January 8, 2022
De parte de La Haine
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Un nuevo libro, ‘Manipulados. La batalla de Facebook por la dominaci贸n mundial ‘, desmenuza el modelo de negocio que privilegia el extremismo de derecha

Nadie duda de que Mark Zuckerberg hace grandes esfuerzos para reinventar su monopolio. Asediado desde hace a帽os por especular con los datos de los usuarios de Facebook, permitir la circulaci贸n de teor铆as conspirativas, incentivar el genocidio, transmitir masacres en vivo y manipular a los adolescentes para que no puedan dejar la pantalla, aunque los afecte, el empresario intenta cambiar el eje de la pol茅mica. Pero sin tocar el modelo de negocios que inici贸 hace 18 a帽os y que lo transform贸 en uno de los hombres m谩s ricos del mundo.

La corporaci贸n Facebook cambi贸 su nombre por Meta y anunci贸 con bombo y platillo una enorme inversi贸n para construir el Metaverso, un espacio de realidad virtual en que se podr铆a hacer todo, como si se estuviera f铆sicamente en el lugar elegido.

驴Por qu茅 este cambio? Sin que aluda directamente a ello, la respuesta puede encontrarse en un libro que acaba de salir en espa帽ol, de las periodistas de The New York Times Sheera Frenkel y Cecilia Kang, Manipulados. La batalla de Facebook por la dominaci贸n mundial (Editorial Debate, 2021). En ingl茅s: An Ugly Truth: Inside Facebook鈥檚 Battle for Domination.

En los oc茅anos de tinta que se le han dedicado a la plataforma, es la primera vez que se documentan m谩s de mil horas de entrevistas con ejecutivos, antiguos y actuales empleados y sus familiares, amigos y compa帽eros de clase de 颅Zuckerberg, adem谩s de inversores y asesores de Facebook, y abogados y activistas que llevan mucho tiempo luchando contra la empresa. Las autoras tienen mejores fuentes que todos sus predecesores en el g茅nero y logran desmenuzar el modelo de negocio concebido deliberadamente para aniquilar la competencia y exprimir a una tercera parte de los habitantes del planeta, con unas ganancias de 85 mil 900 millones de d贸lares en 2020, y un valor de mercado de 800 mil millones.

Frenkel y Kang demuestran que las megaganancias de la red social se han producido repetidamente a expensas de la privacidad y la seguridad del consumidor y la integridad de los sistemas democr谩ticos. Sin embargo, eso nunca se interpuso en su camino hacia el 茅xito. Su posici贸n privilegiada se la deben a la visi贸n de conjunto que les ofrece la plataforma a sus directivos, con un equipo de inteligencia contra amenazas que 鈥渉a trabajado anteriormente en la Agencia de Seguridad Nacional, en la FBI y en otros organismos gubernamentales, estudiando precisamente a los hackers y otros enemigos que ahora tienen bajo vigilancia鈥. [Y a su vez, la plataforma entrega datos de sus usarios a esas mismas agencias].

Una de las sorprendentes revelaciones del libro es que hay m谩s cr铆tica dentro de la empresa de lo que pensamos. Muchos empleados de Facebook han intentado alertar sin 茅xito a sus superiores sobre los desastres que provocan unos algoritmos obsesionados con el crecimiento de la plataforma y la ganancia. Algunos incluso advirtieron sobre la cat谩strofe de Myanmar.

Los ejecutivos de la compa帽铆a no sab铆an nada sobre ese pa铆s, slavo que era un nuevo territorio por conquistar. Al entrar en Myanmar, Facebook arroj贸 un f贸sforo encendido a d茅cadas de tensi贸n racial cocinadas a fuego lento y luego mir贸 a otro lado cuando los activistas se帽alaron que el humo asfixiaba lentamente al pa铆s, afirma el libro. Al final, la ONU declar贸 que las tensiones 茅tnicas hab铆an derivado en un genocidio en toda regla con la contribuci贸n sustancial de la compa帽铆a del pulgar azul. Estim贸 que 24 mil rohiny谩s fueron asesinados y 700 mil musulmanes huyeron a Bangladesh.

Mientras eso ocurr铆a, sub铆a de tono la ret贸rica incendiaria de 18 millones de usuarios de la red social que eran monitoreados s贸lo por cinco hablantes nativos de Birmania, ninguno de los cuales viv铆a en Myanmar. (Hace dos semanas se supo que decenas de miles de refugiados rohiny谩s han demandado a Facebook 鈥揾oy Meta鈥 en EEUU y Reino Unido, por promoci贸n del discurso de odio.)

El libro demuestra que este caso es quiz谩s el ejemplo m谩s extremo de c贸mo los algoritmos de la plataforma privilegian el extremismo [de derecha], pero no el 煤nico. M谩s de 90 por ciento de los usuarios activos de Facebook viven fuera de EEUU y Canad谩, y la empresa suele hacerse de la vista gorda ante el discurso de odio, porque estimula el crecimiento de los usuarios sobre todo en las zonas oscuras del planeta que llegan tarde, y mal, a la Internet.

Pero el asalto al Capitolio de Washington hace un a帽o ubic贸 el problema en casa, algo que hemos padecido tambi茅n los cubanos por derivaci贸n de las pol铆ticas de l铆nea dura hacia la isla que campean en Florida y las profundas brechas de seguridad de la plataforma social.

El libro muestra la incapacidad ling眉铆stica de entender, y por ende moderar, millones de publicaciones de usuarios en comunidades de habla no inglesa; la incomprensi贸n de sus propios algoritmos; la inacci贸n a la hora de intervenir donde los programas de inteligencia artificial no llegan (la compa帽铆a s贸lo adopta medidas entre 3 y 5 por ciento de los casos de discursos de odio, y en 0.6 por ciento de las publicaciones de contenido violento); y un palpable descuido, desidia incluso, a la hora de responder a las denuncias de los usuarios.

De modo que la fea verdad de Facebook es el negocio t贸xico de una empresa privada dispuesta a mantener a cualquier precio la hegemon铆a y el dominio sobre millones de s煤bditos digitales. Uno de los entrevistados por las periodistas comenta que el problema de Facebook es Facebook.
Falso. El problema de Facebook es el sistema dise帽ado para que estos monopolios no s贸lo prosperen, sino que hasta cambien de nombre para perpetuarse. La pregunta que plantean Frenkel y Kang parece entonces pertinente: 驴qu茅 vamos a hacer ante esta realidad?

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org