January 31, 2021
De parte de La Haine
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El fil贸sofo alem谩n explor贸 las posibilidades del hach铆s como fuente de conocimiento. En su libro “Hach铆s” intenta disolverse en la observaci贸n y percepci贸n de las cosas

“Hach铆s” se inscribe en la tradici贸n de 鈥渙bras narc贸ticas鈥 sobre opio, mescalina, marihuana, coca铆na y hero铆na, entre otras sustancias, que van de Thomas de Quincey y Charles Baudelaire, pasando por Antonin Artaud y Aldous Huxley, hasta William Burroughs, Allen Ginsberg, Timoty Leary, Hunter S. Thompson y el m谩s 鈥渞eciente鈥 Irvine Welsh.

“Extasiados por el hach铆s, somos seres gozantes de prosa de m谩xima potencia鈥, escribi贸 Benjamin.

鈥淓sta historia no es m铆a鈥, escribi贸 el fil贸sofo alem谩n Walter Benjamin en el primer texto de Hach铆s, que acaba de lanzar Ediciones Godot, con introducci贸n de Mart铆n Kohan y traducci贸n de Nicole Narbebury. En compa帽铆a de Ernst Bloch y los doctores Ernst Jo毛l y Fritz Fr盲nkel, Benjamin explor贸 las posibilidades del hach铆s como fuente de conocimiento. En una serie de sesiones donde experiment贸 dosis diferentes, anot贸 posteriormente sus impresiones. El fil贸sofo alem谩n como consumidor experimental de hach铆s sale al encuentro del mundo para intentar disolverse en la observaci贸n y percepci贸n de las cosas. Desde el inicio, propone el desplazamiento de la experiencia del 谩mbito del sujeto individual para pensarla como una praxis plural y compartida. El libro se inscribe en la tradici贸n de 鈥渙bras narc贸ticas鈥 sobre opio, mescalina, marihuana, coca铆na y hero铆na, entre otras sustancias, que van de Thomas de Quincey y Charles Baudelaire, pasando por Antonin Artaud y Aldous Huxley, hasta William Burroughs, Allen Ginsberg, Timoty Leary, Hunter S. Thompson y el m谩s 鈥渞eciente鈥 Irvine Welsh.

Benjamin 鈥搉acido en 1892 en Berl铆n, en el seno de una acomodada familia de origen ashkenazi– reconoce una filiaci贸n intelectual en su aproximaci贸n al hach铆s en Los para铆sos artificiales, de Charles Baudelaire, una serie de ensayos en los que el poeta franc茅s narra su experiencia con el hach铆s, publicados en dos partes en la Revue contemporaine, en 1858 y en 1860. Cuando estall贸 la Primera Guerra Mundial, se posicion贸 en la corriente pacifista de la izquierda europea radical, que rechazaba la participaci贸n y colaboraci贸n con lo que tildaban de 鈥渃arnicer铆a humana interimperialista鈥. En 1933, con la llegada de los nazis, se refugi贸 en Francia, donde comenz贸 a escribir una obra monumental sobre el autor de Las flores del mal, que no lleg贸 a terminar, y que fue publicada en 1973 con el t铆tulo Charles Baudelaire: un poeta l铆rico en la era del gran capitalismo.

