November 12, 2022
De parte de Nodo50
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La FIFA, Qatar y un pedido de indemnizaci├│n

Gustavo Veiga

El hombre calvo le toma el pelo a las audiencias que lo escuchan. Se frota las manos porque en el Mundial de Qatar ser├ín algo m├ís de 5 mil millones los televidentes. Gianni Infantino dijo que la FIFA pretende organizar ÔÇťla mejor Copa de la historiaÔÇŁ. Tambi├ęn ÔÇťla m├ís sanaÔÇŁ por su contribuci├│n al aire puro, aunque no a evitar pr├ícticas cuasi esclavistas. Es el mismo dirigente que se asoci├│ con el gobierno de Jair Bolsonaro para realizar la Copa Am├ęrica en Brasil 2021, uno de los pa├şses con peor desempe├▒o del mundo en la pandemia. Casi 700 mil muertos. El 17 de octubre el suizo disert├│ en la cumbre de la Organizaci├│n Mundial de la Salud (OMS) y dio c├ítedra sobre los beneficios del f├║tbol para una vida saludable. Una vida que no tuvieron las v├şctimas que arrojaron las obras de los estadios fara├│nicos en el emirato del golfo P├ęrsico. Las denuncias siguen con un pie ya en el torneo. Amnist├şa Internacional (AI) insiste con su pedido de indemnizaci├│n para los trabajadores migrantes. El 17 de mayo hab├şa lanzado la campa├▒a #PayUpFIFA a la que adhirieron otras instituciones y personalidades deportivas.

Siete federaciones de f├║tbol se sumaron a esta movida inc├│moda para Infantino y la corporaci├│n que lidera. Son las de Alemania, Inglaterra, Francia, B├ęlgica, Pa├şses Bajos, Gales y Estados Unidos, uno de los organizadores del Mundial 2026. En su f├║tbol femenino ÔÇôm├ís popular y ganador que el masculinoÔÇô a principios de octubre se difundi├│ una investigaci├│n independiente que encabez├│ la exsecretaria de Justicia Sally Q. Yates. Denunciaba abusos sexuales y malos tratos contra las jugadoras de la Liga (NWSL). Si esto hubiera sucedido en Qatar, el boicot contra la pr├│xima Copa ser├şa tratado en una asamblea de Naciones Unidas.

Ezequiel Fern├índez Moores acaba de regresar de Qatar. El reconocido periodista fue invitado a una conferencia sobre el Mundial y regresar├í a cubrirlo en noviembre. Le preguntamos si la Kafala ÔÇô el r├ęgimen coercitivo que regul├│ el mercado laboral durante d├ęcadas en estas monarqu├şas del golfo ÔÇô segu├şa vigente. Dijo que ÔÇťlegalmente ya no existe m├ís y los pa├şses lim├ştrofes est├ín siendo obligados a revisar su legislaci├│n laboral. Pero no quita esto que haya sectores privados que la sigan practicando aunque ser├şa m├ís dif├şcil de controlarÔÇŁ. En un art├şculo que escribi├│ en La Naci├│n sobre su viaje mencion├│ que los qatar├şes dicen en su defensa que ÔÇťnunca se ha visto tanta hostilidad hacia un pa├şs anfitri├│n de un MundialÔÇŁ y que hay una ÔÇťislamofobiaÔÇŁ notoria.

Una de las caracter├şsticas m├ís restrictivas de la Kafala consist├şa en que los empleadores locales pod├şan negarle a sus trabajadores la salida del pa├şs. Sin su autorizaci├│n ning├║n migrante bajo contrato laboral pod├şa abandonar Qatar, aunque estuviera a disgusto, no recibiera paga o se desempe├▒ara en condiciones infrahumanas.

En 2017 el emirato empez├│ reformas para suprimir estos abusos. Aun as├ş no result├│ suficiente para Amnist├şa Internacional. ÔÇťCuando se le concedieron a Qatar los derechos de organizaci├│n de la Copa Mundial en 2010, sab├şa o deber├şa haber sabido que los millones de trabajadores migrantes que construir├şan una infraestructura sin precedentes de 220.000 millones de d├│lares se enfrentar├şan a graves riesgos de derechos humanosÔÇŁ, denunci├│ la ONG. El 90 por ciento de los habitantes del peque├▒o pa├şs son migrantes de otras naciones, b├ísicamente de Asia. Ellos fueron la mano de obra barata en el levantamiento de los estadios. Algunos no sobrevivieron. Y los migrantes siguieron sin poder fundar ni afiliarse a un sindicato.

AI, Human Rights Watch, FairSquare, sindicatos, asociaciones civiles y personajes del f├║tbol como los entrenadores de Alemania y Pa├şses Bajos, Hansi Flick y Louis Van Gaal, fueron muy cr├şticos con Qatar. El ex DT del Barcelona consider├│ ÔÇťrid├şculoÔÇŁ en marzo pasado que la Copa se disputara ah├ş.

