April 8, 2021
De parte de Lobo Suelto
127 puntos de vista


Traducci贸n: Fernando Venturi

Pr贸logo

Dos monumentos, dos 茅pocas lejanas

Hab铆a una vez un pomposo monumento ecuestre del Duce que se entronizaba sobre el Estadio Littoriale de Bolonia y que hab铆a sido forjado con el metal de los ca帽ones sustra铆dos a los austr铆acos en el curso de la insurrecci贸n ocurrida el 8 de agosto de 1848 en esa misma ciudad

Con la ca铆da del r茅gimen el monumento fue demolido, pero su material fue nuevamente utilizado. Despu茅s de haber sido arma borb贸nica y luego insignia de la dictadura mussoliniana, el bronce fue refundido nuevamente en 1947 para celebrar aquella que aparec铆a como una absoluta novedad de la 茅poca. La dial茅ctica hist贸rica del Aufhebung, clave central de la filosof铆a hegeliana, o sea del 鈥渞elevamiento鈥, pod铆a presumir as铆 una clamorosa confirmaci贸n ulterior. Fue Luciano Minguzzi reconocido escultor del per铆odo quien plasm贸 el Monumento 鈥渁l Partisano y a la Partisana鈥. Ubicado de inmediato en las cercan铆as de la sede principal de la ANPI[1], el monumento ser谩 luego resituado en Porta Lame donde todav铆a hoy se yergue. All铆, en efecto, en noviembre de 1944, tuvo lugar una de las batallas m谩s celebradas de la Resistencia bolo帽esa.

Tambi茅n en Bolonia tiene sede el monumento de bronce que celebra la insurrecci贸n referida anteriormente del 8 de agosto de 1848, cuando los birichini[2] bolo帽eses sustrajeron los ca帽ones a los austr铆acos. Situado en las cercan铆as de la 鈥淢ontagnola鈥, no muy lejos del centro de la ciudad, dicho monumento fue denominado 鈥淚l Popolano鈥. Fue creado por el escultor local Pasquale Rizzoli y emplazado en 1903 bajo el fuego de encendidas pol茅micas entre las asociaciones cat贸licas, que pretend铆an participar de la inauguraci贸n, y los socialistas, que se opon铆an en茅rgicamente.

Entre ambos bronces existe pues un profundo ligamen hist贸rico y simb贸lico, casi una parentela. Pero tambi茅n una distancia temporal de m谩s de cuarenta a帽os, lo suficiente como para hacerlos est茅ticamente diferentes. Simplificando el an谩lisis al m谩ximo, se puede afirmar que el bronce de 1903, dedicado a la revuelta de 1848, parece m谩s rom谩ntico, y que el de 1947, dedicado a la Resistencia, m谩s realista. Sin embargo, si los comparamos a la luz de su significado pol铆tico, sobresalen las distintas impresiones, casi opuestas, que suscitan estos dos monumentos. El primero muestra un popolano[3] semidesnudo, fiero y combativo, que dirige una mirada de desprecio al cad谩ver de un austr铆aco (se trata de un conjunto 煤nico del cual tambi茅n forman parte los restos de un ca帽贸n arrancado al enemigo); el segundo en cambio muestra una partisana y un partisano, ambos armados, de complexi贸n grave y robusta, con el aire extenuado, como luego de un trabajo agotador y de magros consuelos.

