December 9, 2022
De parte de Nodo50
144 puntos de vista

La guerra imperialista en Ucrania sigue desarroll谩ndose paralelamente al chorro de mentiras que la OTAN y la UE siguen esparci茅ndose entre la opini贸n p煤blica. La nueva Izquierda reformista, haciendo el eco a las posiciones de la socialdemocracia, ha abandonado el punto de vista de la clase obrera y del internacionalismo, y se ha plegado al discurso belicista del imperialismo occidental. La idea de que estamos ante una guerra para defender la democracia y la libertad, y que el Presidente Zelenski es su h茅roe m谩s arrojado, es un fraude manifiesto.

De la misma forma, un anticomunista como Putin, portavoz del chovinismo gran ruso, libra est谩 guerra para salvaguardar los intereses imperialistas de los capitalistas y de la oligarqu铆a. Putin, aupado al poder tras la desintegraci贸n de la URSS, dejo muy claro que es un enemigo del bolchevismo cuando acus贸 a Lenin de haber defendido la independencia de Ucrania durante la Revoluci贸n de Octubre.

En estos momentos de m谩xima confusi贸n pol铆tica y de contrabando ideol贸gico, volver nuestra mirada al genuino programa del marxismo es fundamental. Por eso publicamos esta conferencia de Lenin pronunciada en mayo de 1917 ante 2.000 trabajadores y trabajadoras. Su mensaje sigue teniendo una enorme vigencia para todos los oprimidos y revolucionarios del mundo.

Conferencia pronunciada el 14 de mayo de 1917[1]

La cuesti贸n de la guerra y la revoluci贸n se ha tratado con tanta frecuencia en los 煤ltimos tiempos en la prensa y en cada reuni贸n p煤blica que, probablemente, muchos estar茅is no solo familiarizados con el asunto, sino que incluso estar茅is hartos. Hasta hoy no hab铆a tenido la posibilidad de hablar, ni de estar presente siquiera, en ninguna asamblea del partido ni en ninguna reuni贸n p煤blica de este distrito. Por ello corro el riesgo, tal vez, de repetir o de no analizar con suficiente detalle los aspectos que m谩s os interesan.

Me parece que lo m谩s importante que suele pasarse por alto al tratar de la guerra, la cuesti贸n clave a la que no se presta la atenci贸n debida y sobre la que se sostienen tantas discusiones in煤tiles, desesperadas y triviales, es el car谩cter de clase de la guerra. Por qu茅 se ha desencadenado, qu茅 clases la libran y qu茅 condiciones hist贸ricas y econ贸micas la han originado. En los m铆tines y en las asambleas del partido he observado la forma en que se aborda la cuesti贸n de la guerra y he llegado a la conclusi贸n de que hay tantos malentendidos porque al analizarla, con frecuencia, hablamos en idiomas totalmente distintos.

Desde el punto de vista del marxismo, es decir, del socialismo cient铆fico moderno, la pregunta principal que debe hacerse cualquier socialistas al discutir c贸mo debe evaluarse una guerra y qu茅 actitud adoptar frente a ella es la siguiente: 驴para qu茅 se libra esa guerra y qu茅 clases la han preparado y dirigido? Los marxistas no figuramos en esa categor铆a de enemigos incondicionales de toda guerra. Decimos que nuestro objetivo es lograr un sistema socialista que, al eliminar la divisi贸n de la humanidad en clases, al suprimir toda explotaci贸n del hombre por el hombre y de una naci贸n por otras naciones, eliminar谩 necesariamente toda posibilidad de guerra. Pero en la lucha por alcanzar ese sistema socialista nos encontraremos inevitablemente con situaciones en las que la lucha de clases dentro de cada naci贸n puede coincidir con una guerra entre diferentes naciones, una guerra originada por esta misma lucha de clases. Por eso no podemos descartar la posibilidad de guerras revolucionarias, es decir, guerras derivadas de la lucha de clases, guerras libradas por clases revolucionarias y que tienen un significado revolucionario directo e inmediato. No podemos descartar esto, con mayor motivo si recordamos que aunque la historia de las revoluciones europeas del siglo pasado, de los ciento veinticinco o ciento treinta y cinco 煤ltimos a帽os, nos ha dejado una mayor铆a de guerras reaccionarias, tambi茅n nos dej贸 guerras revolucionarias como, por ejemplo, la guerra de las masas revolucionarias del pueblo franc茅s contra la Europa mon谩rquica, atrasada, feudal y semifeudal coaligada. Y en la actualidad, el medio m谩s extendido de enga帽ar a las masas en Europa occidental, y 煤ltimamente tambi茅n en nuestro pa铆s, en Rusia, es invocar el ejemplo de las guerras revolucionarias. Hay guerras y guerras. Debemos tener claro qu茅 condiciones hist贸ricas han dado origen a una guerra concreta, qu茅 clases la libran y con qu茅 fines. A menos que comprendamos esto, todas nuestras disquisiciones sobre la guerra ser谩n completamente est茅riles. Por ello, me extender茅 en este aspecto de la cuesti贸n, ya que ustedes han elegido como tema para hoy la relaci贸n entre la guerra y la revoluci贸n.

