October 14, 2021
De parte de La Haine
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Si miramos la prensa corporativa y algunos l铆deres europeos, todo es sencillo: la culpa la tiene Putin. No hay m谩s preguntas se帽or铆a

Una de las noticias m谩s recurrentes de los medios de comunicaci贸n europeos en los 煤ltimos meses es el encarecimiento de los precios de la energ铆a. No es un tema balad铆.

El nivel de la subida es tal, que est谩 afectando directamente a muchas personas que no pueden afrontar subidas en el recibo de la luz de varios cientos de euros al a帽o. Podemos imaginar el impacto en un pa铆s como Espa帽a, donde los 煤ltimos estudios arrojan un panorama desolador para 6 millones de personas en pobreza severa y 11 millones en situaci贸n de exclusi贸n social.

Pero puede ser a煤n peor, muchas industrias con alta demanda energ茅tica est谩n al borde de la rentabilidad y podr铆an detener sus ciclos productivos si la situaci贸n prosigue desbocada durante mucho m谩s tiempo. Las consecuencias en la in铿俛ci贸n est谩n siendo enormes, tirando al alza de los precios m谩s de un 3% desde enero y un 4% si consideramos la variaci贸n interanual del Indice de Precios al Consumo. Tanto es as铆 que en Europa se baraja un frenazo en las expectativas de recuperaci贸n de los efectos econ贸micos de la pandemia.

驴Qu茅 ha sucedido para llegar a este desastroso estado de cosas? Obviamente se trata de fen贸menos complejos en los que in铿倁yen diferentes factores. Algunos de ellos, por supuesto, son de tipo especulativo y de disponibilidad de material primas, pero tambi茅n los hay de tipo pol铆tico y clim谩tico. Si miramos la prensa corporativa y algunos l铆deres europeos, todo es m谩s sencillo: la culpa la tiene Putin. No hay m谩s preguntas se帽or铆a, no queremos ni debemos saber nada m谩s, no vaya a ser que la realidad pueda estropearles un titular que sirve para casi todo lo que sucede en el Viejo continente aun despu茅s del 铿乶 de la Guerra Fr铆a.

El precio de la energ铆a [desde las privartizaciones de las el茅ctricas estatales] se determina en Europa, con leves diferencias entre cada pa铆s, mediante subastas mayoristas peri贸dicas que var铆an en funci贸n de la oferta y la demanda y la participaci贸n de cada tipo de energ铆a en el pool energ茅tico enchufado en cada momento para abastecer las necesidades de cada pa铆s.

Si, gracias a los temporales de viento, las e贸licas se convierten en la principal fuente de energ铆a de un Estado, como ocurri贸 en mayo pasado en Espa帽a, no es necesario para abastecernos poner en marcha las centrales t茅rmicas de carb贸n o gas, mucho m谩s caras y contaminantes.

El problema son los 芦precios marginalistas禄, que hacen que todos los generadores energ茅ticos cobren lo mismo que la energ铆a m谩s cara de las enchufadas, ganando las m谩s baratas (renovables e hidr谩ulicas) ingentes 芦bene铿乧ios ca铆dos del cielo禄, un chollazo que habr铆a que modi铿乧ar o limitar con precios m谩ximos por tipolog铆a productiva y relacionados con el coste real de la producci贸n.

Esta explicaci贸n nos sirve para entender por qu茅 pagamos precios tan altos a pesar de que cada vez hay m谩s energ铆a renovable 鈥攂arata鈥 en el ‘pool’, pero no las alzas de r茅cords sucesivos que se est谩n produciendo d铆a tras d铆a, sin ning煤n 铿乶al aparente. Es ah铆 donde muchos sit煤an como culpable las 铿倁ctuaciones del precio del gas y donde algunos pretenden ver la mano de Putin agitando la cuna.

Pero tampoco es as铆 del todo, antes de hablar del precio del gas es preciso citar otro factor importante: el mercado de emisiones de CO2. En efecto, lo que se concibi贸 como una herramienta de descarbonizaci贸n de la industria y la energ铆a, ha sido penetrado por la econom铆a de casino. Los derechos de emisi贸n que las empresas tienen que comprar para poder verter CO2 posteriormente, se tratan como un mercado de futuros donde el 75% de las transacciones que se producen con ellos tienen 铿乶 especulativo y ajeno al mundo de la energ铆a.