Estas diferencias nos hablan de un esp铆ritu diferente de la 茅poca. Evidentemente el modo en que Bolonia elaboraba en 1903, despu茅s de medio siglo, su m谩ximo acontecimiento del resurgimiento, tiene poco en com煤n con el modo en que esta misma ciudad elaboraba en 1947, apenas dos a帽os despu茅s, su m谩ximo episodio partisano. En el primer caso, a inicios del novecientos, cuando era alcalde Enrico Golinelli, amigo de Aurelio Saffi y promotor de varias asociaciones obreras, es posible imaginar claramente qu茅 motivaciones excitaban las pasiones pol铆ticas: no pod铆an ser otras que las grandes novedades del socialismo emergente como protagonista de la escena p煤blica, unida a la aparici贸n de las clases subalternas como nuevas figuras m谩s que nunca relevantes en el plano cultural y tambi茅n pol铆tico. En un escenario semejante no es dif铆cil comprender que el 8 de agosto de 1848 apareciera como un antecedente m铆tico bien simbolizado en el 鈥淧opolano鈥 erigido en 1903. En el segundo caso, en cambio, el contexto hist贸rico en el que fue construido el monumento de 1947 ayuda a entender la diferente tonalidad pasional que lo caracteriza. Se puede intuir que lo que prevalece en aquella ciudad s铆mbolo del nuevo protagonismo del PCI es la pol铆tica de pacificaci贸n coronada en 1946 con la famosa amnist铆a concedida por Togliatti, entonces Ministro de Justicia. No sorprende pues que quisiera verse en los partisanos sobre todo a figuras capaces de anestesiar las pasiones m谩s intensas e ic贸nicas del horror y de los sacrificios pasados, mansas ejecutoras de un destino hist贸rico que alcanzaba finalmente su conclusi贸n pac铆fica.

Sin embargo, no se trata solamente de una visi贸n localista y contingente. El monumento de Porta Lame simboliza muy bien el n煤cleo duro de aquella ret贸rica de la Resistencia que se consolidar铆a durante la historia sucesiva de la Italia republicana. Los dos gigantes de bronce, la partisana y el partisano, adem谩s de 铆conos de la Bolonia comunista en sentido togliattiano, representan un signo emblem谩tico de la constituci贸n de aquella ret贸rica. Sabiendo que fueron forjados con el mismo bronce del que fuera hecho un monumento al Duce, estar铆amos tentados de ver en ellos, provocativamente, una referencia tangible a c贸mo la exaltaci贸n de la Resistencia sirvi贸 tambi茅n para encubrir una fallida desfascistizaci贸n del Estado italiano. Deteni茅ndose en cambio en la est茅tica del monumento puede entenderse que el aspecto severo y exhausto de los partisanos simboliza una visi贸n muy precisa de la experiencia partisana: esta 煤ltima se propone m谩s como una obligaci贸n que como una invenci贸n, una necesidad m谩s que una situaci贸n buscada, un deber m谩s que un hecho deseado, un destino m谩s que una decisi贸n. A partir de 1947 ser谩 constante la idea de que la Resistencia fue un conjunto de sacrificios, la premisa obligada de nuestro bienestar en la sucesiva historia republicana. 驴No son estas acaso las crismas inviolables de la ret贸rica de la Resistencia?

As铆 como los dos imponentes bronces de Porta Lame se limitan a suscitar un pacato respeto reverencial, de igual modo, el canon celebrativo que ellos encarnan, m谩s que encender las pasiones y el pensamiento y sacudir las conciencias, se ha orientado siempre a confirmar la convicci贸n tranquilizante que desde la posguerra en adelante, gracias sobre todo a los padecimientos de la Resistencia, 鈥渢odos hemos estado mejor鈥.

Pero si bien el deseo de cuestionar este canon jam谩s estuvo del todo ausente de la historia republicana, sin embargo, cuando m谩s se hizo presente, como en el 鈥渓argo 68鈥, cay贸 casi siempre en la tentaci贸n de querer traer devuelta la tem谩tica de la lucha de clases que vemos representada por el monumento al 鈥淧opolano鈥. En la 茅poca en que este fue construido, en los primeros a帽os del siglo XX, la expresi贸n 鈥渓ucha de clases鈥 todav铆a pod铆a tener un sentido gracias a los primeros logros de los socialistas; entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial este sentido en efecto fue superado con la constituci贸n de los partidos de masas.[4]

Dos monumentos, pues, para dos 茅pocas lejanas. Si quisi茅ramos reflexionar sobre cu谩nto pueden valer hoy las referencias a la Resistencia, se deber谩 entender c贸mo pueden todav铆a seguir emocionando y haci茅ndonos pensar, por supuesto conservando bien la distancia con el esp铆ritu que anima el bronce de 鈥淚l Partigiano e la Partigiana鈥, as铆 como aquel de 鈥淚l Popolano鈥.