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Lo m谩s importante que suele pasarse por alto al tratar de la guerra, la cuesti贸n clave, es su car谩cter de clase. Por qu茅 se ha desencadenado, qu茅 clases la libran y qu茅 condiciones hist贸ricas y econ贸micas la han originado. 

Es conocido el aforismo de uno de los m谩s c茅lebres escritores de filosof铆a e historia de las guerras, Clausewitz: 鈥淟a guerra es la continuaci贸n de la pol铆tica por otros medios鈥. Esta frase pertenece a un escritor que estudi贸 la historia de las guerras y sacaba las ense帽anzas filos贸ficas de esta historia poco despu茅s de la 茅poca de las guerras napole贸nicas. Este escritor, cuyos pensamientos b谩sicos en la actualidad son familiares a toda persona que piense, hace casi ochenta a帽os desafi贸 la concepci贸n falsa del hombre corriente consistente en que la guerra era algo aparte de la pol铆tica de los Gobiernos y las clases; de que la guerra puede ser considerada como una simple agresi贸n que perturba la paz y que termina con el restablecimiento de esa paz violada. 隆Se han peleado y han hecho las paces! Esta visi贸n tosca e ignorante fue repudiada hace d茅cadas, y es repudiada por cualquier an谩lisis m谩s o menos cuidadoso de cualquier 茅poca hist贸rica de guerras.

La guerra es la continuaci贸n de la pol铆tica por otros medios. Todas las guerra son inseparables de los sistemas pol铆ticos que las engendran. La pol铆tica que un determinado Estado, que una determinada clase dentro de ese Estado, mantiene durante un largo periodo antes de la guerra, la contin煤a inevitablemente durante la guerra, variando 煤nicamente la forma de acci贸n.

La guerra es la continuaci贸n de la pol铆tica por otros medios. Cuando los revolucionarios franceses de la ciudad y del campo derrocaron la monarqu铆a a finales del siglo XVIII por medios revolucionarios y establecieron la rep煤blica democr谩tica, cuando ajustaron las cuentas de modo revolucionario a su monarca y tambi茅n a sus terratenientes, esta pol铆tica de la clase revolucionaria estaba destinada a sacudir los cimientos del resto de la Europa autocr谩tica, zarista, imperial y semifeudal. Y la continuaci贸n inevitable de esa pol铆tica de la clase revolucionaria triunfante en Francia fueron las guerras sostenidas contra la Francia revolucionaria por todas las naciones mon谩rquicas de Europa, que, formando su famosa coalici贸n, se alinearon contra la Francia revolucionaria en una guerra contrarrevolucionaria. De la misma manera que el pueblo revolucionario franc茅s entonces despleg贸, por vez primera, una energ铆a revolucionaria que no se hab铆a visto durante siglos dentro del pa铆s, en la guerra de finales del siglo XVIII revel贸 una gigantesca creatividad revolucionaria cuando remodel贸 todo su sistema estrat茅gico, rompi贸 con todas las viejas reglas y tradiciones de guerra, reemplaz贸 las viejas tropas con un nuevo ej茅rcito revolucionario, popular, y cre贸 nuevos m茅todos de guerra. A mi juicio, este ejemplo es notable porque nos muestra claramente lo que olvidan en la actualidad los periodistas burgueses. Ellos complacen los prejuicios peque帽oburgueses y la ignorancia de las masas atrasadas, que no comprenden esta 铆ntima conexi贸n econ贸mica e hist贸rica entre toda guerra con la pol铆tica precedente de cada pa铆s, de cada clase que dominaba antes de la guerra y lograba sus fines por los llamados medios 鈥減ac铆ficos鈥. Decimos llamados, porque la represi贸n necesaria para asegurar la dominaci贸n 鈥減ac铆fica鈥 en las colonias, por ejemplo, dif铆cilmente puede calificarse de pac铆fica.