Las v├şctimas no han sido cuantificadas con exactitud y difiere la cantidad seg├║n quien la mencione. S├ş hay una idea m├ís aproximada del dinero en juego como en toda corporaci├│n (futbolera) que no repara en los cuerpos que somete a su plusval├şa. Por ejemplo, los 6 mil millones de d├│lares que la FIFA prev├ę generar con su torneo m├ís rentable. De esa suma, menos del 10 por ciento ÔÇô unos u$s 440 millones ÔÇô deber├şan ser destinados a los resarcimientos seg├║n revel├│ AI, que sac├│ esa cifra de ÔÇťla dotaci├│n en premios de la Copa Mundial para financiar un gran programa de indemnizaci├│n para la poblaci├│n trabajadora migrante objeto de abusosÔÇŁ.

La exigencia de Amnist├şa a la FIFA del pago extraordinario es, entre otras, la que m├ís le doler├şa a su tesorer├şa. Pero hay otras demostraciones de rechazo al emirato. La Federaci├│n Danesa de F├║tbol (DBU) ya anunci├│ que la delegaci├│n no viajar├í con sus familiares al Mundial. ÔÇťNo queremos contribuir a generar ganancias para QatarÔÇŁ, declar├│ el gerente de comunicaciones de la DBU, Jakob Hoyer, al peri├│dico Ekstra Bladet. Francia tom├│ otra medida antip├ítica para los organizadores. No transmitir├í los partidos de la Copa por pantalla gigante.

En Amnist├şa Internacional ya se preguntan qu├ę pasar├í una vez que termine el Mundial 2022. Steve Cockburn, director de Justicia Econ├│mica y Social de la organizaci├│n, declar├│: ÔÇťLa tarea de proteger a la poblaci├│n trabajadora migrante de la explotaci├│n est├í hecha s├│lo a medias, mientras que la de indemnizar a quienes sufrieron abusos apenas ha comenzado. Los avances no deben detenerse una vez que el espect├ículo de la Copa Mundial abandone DohaÔÇŁ.

AI entrevist├│ a trabajadores que dejaron el emirato y dieron testimonio de sus padecimientos. Es el caso de Joshua, un keniata y exempleado de seguridad privada que se fue antes de finalizar su contrato: ÔÇťEra insoportable seguir en la empresa en la que estaba por el trato y la sobrecarga de trabajo. En cuatro meses, s├│lo te dan dos d├şas libres. Hay retrasos en los salarios y demasiadas multas deducidas innecesariamenteÔÇŁ.

Habr├şa que agregarle a casos como el de Joshua el pago de comisiones que se les exige para emplearse en Qatar. Su valor va de los 1.000 a 3.000 d├│lares, cifras que muchos de los migrantes no pudieron terminar de abonar y quedaron endeudados por a├▒os como si hubieran recibido un pr├ęstamo del FMI.

Otros sufrieron atropellos laborales que derivaron en persecuci├│n. Se les cancelaba la visa o cuando abandonaban las tareas por maltrato se los denunciaba como fugitivos y terminaban detenidos por la polic├şa. No es la primera vez que el pa├şs organizador de un Mundial queda expuesto por violaciones a los derechos humanos. Pas├│ durante la dictadura genocida de Argentina en 1978 y con el emirato en los ├║ltimos a├▒os, m├ís all├í de sus notorias diferencias.

Las Copas de la FIFA suelen exponer otras miserias con nitidez. Las democracias occidentales que les hacen de sede tampoco se salvan. Los patrocinadores de la FIFA someten a sus trabajadores a condiciones laborales del siglo XIX. Pas├│ en Alemania 2006 con las denuncias contra Adidas por explotaci├│n en las maquilas de Centroam├ęrica y en Brasil 2014 cuando McDonaldÔÇÖs fue acusada por ÔÇťexplotar, maltratar y discriminar a sus trabajadores y trabajadorasÔÇŁ.

En aquel Mundial que Alemania le gan├│ la final a Argentina hace ocho a├▒os, organizaciones como la Confederaci├│n de Trabajadores de Turismo y Hospitalidad (Contratuh), la Uni├│n Internacional de Trabajadores de la Alimentaci├│n y Agricultura (Uita) y el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos (MJDH) firmaron una carta abierta que le enviaron a otro suizo, Joseph Blatter, el jefe de Infantino en su momento.

Se titulaba: ÔÇťFIFA patrocinada con trabajo indecenteÔÇŁ. Y le reprochaban a la federaci├│n internacional la contradicci├│n de no respetar su propio C├│digo de ├ëtica. McDonaldÔÇÖs neg├│ todo. Pero no es un estado. Es una multinacional instalada en m├ís de cien pa├şses y la FIFA no muerde la mano del que le da de comer.




Fuente: Nodal.am