January 24, 2023
De parte de ANRed
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Nazitom铆a (La boca del logo).

Los ultras atraen a multitud de 鈥渄eplorables鈥, desde racistas y hom贸fobos hasta los pirados de QAnon. Pero muchos m谩s de los que apoyan a Meloni o Bolsonaro son 鈥減ersuasibles鈥, que votan en funci贸n de sus propios intereses. Por John Feffer (CTXT).


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19/01/2023

Arizona es la zona cero de las teor铆as m谩s absurdas y los candidatos pol铆ticos m谩s locos.

Prueba documental A: el caso de Kari Lake, la republicana que se present贸 a gobernadora en las 煤ltimas elecciones de mitad del mandato. Aunque perdi贸 en noviembre, ella sigue haciendo campa帽a (en las redes sociales, en los tribunales y en su propia imaginaci贸n nublada). Se niega a aceptar que Katie Hobbs, su adversaria dem贸crata, gan贸 por un 0,6鈥% de los votos. El delirio lo comparte con Donald Trump, que tuite贸 que Lake deber铆a 鈥渢omar posesi贸n鈥 del cargo de todas maneras, cual golpista victoriosa. Ahora, Lake, Trump y demasiados estadounidenses creen que todas las elecciones en las que no consigue la victoria predestinada un extremista del Make America Great Again est谩n, por definici贸n, 鈥渞obadas鈥.

Luego est谩 Blake Masters, el derrotado candidato republicano al Senado por Arizona, que acus贸 a la administraci贸n Biden de animar a millones de inmigrantes a entrar a Estados Unidos 鈥減ara cambiar la demograf铆a de nuestro pa铆s鈥. Se trata de una clara referencia a la teor铆a del 鈥済ran reemplazo鈥, seg煤n la cual los de fuera (extranjeros, de color, musulmanes), incitados por liberales y globalistas, se valen de la inmigraci贸n y de los mayores 铆ndices de natalidad para reemplazar a la mayor铆a blanca 鈥渘ativa鈥. La teor铆a est谩 cada vez m谩s extendida entre nacionalistas blancos, activistas del nacionalpopulismo y asesinos en masa desde El Paso hasta Nueva Zelanda, que la citan en sus manifiestos.

Quiz谩 el m谩s loco de la banda sea Ron Watkins, el destacado defensor del culto a la desinformaci贸n QAnon, que se mud贸 a Arizona para presentarse al Congreso. Seg煤n QAnon, un contubernio internacional de ped贸filos sat谩nicos extraen y consumen una misteriosa sustancia que se encuentra en los cuerpos de los menores v铆ctimas de la trata. Ah, y estos adoradores del diablo bien relacionados tambi茅n controlan las Naciones Unidas, la econom铆a mundial y hasta los 脫scar.

Watkins no pas贸 de las primarias, pero Lake y Masters libraron contiendas muy re帽idas, y otros conspiracionistas incluso llegaron a conseguir esca帽o en el Senado de Arizona, entre ellos Wendy Rogers, que rechaza los resultados de las elecciones de 2020; Anthony Kern, que particip贸 en el asalto al Capitolio del 6 de enero; y David Farnsworth, simpatizante de QAnon. Que no te enga帽e su propaganda electoral. Estos republicanos de Arizona y otros iguales por todo el pa铆s no son conservadores. No quieren preservar el statu quo, sino anular las instituciones democr谩ticas, adem谩s de las elecciones.

Las tres narrativas de extrema derecha m谩s extendidas y manifiestamente falsas prosperan en un estado que le dio al mundo a Barry Goldwater, el pol铆tico pionero de la derecha radical

Su triunfo no deber铆a sorprendernos. Una gran cantidad de habitantes de Arizona cree que el gobierno miente en todo, desde la pandemia de covid hasta la disponibilidad de agua, y grupos paramilitares como The Patriot Movement se han abierto paso en la pol铆tica de este estado. Las tres narrativas de extrema derecha m谩s extendidas y manifiestamente falsas (que los sat谩nicos globalistas controlan la econom铆a, que las elecciones est谩n 鈥渞obadas鈥 y que los extranjeros vienen dispuestos a 鈥渞eemplazar鈥 a los blancos) prosperan en un estado que, hace mucho, mucho tiempo, le dio al mundo a Barry Goldwater, el pol铆tico pionero de la derecha radical.