La paz reinaba en Europa, pero esto se deb铆a a que el dominio de las naciones europeas sobre los centenares de millones de personas en las colonias se sosten铆a exclusivamente a trav茅s de guerras incesantes, continuas, interminables, que nosotros, los europeos, no consideramos guerras ya que, con demasiada frecuencia, m谩s que guerras parec铆an masacres brutales, exterminio de pueblos inermes. Si queremos comprender la guerra contempor谩nea, necesitamos hacer un repaso general de la pol铆tica de las potencias europeas en conjunto. Es necesario no tomar un ejemplo aislado, que siempre es f谩cil desgajar del contexto de los fen贸menos sociales y que carece de valor, porque con la misma facilidad se puede citar un ejemplo opuesto. Debemos tomar la pol铆tica global de todo el sistema de Estados europeos en sus mutuas relaciones econ贸micas y pol铆ticas, si queremos comprender c贸mo la actual guerra ha surgido, fatal e inevitablemente, de este sistema.

Asistimos constantemente a intentos, sobre todo de la prensa capitalista, lo mismo mon谩rquica que republicana, de dar a la guerra actual un significado hist贸rico que no tiene. Por ejemplo, en la Rep煤blica Francesa no hay recurso m谩s habitual que presentar esta guerra por parte de Francia como continuaci贸n y reproducci贸n de las guerras de la gran Revoluci贸n francesa de 1792. No hay m茅todo m谩s difundido para enga帽ar a las masas francesas, a los trabajadores de Francia y de todos los pa铆ses, que trasladar a nuestra 茅poca la 鈥渏erga鈥 de aquella 茅poca y algunas de sus consignas, e intentar presentar las cosas como si la Francia republicana defendiera tambi茅n ahora su libertad contra la monarqu铆a. Olvidan una 鈥減eque帽a鈥 circunstancia. Entonces, en 1792, la guerra de Francia la hac铆a la clase revolucionaria que hab铆a llevado a cabo una revoluci贸n sin paralelo y exhibido un hero铆smo sin igual al destruir por completo la monarqu铆a francesa y alzarse contra la Europa mon谩rquica coaligada con el 煤nico objetivo de llevar a cabo su lucha revolucionaria.

La guerra en Francia fue la continuaci贸n de la pol铆tica de la clase revolucionaria que hizo la revoluci贸n, conquist贸 la rep煤blica, ajust贸 las cuentas a los capitalistas y terratenientes franceses con una energ铆a jam谩s vista, y que continu贸, en nombre de esa pol铆tica, la guerra revolucionaria contra la Europa mon谩rquica coaligada.

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La Francia revolucionaria, en la guerra de finales del siglo XVIII, rompi贸 con todas las viejas reglas y tradiciones de guerra y cre贸 nuevos m茅todos. 

Lo que tenemos en la actualidad son principalmente dos grupos de potencias capitalistas. Nos encontramos ante las m谩s grandes potencias capitalistas del mundo, Gran Breta帽a, Francia, Estados Unidos y Alemania, cuya pol铆tica durante d茅cadas ha consistido en una rivalidad econ贸mica destinada a lograr la supremac铆a mundial, subyugar a las naciones peque帽as, asegurar beneficios triplicados y decuplicados al capital bancario, que ha encadenado al mundo entero con su influencia. En esto consiste la verdadera pol铆tica de Gran Breta帽a y Alemania. Subrayo este hecho. Jam谩s hay que cansarse de subrayarlo, porque si lo olvidamos nunca entenderemos nada de esta guerra, y seremos presa f谩cil para cualquier periodista burgu茅s que nos quiera embaucar con frases mentirosas.