El texto presente arriesga una perspectiva diferente a las muchas disponibles sobre estos temas, en tal sentido es bastante exc茅ntrico, y apunta a repensar el significado de la experiencia partisana en relaci贸n al dif铆cil desaf铆o de nuestro tiempo, oscuro, complicado y pol铆ticamente postrado. Sin contribuir con ning煤n nuevo conocimiento de aspectos desconocidos para el bienio 43-45, intenta m谩s bien discutir qu茅 nuevas inspiraciones pol铆ticas podr铆amos extraer hoy, a setenta a帽os de distancia. Intenta ir as铆 al encuentro de aquella exigencia de profunda innovaci贸n pol铆tica, tambi茅n a nivel intelectual, que si bien se mantuvo siempre relativamente latente, emergi贸 fuertemente en nuestro pa铆s m谩s o menos al mismo tiempo que este inici贸 su declive econ贸mico. En los primeros a帽os noventa, los partidos de masas, en su momento art铆fices tanto de la Resistencia como de la Rep煤blica y a continuaci贸n protagonistas casi absolutos de la vida p煤blica, se disolvieron definitivamente en favor de los partidos 鈥渓igeros鈥, que se presentaron como una discontinuidad de los anteriores.

Mi idea m谩s general es que durante los primeros a帽os noventa, en nuestro pa铆s, haya llegado a su fin la primera modernizaci贸n de la pol铆tica, que tuvo, justamente, en los partidos de masas, en el curso del siglo XX, su principal laboratorio, dejando as铆 abierta la cuesti贸n de saber qu茅 nuevos laboratorios ser谩n posibles en una segunda modernizaci贸n pol铆tica por venir.

Las cuestiones de la Resistencia que afrontar茅 no ser谩n pues ni propiamente historiogr谩ficas, ni politol贸gicas, ni de filosof铆a pol铆tica, sino que se relacionar谩n m谩s bien con una cuesti贸n que puede llamarse pensamiento experimental de la pol铆tica. Un pensamiento que para ser experimental, como lo es en las ciencias y en las artes, debe hacer el balance con las experimentaciones que ya se produjeron. La hip贸tesis que practicaremos aqu铆 es precisamente que una de estas experimentaciones se ha dado en la Resistencia, y sobre todo en manos de las bandas partisanas, las cuales a su vez ser谩n repensadas como una anticipaci贸n de la investigaci贸n de nuevas figuras pol铆ticas que hoy se impone.

Mi reflexi贸n en este sentido se ha iniciado ya en 2001 con Quando se 茅 fatto politica in Italia. Storia di situazioni pubbliche[5] y continuado en 2007 con L鈥檕dio per i partigiani[6]. Aqu铆, retomando la distinci贸n entre pasiones tristes y pasiones felices, desarrollada en L麓amore per la politica[7], intentar茅 valorizar el sentido feliz de la experiencia partisana. Una felicidad hoy dif铆cilmente imaginable, aunque siempre envidiable y tal vez renovable.

Tercera parte

驴Qu茅 aprender de los partisanos?

Just a fucking bandit

Finalmente lleg贸 el d铆a tan esperado de la liberaci贸n, en abril de 1945. En el cierre de Los peque帽os maestros, Meneghello evoca el di谩logo con el primer oficial de la VIII Armada que encontr贸 en aquella ocasi贸n. Desde lo alto del primer tanque de una larga y ruidosa columna, este hace el gesto de no entender. Los primeros versos de la Internacional entonada por su interlocutor a modo de saludo provocador en efecto le suenan completamente ajenos. El oficial le pregunta si es un poeta: 鈥淵ou poet?鈥. Y aqu铆 la respuesta que sella el final del libro: 鈥淛ust a fucking bandit鈥. Los partisanos como malditos bandidos.

