May 29, 2021
De parte de La Haine
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Rese帽a. El expansionismo territorial estadounidense en el norte de M茅xico, con su doctrina del ‘destino manifiesto’, como antecedente del colonialismo sionista

Art铆culo publicado en La Haine el 27 de marzo de 2009, que reproducimosa ahora por su actualidad.

Nada m谩s ponerse el sol sobre las aceras en las que se yerguen los grandes rascacielos de Los Angeles, California, se levantan cada noche ef铆meros poblados de cart贸n y pl谩stico. El centro de la ciudad se convierte en la capital de los sin techo. La disparidad no pod铆a ser mayor: una urbe de precariedad humana con ciudadan铆a plena, que contrasta con el empuje de los inmigrantes a la b煤squeda de un empleo, sin derechos, con familias divididas, laborando con el n煤mero de seguridad social de otros, y que, dentro de muy poco tiempo, ser谩n considerados criminales.

Curiosa iron铆a. En la ciudad de Cuarzo -como la bautiz贸 Mike Davis– conviven millones de latinos indocumentados trabajando sin derecho alguno, junto a miles de desempleados nacidos en EEUU -muchos de ellos veteranos de guerra- que vagabundean por las calles del centro de la ciudad pidiendo limosna pero pueden votar por sus gobernantes y disfrutar de [cierta] seguridad social.

La presencia mexicana en aquellas tierras dista de ser un hecho provocado s贸lo por la migraci贸n reciente. Los Angeles, California, se recordar谩, fue alguna vez territorio azteca. Y los antepasados de muchos de quienes viven hoy all铆 fueron mexicanos. 芦Yo nunca cruc茅 la frontera. La frontera nos cruz贸 a nosotros禄, dice Antonio Velazquez, chicano, descendiente de los pobladores originales de aquellas tierras, y organizador de campa帽as de afiliaci贸n del voto latino.

Chicano es, tambi茅n,Yoatl, integrante de la c茅lebre banda de hip-hop Aztl谩n Underground, que asegura: 芦Somos chicanos. Y cuando uno se llama a s铆 mismo as铆, es porque conoces tu historia, conoces de donde vienes, conoces adonde tienes que ir禄.

En la explicaci贸n de c贸mo la frontera cruz贸 a los pobladores originales de esas tierras, en la b煤squeda de este pasado, que es tambi茅n una indagaci贸n del futuro, es de gran utilidad La Guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupaci贸n de Gilberto L贸pez y Rivas, recientemente vuelto a publicar por la editorial Ocean Sur. Mientras que, s铆 como dice el jefe de la polic铆a de la novela La conspiraci贸n de Paul Nizan, para la derecha la historia no existe, para cualquier proyecto emancipador su recuperaci贸n es una tarea fundamental. El libro es parte de la batalla cultural en la que se enfrenta la memoria contra el olvido.

Pero es, tambi茅n, mucho m谩s que eso. Lorenzo Meyer ha alertado sobre c贸mo es que los mexicanos no entendemos a los chicanos de la misma manera en la que casi no entendemos a EEUU. La Guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupaci贸n es un paso adelante en la tarea de reparar esta omisi贸n. El libro, m谩s all谩 de los a帽os que han transcurrido desde su redacci贸n original, cubre con creces esta laguna. De entrada es un punto de vista mexicano sobre la cuesti贸n chicana y sobre el expansionismo estadounidense. No abundan estudios sobre este asunto elaborados desde esta perspectiva. Y cuando se han escrito, no siempre han resultado afortunados. M谩s all谩 de su magn铆fica prosa, el an谩lisis de Octavio Paz sobre los descendientes de los mexicanos en EEUU presente en El laberinto de la soledad es muy poco afortunado.

El libro

La Guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupaci贸n es una versi贸n de la tesis que Gilberto L贸pez y Rivas elabor贸 entre 1974 y 1976, para recibirse como Doctor en Antropolog铆a por la Universidad de Utah. Fue escrita en Austin, Texas, en un ambiente hostil. Texas es una entidad profundamente racista y para los mexicanos reci茅n llegados all铆 la vida puede resultar cuesta arriba. La historia oficial ubica al estado como rep煤blica independiente, m谩s adelante anexionada a EEUU. En su imaginario fundacional la confrontaci贸n entre anglos y mexicanos desempe帽a un papel central. La inmigraci贸n masiva no ha hecho m谩s que alimentar y escalar ese conflicto.