La aut茅ntica pol铆tica de ambos grupos de gigantes capitalistas 鈥擥ran Breta帽a y Alemania, quienes, con sus respectivos aliados, se enfrentaron mutuamente鈥, pol铆tica que han practicado durante d茅cadas antes de la guerra, debe ser estudiada y comprendida en su conjunto. Si no hici茅ramos esto, olvidar铆amos el requisito principal del socialismo cient铆fico y de toda la ciencia social en general y, adem谩s, ser铆amos incapaces de entender nada de la guerra actual. Caer铆amos en poder de Miliukov, embaucador que atiza el chovinismo y el odio de un pueblo contra otro con m茅todos que se emplean en todas partes sin excepci贸n, con m茅todos de los que escrib铆a hace ochenta a帽os Clausewitz, quien ridiculizaba ya entonces el punto de vista de los que piensan, como algunos sostienen hoy en d铆a: 隆los pueblos viv铆an en paz y luego comenzaron a pelear! 隆Como si eso fuese cierto! 驴Acaso se puede explicar la guerra sin relacionarla con la pol铆tica precedente de este o aquel Estado, de este o aquel sistema de Estados, de estas o aquellas clases? Repito. Este es un punto central que se pasa por alto constantemente, y cuya incomprensi贸n hace que de diez discusiones sobre la guerra, nueve resulten una disputa vana y mera palabrer铆a. Nosotros decimos que si no hab茅is estudiado la pol铆tica practicada por ambos grupos de potencias beligerantes durante d茅cadas, para evitar factores accidentales o citar ejemplos aleatorios, 隆si no hab茅is demostrado qu茅 relaci贸n tiene esta guerra con la pol铆tica precedente, entonces no hab茅is entendido nada de esta guerra!

Y esa pol铆tica nos muestra la rivalidad econ贸mica incesante entre los dos gigantes del mundo, entre las dos mayores econom铆as capitalistas. Por un lado tenemos a Gran Breta帽a, pa铆s due帽o de la mayor parte del globo, que ocupa el primer lugar por su riqueza, amasada no tanto por el esfuerzo de sus trabajadores como por la explotaci贸n de innumerables colonias, por el inmenso poder de sus bancos, fusionados en un grupo peque帽o, insignificante, de tres, cuatro o cinco bancos gigantescos que manejan centenares de miles de millones de rublos, y los manejan de tal manera que se puede decir, sin exagerar, que no hay un trozo de tierra en todo el planeta donde este capital no haya clavado su pesada garra, no hay un trozo de tierra que no est茅 enredado por los miles de hilos del capital brit谩nico. Este capital alcanz贸 tales proporciones a finales del siglo XIX y principios del XX que su actividad se extendi贸 mucho m谩s all谩 de las fronteras de cada Estado, formando un grupo de bancos gigantes con una riqueza fabulosa. Vali茅ndose de ese peque帽o n煤mero de bancos, este capital envolvi贸 al mundo entero en su red de miles de millones. He ah铆 lo fundamental de la pol铆tica econ贸mica de Gran Breta帽a y de Francia, de la que los propios escritores franceses, algunos de ellos colaboradores de L鈥橦umanit茅[2] peri贸dico dirigido en la actualidad por antiguos socialistas como Lysis, conocido escritor especializado en asuntos financieros鈥, escrib铆an varios a帽os antes de la guerra: 鈥淔rancia es una monarqu铆a financiera, Francia es una oligarqu铆a financiera, es el prestamista del mundo鈥.

Por otro lado, opuesto a este grupo, principalmente anglo-franc茅s, se ha destacado otro grupo de capitalistas a煤n m谩s rapaz, un grupo que lleg贸 al banquete capitalista cuando todos los asientos estaban ocupados, pero que introdujo en la lucha nuevos m茅todos para desarrollar la producci贸n capitalista, unas t茅cnicas mejoradas y una organizaci贸n superior, que convirtieron el viejo capitalismo, el capitalismo de la era de la libre competencia, en el capitalismo de gigantescos trust, consorcios y c谩rteles. Este grupo introdujo los inicios de la producci贸n capitalista controlada por el Estado, fusionando el poder colosal del capitalismo con la fuerza gigantesca del Estado en un solo mecanismo, que re煤ne a decenas de millones de personas en una sola organizaci贸n del capitalismo de Estado. Esta es la historia econ贸mica, la historia diplom谩tica, que abarca varias d茅cadas, y de la que nadie puede escapar. Es la 煤nica que nos brinda el camino hacia la soluci贸n acertada del problema de la guerra y nos lleva a la conclusi贸n de que esta guerra es tambi茅n el resultado de la pol铆tica de las clases que se han enzarzado en ella, de los dos gigantes que mucho antes del conflicto hab铆an envuelto a todos los pa铆ses con sus redes de explotaci贸n financiera y econ贸micamente se hab铆an repartido el mundo. Estaban obligados a chocar, porque el nuevo reparto de esa supremac铆a se hab铆a hecho inevitable desde el punto de vista del capitalismo.