Pero es un error atribuir la enorme proyecci贸n de estos candidatos de extrema derecha 煤nicamente a un discurso as铆 de loco. Los datos de un sondeo a pie de urna en las 煤ltimas elecciones indican que los votantes republicanos de Arizona priorizaron cuestiones b谩sicas y muy reales como la inflaci贸n, que les provoca serias dificultades. Pienses lo que pienses del aumento de precios, es real, no como las historias macabras de QAnon. Y no fueron solo nacionalistas blancos los que apoyaron a semejantes candidatos. Kari Lake, por ejemplo, cosech贸 el 47鈥% del voto latino.

Est谩 claro que la extrema derecha atrae a multitud de 鈥渄eplorables鈥, desde abiertos racistas y hom贸fobos hasta los pirados de QAnon. Pero muchos m谩s de los que apoyan a candidatos como Kari Lake y sus hom贸logos a nivel internacional (Giorgia Meloni en Italia, Jair Bolsonaro en Brasil y Narendra Modi en India) son en realidad 鈥減ersuasibles鈥, que votan en funci贸n de sus propios intereses, basados en necesidades pol铆ticas y econ贸micas totalmente reales. Al atraer a estos votantes, la extrema derecha ha conseguido pasar de la marginalidad a la corriente dominante.

Y esos mismos persuasibles puede que ahora tengan la llave del futuro de la democracia.

Qu茅 motiva a los votantes de extrema derecha

No hace tanto, se podr铆a considerar que Suecia era lo opuesto a Arizona. Tras la Segunda Guerra Mundial, el Estado escandinavo se convirti贸 en el s铆mbolo por antonomasia del socialismo democr谩tico. Pero incluso all铆, la extrema derecha ha ganado terreno, precisamente llegando a esos persuasibles.

En primer lugar, aunque Suecia sigue siendo mucho m谩s igualitaria que Estados Unidos, ya no es tan democr谩tica socialmente. En los a帽os ochenta y noventa, una serie de gobiernos de centroizquierda redujeron los obst谩culos a la libre circulaci贸n de capitales y comercio, ayudando a globalizar la econom铆a del pa铆s y allanando el camino a un gobierno de centroderecha que en 2006 aplic贸 recortes de impuestos neoliberales y redujo el sistema de protecci贸n social.

El resultado fue un notable aumento de la desigualdad econ贸mica. De 1980 a 2019, el traspaso de la riqueza al uno por ciento m谩s rico de suecos se puso a la par que el de la Inglaterra de Thatcher, de modo que, para 2017, el pa铆s ten铆a una concentraci贸n de mutimillonarios per c谩pita mayor que cualquier otro pa铆s en Europa, a excepci贸n de Suiza. En 2019, The Economist informaba favorablemente del gran n煤mero de superricos suecos y de su aparente popularidad.

La extrema derecha se ha apoyado en mensajes contra la globalizaci贸n, lo que supone una peineta tanto a la UE como a las instituciones financieras

Pero resulta que no es el caso con todos los suecos. La globalizaci贸n neoliberal de la econom铆a tambi茅n produjo muchos 鈥減erdedores鈥, que ahora apoyan a los Dem贸cratas de Suecia. En las primeras reuniones que celebr贸 el partido, fundado en 1988 y dirigido por neonazis, contaron con 鈥渃amisas pardas y miembros del partido realizando el saludo nazi, y su seguridad la conformaban skinheads鈥, seg煤n recoge Le Monde. Despu茅s de que los nuevos dirigentes se desprendieran del aderezo nazi y se centraran en la 鈥渁menaza鈥 de los inmigrantes, el partido empez贸 a subir en las encuestas y lleg贸 a quedar segundo en las pasadas elecciones de septiembre con el 20,5鈥% de los votos, lo que contribuy贸 a la formaci贸n de un nuevo gobierno de derechas.

Para irrumpir en la corriente dominante, este partido antes marginal se apoy贸 cada vez m谩s en su plataforma econ贸mica populista, ofreci茅ndose a aumentar las ayudas p煤blicas y reducir algunos impuestos para atraer a los votantes de clase obrera y a los desempleados. No cabe duda de que el racismo y la islamofobia han contribuido a aumentar su apoyo, pero de lo que m谩s se ha beneficiado el partido ha sido del estallido de la indignaci贸n ante las pol铆ticas de austeridad econ贸mica que han hecho de Suecia uno de los pa铆ses menos igualitarios de Europa.

