October 13, 2020
De parte de Amor Y Rabia
309 puntos de vista


Todas
las
historias
felices
sobre
analogías
con
pandemias
pasadas
son
simples
obstáculos
en
el
camino. 
Popularmente
se
cree
que
la
pandemia
de
gripe
de
1918-1919
mató
a
millones,
pero
no
fue
un
problema,
los
felices
años
veinte
(Roaring
20s
)
comenzaron
el
año
siguiente.
Siempre
se
va
hacia
adelante
y
hacia
arriba,
baby,
una
vez
que
nos
quitamos
las
máscaras.

Eos
es
erróneo.
Completamente
erróneo.
La
globalización
y
la
financiarización,
impulsores
de
los
últimos
75
años
de
crecimiento,
están
muertos,
y
con
ellos
todo
lo
que
dependía
de
ellos
para
el

“crecimiento”

(crecimiento
está
entre
comillas
porque
una
vez
que
se
tienen
en
cuenta
los
costos
externos
y
el
cambio
de
divisas,
la
mayor
parte
de
lo
que
se
ha
glorificado
como
“crecimiento”
no
ha
sido
más
que
pérdidas
cubiertas
mediante
trucos
contables).

Lo
que
se
entiende
mal
es
que
la 
globalización
y
la
financiarización
mueren
cuando
dejan
de
expandirse. 
De
la
misma
manera
en
que
un
tiburón
muere
si
deja
de
nadar
hacia
adelante,
la
globalización
y
la
financiarización
mueren
una
vez
que
dejan
de
expandirse,
porque
su
viabilidad
depende
de
la
expansión.

La
Globalización
deja
desnudas
a
las
economías 

La
globalización
y
la
financiarización
han
estado
perdiendo
impulso
desde
hace
años. 
Bajo
la
apariencia
de
la

“apertura
de
mercados”
,
la
globalización
ha
debilitado
a
todas
las
economías
que
no
pueden
imprimir
una
moneda
de
reserva
y
ha
vaciado
las
economías
a
nivel
mundial,
ya
que 
solo
los
sectores
competitivos
a
nivel
mundial
sobreviven
a
la
globalización. 
El
resultado
neto
es
que
economías
antaño
dinámicas
y
diversificadas
se
han
convertido
en
monocultivos
frágiles,
que
dependen
completamente
de
los
flujos
globales
de
capital
y
del
gasto
para
su
supervivencia.

El
turismo
es
un
excelente
ejemplo:
cada
región
que
ha
visto
su
economía
local
aplastada
por
el
arbitraje
global
y
las
hegemonías
corporativas,
dejando
al
turismo
global
como
el
único
sector
sobreviviente,
ha
sido
devastada
por
la
caída
del
turismo,
que
siempre
dependió
de
la
expansión
de
los
ingresos
disponibles
y
la
expansión
eterna
del
crédito.

Pero
el
crédito
no
puede
expandirse
eternamente,
por
lo
que
en
algún
momento
se
quedan
sin
ingresos
para
pagar
deudas
adicionales.
La
financiarización
no
es
solo
la
expansión
del
crédito
y
el
apalancamiento
para
los
prestatarios
marginales;
también 
legaliza
el
saqueo, 
ya
que
los
verdaderos
riesgos
de
un
aumento
de
la
deuda
y
el
apalancamiento
están
ocultos
en
oscuros
instrumentos
financieros
y
falsas
afirmaciones
de

“seguridad”

y

“cobertura”
.



La
globalización
dejó
de
dar
beneficios
tras
2008

 

 

Burbujas
financieras
y
de
consumo

Los
excesos
de
deuda
y
apalancamiento
canalizados
a
través
de
especulaciones
arriesgadas
inevitablemente
acaban
en
impagos. 
La
financiarización
se
pone
de
manifiesto
en
burbujas
de
activos
e
hiperconsumo
por
personas
que
jamás
tuvieron
crédito
empezaron
a
tomarlos
y
gastarlos,
hasta
el
límite
y
más
allá.
Tanto
las
burbujas
de
activos
como
las
de
consumo
explotan,
empujando
a
la
insolvencia
al
sector
financiero
que
festejó
la
expansión
insostenible
del
crédito.