Es claro que se trata de una figura 鈥渟ucia鈥, de contornos inciertos, improponible como modelo, y siempre en riesgo de ilegalidad e incluso de criminalidad. 驴Pero no son hoy acaso las propias instituciones estatales las que resultan cada vez m谩s a menudo cuevas de ilegalidad y de asociaci贸n criminal? 鈥淏anda鈥, en un sentido pol铆tico, quiere decir solamente una hip贸tesis organizativa que parte del supuesto de que nada est谩 dado, que el contexto inmediato m谩s probable est谩 hecho de hostilidad, extremo malestar y miedo, y que todo depende del coraje de inventar un modo propio de estar y de experimentar lo social all铆 donde m谩s se sufre y padece.

Por supuesto, se puedo alegar que los partisanos nacieron en el 鈥43 del colapso de un r茅gimen veintenar, del 鈥8 de septiembre鈥, de los bombardeos, el hambre, la destrucci贸n, la muerte y las deportaciones por doquier, y no menos importante, de los decretos Graziani para el apalancamiento del ej茅rcito de Sal贸, etc茅tera.

Pues bien, al igual que evit茅 comparar a los partisanos italianos con aquellos de otros pa铆ses, tampoco intentar茅 ahora comparaciones entre nuestro pa铆s actual y el de setenta a帽os atr谩s. Cada fen贸meno al igual que cada 茅poca posee su singularidad y es a ella sobre todo que debemos hacer referencia. Recordando lo dicho por Lenin, que puede considerarse una suerte de incipit del pensamiento experimental: 鈥渁n谩lisis concreto de la situaci贸n concreta鈥. Sin embargo, para poder hablar hoy de bandas y que no parezca cosa de marcianos, deber铆amos poder decir algo m谩s, aunque vagamente, sobre lo que se asimila en nuestro tiempo a la situaci贸n vivida setenta a帽os atr谩s.

Efectivamente, en Italia un cuasi-r茅gimen veintenal ha concluido recientemente, pero algo todav铆a m谩s grave es que lo ha sustituido, apoyado incluso en las antipat铆as generadas por el r茅gimen anterior, algo que tambi茅n se sostiene gracias a los acuerdos pactados con el viejo grupo dirigente sobreviviente. El estilo equ铆voco badogliano[8] no parece entonces tan lejano.

Por otra parte, hoy todo sucede a nivel financiero, pero tampoco en este nivel parece errado hablar de bombardeos e invasiones. Desde hace a帽os, las valoraciones explosivas por parte de las agencias norteamericanas caen peri贸dicamente sobre nuestra econom铆a cada vez m谩s a la deriva. Mientras tanto la 煤nica esperanza promete llegar de los capitales extranjeros. Una esperanza que, al omitir calcular los costos y los beneficios de tales arribos, solo demuestra cu谩nto la imagen de Italia actual recuerda, aunque solo sea lejanamente, a la de 鈥淩oma citt谩 aperta鈥[9].

En cuanto al hambre, la destrucci贸n, las deportaciones, es claro que el presente es completamente otro. Sin embargo, se sabe, en nuestro pa铆s la pobreza se encuentra en r谩pido crecimiento y, para peor, no solo sufre una clamorosa desindustrializaci贸n sino que vuelve a contar m谩s emigrados que inmigrados. En suma, en pocas palabras: no estamos como hace setenta a帽os atr谩s, pero no muy diferente a entonces, no est谩 claro d贸nde hallar un freno a lo peor.

M谩s que seguir elogiando como fuentes de salvaci贸n a la 鈥渄emocracia鈥, a Europa, a la OTAN, o incluso al no muy bien precisado arte italiano de 鈥渁rregl谩rselas鈥 publicitado como creatividad del made in Italy, 驴no valdr铆a la pena concentrarse en lo que esta creatividad supo inventar pol铆ticamente para levantar nuestro pa铆s en el peor momento de su historia moderna, es decir, cuando aliado al nazismo se precipit贸 en el m谩s perverso y exterminador experimento pol铆tico nunca antes visto? Desde ese punto de vista, 驴no podr铆an pensarse precisamente las bandas partisanas como la excelencia m谩xima de nuestra tan celebrada creatividad?

