March 8, 2021
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El 17 de agosto de 1907 tiene lugar en la ciudad alemana de Stuttgart la I Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. 58 representantes delegadas procedentes de diferentes pa铆ses de Europa y Asia eligen a la socialista revolucionaria alemana Clara Zetkin como Secretaria Internacional de la Mujer y aprueban una resoluci贸n en la que se exhorta a los partidos socialistas de todo el mundo a adoptar una postura com煤n en favor del sufragio femenino.

Tres a帽os m谩s tarde, en 1910, la II Conferencia se traslada a Copenhague y Zetkin propone la celebraci贸n de un D铆a Internacional de la Mujer, que resulta fijado el 煤ltimo domingo del mes de febrero, a petici贸n de las delegadas estadounidenses y en solidaridad con las m谩s de 20.000 trabajadoras de las f谩bricas textiles de Nueva York.

La conocida como “Huelga de las Camiseras” fue uno de los primeros grandes hitos de la lucha por los derechos laborales de las mujeres. Durante tres meses, las trabajadoras de las empresas textiles de la ciudad neoyorquina, en su mayor铆a migrantes y en condiciones de extrema precariedad, paralizan la producci贸n con una serie de protestas en los centros de trabajo y en las principales arterias de la ciudad.

La conocida como “Huelga de las Camiseras” fue uno de los primeros grandes hitos de la lucha por los derechos laborales de las mujeres

La patronal se posiciona frontalmente e inicia una campa帽a de hostigamiento con la complicidad de la polic铆a y las autoridades judiciales. “Usted est谩 en huelga contra Dios y la naturaleza”, le espet贸 el juez a una de las 723 mujeres detenidas durante el periodo de huelga, que adem谩s, tuvieron que enfrentar multas superiores a las 2.000 d贸lares, una cifra prohibitiva para las clases populares.

Finalmente, a finales de febrero de 1910, se firm贸 el acuerdo entre trabajadoras y empresarios, bautizado como “Protocolo de Paz”, que consigui贸 arrancarle a la patronal la reducci贸n de la jornada laboral, mejoras salariales y el cese de las medidas de represi贸n contra las trabajadoras sindicadas. Sin embargo, pese a las mejoras obtenidas, el empresariado se hizo valer de subterfugios legales para continuar sometiendo a las mujeres a un r茅gimen laboral de explotaci贸n, miseria y muerte.

El 25 de marzo de 1911 se declar贸 un incendio en la f谩brica de Triangle Waist Co, una de las compa帽铆as camiseras m谩s importantes de la Gran Manzana. Los propietarios ordenaron bloquear las salidas para evitar, seg煤n dijeron, que las trabajadoras aprovechasen el desconcierto para llevarse ropa, circunstancia que provoc贸 la muerte de 146 personas. Algunas de ellas, ante el acecho de las llamas, se precipitaron al vac铆o desde los pisos noveno y d茅cimo del edificio.

Los sucesos ocurridos en Nueva York son parte de una serie de acontecimientos que conforman la memoria obrerista del 8 de marzo: desde la marcha sobre Versalles de 1789, la huelga de algod贸n de Manchester de 1853, los motines de las cigarreras espa帽olas en el siglo XIX, la rebeli贸n de las sufragistas a principios del siglo XX, las protestas del hambre en Rusia en 1917, la lucha por el derecho al divorcio y al aborto, o m谩s recientemente, la creaci贸n del sindicato femenino de la industria textil en la India, las protestas obreras en Tanzania, el asociacionismo de las trabajadoras gitanas en todo el mundo o el ‘Me Too’, el movimiento que puso fin a d茅cadas de abusos, silencios y complicidad.

La primera celebraci贸n del D铆a Internacional de la Mujer Trabajadora se remonta al 19 de marzo de 1911, cuando m谩s de un millar de mujeres tomaron las calles de Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza para exigir el derecho al voto y a ocupar cargos p煤blicos, adem谩s de formaci贸n profesional e igualdad laboral y retributiva.

Para encontrar una relaci贸n directa con el 8 de marzo hay que viajar hasta los ep铆logos del imperio zarista

Para encontrar una relaci贸n directa con el 8 de marzo, fecha actual de la efem茅ride refrendada por Naciones Unidas, hay que viajar hasta los ep铆logos del imperio zarista. Ese d铆a, en 1917, miles de trabajadoras del textil de la ciudad de Petrogrado, actual San Petersburgo, organizaron una marcha en protesta contra las condiciones de penuria a las que estaba sometida la poblaci贸n.

Los esfuerzos econ贸micos del imperio se centraban en la guerra y en sostener la lujosa vida de la familia real, mientras que las clases populares rumiaban de hambre las tripas con productos b谩sicos que escaseaban y salarios en constante depreciaci贸n.

Las mujeres acuden a las f谩bricas del metal y animan a los hombres a sumarse a la protesta. En aquel momento, ni unas ni otros pod铆an imaginar que aquella movilizaci贸n ser铆a el germen de la Revoluci贸n Rusa y el principio del fin del r茅gimen zarista.  

A lo largo de los a帽os se ha intentado desposeer al D铆a Internacional de la Mujer Trabajadora de su genealog铆a socialista y obrerista. Tanto es as铆 que se ha borrado la palabra trabajadora y se rebuscan pasajes en la historia que permitan asociar la efem茅ride con acontecimientos alejados de la 贸rbita comunista.

Aunque bien es cierto que la celebraci贸n es el resultado de la suma de diferentes luchas que se extienden a lo largo de los tiempos, la emancipaci贸n de la mujer y su activaci贸n como sujeto pol铆tico no ser铆a posible sin la contribuci贸n de grandes pensadoras socialistas, como Aleks谩ndra Kolont谩i, la propia Clara Zetkin o la tambi茅n espartaquista Rosa Luxemburgo, y sin los acontecimientos vividos aquella ma帽ana de 1917, cuando un grupo de mujeres se enfrentaron a dos de los mayores imperios de la historias: el zarista y el patriarcal. 




Fuente: Kamchatka.es