Por todo el continente, la extrema derecha se ha apoyado en mensajes contra la globalizaci贸n, lo que supone toda una peineta tanto a la Uni贸n Europea como a las instituciones financieras mundiales. En el este, tales partidos han ganado poder en Polonia y en Hungr铆a, y en la parte occidental, han desviado votos de los partidos comunistas en Francia e Italia, entre otros pa铆ses.

Si la oposici贸n a las pol铆ticas de austeridad ha sido el plato fuerte de estos partidos de extrema derecha, la guarnici贸n especial han sido los mensajes en redes sociales, sobre todo acerca de la inmigraci贸n. Cuando se trata de sembrar miedo y resentimiento, los que cruzan la frontera son los chivos expiatorios perfectos. Los dem贸cratas suecos, por ejemplo, han prometido deportar a los inmigrantes que cometan delitos o que sean 鈥渁ntisociales鈥, simple y llanamente, y no quieren aceptar m谩s migrantes a menos que vengan de pa铆ses vecinos (es decir, que sean blancos).

Los pol铆ticos de extrema derecha suelen ser extremadamente h谩biles a la hora de dar rienda suelta a su locura o contenerla, dependiendo del p煤blico

La extrema derecha est谩 obsesionada con los que cruzan fronteras no solo territoriales, sino tambi茅n aquellas m谩s conceptuales como son las de g茅nero, sexo y raza. En Hungr铆a, el primer ministro, Viktor Orb谩n, ha cambiado la constituci贸n para definir el matrimonio como la uni贸n exclusivamente entre hombre y mujer, lo que proh铆be de facto la adopci贸n a las parejas del mismo sexo. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha declarado que su partido dice 鈥渟铆 a las familias naturales, no al lobby LGBT, s铆 a la identidad sexual, no a la ideolog铆a de g茅nero鈥. Jair Bolsonaro se pas贸 su mandato como presidente de Brasil negando que existiera racismo en su pa铆s mientras socavaba los derechos de las comunidades ind铆genas.

En el meollo de tales pol铆ticas sociales de extrema derecha hay un intento de aplacar las preocupaciones de los grupos dominantes (blancos, hombres, heterosexuales, cristianos) relacionadas con la erosi贸n de su situaci贸n econ贸mica y asegurarles que no van a sufrir ning煤n deterioro en su posici贸n social, tampoco. Mientras, los partidos liberales y de izquierdas, que pod铆an atraer a los votantes que la globalizaci贸n y el neoliberalismo hab铆an dejado atr谩s, han salido perdiendo en lo que deber铆an haber sido 鈥渟us鈥 temas.

Elaborada para apelar a los intereses de los votantes, la agenda de la extrema derecha puede parecer muy alejada de todo ese universo de teor铆as conspirativas en las que los jud铆os controlan el mundo a trav茅s del financiero George Soros o los l铆deres del partido dem贸crata dirigen una red de trata de menores en el s贸tano de una pizzer铆a en Washington, D.鈥塁. Aun as铆, una de las principales razones del 茅xito cosechado por la extrema derecha ha sido su capacidad de alternar entre pol铆ticas pragm谩ticas y mensajes extremistas.

Dos caras de una misma moneda

Un mes antes de las elecciones italianas, Giorgia Meloni public贸 un curioso v铆deo de seis minutos en el que saltaba sin esfuerzo del ingl茅s al franc茅s y al espa帽ol. Y de paso, condenaba el nazismo y el antisemitismo, al tiempo que promet铆a su apoyo a la OTAN y a Ucrania.

En esos seis minutos, Meloni se presentaba al resto de Europa como una cosmopolita multiling眉e que rechaza las ra铆ces fascistas de su propio partido. Dentro de Italia, el v铆deo gust贸 a los que estaban consternados por el coqueteo de la extrema derecha con Vlad铆mir Putin y preocupados porque su ascenso al poder pudiera comprometer el apoyo financiero de la Uni贸n Europea. Precisamente por no pronunciar aquellas declaraciones en italiano, era menos probable que el discurso alienara a sus principales partidarios nacionalistas.