Solo alg煤n ejemplo de lo estimulante que podr铆a ser para nuestra 茅poca una reflexi贸n semejante. En la caracterizaci贸n regional o incluso local que tuvo cada banda individual en su formaci贸n y desarrollo, puede verse ante todo 鈥揷omo subraya Bocca鈥 la transformaci贸n en virtud de aquello que desde el punto de vista del Estado y de los partidos fue siempre considerado un vicio; un rasgo de italianidad nunca superior a la peculiaridad ciudadana o paisana. En efecto, fue su variedad lo que permiti贸 la difusi贸n y duraci贸n de la experiencia partisana. La capacidad de diferenciarse y modificarse, en t茅rminos organizativos, seg煤n las diversas circunstancias temporales, espaciales y culturales. Una condici贸n extraordinaria de movilidad y adaptaci贸n, pero tambi茅n de caracterizaci贸n puntual de objetivos, que solo la f贸rmula de la banda hace posible.

Otro aspecto que vuelve actual e interesante la reflexi贸n sobre la experiencia partisana de setenta a帽os atr谩s es su car谩cter autodeterminado. El hecho de haberse constituido esencialmente 鈥揳unque de mil modos diferentes鈥 sobre sus propias fuerzas, a veces 铆nfimas, contando solamente con las poblaciones locales, y sin el apoyo de las cuales 鈥揳unque en ocasiones controvertido鈥 ninguna banda hubiese logrado sobrevivir. Es preciso sobre todo reconsiderar c贸mo los partisanos y las partisanas lograron entender lo que pensaban los campesinos, los obreros y los sectores urbanos encontrados en su trayecto.

Cabe recordar que este trayecto fue trazado y recorrido en un sentido enteramente no ideol贸gico, por lo cual, en la mayor parte de las bandas, pod铆an coexistir diferentes ideolog铆as, comunistas, liberales o democristianos, pero tambi茅n perspectiva decididamente anti-ideol贸gicas, como las de algunas formaciones 鈥渁ut贸nomas鈥 y de Giustizia e Libert脿[10]. Desde el momento en que no fue ni la ideolog铆a ni la conciencia antifascista previa la que orient贸 el conjunto de aquella experiencia, se debe concluir que dicha experiencia se form贸 y transfrom贸 gracias a lo que pensaban los propios partisanos y las partisanas.

Sin embargo, lo que vuelve completamente distante nuestro tiempo del bienio 43-45 es un hecho evidente: las partisanas y los partisanos  estaban unidos por el combate armas en pu帽o contra nazis y repubblichini[11], mientras que hoy una experiencia propiamente pol铆tica en Italia tendr铆a naturalmente otros objetivos y no podr铆a hacerse con las armas en la mano. Queda por esclarecer entonces sobre qu茅 objetivos ser铆a necesario organizar algo al menos vagamente similar a una banda partisana. Para disipar un poco la niebla, resumamos r谩pidamente algunos de los mayores significados que asumi贸 la expresi贸n 鈥渉acer pol铆tica鈥 en el curso de la historia.                     

Con este t茅rmino, se indica tradicionalmente una movilizaci贸n colectiva en lo social y en las instituciones para que las leyes sean aprobadas en el parlamento y aplicadas por el gobierno. Esta es la idea de pol铆tica que sigue haci茅ndose la grand铆sima mayor铆a de la opini贸n p煤blica occidental, no obstante se conozcan todos los inconvenientes y los obst谩culos que hoy sufre el modelo operado por leyes. En ausencia de partidos de masas, la representatividad de los parlamentos as铆 como la eficacia de los gobiernos termina dependiendo en efecto de los poderes de la comunicaci贸n, que si bien son legales, superan cualquier poder de la ley. El gobernar por leyes se ha convertido cada vez m谩s, de gran conquista de la civilidad, en tapadera del ejercicio de poderes oscuros. En todo caso, intentar organizar hoy algo que recuerde lejanamente a una banda partisana con el fin de aprobar nuevas leyes no ser铆a ciertamente de lo m谩s sensato.