El antiguo reparto se basaba en que Gran Breta帽a durante siglos llev贸 a la ruina a sus anteriores competidores. Un antiguo rival fue Holanda, que extend铆a su dominio por todo el mundo; otro fue Francia, que durante casi un siglo luch贸 por la supremac铆a. Despu茅s de una serie de guerras prolongadas, Gran Breta帽a estableci贸 su dominio indiscutible del mundo, bas谩ndose en su potencia econ贸mica, en su capital mercantil. En 1871 apareci贸 un nuevo depredador, otra potencia capitalista, que se desarroll贸 a un ritmo much铆simo m谩s r谩pido que Gran Breta帽a. Este es un hecho fundamental. No encontrar茅is ning煤n libro sobre historia econ贸mica que no reconozca este hecho indiscutible: el desarrollo m谩s acelerado de Alemania. Este r谩pido desarrollo del capitalismo en Alemania fue el crecimiento de un depredador joven y fuerte, que apareci贸 en el concierto de las potencias europeas y dijo: 鈥淗ab茅is arruinado a Holanda, hab茅is derrotado a Francia, os hab茅is apoderado de medio mundo; tomaos la molestia de entregarnos una parte justa鈥.

驴Qu茅 significa 鈥渦na parte justa鈥? 驴C贸mo determinarla en el mundo capitalista, en el mundo de los bancos? All铆, el poder se determina por el n煤mero de bancos. All铆, el poder se determina como lo ha descrito un portavoz de los multimillonarios estadounidenses, que con la franqueza y el cinismo genuinamente estadounidenses declar贸: 鈥淓n Europa se libra la guerra por la hegemon铆a mundial. Para dominar el mundo se necesitan dos cosas: d贸lares y bancos. Tenemos los d贸lares, haremos los bancos y seremos due帽os del mundo鈥. Esta declaraci贸n pertenece al peri贸dico portavoz de los multimillonarios estadounidenses. Debo decir que en esta c铆nica frase de un fanfarr贸n multimillonario estadounidense hay mil veces m谩s verdad que en miles de art铆culos de los embusteros burgueses, quienes presentan esta guerra como una guerra en defensa de intereses nacionales, por ciertos problemas nacionales y otras mentiras por el estilo, tan evidentes que saltan a la vista, que echan por la borda toda la historia y toman un ejemplo aislado, como es el de la fiera alemana que ataca a B茅lgica. El caso es sin duda real. En efecto, ese grupo de depredadores cay贸 sobre B茅lgica[3] con una ferocidad brutal, pero hizo lo mismo que ayer el otro grupo, vali茅ndose de otros m茅todos, y que hoy hace con otras naciones.

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Lo que tenemos en la actualidad son dos grupos de potencias capitalistas. Por un lado Gran Breta帽a, primera potencia mundial, y sus aliados, y por otro el bloque encabezado por Alemania, la potencia emergente que exige su parte. 

Cuando discutimos sobre las anexiones 鈥攜 esto forma parte de lo que he tratado de explicaros brevemente como historia de las relaciones econ贸micas y diplom谩ticas que han originado la presente guerra鈥 nos olvidamos que estas por lo general son la causa de la guerra. Se libran para repartir los territorios conquistados o, dicho en lenguaje m谩s popular, para repartir el bot铆n saqueado por las dos bandas de ladrones. Cuando discutimos sobre las anexiones, nos encontramos siempre con m茅todos que desde el punto de vista cient铆fico no resisten la cr铆tica y que desde el punto de vista del periodismo social son una patra帽a deliberada. Preguntad a un chovinista o socialchovinista ruso qu茅 significa la anexi贸n por parte de Alemania, y os dar谩 una excelente explicaci贸n, porque lo entiende perfectamente. Pero jam谩s os responder谩 si le ped铆s una definici贸n general de anexi贸n aplicable tanto a Alemania como a Gran Breta帽a y Rusia. 隆Jam谩s lo har谩! El peri贸dico Rech (para pasar de la teor铆a a la pr谩ctica) para burlarse de Pravda, dijo: 鈥溌stos pravdistas consideran Curlandia como un caso de anexi贸n! 驴Qu茅 discusi贸n puede haber con esta gente?鈥. Y cuando respondimos: 鈥淧or favor, dad una definici贸n de anexi贸n que pueda aplicarse a los alemanes, brit谩nicos y rusos; y nosotros afirmamos que Rech no aceptar谩 nuestro desaf铆o o lo desenmascararemos en el acto鈥, Rech dio la callada por respuesta. Afirmamos que ning煤n peri贸dico, ni de los chovinistas en general 鈥攓uienes simplemente dicen que es necesario defender la patria鈥 ni de los socialchovinistas, ha dado nunca una definici贸n de anexi贸n que pueda aplicarse tanto a Alemania como a Rusia, que pueda aplicarse a cualquiera de los beligerantes. Y no puede hacerlo por la sencilla raz贸n de que esta guerra es la continuaci贸n de la pol铆tica de anexiones, es decir, de conquistas, de robo capitalista por parte de los dos grupos involucrados en la guerra. Obviamente, la cuesti贸n de cu谩l de estos dos ladrones fue el primero en sacar el cuchillo tiene poca importancia para nosotros.