La globalizaci贸n y el neoliberalismo han provocado dificultades a ciertas comunidades como la clase obrera, la poblaci贸n rural y los m谩s mayores

El v铆deo de Meloni es un claro ejemplo de cambio de c贸digo: hablar de forma distinta a distintos p煤blicos. Los pol铆ticos de extrema derecha del mundo entero suelen ser extremadamente h谩biles a la hora de dar rienda suelta a su locura o contenerla, dependiendo del p煤blico. Viktor Orb谩n siempre ha tenido cuidado de formular sus opiniones antiinmigraci贸n en t茅rminos neutros desde el punto de vista racial. Solo en una ocasi贸n, hablando con ciudadanos de etnia magiar en Ruman铆a, admiti贸 abiertamente que los h煤ngaros no quieren convertirse en una 鈥渞aza mestiza鈥. Pauline Hansen, lideresa de un partido australiano de extrema derecha, crey贸 que se dirig铆a a un lobby armament铆stico cuando plante贸 la estrafalaria idea de que la peor masacre ocurrida en el pa铆s, en 1996, fue una puesta en escena para impulsar el control de armas. Cuando era candidato al Senado en Ohio, J. D. Vance formul贸 una gran cantidad de opiniones conspiranoicas (que las elecciones de 2020 hab铆an sido robadas, que el desprestigiado locutor de radio Alex Jones era 鈥渦na fuente de informaci贸n mucho m谩s respetable que Rachel Maddow鈥) que nunca habr铆a defendido ante un p煤blico m谩s liberal.

El dog-whistling (鈥渟ilbato para perros鈥 o uso selectivo del lenguaje) no deja de ser otra versi贸n de este fen贸meno, en la que los pol铆ticos introducen cierto lenguaje codificado en sus discursos para dirigirse a distintos p煤blicos a la vez. Las referencias al 鈥渆stado de derecho鈥, a los 鈥渧alores de la familia鈥 o a los 鈥済lobalistas鈥 pueden significar diferentes cosas para diferentes personas. Solo los que est谩n a la 煤ltima entienden la imagen de la rana Pepe en el tuit de un pol铆tico de derechas. Los asistentes a un mitin de Trump pueden o铆r una melod铆a pegadiza sin darse cuenta de que se parece mucho al himno de QAnon.

Lo que hace que el cambio de c贸digo y el uso selectivo del lenguaje sean tan peligrosos es lo cerca que se encuentran las partes loca y cuerda en el discurso de la extrema derecha. De hecho, resulta que las tres narrativas falsas m谩s destacadas coinciden perfectamente con los tres atractivos generales m谩s destacados de la extrema derecha.

Por ejemplo, las pol铆ticas econ贸micas de la globalizaci贸n y el neoliberalismo efectivamente han provocado dificultades a ciertas comunidades como la clase obrera, la poblaci贸n rural y los votantes m谩s mayores. Y aunque estas pol铆ticas las impulsen poderosas instituciones como bancos y empresas transnacionales, no son el resultado de una conspiraci贸n jud铆a, un contubernio de sat谩nicos ni un grupo de globalistas con el oscuro plan del 鈥済ran reinicio鈥 de utilizar la covid para destruir la soberan铆a de las naciones.

S铆, los partidos tradicionales en todo el mundo est谩n llenos de pol铆ticos corruptos que hacen lo imposible para burlar al sistema. Sin embargo, la idea de que los liberales e izquierdistas han 鈥渞obado鈥 las elecciones en Estados Unidos o en Brasil hackeando los sistemas de voto electr贸nico o falsificando miles de papeletas ha sido desmentida una y otra vez.

La guerra, la agitaci贸n social y el cambio clim谩tico han creado una de las mayores oleadas de refugiados e inmigrantes desde la Segunda Guerra Mundial. Esas pobres almas est谩n desesperadas por encontrar cobijo y seguridad en otros pa铆ses. Pero no tienen ning煤n plan de 鈥渞eemplazar鈥 a la poblaci贸n blanca mayoritaria de Europa, Estados Unidos ni Australia. En realidad, muchos regresar铆an a casa si pudieran.