Otro modo de entender el 鈥渉acer pol铆tica鈥 es el que podr铆a definirse como de origen jacobino. Consiste en la idea de da帽ar lo m谩ximo posible al enemigo. Tal impostaci贸n es la m谩s pr贸xima al modo de pensar militar, en efecto el terror jacobino se impuso en un tiempo en el que Francia estaba en guerra y se hallaba infiltrada por todo tipo de esp铆as. Para Danton, la guillotina serv铆a para crear un 鈥渞铆o de sangre鈥 en las retaguardias del ej茅rcito revolucionario con el fin de desalentar deserciones o retiradas. En 茅pocas posteriores, este modo de hacer pol铆tica fue interpretado de varias maneras. Una variante es la sindical, que considera la huelga, y el da帽o que ella pueda provocar a la contraparte, la pol铆tica m谩s eficaz. 鈥淒urar un minuto m谩s que el patr贸n鈥, es una consigna que ha tenido su eficacia, pero que jam谩s se ha realizado verdaderamente, y hoy, en tiempos de desindustrializaci贸n y deslocalizaci贸n, tiene cada vez menos sentido. Esta idea de derivaci贸n militar seg煤n la cual la tarea pol铆tica crucial ser铆a da帽ar f铆sicamente al adversario tambi茅n se extendi贸 entre los partisanos, en tanto agentes guerrilleros, en el curso de la Segunda Guerra Mundial. Son numerosos los testimonios de los cuales resulta que la verdadera pr谩ctica de su accionar consist铆a en asesinar al mayor n煤mero de nazis y fascistas, 鈥減ara mancharse de sangre hasta las axilas鈥, escrib铆a Fenoglio. Una idea semejante salt贸 lamentablemente a la mente de los terroristas locales a finales de los a帽os setenta y primeros a帽os ochenta, pero en ausencia de invasi贸n o guerra en curso, dirigida contra presuntos personajes clave del capitalismo multinacional. Una experiencia pol铆tica nefasta, para no repetir bajo ning煤n aspecto y alcance.

Otro modo de concebir el 鈥渉acer pol铆tica鈥 es el socialista y comunista que pretende promover la conciencia de clase. El objetivo estrat茅gico es pedag贸gico, consiste en hacer tomar conciencia de clase a la clase obrera que, por destino hist贸rico, tendr铆a la tarea de abolir todas las clases. La idea es que los obreros y las masas populares, sus aliados potenciales, representan la mayor铆a de la poblaci贸n mundial, por lo que, cuando est茅n en conocimiento de la explotaci贸n, de los males y de las contradicciones que el capitalismo implica, procurar谩n sustituirlo de modo m谩s o menos violento o pac铆fico por un r茅gimen m谩s racional, socialista, el 煤nico capaz de una redistribuci贸n justa de los ingresos, tareas, objetivos productivos, etc茅tera. Se comprende entonces el resentimiento de los comunistas ante la acusaci贸n de estar movidos solamente por la 鈥渟ed de poder鈥. Para ellos en cambio tomar el poder significaba conquistar la mejor condici贸n para educar a la clase obrera y a las masas. Buena parte de los partisanos comunistas entre el 鈥43 y el 鈥45 eran presa de esta fe ideol贸gica en la pedagog铆a marxista. Era esta sobre todo la que los motivaba en el combate contra los nazis y los repubblichini, pero tambi茅n la que permit铆a el cambio radical en el sentido de su elecci贸n, como sucedi贸 con las directivas claves de Togliatti al tiempo del 鈥済iro de Salerno鈥. En todo caso, es claro que en el horizonte de este modo de hacer pol铆tica est谩 la construcci贸n de enormes aparatos burocr谩ticos como los Estados socialistas y las academias de marxismo-leninismo. Y si bien a煤n resta mucho por estudiar y profundizar de estas experiencias, ciertamente no puede retomarse pol铆ticamente su aspecto pedag贸gico-burocr谩tico.