Gilberto y su esposa Alicia padecieron en esa ciudad, en carne propia, por el s贸lo hecho de ser mexicanos, lo que es una sociedad racista. A sus vecinos WASP no les import贸 que ellos hablaran ingl茅s de manera fluida, formaran parte de una comunidad acad茅mica reconocida y hubieran vivido previamente en Canad谩. Simple y llanamente no fueron bienvenidos. Vivieron esa discriminaci贸n en la vida cotidiana, al sentir las miradas de desprecio de los habitantes de su colonia mientras paseaban por las calles con su peque帽o hijo. Y lo sufrieron cuando un vecino dispar贸 contra la ventana de su casa, sin que la polic铆a local realizara investigaci贸n alguna. Agredidos, tuvieron que mudarse a un barrio de mexicanos, negros y estudiantes.

El rechazo a los inmigrantes dentro de EEUU, la patria del melting pot [crisol de culturas], no es impulso novedoso. Desde su surgimiento, la naci贸n de las barras y las estrellas ha vivido una ambig眉edad b谩sica ante los llegados de otras tierras que buscan la prosperidad material, en el que lo mismo los reconoce como forjadores de un mundo nuevo que los considera un grave riesgo para su futuro. Y, como lo saben pueblos originarios y mexicanos, con los pobladores de los territorios anexionados y colonizados no ha tenido tolerancia alguna.

Thomas Jefferson, redactor del borrador de la Declaraci贸n de Independencia de EEUU, ejemplifica esta anfibolog铆a. Defendi贸 la idea de su patria como pa铆s de inmigraci贸n. Fue pionero en formular program谩ticamente 芦el derecho natural de todas las personas a abandonar el pa铆s en que por casualidad nacieron o a donde fueron a parar por cualquier otra casualidad, para ir a buscar la subsistencia y condiciones favorables de vida all谩 donde se encuentren o piensen encontrarlas.禄

Sin embargo, a pesar de ello, expres贸 una profunda desconfianza hacia la inmigraci贸n. Sin matices, Jefferson vi贸 a los inmigrantes provenientes de monarqu铆as absolutistas como un verdadero Caballo de Troya, un peligro a la original forma de gobierno de EEUU, pues son sospechosos de traer consigo 芦los principios de gobierno del pa铆s que acaban de dejar, y que son los principios que han mamado, o en caso de renunciar a ellos, lo har谩n normalmente para trocarlos por el m谩s extremo libertinaje.禄

Gilberto present贸 su tesis en 1976 en medio de conflictos con los miembros de su comit茅. Incapaces de reconocer la naturaleza imperial de EEUU, la conquista por parte de EEUU de territorios que pertenecieron a M茅xico en el Siglo XIX, no es un asunto f谩cil de digerir para algunos acad茅micos, por m谩s progresistas que sean. El trabajo provoc贸 agrias pol茅micas entre el estudiante y su director, el Dr. Knowlton, al punto de que en alguna ocasi贸n llegaron a los gritos. Otro de los jurados le exigi贸 que colocara como subt铆tulo una aclaraci贸n de que era 芦un punto de vista marxista禄.

En el examen final de L贸pez y Rivas particip贸 la comunidad chicana de Salt Lake City. Un nutrido grupos de personas asisti贸 al auditorio y algunos asistentes hasta llegaron a cuestionar los puntos de vista del jurado.

El lema de la generaci贸n

Amanecer en la comunidad de La Realidad, Chiapas, cuando entre 1995 y 1997 se reun铆an all铆 invitados y asesores del EZLN, lo que result贸 ser una experiencia peculiar. Junto al sonido de gallos y gallinas anunciando el nuevo d铆a, y el de los insectos craqueando, se escuchaban las sonoras carcajadas de Gilberto L贸pez y Rivas. Para alguien que, como yo, supone que el buen humor es algo que llega con el sol en el cenit y considera que las primeras horas de la ma帽ana est谩n hechas para ser vividas con seriedad, resultaba poco menos que incomprensible la jovialidad matutina del antrop贸logo. Esas risotadas se o铆an cuando apenas despuntaban los primeros rayos del d铆a, despu茅s de una breve noche de mal dormir, y retumban en los o铆dos con m谩s fuerza que la trompeta de un mariachi desafinado en plena resaca. Afortunadamente no duraban mucho tiempo, porque al cabo de un rato Gilberto se marchaba al r铆o, para ba帽arse, rasurase y recibir su bautismo matutino.