En
otras
palabras,
la
globalización
neoliberal
y
la
financiarización
-sieno
ambas
esencialmente
una
única
dinámica-
son
inherentemente
desestabilizadoras, 
ya
que
los
incentivos
son
perversos
y
explotadores.
Así
como
las
burbujas
de
activos
y
consumo
son
inevitables,
también
lo
es
el
estallido
de
esas
burbujas
y
la
devastación
de
todo
lo
que
se
había
vuelto
dependiente
de
la
expansión
de
esas
burbujas.

El
bien
común,
ridiculizado
como 
nacionalismo
durante
mucho
tiempo
por
aquellos
que
se
deleitan
con
los
excesos
de
la
globalización
y
la
financiarización,
ahora
se
vé
como
la
resistencia
y
seguridad
que
se
ha
sacrificado
en
el
altar
de
la
globalización
y
la
financiarización. 
La
seguridad
alimentaria,
por
poner
un
ejemplo
básico,
es
imposible
una
vez
que
la
globalización
ha
destruido
la
producción
agrícola
local
y
la
financiarización
ha
recompensado
la
agricultura
industrial,
ya
que
el
sector
agrario
industrializado
(Big
Ag
)
puede
pedir
prestado
capital
a
escalas
que
solo
tienen
sentido
en
un
mundo
de
agricultura
de
monocultivo
globalizado.

1919
no
es
2020

Todo
el
mundo
que
promociona
1919
como
el
modelo
para
2020
ignora
profundamente
la
historia
y
las
ontologías
destructivas
de
la
globalización
y
la
financiarización. 
Prácticamente
no
hay
similitudes
entre
el
mundo
de
1919
y
el
mundo
de
2020
en
términos
de
estructuras
y
excesos
financieros.
Que
la
globalización
y
la
financiarización
están
muertas
se
revela
por
lo
que
no
pueden
hacer
los
rescates
de
la
Reserva
Federal
y
la
barra
libre
fiscal:

  1. No
    pueden
    crear
    prestatarios
    solventes
    de
    la
    nada
    de
    la
    manera
    en
    que
    la
    Reserva
    Federal
    crea
    dólares
    de
    la
    nada
  2. No
    pueden
    obligar
    a
    los
    prestamistas
    que
    tienen
    que
    hacer
    frente
    a
    impagos
    masivos
    a
    prestar
    más
    dinero
    a
    prestatarios
    sin
    garantías
    de
    poder
    pagar
    un
    crédito
  3. No
    pueden
    obligar
    a
    los
    prestatarios
    solventes
    a
    pedir
    dinero
    prestado
  4. No
    pueden
    reflotar
    burbujas
    de
    activos
    y
    consumo
    que
    han
    estallado
  5. No
    pueden
    restaurar
    la
    confianza
    en
    las
    cadenas
    de
    suministro
    globales,
    largas
    y
    frágiles
  6. No
    pueden
    convertir
    mágicamente
    empresas
    no
    rentables
    en
    empresas
    rentables
  7. No
    pueden
    crear
    flujos
    de
    ingresos
    (ingresos,
    ganancias,
    salarios,
    etc.)
    con
    rescates
    que
    continúen
    los
    incentivos
    perversos
    de
    riesgo
    moral
    o
    “dinero
    gratis”
    diseñados
    para
    dar
    a
    los
    siervos
    de
    la
    deuda
    suficiente
    dinero
    en
    efectivo
    como
    para
    poder
    seguir
    haciendo
    frente
    a
    los
    pagos
    de
    sus
    préstamos
  8. No
    pueden
    perdonar
    los
    impagos
    de
    la
    deuda
    sin
    destruir
    la
    riqueza
    que
    se
    tiene
    como
    deuda:
    las
    hipotecas,
    préstamos
    estudiantiles,
    préstamos
    para
    automóviles,
    deudas
    de
    tarjetas
    de
    crédito,
    bonos
    basura
    corporativos,
    etc.,
    son 
    activos 
    que
    pierden
    su
    valor
    una
    vez
    que
    los
    prestatarios
    no
    cumplen
  9. La
    Reserva
    Federal
    puede
    comprar
    deuda
    tóxica,
    pero
    eso
    no
    cambia
    su
    impotencia
    absoluta
    (puntos
    1
    a
    7
    anteriores)

La
financiarización
nunca
fue
sostenible,
y
tampoco
lo
fue
la
globalización
destructiva
que
permitió.
Cualquier
sistema
que
dependiera
de
la
explotación
cada
vez
mayor
de
nuevos
recursos,
deudores
y
mercados
nunca
podría
ser
otra
cosa
que
frágil.
La
ferocidad
de
su
rapacidad
enmascaró
su
debilidad
inherente,
una
debilidad
que
ahora
se
expone
como
fatal.