驴Qu茅 queda por hacer entonces para hacer pol铆tica si se excluye la centralidad del hacer leyes, del perjudicar al enemigo, de buscar obtener el m谩ximo de poder para educar las conciencias de obreros y masas? Evidentemente, es una pregunta sin respuesta. Sin embargo, algo puede decirse sobre el horizonte dentro del cual se puede buscar una soluci贸n. Ya esbozamos un adelanto en este sentido cuando hablamos de la capacidad de los partisanos y las partisanas de comprender e interpretar lo que pensaban las poblaciones entre las cuales actuaban. 鈥淐omprender鈥 e 鈥渋nterpretar鈥, o sea, 鈥減ensar鈥. Se trata pues de la capacidad de pensar un pensamiento. 驴Quienes creen hoy, m谩s all谩 de alg煤n antrop贸logo o etn贸grafo, que las poblaciones gen茅ricas sin cualidades espec铆ficas est谩n en condiciones de pensar algo por s铆 mismas? Son a煤n menos quienes creen que un pensamiento tal sea algo a pensar ulteriormente, o sea, a reelaborar intelectualmente. Pues bien, se puede hipotetizar que esta doble creencia, que las poblaciones piensan y que se trata de pensar su pensamiento, fuera algo decisivo en toda la experiencia partisana; lo cual no significa imaginar a los partisanos y a las partisanas como guerrilleros con las man铆as de la antropolog铆a o la etnograf铆a. Es incontestable que se aislaron y perdieron cada vez que se hicieron antip谩ticos para las poblaciones en las que operaban. Se puede explicar y banalizar el hecho de que esto raramente ocurr铆a, tomando como recurso el argumento de que en la mayor铆a de los casos el favor popular estaba ya garantizado desde el origen por el odio extendido contra los repubblichini y los nazis. Pero semejantes banalizaciones se justifican solo en nombre del presunto antifascismo que prevalec铆a en todo el pueblo italiano desde antes de 1943. Una presunci贸n necesaria a esta ret贸rica y que aqu铆 hemos criticado insistentemente. El hecho es que a menudo, inicialmente, entre las partisanas/os y los campesinos, los obreros, los sectores urbanos, exist铆a toda la desconfianza que hab铆a dejado 鈥搚 luego amplificado鈥 el colapso de un r茅gimen que durante veinte a帽os presumi贸 una unificaci贸n sin precedentes entre los italianos. Sin un esfuerzo intelectual orientado a vencer esta desconfianza, ninguna experiencia partisana hubiera sido siquiera concebible.

Es aqu铆 pues donde esta experiencia debe ser recuperada; una vez m谩s, recordando que hoy no hay invasores o colaboracionistas armados en combate, sino m谩s bien el sufrimiento de poblaciones expulsadas del cuidado de los gobiernos. Una condici贸n pr谩cticamente inabordable si no se habla con quienes hacen experiencia directa de ella.

El hecho de que el sufrimiento sea fuente de pensamientos, de otro modo imposibles, los cuales a su vez son el 煤nico acceso a su comprensi贸n y remedio, es por cierto una clara indicaci贸n que viene ya del psicoan谩lisis, aunque en relaci贸n al estudio del inconsciente individual. 驴No ten铆a como objeto, incluso la gran ciencia del capital de Marx, la definici贸n de los mecanismos de explotaci贸n que producen sufrimiento en quien trabaja? Diferente, pero no incompatible con Freud y Marx, ser铆a la posici贸n de un pensamiento pol铆tico que tienda a experimentar la reducci贸n del sufrimiento social a partir de lo que piensan las poblaciones que lo experimentan directamente. Retomar la memoria de los partisanos puede resultar instructivo precisamente por su capacidad de entender el pensamiento de la gente entre las cuales operaban. Microcuerpos organizados m谩s o menos inspirados en el estilo partisano podr铆an hoy ocuparse ya no de sumar poder, sino de intentar pensar, habitar, estrechar aquellos m谩rgenes cada vez m谩s extremos, vastos y dispersos de lo social que se encuentran no solo sin la protecci贸n de los gobiernos, sino tambi茅n sin alternativa pol铆tica alguna.