Curiosamente, su optimismo y buen humor no desaparec铆an ni con las largas esperas entre reuniones ni con la precariedad de la vida cotidiana en aquellas tierras, sino que se sosten铆an hasta que la noche ca铆a. Durante el d铆a L贸pez y Rivas entonaba canciones de la guerra civil espa帽ola, le reclamaba cari帽osamente a los curas presentes por sus padecimientos en las escuelas religiosas, narraba incansablemente todo tipo de an茅cdotas y discut铆a de pol铆tica. 驴De d贸nde ven铆a esa energ铆a? No fue sino hasta tiempo despu茅s que entend铆 que Gilberto, adem谩s de ser naturalmente sectario, puntual, de no beber ni consumir drogas, encarna plenamente la frase de Julius Fucik, en Reportaje al pie de la horca, que se convirti贸 en lema de su generaci贸n: 芦Que la tristeza nunca sea unida a mi nombre禄.

L贸pez y Rivas naci贸 en 1943. Vivi贸 parte de su infancia en una vieja privada en la colonia Santa Mar铆a la Ribera de la ciudad de M茅xico, con tres cuartos y sin ducha. Estudi贸 el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria, a la que ingres贸 dos a帽os despu茅s de llegar del puerto de Veracruz para estudiar. En la Prepa sufri贸 una dr谩stica transformaci贸n. Su timidez provinciana desapareci贸, al tiempo que se convert铆a en integrante de la Juventud Comunista y del grupo cultural 芦Pablo Neruda禄, y se enfrentaba a los porros [matones de derecha].

Originalmente estudiante de la facultad de Econom铆a de la UNAM, la abandona despu茅s de seis meses de cursar materias aburridas, para inscribirse en la Escuela Nacional de Antropolog铆a e Historia (ENAH). Se integra a un grupo armado de vida ef铆mera, en el que participan n煤cleos provenientes del jaramillismo, del Movimiento Revolucionario del Magisterio y algunos destacamentos obreros, con el que atiende c茅lulas obreras en los barrios alrededor de la Cervecer铆a Modelo.

Presidente de la Sociedad de Alumnos de la ENAH, participa en el movimiento del 68. Sale vivo de la matanza del 2 de octubre. Elabora su tesis de maestr铆a sobre los mexicanos en EEUU. En 1971 la publica como libro con el nombre de Los Chicanos una Minor铆a nacional explotada.

Se forma en el socialismo ortodoxo, el odio al imperialismo estadounidense. la admiraci贸n a la revoluci贸n cubana y el apoyo a la Uni贸n Sovi茅tica.

Emigrado en Canad谩, trabaja como obrero de la construcci贸n, jardinero, taxista, cargador de traileres y pizcador de tabaco. Desde all铆 emigra a EEUU. Iron铆as de un ateo gracias a dios, en Utah, donde se grad煤a, los mormones le proponen un cargo en la Iglesia de los Santos de los 脷ltimos D铆as.

La Guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupaci贸n est谩 escrito con la vitalidad del autor y con el lema de su generaci贸n convertido en consigna. Una tras otra, sus p谩ginas son, simult谩neamente, una s贸lida denuncia de la vacuidad de la 茅lite pol铆tica mexicana, un indignado alegato contra el despojo colonial, y un apasionado recuento de la resistencia en su contra por parte de lo que el autor caracteriza como una minor铆a nacional aut贸ctona: la chicana.

El libro analiza los factores principales que intervinieron en la formaci贸n de esa minor铆a nacional. Surgida de la convergencia entre la conquista del norte de M茅xico y el establecimiento definitivo del poder estadounidense en esos territorios, y la emigraci贸n masiva de mexicanos a aquellas tierras, la obra es un estudio de caso sobre los or铆genes espec铆ficos de los chicanos.

La Guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupaci贸n est谩 dividido en tres cap铆tulos y una introducci贸n. El primero desmenuza las caracter铆sticas centrales del expansionismo territorial estadounidense, analizando la doctrina del destino manifiesto. El segundo narra las vicisitudes del establecimiento del poder estadounidense en las provincias mexicanas, describiendo c贸mo eran las provincias del norte durante la colonia, explicando la forma en que se asienta este poder en ellas, hasta, finalmente apoderarse.. El tercero y 煤ltimo explica detalladamente la historia de resistencia chicana durante la guerra y contra el poder establecido, en el contexto de una violencia permanente contra los mexicanos.

Nuestros buenos vecinos

Dec铆a Mario Gill en Nuestros Buenos Vecinos: 芦Nuestra historia, a partir de la independencia, es la historia de nuestra terca resistencia a dejarnos salvar por nuestros vecinos. Lo extraordinario es la paciencia de nuestros amigos que, pese a nuestra ingratitud, insisten una y otra vez a lo largo del siglo en hacernos felices. En ning煤n momento nuestros buenos vecinos se han olvidado de nosotros; nunca nos han dejado de la mano esperando pacientemente que seamos razonables alg煤n d铆a y aceptemos su tutela definitivamente, su protecci贸n bondadosa, esperan el momento en que al fin nos echemos en sus brazos, arrepentidos de haber estado frustrados en buena parte su destino manifiesto禄. La Guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupaci贸n analiza con detenimiento el inicio de esta tarea de rescate de parte de nuestros buenos vecinos.

Durante a帽os amplios sectores de la sociedad nacional vieron en las relaciones entre M茅xico y los EEUU uno de los grandes problemas nacionales. Se trataba de un punto de vista que, aunque proveniente de la izquierda, no era exclusivo de esta corriente pol铆tica. M谩s all谩 de los agravios sufridos en carne propia, la revoluci贸n cubana, la intervenci贸n norteamericana en Vietnam, el golpe de Estado en Chile, el apoyo a las dictaduras militares de centro y Sudam茅rica y el bloqueo a Nicaragua, alimentaron un importante sentimiento antiestadounidense. Sin embargo, hace ya casi dos d茅cadas que las actitudes de las 茅lites pol铆ticas de casi todas las orientaciones partidarias hacia el vecino del norte se modificaron sustancialmente.

El viraje comenz贸 con la administraci贸n de Salinas de Gortari, qui茅n busc贸 conquistar en el exterior la legitimidad que el voto popular y el desaseo en el manejo del proceso electoral le negaron en las elecciones federales de 1988. Sigui贸 de lleno con la pretensi贸n de forjarse una imagen de reformador radical para atraer los capitales for谩neos que su proyecto econ贸mico requer铆a, y, finalmente se concentr贸 en una intensa labor de cabildeo dentro de los EEUU para sacar adelante el Tratado de Libre Comercio (TLC). La ca铆da del Muro de Berl铆n carg贸 definitivamente los dados.

Por su parte, la oposici贸n cardenista hizo del trabajo en los EEUU una prioridad. Su recorrido sigui贸 al que Acci贸n Nacional hab铆a emprendido a帽os atr谩s, pero, muy probablemente, lo desbord贸 en amplitud e impacto. Las continuas giras de Cuauht茅moc C谩rdenas a ese pa铆s para denunciar el fraude electoral, para establecer relaciones pol铆ticas que dieran credibilidad a sus posiciones en los c铆rculos del poder washingtoniano, y para construir una corriente partidaria estable con los mexicanos emigrantes, lo convirtieron en la figura de la oposici贸n pol铆tica mexicana m谩s conocida en el vecino pa铆s del norte.