Entremos, ahora s铆, a hablar del gas y de pol铆tica. La historia no es de ahora y hay que enmarcarla en la guerra soterrada que EEUU mantiene contra Rusia en decenas de frentes. Uno de ellos es la vieja pretensi贸n norteamericana de convertirse en el principal suministrador de gas a Europa, aunque los ciudadanos tengamos que pagar precios mucho m谩s altos por ello, al tener que ser abastecidos por barcos de gas licuado, producido v铆a ‘fracking’, y no por gasoductos.

La geopol铆tica del gas tuvo mucho que ver con el golpe de estado neonazi, organizado por los EEUU, en Ucrania, lugar por donde pasa buena parte del gas importado desde Rusia. Tambi茅n con la virulenta reacci贸n de EEUU a la puesta en marcha de un nuevo gasoducto del B谩ltico, el Nord Stream II (NSII), 铿乶alizado el 10 de septiembre y a la espera de los permisos para operar en las pr贸ximas semanas. Los intentos de boicot a esa tuber铆a han sido brutales por parte de varias administraciones norteamericanas, llegando a sancionar a las empresas europeas que participaban en el proyecto.

El objetivo de la guerra contra el NSII es triple: por un lado proteger a la nueva Ucrania gringa para que siga recibiendo ingresos v铆a peaje y mantenga cierta capacidad de chantaje a Mosc煤 gracias a disponer de la llave del gas ruso hacia Europa. Por otro, evitar en lo posible nuevas exportaciones de hidrocarburos no controladas por Washington y manejar as铆 a distancia parte de la econom铆a rusa. Y, por supuesto, evitar el buen entendimiento o un futuro acercamiento entre la UE y Rusia, algo que acabar铆a con el dominio global norteamericano, especialmente si China sigue jugando bien sus cartas en el Oriente del supercontinente eurasi谩tico. Esto es lo que podr铆a perder EEUU cuando entre en funcionamiento el NSII.

Algunos dirigentes europeos denuncian que Rusia est谩 in铿俛ndo arti铿乧ialmente los precios del petr贸leo para que se agilice la entrada en funcionamiento de este gasoducto del B谩ltico y que, para ello, ha cerrado el paso de gas por Ucrania. La jugada tendr铆a su l贸gica鈥 si fuera cierta. Alemania ha esquivado las presiones pol铆ticas por mantener relaciones comerciales con Rusia, obligando a Mosc煤 a seguir enviando gas transitoriamente a trav茅s de Ucrania.

No es cre铆ble que Putin se la juegue justo en este preciso instante tan delicado. De hecho las exportaciones rusas a Europa en los 煤ltimos 9 meses est谩n batiendo r茅cords y es muy probable que 2021 se convierta en un m谩ximo absoluto de venta de gas ruso al Viejo continente, sobre todo tras el anuncio realizado por el presidente ruso de que va a aumentar el 铿倁jo de gas por encima de los compromisos adquiridos, en una se帽al de buena voluntad que ha pasado desapercibida en los medios de desinformaci贸n de masas.

Desin铿俛da ya la teor铆a de la conspiraci贸n del enemigo ruso 驴qu茅 nos queda que no se haya dicho ya? Pues es f谩cil de imaginar. B谩sicamente, el enorme aumento del consumo de hidrocarburos por causa de la recuperaci贸n econ贸mica en Europa y, sobre todo, en Asia; adem谩s del grave estado de las reservas estrat茅gicas almacenadas 鈥攍as menores en la 煤ltima d茅cada鈥.

Vladimir Putin culp贸 a los l铆deres europeos de negarse a 铿乺mar contratos de entrega a largo plazo para las compras del gas ruso, quiz谩 esperando a poder prescindir a medio plazo de Gazprom como suministrador. La cuesti贸n es que pre铿乺ieron estar sometidos a los vaivenes del mercado鈥 y as铆 nos ha ido.

Tras la ayuda rusa, el precio del gas ha bajado signi铿乧ativamente en toda Europa, salvo en Espa帽a, donde la dependencia mayor es del gas argelino y la amenaza de cierre del gasoducto que pasa por Marruecos, por las malas relaciones diplom谩ticas por las que atraviesan ambos pa铆ses, podr铆a desembocar en cierto desabastecimiento o encarecimiento del gas por la necesidad de uso del Gas Natural Licuado transportado en barco desde Argelia. Pero esa es otra historia.

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Fuente: Lahaine.org