en un lugar al que llamaban 鈥榚l quir贸fano鈥欌. Les preguntaban sus nombres y sus nombres de guerra, les pon铆an una cinta debajo del labio con un n煤mero y les sacaban una foto.

La 煤nica vez que 茅l estuvo en el 鈥渜uir贸fano鈥 no fue torturado, pero recuerda con precisi贸n que 鈥渢odos los que pasaban por ah铆 sal铆an bastante mal鈥.

Mientras tanto, los represores jugaban a los buenos y malos: 鈥渆l perro ven铆a a la madrugada y nos sacaba la cobija, despu茅s ven铆a la vaca y nos devolv铆a la cobija鈥. Tambi茅n les mostraban sus armas por debajo de la venda.

En un episodio en el que a Gonz谩lez le ajustaron de m谩s la venda lastim谩ndole un p谩rpado y tuvieron que llevarlo a enjuagarse la cara, pudo ver en el reflejo del espejo del ba帽o al represor que se hac铆a llamar 鈥渓a vaca鈥, con una bolsa 鈥渃omo de cebollas鈥 en la cabeza.

Con el d铆a del padre lleg贸 lo que el sobreviviente describe como un 鈥渞ecreo鈥. Ese d铆a visit贸 el lugar uno que se hac铆a llamar 鈥渆l sobrino鈥, que parec铆a tener un rango superior a todos y los interrog贸. Luego los subieron a una camioneta, supuestamente para liberarlos, pero a Gonz谩lez lo hicieron bajar porque no encontraban su documento de identidad. En esa secuencia, un represor se refiri贸 a 茅l como 鈥淕onzalito鈥 y pudo reconocerlo como alguien de las viejas familias de Zapala.

Volvieron a meterlo en la casa, a atarlo a una cucheta dici茅ndole cada d铆a que se ir铆a, pero se segu铆a quedando.

Com铆an una sola vez por d铆a, de noche. Una sopa. No les permit铆an ba帽arse ni asearse de ning煤n modo. Entraban y sal铆an personas permanentemente.

Reci茅n el 1 de julio lo subieron a un avi贸n de regreso a Neuqu茅n.

La primera parada en Neuqu茅n fue la U9. Cuando les quitaron las vendas y se vieron, con su compa帽ero Eduardo Buamscha no se reconoc铆an por lo deteriorados que estaban. Los llevaron a diferentes celdas y a 茅l le toc贸 la misma en la que hab铆a estado anteriormente, donde pudo advertir que hab铆a estado encerrado tambi茅n Asenjo, a partir del dibujo de un coraz贸n en la pared con los nombres de su compa帽era e hija.

Lo llevaron con el genocida Oscar Lorenzo Reinhold, que le hizo algunas preguntas. Ya le hab铆an avisado a su familia que saldr铆a, con quienes se encontr贸 en la puerta de la prisi贸n, para volver a Zapala.

Toda familia es pol铆tica

Pablo Krahulec conoci贸 a Nadia Paris en 2006 y con ella la historia de Eduardo Paris. Hasta ese momento desconoc铆a que su entonces t铆o pol铆tico, Enero Huircain, era un genocida vinculado al secuestro de esa y otras v铆ctimas del terrorismo de estado desde su rol de polic铆a de la provincia de R铆o Negro.

Tras escuchar en primera persona el testimonio de Paris, la historia comenz贸 a cerrarle y con el tiempo otras personas que fueron secuestradas tambi茅n empezaron a se帽alar al hombre que hasta entonces hab铆a sido de la familia.

El testigo en aquel momento habl贸 con su n煤cleo familiar, con quienes conviv铆a, y les manifest贸 lo que hab铆a descubierto, gener谩ndose, como frente a todo secreto familiar revelado, rupturas, descreimientos y acusaciones. Sin embargo, no dud贸 en ponerse a disposici贸n de lxs Paris, por convicci贸n pol铆tica.

Tanto 茅l como su madre y su padre ten铆an temor por las consecuencias de exponer a un genocida, sin ir m谩s lejos, su auto apareci贸 manchado adrede con sangre en ese tiempo, su madre recib铆a 鈥渓lamadas raras鈥, y finalmente en 2012, el propio Huircain declar贸 en su indagatoria que las acusaciones contra 茅l eran parte de una 鈥渘ovela orquestada por un familiar鈥 y que eso pod铆a corroborarlo porque se hab铆a encargado de 鈥渉acerle un seguimiento desde el primer momento鈥.