La 芦conquista del capitolio禄 no se circunscribi贸, empero, a las fuerzas partidarias sino que fue protagonizada tambi茅n por un nuevo actor que, aunque con poco peso pol铆tico en el escenario nacional, comenz贸 a jugar un papel cada vez m谩s relevante en el escenario internacional: las Organizaciones no Gubernamentales. M谩s o menos r谩pidamente, su actitud antinorteamericana se fue transformando en un beligerante pragmatismo, en la medida en que 芦m谩s y m谩s cosas acerca de M茅xico -tanto en el terreno econ贸mico como en el pol铆tico- se deciden en Washington鈥β

Aunque desde el lado mexicano la b煤squeda de legitimidad de los diversos actores pol铆ticos y el problema de la democracia fueron los elementos fundamentales para ensayar la 芦trasnacionalizaci贸n禄 de la pol铆tica diplom谩tica, no ser铆a sino hasta el momento en el que se propone firmar el TLC que esta trasnacionalizaci贸n se hizo presente en forma desde el lado estadounidense. Con el TLC 芦la pol铆tica nacional se convirti贸 en pol铆tica internacional y la pol铆tica internacional se transform贸 en pol铆tica nacional禄, al tiempo que la imagen de nuestros buenos vecinos se modificaba sustancialmente.

Desde entonces se produjo en M茅xico una abundante literatura tratando de presentar la animadversi贸n mexicana hacia EEUU como un equ铆voco pol铆tico. La inmigraci贸n masiva de mexicanos y el env铆o millonario de divisas ayudaron en esta tarea. Poco import贸 verificar qu茅 hab铆a detr谩s de la ilusi贸n democr谩tica. Muy lejos qued贸 la advertencia de Bertrand Russell, en lo absoluto sospechoso de tener simpat铆as hacia el bolchevismo, quien, cuando arranc贸 la llamada guerra fr铆a, escribi贸: 芦Algunos adversarios del comunismo est谩n tratando de crear una ideolog铆a para las potencias atl谩nticas, y a tal fin han inventado lo que llaman 鈥榲alores occidentales鈥. Se supone que tales valores consisten en la tolerancia, el respeto de la libertad individual y el amor fraterno. Me temo que esta perspectiva es ahist贸rica en sumo grado鈥β

No ser铆a sino hasta la llegada de la administraci贸n Bush y su pretensi贸n de establecer un nuevo orden usando la guerra como poder constituyente, que esta ilusi贸n quedar铆a nuevamente en entredicho. La Guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupaci贸n es una valiosa herramienta para desmontar esta ilusi贸n.

El crecimiento de la poblaci贸n latina ha convertido a este grupo en un electorado importante con m谩s peso pol铆tico. Debido a la inmigraci贸n, el n煤mero de hispanos aument贸 de 9,6 millones en 1970 a 38,8 millones en 2002, a帽o en el que se convirti贸 en la minor铆a de mayor tama帽o en EEUU.

Simult谩neamente, la inmigraci贸n diversific贸 e increment贸 la poblaci贸n hispana. Hasta la d茅cada de 1980 la inmensa mayor铆a de individuos con apellidos espa帽oles en EEUU era de origen mexicano del suroeste, de puertorrique帽os en el noreste y de cubanos en Florida. A partir de esa fecha empezaron a llegar inmigrantes procedentes de Am茅rica Central y del Sur y del Caribe. 芦Hispano禄 se ha convertido en una identidad que pueden usar indistintamente salvadore帽os, puertorrique帽os, chicanos, y cubanos en determinados contextos.

Esta situaci贸n ha modificado sensiblemente la identidad chicana, reduciendo su adscripci贸n a los grupos m谩s radicales de la comunidad. En estas circunstancias, el libro de Gilberto puede ser un espejo para encontrar el nuevo lugar en la sociedad estadounidense de ese nuevo actor.

Hoy, que a decir del presb铆tero Diego Monroy, rector de la Bas铆lica de Guadalupe, Juan Diego y la Virgen de Guadalupe cruzaron la frontera, consiguieron chamba y se establecieron en Nueva York como trabajadores indocumentados, La Guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupaci贸n publicado por Ocean Sur tiene mucho que ense帽arle tanto las nuevas generaciones de indocumentados como a quienes nos quedamos aqu铆 pero nos interesa lo que sucede all谩. Los trabajadores disciplinados y productivos que levantan cosechas y mantienen en funcionamiento los servicios a bajo costo se transforman, al final de las jornada, en los 芦latinos feos禄 a los que no quieren ver en sus vecindarios o haciendo uso de sus hospitales o escuelas, podr谩n encontrar en este trabajo una magn铆fica herramienta para comprender su situaci贸n.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org