Tomemos la historia de los gastos navales y militares de ambos grupos durante un periodo de d茅cadas, o la historia de las peque帽as guerras que libraron con anterioridad a la gran guerra. 鈥淧eque帽as鈥 porque murieron pocos europeos; pero, en cambio, mor铆an cientos de miles de personas de las naciones oprimidas, naciones que ni siquiera consideran como naciones (驴se puede llamar pueblo a esos asi谩ticos y africanos). Las guerras que se libraron contra estas naciones fueron contra pueblos desarmados, que simplemente fueron abatidos, ametrallados. 驴Son guerras, acaso? Estrictamente hablando no eran guerras y se las puede olvidar. As铆 enfocan este enga帽o completo de las masas.

La actual guerra es la continuaci贸n de la pol铆tica de conquistas, de exterminio de naciones enteras, de incre铆bles atrocidades cometidas por alemanes y brit谩nicos en 脕frica, por brit谩nicos y rusos en Persia 鈥攏o s茅 cu谩l de ellos cometi贸 m谩s鈥, raz贸n por la que los capitalistas alemanes los consideraban sus enemigos. 隆Ah! 驴Vosotros sois fuertes por ser ricos? Pero nosotros somos m谩s fuertes, y por eso tenemos el mismo derecho 鈥渟agrado鈥 al saqueo. A esto se reduce la verdadera historia del capital financiero brit谩nico y alem谩n durante las d茅cadas que precedieron a la guerra. Ah铆 est谩 la clave para comprender la causa de la guerra. He aqu铆 por qu茅 la historia actual sobre la causa de la guerra no es m谩s que charlataner铆a y enga帽o. Olvidando la historia del capital financiero, la historia de c贸mo se ha gestado esta guerra por un nuevo reparto del mundo, se presenta el asunto as铆: dos naciones viv铆an en paz, luego una agredi贸 a la otra y la otra contraatac贸, se defendi贸. Se olvida toda la ciencia, se olvidan todos los bancos, y se le dice a los pueblos que tomen las armas, y tambi茅n a los campesinos, que no saben nada de pol铆tica. 隆Todo lo que tienen que hacer es defender! De razonar as铆, ser铆a l贸gico cerrar todos los peri贸dicos, quemar todos los libros y prohibir toda menci贸n a las anexiones; as铆, se puede llegar a justificar las anexiones. No pueden decir la verdad sobre las anexiones porque toda la historia de Rusia, Gran Breta帽a y Alemania ha sido una guerra continua, cruenta y despiadada por las anexiones. Los liberales libraron guerras sangrientas en Persia y 脕frica, han apaleado a los presos pol铆ticos en la India por atreverse a formular demandas semejantes a aquellas por las que se luchaba en Rusia. Tambi茅n las tropas coloniales francesas han oprimido a los pueblos. 隆Ah铆 ten茅is la historia precedente, la verdadera historia del saqueo sin precedentes! 隆Ah铆 ten茅is la pol铆tica de estas clases, cuya continuaci贸n es la guerra actual! Por eso, en la cuesti贸n de las anexiones no pueden dar la respuesta que damos nosotros cuando decimos que toda naci贸n unida a otra no por elecci贸n voluntaria de su mayor铆a, sino por decisi贸n de un rey o un Gobierno, es una naci贸n anexionada. Renunciar a las anexiones significa conceder a cada naci贸n el derecho de formar un Estado separado, o de vivir en uni贸n con quien considere. Semejante respuesta es perfectamente clara para todo trabajador que tenga conciencia de clase.