Pero
sigamos
en
los
EEUU.
La
pandemia
está
teniendo
un
efecto
dramático
a
largo
plazo
en
los
ingresos
fiscales
locales
de
Main
Street


(la
población
y
pequeño
comercio,
en
contraposición
a
Wall
Street,
AyR)
.

Efectos
de
primer
y
segundo
orden 

Para
entenderlo
debemos
considerar
los
efectos
de
primer
y
segundo
orden.
Las
consecuencias
inmediatas
del
confinameinto
y
los
cambios
de
comportamiento
del
consumidor
son
efectos
de
primer
orden:
cierres
de
comercios
(Main
Street
),
pérdidas
de
empleos,
rescates
masivos
de
la
Reserva
Federal
para
el
0.1%
(la
alta
burguesía),
programas
de
préstamos
para
pequeñas
empresas,
cheques
de
estímulo
para
hogares
con
menos
de
200.000
$
de
ingresos
en
2019
y
así
sucesivamente.

Los
efectos
de
segundo
orden
no
pueden
ser
rescatados
ni
controlados
por
las
autoridades
centrales.
Los
efectos
de
segundo
orden
son
el
resultado
de
consecuencias
que
tienen
sus
propias
consecuencias.

Los
efectos
de
primer
orden
de
la
pandemia
en
Main
Street
son
dolorosamente
obvios:
pequeñas
empresas
que
apenas
han
mantenido
la
cabeza
por
encima
del
agua,
a
medida
que
los
costos
se
han
disparado
han
despedido
a
los
empleados
al
cerrar
el
negocio.

Los
efectos
de
segundo
orden
aún
no
han
acabado:
¿cuántas
empresas
cerrarán
definitivamente
porque
los
propietarios
no
quieren
arriesgarse
a
perder
todo
arriesgándose
a
la
reapertura?
¿Cuántos
lo
intentarán
para
cerrar
unas
semanas
más
tarde
cuando
concluyan
que
no
pueden
sobrevivir
con
el
60%
de
sus
ingresos
anteriores?
¿Cuántos
disfrutan
de
un
periodo
breve
de
negocios
cuando
todo
el
mundo
salga
a
la
calle,
hasta
que
la
realidad
comienza
y
los
negocios
comienzan
a
hundirse
después
de
que
la
explosión
inicial
desaparece?
¿Cuántos
no
podrán
contratar
a
todos
los
que
despedieron?

Cayendo
por
un
acantilado

En
cuanto
a
los
ingresos
fiscales
locales
basados
​​en
los
impuestos
a
las
ventas
locales,
los
impuestos
a
las
ganancias,
las
tarifas
de
licencias
comerciales
y
los
impuestos
a
la
propiedad:
los
tres
primeros
caerán
por
un
precipicio,
y
si
las
ciudades
y
los
condados
responden
a
la
caída
en
los
ingresos
fiscales
aumentando
los
impuestos
a
la
propiedad,
esto
solo
aceleraeá
el
colapso
de
las
empresas
que
ya
estaban
pendientes
de
un
hilo
antes
de
la
pandemia.

El
gobierno
federal
puede
rescatar
a
los
gobiernos
locales
este
año,
pero
¿qué
pasa
con
el
próximo
año,
y
cada
año
posterior?
El
golpe
a
los
ingresos
fiscales
locales
es
permanente,
ya
que
la
economía
se
ha
vuelto
dependiente
de
la
deuda,
y
la
financiarización
elevó
los
costos.

Amazon
y
los
vendedores
en
internet
no
pagan
impuestos
locales,
excepto
en
los
lugares
donde
se
encuentran
sus
centros
de
distribución.
Sí,
los
vendedores
en
internet
pagan
impuestos
sobre
las
ventas
estatales
y
locales,
pero
estas
ventas
son
para
bienes;
La
mayoría
de
las
pequeñas
empresas
que
han
apoyado
los
ingresos
fiscales
locales
son
de
servicios:
bares,
cafeterías,
restaurantes,
etc.
A
medida
que
estos
se
cierran
para
siempre,
la
probabilidad
de
que
las
nuevas
empresas
asuman
los
mismos
altos
costos
(alquiler,
tarifas,
mano
de
obra,
gastos
generales,
etc.)
es
cercana
a
cero,
y
cualquier
persona
lo
suficientemente
tonta
como
para
intentarlo
quebrará
a
corto
plazo.