鈥淓stoy ac谩 para seguir acompa帽ando a la familia Paris y a Eduardo, a quienes seguir茅 acompa帽ando en la medida de mis posibilidades; se trata de la lucha por la verdad, la memoria y la justicia, de ponerle el cuerpo, de decir lo que uno sabe y estar a entera disposici贸n鈥, resalt贸 mientras era hostigado por preguntas de la defensa que dejaban tan en claro como lo hizo el represor Huircain en 2012 que lo hab铆an estado investigando, tanto a 茅l como a su familia: 鈥渆l aparato represivo no se ha desmantelado y contin煤an las mismas pr谩cticas鈥.

En declaraciones posteriores a la audiencia, Krahulec asegur贸 que 鈥渆ra un deber 茅tico y moral venir a dar testimonio, no hay lazos ni de sangre ni de parentesco por encima de la verdad hist贸rica鈥. Remarc贸 que se sinti贸 atacado por la defensa de los genocidas a partir de preguntas insistentes que realizaron sobre su hermana y dijo que 鈥渆l terror es nodal, porque muchas veces paraliza, nos hace quedarnos puertas hacia adentro e inmoviliza; esto oper贸 muy claramente durante el terrorismo de estado y sigue operando hasta el d铆a de hoy, el terror doblega, intimida y contribuye m谩s a la impunidad que a la verdad鈥.

鈥淢ostrar que la continuidad est谩 tambi茅n de este lado鈥

Las defensas de al menos cinco genocidas pidieron que, adem谩s del privilegio que tienen muchos de estar en sus domicilios y los claros beneficios que tienen en relaci贸n a los derechos a los que pueden acceder lxs presxs comunes: 鈥減retenden no estar ni siquiera de manera virtual鈥, explic贸 Mariana Derni, abogada querellante por el Ceprodh. 鈥淓l tribunal les dio el beneficio y desde el Ceprodh hicimos la reserva de recurrir en Casaci贸n, porque la realidad es que venimos a un tramo al que ha costado much铆simo llegar, con un contexto aprovechado por los genocidas, pero tambi茅n por el tribunal para establecer restricciones a la publicidad鈥, dijo e insisti贸 con la importancia del acompa帽amiento: 鈥渁dentro de la audiencia, que es bastante limitado, y tambi茅n en la calle, porque viene a fortalecer esa pelea y es la mejor respuesta que se le puede dar a todas estas restricciones que el tribunal le concede a los genocidas, estar ac谩 en la calle acompa帽ando cada uno de los testimonios鈥.

Por su parte, Natalia Hormazabal del mismo organismo, expres贸 que 鈥渄esde las partes acusadoras le damos much铆simo valor a la presencia de cada compa帽ero y compa帽era y tambi茅n al hecho de que est茅n los genocidas en el banquillo de los acusados, aunque hoy sea un banquillo virtual lleno de privilegios鈥. Asegur贸 que 鈥渧amos a seguir denunciando que es un juicio que tiene que ver con el hoy y que queremos verlos sentados en el banquillo de los acusados, que la situaci贸n de pandemia no los va a excusar y que la sala contigua es aqu铆 adentro del tribunal y que obviamente vamos a seguir planteando que estos juicios no son juicios del ayer, tienen un profunda ligaci贸n con el hoy鈥 e inst贸 al acompa帽amiento para 鈥渕ostrar que la continuidad est谩 tambi茅n de este lado鈥.

La pr贸xima audiencia ser谩 el 24/02 y declarar谩n Eduardo Guillermo Buamscha, H茅ctor Villaverde, Lucio Esp铆ndola, Dar铆o y Matilde Altomaro y Jorge Ra煤l Ch谩neton.

#NiOlvidoNiPerd贸nNiReconciliaci贸n

#FueGenocidio

隆30.000 compa帽erxs detenidxs desaparecidxs PRESENTES!


Fuente: https://rnma.org.ar/2021/02/17/entre-nuevas-concesiones-a-genocidas-declararon-un-ex-detenido-y-el-pariente-de-un-represor/




Fuente: Argentina.indymedia.org