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La actual guerra es la continuaci贸n de la pol铆tica de conquistas, de exterminio de naciones enteras, de incre铆bles atrocidades cometidas por alemanes y brit谩nicos en 脕frica, por brit谩nicos y rusos en Persia. 

En cualquier resoluci贸n de las que se han aprobado y publicado por decenas, incluso en el peri贸dico Zemli谩 i Volia[4], encontrar茅is una respuesta mal formulada: no queremos una guerra por la supremac铆a sobre otras naciones, luchamos por nuestra libertad. As铆 hablan todos los obreros y campesinos, as铆 es como expresan el punto de vista del obrero, su manera de entender la guerra. Con esto quieren decir que si la guerra se hiciera en inter茅s de los trabajadores contra los explotadores, ellos estar铆an a favor de tal guerra. Tambi茅n nosotros estar铆amos entonces a favor de tal guerra, y ni un solo partido revolucionario podr铆a estar en contra. Los autores de esas numerosas resoluciones se equivocan, porque creen que la guerra la hacen ellos. Los soldados, los trabajadores, los campesinos luchamos por nuestra libertad. Nunca olvidar茅 la pregunta que me hizo uno de ellos despu茅s de una reuni贸n. 鈥溌縋or qu茅 hablas constantemente contra los capitalistas? 驴Es que yo soy capitalista? Nosotros somos obreros, defendemos nuestra libertad鈥. Est谩s equivocado. Vosotros pele谩is porque obedec茅is a vuestro Gobierno capitalista; la guerra no la hacen los pueblos, sino los Gobiernos. No me sorprende que un obrero o un campesino que no sabe de pol铆tica, que no ha tenido la buena o la mala fortuna de ser iniciado en los secretos de la diplomacia, o en el cuadro de ese saqueo financiero (esta opresi贸n de Persia por Rusia y Gran Breta帽a, por ejemplo), olvide esta historia y diga ingenuamente: 驴qu茅 me importan a m铆 los capitalistas, si el que lucha soy yo? No entiende el v铆nculo de la guerra con el Gobierno, no entiende que la guerra la hace el Gobierno y que 茅l es solo una herramienta manejada por ese Gobierno. Puede llamarse a s铆 mismo pueblo revolucionario y escribir elocuentes resoluciones, para los rusos es mucho, pues hace poco han empezado a hacerlo. Recientemente se public贸 una declaraci贸n 鈥渞evolucionaria鈥 del Gobierno Provisional. Esto no significa nada. Otras naciones, con mayor experiencia que nosotros en el arte capitalista de enga帽ar a las masas mediante la redacci贸n de manifiestos 鈥渞evolucionarios鈥, hace tiempo que batieron todos los r茅cords mundiales en este terreno.

Si tomamos la historia parlamentaria de la Rep煤blica Francesa, veremos que desde que se convirti贸 en una rep煤blica apoy贸 al zarismo, a lo largo de d茅cadas de esa historia encontraremos numerosos ejemplos en que manifiestos repletos de las frases m谩s elocuentes sirvieron para encubrir la pol铆tica del m谩s abyecto saqueo colonial y financiero. Toda la historia de la Tercera Rep煤blica Francesa[5] es la historia de este saqueo. Tales son los or铆genes de la guerra actual. No es resultado de la maldad de los capitalistas, no es una pol铆tica equivocada de los monarcas. Ser铆a un error enfocar as铆 las cosas. No, esta guerra es una consecuencia inevitable por ese desarrollo gigantesco del capitalismo, especialmente del capital bancario, que condujo a que cuatro bancos en Berl铆n y cinco o seis en Londres dominasen todo el mundo, se apropiasen de todos los recursos, respaldasen su pol铆tica financiera con la fuerza armada y, por 煤ltimo, chocasen en una contienda feroz porque hab铆an llegado al l铆mite de su libertad para realizar conquistas. Uno u otro bando deb铆a renunciar a sus colonias. Y semejante cuesti贸n, en este mundo de capitalistas, no se resuelve de forma voluntaria. Solo pod铆a resolverse con la guerra. Por eso es absurdo culpar a uno u otro ladr贸n coronado. Esos ladrones con corona son todos iguales.