Ahora
que
el
teletrabajo
(home
office
)
se
ha
institucionalizado,
las
empresas
ya
no
necesitan
millones
de
metros
cuadrados
de
espacio
de
oficina.
A
medida
que
los
ingresos
caen
y
las
ganancias
se
desvanecen,
las
empresas
buscarán
reducir
costos,
y
dejar
de
usar
el
espacio
de
oficina
no
utilizado
es
el
primer
paso
obvio.
¿Cuál
es
el
valor
del
espacio
comercial
vacío?

Intentando
sacar
sangre
de
una
piedra 

Si
la
demanda
está
cerca
de
cero,
el
valor
también
está
cerca
de
cero.
Los
gobiernos
locales
estarán
desesperados
por
aumentar
los
ingresos
fiscales,
y
naturalmente
tendrán
en
cuenta
las
valoracionesde
los
bienes
inmuebles
de
la
era
de
la
burbuja
como
una
fuente
de
ingresos.
Pero
encontrarán
que
aumentar
los
impuestos
a
la
propiedad
de
propiedades
que
pierden
dinero
solo
acelerará
la
tasa
de
insolvencias
de
sus
propietarios.

En
algún
momento,
las
valoraciones
se
ajustarán
a
la
realidad
y
los
impuestos
a
la
propiedad
recaudados
se
ajustarán
en
consecuencia.
Si
las
municipalidades
piensan
que
pueden
compensar
las
pérdidas
aumentando
los
impuestos
pagados
por
los
que
han
logrado
sobrevivir,
rápidamente
se
darán
cuenta
de
que
las
filas
de
los
sobrevivientes
disminuyen.

Aquí
no
acaban
los
efectos
de
segundo
orden:
una
vez
que
Main
Street
está
medio
vacía,
la
atracción
de
los
negocios
restantes
disminuye;
al
no
haber
suficientes
como
para
atraer
clientes,
y
el
círculo
virtuoso
de
ventas
que
aumentan
para
todos
porque
el
distrito
es
animado
y
atractivo
se
invierte:
los
sobrevivientes
luchan
y
se
rinden,
vaciando
aún
más
el
distrito.

El
problema
central
es
que
la
economía
de
EEUU
se
ha
financiarido
por
completo,
por
lo
que
los
costos
no
son
asequibles.
El
propietario
de
la
propiedad
comercial
pagó
de
más
por
los
edificios
con
dinero
prestado
barato,
y
ahora
el
propietario
debe
cobrar
alquileres
altos
debido
a
su
sutuación
financiera
o
no
podrá
pagar
la
hipoteca
y
los
impuestos
de
propiedad.
Los
gobiernos
locales
gastan
cada
centavo
de
los
ingresos
fiscales,
ya
que
sus
costos
también
son
increíblemente
altos.
No
pueden
sobrevivir
a
una
disminución
del
10%
en
los
ingresos
fiscales,
y
mucho
menos
a
una
caída
del
40%.

La
lección
de
Yellowstone

La
metáfora
que
he
usado
para
explicar
esto
en
el
pasado
es
el
incendio
forestal
de
Yellowstone.
La
acumulación
de
deudas
incobrables,
apalancamiento
extremo,
compañías
zombies
y
todas
las
demás
ramas
caídas
de
la
financiarización
se
acumulan.

Pero
los
bancos
centrales
ya
no
permiten
ninguna
destrucción
creativa
de
la
deuda
impagable
y
el
capital
mal
asignado;
cada
pequeño
incendio
es
apagado
instantáneamente
con
más
estímulo,
más
liquidez
y
tasas
de
interés
más
bajas.
Como
resultado,
la
madera
muerta
que
mina
la
economía
real
de
la
productividad
y
la
innovación
puede
acumularse
más.

El
único
resultado
posible
de
esta
supresión
es
una
economía
repleta
de
riesgos
explosivos.
Finalmente,
la
naturaleza
proporciona
un
rayo,
y
el
incendio
resultante
arrasa
toda
la
economía.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com