En fin, podemos estar seguros que aparecer铆a aquella felicidad que anhelaban los 鈥渇ucking bandits鈥, los que en su momento fueron partisanos y partisanas.

[1] Asociaci贸n nacional de partisanos italianos. [N. de T.]

[2] As铆 se denominaba en Bolonia durante la primera mitad del siglo XVIII a ciertos grupos de 鈥渕alvivientes鈥 entre quienes reg铆a un estricto silencio c贸mplice y conspirativo en torno a sus actividades delictivas. L茅ase, literalmente, vivaces, desobedientes, traviesos. [N. de T.]

[3] Popular, plebeyo, persona perteneciente a las clases populares. [N. de T.]

[4] Punto de inflexi贸n que Hannah Arendt supo ilustrar con gran lucidez en Los or铆genes del totalitarismo (1951), extrayendo sin embargo consecuencias de una orientaci贸n cr铆tica y nost谩lgica diametralmente divergentes de las asumidas aqu铆 por nosotros. Volver茅 en varias oportunidades sobre este asunto tan complicado y por ahora solamente rese帽ado; pero v茅ase en particular el 煤ltimo par谩grafo del cap铆tulo II, segunda parte, y primer par谩grafo de la tercera parte.

[5] V. Romitelli, M. Degli Esposito, Quando si 猫 fatto politica in Italia. Storia di situazioni pubbliche, Rubbettino, Soveria Mannelli, 2001.

[6] V. Romitelli, L鈥檕dio per i partigiani. Come e perch茅 contrastarlo, Cronopio, N谩poles, 2007.

[7] Id., L鈥檃more per la politica. Pensiero, passioni e corpi nel disordine mondiale, Mucchi editore, M贸dena, 2014.

[8] En julio de 1943, tras el desembarco angloamericano en Sicilia y frente a la crisis del gobierno fascista y la destituci贸n de Mussolini del gobierno, el rey Victor Manuel III design贸 en la presidencia a Pietro Badoglio, quien conducir铆a la suerte de Italia hac铆a una pol铆tica de armisticios y alianzas que sellar铆a su salida de la Segunda Guerra Mundial. [N. de T.]

[9] 鈥淩oma ciudad abierta鈥. Pel铆cula rodada en el a帽o 1945 por Roberto Rossellini, es considerada una obra maestra e iniciadora del neorrealismo italiano. Rossellini narra esta historia ver铆dica persiguiendo el pulso cotidiano de los acontecimientos entre los protagonistas aut茅nticos de la devastaci贸n y la resistencia, improvisando escenas, filmando literalmente sobre los escombros de la guerra; caracter铆sticas que ser谩n notas distintivas del movimientos. [N. de T.]

[10] Junto a la Brigada Garibaldi, de extracci贸n comunista, Giustizia e Libert fue una de las formaciones partisanas m谩s numerosa de todo el per铆odo. Su genealog铆a se remonta a Par铆s, a los primeros exiliados italianos del fascismo, quienes antes de reintegrarse a las luchas antifascistas en territorio italiano tendr铆an una intensa participaci贸n en la guerra civil espa帽ola en auxilio de la Segunda Rep煤blica, bajo la formaci贸n de la llamada Columna italiana.

[11] Diminutivo de 鈥渞epublicanos鈥. El t茅rmino reviste un tono despreciativo en alusi贸n a la morralla de seguidores del 煤ltimo conato de gobierno del fascismo italiano, la llamada Rep煤blica Social Italiana, tambi茅n conocida como Rep煤blica de Sal贸, en referencia a la localidad italiana donde esta radic贸 su sede de gobierno hasta su capitulaci贸n al final de la guerra. [N. de T.]




Fuente: Lobosuelto.com