鈥淢e acost茅 en la cama, le铆 y fum茅鈥, cuenta el fil贸sofo alem谩n, quien empez贸 a desconfiar de la calidad del hach铆s –que se obtiene del cannabis a partir de su resina/polen– porque el efecto se hizo esperar m谩s all谩 de los cuarenta y cinco minutos. La 煤ltima vez que hab铆a consumido no hab铆a podido calmar el hambre voraz posterior que lo sorprendi贸 en su cuarto. Entonces le pareci贸 conveniente salir a comprar una barra de chocolate para saciar el inminente 鈥渂aj贸n鈥. 鈥淒esde lejos, una vidriera con carameleras, papeles de aluminio brillantes y hermosos pasteles apilados me hac铆an se帽as. Entr茅 en el negocio y me qued茅 perplejo (鈥) Del otro lado de la calle, vino corriendo el due帽o de una bata blanca, y tuve el tiempo justo para rechazar, ri茅ndome a carcajadas, su ofrecimiento de afeitarme o cortarme el pelo. Reci茅n ah铆 me di cuenta de que el hach铆s hab铆a empezado a hacer su trabajo hac铆a rato, y si no hubiera visto las polveras transformadas en carameleras, los estuches niquelados en barras de chocolate, las pelucas en tortas de 谩rbol, mi propia risa habr铆a sido advertencia suficiente 鈥搑evela Benjamin-. Como ya se sabe, el trance empieza con tales carcajadas o con una risa silenciosa, m谩s 铆ntima, pero encantadora. Y lo reconoc铆 tambi茅n en la infinita ternura del viento que mov铆a los flecos de los toldos del lado de enfrente de la calle鈥.

El fraseo de Benjamin se eleva en 鈥渆se punto insondable donde las palabras y la experiencia pueden llegar a tocarse鈥, como afirma Mart铆n Kohan en la introducci贸n del libro. 鈥淎l que acaba de consumir hach铆s, Versalles no le parece tan grande y la eternidad no le dura demasiado鈥. Afilado en las percepciones, despliega eso que parece inasible y escurridizo de una manera extraordinaria. 鈥淟a ilusi贸n se esfum贸, como se desvanecen los sue帽os, es decir, sin verg眉enza ni compromiso, sino de forma pac铆fica y amigable, como un ser que cumpli贸 con su deber鈥. Puede pasar 鈥渕edia eternidad鈥 hasta que el mozo aparece con el pedido y entonces se produce una epifan铆a por el aroma del caf茅.

鈥淓sta bebida hace que todo consumidor de hach铆s llegue al cl铆max de su placer, ya que intensifica el efecto de la droga como ninguna otra cosa鈥. Para aproximarse m谩s a los misterios del trance, reflexiona sobre el hilo de Ariadna. 鈥淐u谩nto placer hay en el simple acto de desenrollar una madeja. Y este placer se relaciona por completo tanto con el placer del trance como con el placer de la creaci贸n鈥, plantea Benjamin. 鈥淎vanzamos, pero no solo descubrimos los rincones de la cueva en la que nos atrevimos a meternos, sino que disfrutamos de la felicidad del descubridor solo sobre la base de su madeja. 驴No es esa certidumbre de la madeja ingeniosamente ovillada, que nosotros desenrollamos, la felicidad de toda productividad, al menos de la que tiene forma de prosa? Y extasiados por el hach铆s, somos seres gozantes de prosa de m谩xima potencia鈥.

En la introducci贸n del libro, Kohan propone leer las experiencias de Benjamin con el hach铆s desde la lectura y la escritura. 鈥淟a lectura (鈥) est谩 en el origen del impulso a la experiencia con la droga, a la que Benjamin se decide a partir de la lectura de ciertas p谩ginas de Hermann Hesse. La situaci贸n con la que comienzan los textos sobre 鈥楬ach铆s en Marsella鈥 tambi茅n es de lectura: 鈥楨stoy tirado en la cama; le铆 y fum茅鈥. De manera que la lectura es, como puede verse, el preludio de la experiencia con el hach铆s, lo que aparece justo antes. Y la escritura es lo que viene despu茅s. Aunque exista alg煤n ejercicio caligram谩tico de Benjamin bajo el efecto de la embriaguez con mescalina, la escritura, cuando se trata del hach铆s, es diferida por definici贸n: es siempre, y necesariamente, lo que viene despu茅s, m谩s tarde, con el efecto ya disipado, al otro d铆a鈥.