Al contrario que Meloni, Putin no necesita desviarse al centro para asegurarse aliados europeos ni para ganarse a los votantes independientes

Por lo cerca que est谩n, los argumentos il铆citos se revisten de la credibilidad de los l铆citos, y estos 煤ltimos obtienen algo de la potencia bruta de los primeros. Solo hay un paso, por ejemplo, de reconocer la corrupci贸n en los partidos pol铆ticos a creer que han robado las elecciones. Lo m谩s ir贸nico es que si alguien intenta ama帽ar elecciones, son los partidos de extrema derecha, como hicieron los republicanos con las t谩cticas de supresi贸n de voto o el partido Fidesz de Hungr铆a con el control del panorama medi谩tico para reducir la opini贸n p煤blica de la oposici贸n. La extrema derecha a menudo proyecta en sus adversarios los mismos pecados que est谩 acostumbrada a cometer en la sombra.

El peor ejemplo es el mejor ejemplo

En el discurso del pasado 30 de septiembre en el que anunciaba la anexi贸n de cuatro provincias de Ucrania, el presidente ruso Vlad铆mir Putin recurr铆a a su ya familiar ultranacionalismo para justificar la abrogaci贸n del derecho internacional. Sin embargo, dio un extra帽o rodeo. Afirm贸 que los pa铆ses occidentales estaban encaminados al 鈥減uro satanismo鈥. A帽adi贸 que Occidente 鈥渆st谩 dispuesto a pasar por encima de todo para preservar el sistema neocolonial que le permite parasitar y saquear el mundo鈥. Y para terminar, conden贸 a todos los que le dicen a los ni帽os 鈥渜ue hay m谩s supuestos g茅neros adem谩s de hombre y mujer鈥 y les ofrecen 鈥渦na operaci贸n de cambio de sexo鈥.

Eran afirmaciones raras en un discurso que deber铆a haberse centrado en la geopol铆tica, pero Putin estaba consagr谩ndose al dog-whistling como loco. Estaba enviando un mensaje a sus simpatizantes de extrema derecha dentro y fuera del pa铆s, les estaba diciendo que 茅l tambi茅n cre铆a que los liberales sat谩nicos controlaban el mundo y estaban 鈥渁leccionando鈥 a ni帽os para cambiar de sexualidad y g茅nero.

A pesar de que la pol铆tica republicana est茅 dominada por Trump, y Twitter, por Elon Musk, se puede contener a los locos y refrenar a la derecha radical

Al contrario que Giorgia Meloni, Putin no necesita desviarse al centro para asegurarse aliados europeos ni para ganarse a los votantes independientes. La invasi贸n de Ucrania ha roto sus v铆nculos con Europa (hasta con la extrema derecha europea) y 茅l lleva a帽os ama帽ando elecciones a su favor. El uso que hace sin tapujos de narrativas falsas ofrece una imagen espeluznante de lo que podr铆a pasar si los pol铆ticos de extrema derecha de todo el mundo ganaran a煤n m谩s elecciones, reformularan la democracia para asegurarse su dominancia en el futuro y comenzaran a hacerse con instituciones internacionales como la Uni贸n Europea o incluso el Banco Mundial. Liberada de los compromisos de la pol铆tica electoral, la extrema derecha se olvida de los persuasibles y, como Putin, ondea su bandera de locuras.

Todav铆a es posible salirles al paso a la pr贸xima tanda de Putins, Melonis y Trumps. Pero implica evitar la falsa tentaci贸n de fomentar ideas igual de locas y apelar a aut茅nticos deplorables. En cambio, una coalici贸n de cuerdos deber铆a intentar entender las verdaderas razones pol铆ticas y econ贸micas que hacen que los persuasibles voten a Kari Lake y sus correligionarios, para poder elaborar argumentos y pol铆ticas que los convenzan.

Se puede hacer. Aunque Italia ha recurrido a la extrema derecha, suficientes votantes han rechazado a Kari Lake y a Jair Bolsonaro en las urnas. A pesar de que la pol铆tica republicana est茅 dominada por Trump, y Twitter, por Elon Musk, se puede contener a los locos y refrenar a la derecha radical. Pero supone hacer part铆cipe al ciudadano en lo que m谩s le importa: su cabeza, su coraz贸n y, sobre todo, su bolsillo.


John Feffer es el director de Foreign Policy In Focus.

Traducci贸n de Ana Gonz谩lez Hortelano.

Este texto se public贸 originalmente en Tom Dispatch.

Fuente: https://ctxt.es/es/20230101/Firmas/41872/John-Feffer-extrema-derecha-QAnon-ultras-homofobia-racismo-meloni-orban-Trump-Bolsonaro.htm





Fuente: Anred.org