November 26, 2020
De parte de Amor Y Rabia
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Cada vez es m谩s evidente que la principal consecuencia de las reacciones a la pandemia del Coronavirus ha sido hacer posible la ruptura de las cadenas de producci贸n globales, columna vertebral de la econom铆a globalizada. Es una iron铆a que haya sido precisamente China, su principal beneficiada, quien lo hizo posible al parar su econom铆a a un nivel nuevo en la historia para hacer frente al brote en Wuhan.

Para EEUU, la pandemia es una bendici贸n, al suministrar poderosos argumentos contra la globalizaci贸n a Trump, que ya en su campa帽a electoral anunci贸 su intenci贸n de poner en marcha un modelo proteccionista. Que la pandemia empezara en China, pa铆s contra el que puso en marcha ya en 2018 una guerra comercial, ha dado lugar a muchas teor铆as sobre un supuesto origen estadounidense del virus; lo 煤nico cierto es que el virus est谩 sirviendo a Trump para estrechar el cerco en torno a la econom铆a china.

Para el gran capital, el fin de la Globalizaci贸n era un paso necesario, ya que la tasa de beneficios que se obten铆a con ella hab铆a dejado de crecer desde la crisis financiera de 2008/9. Con la excusa de la pandemia, el gran capital ha recibido fabulosas inyecciones financieras, que aumentar谩n pr贸ximamente con la excusa del apocalipsis clim谩tico.

A nivel global la pandemia tendr谩 consecuencias potencialmente nefastas: el derrumbe del comercio ya en marcha, y la cada vez m谩s evidente creaci贸n de bloques econ贸micos enfrentados recuerda peligrosamente a la situaci贸n de los a帽os 30, en el que la creaci贸n de diversos bloques -la zona del franco, de la libra, del d贸lar y del Reichmark- sentaron las bases para una escalada creciente de tensiones y armamento, que desemboc贸 en la Segunda Guerra Mundial.

Pero, a diferencia de la d茅cada de los 30, con varios aspirantes a la hegemon铆a global que aplicaron una autarqu铆a basada en sus divisas, hoy d铆a el objetivo es aislar a China para impedir que siga ganando m煤sculo econ贸mico. La canciller alemana, Angela Merkel, lo ha dicho claro: “la renacionalizaci贸n de todas las cadenas internacionales de suministros globales…  tendr铆a un precio demasiado alto”. Dicho de otra forma, las grandes empresas alemanas o estadounidenses no quieren llevar de vuelta las f谩bricas a su pa铆s, porque perder铆an la “competitividad” fruto del uso de la mano de obra barata de otros pa铆ses.

Para sustituir a China hacen falta pa铆ses dotados de mano de obra cualificada barata (China ya hab铆a alcanzado el poder adquisitivo de Portugal o Grecia). Para lograrlo se siembra el p谩nico en la clase trabajadora occidental, que facilita la aceptaci贸n de una ca铆da salarial.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com