En un barcito de Marsella la intensidad de las impresiones ac煤sticas suplanta a todas las dem谩s. 鈥淒e repente, me pareci贸 que los marselleses no hablaban lo suficientemente bien el franc茅s, por as铆 decirlo. Se hab铆an quedado en el nivel dialectal. El fen贸meno de enajenaci贸n que yace en esto, y que Kraus formul贸 con esta hermosa frase: 鈥楥uanto m谩s de cerca analices una palabra, m谩s lejana te resultar谩鈥, parece abarcar tambi茅n lo 贸ptico. De todos modos, encuentro entre mis apuntes esta asombrosa nota: 鈥楥贸mo resisten las cosas a la mirada鈥欌. En el protocolo escrito el 18 de diciembre de 1927, a las 3.30 a.m., el fil贸sofo alem谩n enumera 24 rasgos de la primera impresi贸n del hach铆s. 鈥淎l re铆rse, uno siente que le crecen peque帽as alas. Re铆rse y revolotear son parientes. Uno se siente distinguido porque, entre otras cosas, le parece que en esencia no se compromete con nada de forma muy profunda: no importa cu谩nto se ahonde, siempre se mueve en un umbral. Especie de baile en puntas de pie de la raz贸n鈥.

Como ser gozante, Benjamin analiza el abandono del tema de conversaci贸n. 鈥淣os atrae infinitamente aquello sobre lo que planeamos hablar; extendemos los brazos con cari帽o a lo que tenemos en mente. Pero apenas lo tocamos, nos desilusiona f铆sicamente: el tema de nuestra atenci贸n se desvanece de repente ante el contacto con el lenguaje. Envejece a帽os, nuestro amor lo agot贸 por completo en un solo momento. Y descansa: hasta que nos parece lo bastante atractivo como para llevarnos de vuelta a 茅l鈥. Cuando los nazis ocuparon Francia, el fil贸sofo alem谩n trat贸 de viajar a Estados Unido desde Espa帽a, pero fue detenido en la frontera franco-espa帽ola. El 26 de septiembre de 1940 se suicid贸 Benjamin, el fil贸sofo que intent贸 鈥渓avar la vida en el r铆o del tiempo鈥.

Los precursores

Uno de los precursores de las experiencias con drogas fue el escritor ingl茅s Thomas de Quincey (1785-1859) con Confesiones de un opi贸mano ingl茅s (Libros del Zorzal), publicado por primera vez en 1821, hace doscientos a帽os. A trav茅s de abundantes digresiones, De Quincey explica que, en una primera etapa, emple贸 el opio para calmar dolores estomacales provocados por apetitos tan antiguos como persistentes. El opio se vend铆a como paliativo contra dolores en las boticas. Como ten铆a un precio accesible, era utilizado por los obreros para soportar las exhaustivas jornadas laborales en la previa a la revoluci贸n industrial.

El escritor ingl茅s prob贸 comiendo el opio, amasado en peque帽as bolitas; despu茅s lo diluy贸 en alcohol y lo bebi贸 metamorfoseado en l谩udano. Las dosis llegaron a variar entre las 5.000 a 8.000 gotas diarias. 鈥溌h, justo, sutil y poderoso opio. B谩lsamo y alivio de los corazones de los pobres y los ricos por igual, de las heridas sin curaci贸n, de los tormentos que incitan la rebeli贸n del esp铆ritu!鈥, exclam贸 De Quincey en el libro.

El Club des Hashischins fue un grupo parisino dedicado a la exploraci贸n de experiencias inducidas por las drogas, especialmente con el hach铆s, que estuvo activo entre 1844 y 1849. Victor Hugo, Alejandro Dumas, G茅rard de Nerval, Honor茅 de Balzac, Charles Baudelaire y Th茅ophile Gautier, entre otros, fueron algunos de sus miembros m谩s destacados.

鈥淢e pareci贸 que mi cuerpo se disolv铆a y se volv铆a transparente 鈥搑elat贸 Gautier en El opio y el hach铆s (Interzona)-. Ve铆a con mucha claridad en mi pecho el hach铆s que hab铆a comido en la forma de una esmeralda de donde se escapaban millones de peque帽as chispas; las pesta帽as de mis ojos se alargaban indefinidamente, enroll谩ndose como hilos de oro sobre peque帽as roldanas de marfil que giraban solas con una rapidez deslumbrante鈥. En Los para铆sos artificiales, una especie de tratado filos贸fico sobre la naturaleza, el uso y los efectos del hach铆s, Charles Baudelaire afirma que 鈥渆l hach铆s produce en el hombre una exasperaci贸n de su personalidad y al mismo tiempo una sensaci贸n muy viva de las circunstancias y el ambiente鈥.

Las puertas de la percepci贸n

Antonin Artaud (1896-1948) viaj贸 a M茅xico en 1936 para encontrarse con la espiritualidad primitiva de las culturas aut贸ctonas que preservaban su identidad m谩s all谩 de las imposiciones coloniales. En Viaje al pa铆s de los tarahumaras (1948), narra su vivencia con los indios tarahumaras, con los que tom贸 peyote, un cactus que tiene un elevado contenido en alcaloides psicoactivos, especialmente la mescalina: 鈥Pens茅, entonces, en aquel momento, que estaba viviendo los tres d铆as m谩s felices de mi existencia. Hab铆a cesado de aburrirme, de buscar una raz贸n a mi vida y de tener que cargar mi cuerpo. Comprend铆a que estaba inventando la vida, que esa era mi funci贸n y la raz贸n de mi ser y que no me aburr铆a cuando hab铆a perdido la imaginaci贸n y el peyote me la daba鈥.

En Las puertas de la percepci贸n (1954), Aldous Huxley (1894-1963) explica paso a paso su experimentaci贸n con 400 miligramos de mescalina, supervisado por el doctor Humphry Osmond, quien estaba usando la misma sustancia para el tratamiento de la esquizofrenia.

Media hora despu茅s de tomada la droga advert铆 una lenta danza de luces doradas. Poco despu茅s hubo suntuosas superficies rojas que se hinchaban y expand铆an desde brillantes n贸dulos de energ铆a, unos n贸dulos vibrantes, con una vida ordenada continuamente cambiante. En otro momento, cuando cerr茅 los ojos, se me revel贸 un complejo de estructuras grises, dentro del que surg铆an esferas azuladas que iban adquiriendo intensa solidez y, una vez completamente surgidas, ascend铆an sin ruido hasta perderse de vista. Pero en ning煤n momento hubo rostros o formas de hombres o animales. No vi paisajes, ni espacios enormes, ni aparici贸n y metamorfosis m谩gicas de edificios ni nada que se pareciera ni remotamente a un drama o una par谩bola. El otro mundo al que la mescalina me daba entrada no era el mundo de las visiones; exist铆a all铆 mismo, en lo que pod铆a ver con los ojos abiertos鈥, confiesa Huxley y no viene mal recordar que en Un mundo feliz (1932), la droga ficticia 鈥渟oma鈥 se convierte en el personaje central de la obra.

Yonqui, la primera novela que publica William Burroughs en 1953, trata sobre la adicci贸n a la hero铆na a trav茅s de su alter ego William Lee. 鈥La droga es el producto ideal鈥 la mercanc铆a definitiva. No hace falta literatura para vender. El cliente se arrastrar谩 por una alcantarilla para suplicar que se la vendan鈥, se lee en El almuerzo desnudo (1959), otra novela de Burroughs (1914-1997). Entre los cl谩sicos de la generaci贸n beat se destaca En el camino, de Jack Kerouac (1922-1969) y el poema Aullido (1956), de Allen Ginsberg. Marihuana, mescalina, 谩cido, coca铆na鈥 estas son algunas drogas del cargamento que agot贸 el protagonista de la novela P谩nico y locura en Las Vegas (1971), de Hunter S. Thompson (1937-2005), el creador del periodismo gonzo, novela que fue llevada al cine interpretara por Johnny Depp y Benicio del Toro. Para cerrar otra novela que fue llevada al cine: Trainspotting, del escritor escoc茅s Irvine Welsh, historia que narra la vida de un grupo de j贸venes adictos a la hero铆na a fines de los a帽os 80 del siglo XX.

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Fuente: Lahaine.org