Por eso es igualmente absurdo culpar a los capitalistas de uno u otro pa铆s. Son culpables 煤nicamente de haber establecido semejante sistema. Pero se ha hecho de acuerdo con las leyes defendidas por todas las fuerzas del Estado civilizado. 鈥淭engo pleno derecho a comprar acciones. Todos los tribunales de justicia, toda la polic铆a, todo el ej茅rcito permanente y todas las armadas del mundo salvaguardan mi sacrosanto derecho a adquirir acciones鈥. 驴Qui茅n tiene la culpa de que se establezcan bancos que manejan cientos de millones de rublos, de que esos bancos arrojen sus redes de saqueo por todo el mundo, y de que choquen en un combate mortal? 隆Encontrad al culpable si pod茅is! El culpable es el desarrollo del capitalismo durante medio siglo, y no hay m谩s salida que el derrocamiento del dominio de los capitalistas y la revoluci贸n obrera. Esta es la respuesta a la que ha llegado nuestro partido despu茅s de analizar la guerra, y por eso decimos: la sencilla cuesti贸n de las anexiones est谩 tan embrollada, los representantes de los partidos burgueses han mentido tanto, que son capaces de presentar las cosas como si Curlandia no fuese una anexi贸n de Rusia. Curlandia y Polonia fueron repartidas entre esos tres ladrones coronados. Lo han hecho durante cien a帽os, la desgarraron en carne viva, y el bandido ruso sac贸 mayor tajada porque entonces era el m谩s fuerte. Pero ahora que el joven depredador, Alemania, que era parte de la repartici贸n, se ha convertido en una poderosa potencia capitalista, exige una nueva divisi贸n y dice: 鈥溌agamos el reparto! 驴Quer茅is conservar las cosas como estaban? 驴Cre茅is que sois m谩s fuertes? 隆Midamos nuestras fuerzas!鈥.

A eso se reduce esta guerra. Est谩 claro que ese desaf铆o, 鈥溌idamos nuestras fuerzas!鈥, es simplemente la expresi贸n de d茅cadas de pol铆tica de saqueo, de la pol铆tica de los grandes bancos. Por eso nadie puede decir, salvo nosotros, la verdad sobre las anexiones, la verdad sencilla y comprensible para todo obrero y campesino. De ah铆 que la cuesti贸n de los tratados, algo tan simple, sea embrollada por toda la prensa de forma tan deliberada y desvergonzada. Se dice que tenemos un Gobierno revolucionario, que han entrado en 茅l ministros casi socialistas, populistas y mencheviques. Pero cuando hablan de la paz sin anexiones, eso s铆, sin puntualizar qu茅 es la paz sin anexiones (es decir, quitar las anexiones a Alemania, pero conservar las propias), nosotros decimos que 驴de qu茅 vale vuestro Gobierno 鈥渞evolucionario鈥, vuestras declaraciones, vuestras manifestaciones sobre que no quer茅is una guerra de conquista si, al mismo tiempo, se invita al ej茅rcito a pasar a la ofensiva? 驴No sab茅is que tenemos unos tratados firmados por Nicol谩s el Sanguinario de la manera m谩s rapaz? 驴No lo sab茅is? Se puede perdonar que no lo sepan los obreros y campesinos, que no han saqueado ni han le铆do libros sabios; pero cuando lo predican dem贸cratas constitucionalistas instruidos, saben a la perfecci贸n qu茅 contienen dichos tratados. Aunque son tratados 鈥渟ecretos鈥, toda la prensa diplom谩tica de todos los pa铆ses habla de ellos diciendo: 鈥淭煤 recibir谩s los Estrechos; t煤, Armenia; t煤, Galitzia; t煤, Alsacia y Lorena; t煤, Trieste, y nosotros nos repartiremos definitivamente Persia鈥. Y el capitalista alem谩n dice: 鈥淢e apoderar茅 de Egipto, subyugar茅 a las naciones europeas si no me devolv茅is mis colonias, y con intereses鈥. Las acciones son inconcebibles sin intereses. Esta es la raz贸n de que el tema de los tratados, tan sencillo y claro, haya desatado un torrente de burdas y viles mentiras por parte de los peri贸dicos capitalistas.

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El culpable de la guerra es el desarrollo del capitalismo durante medio siglo, y no hay m谩s salida que el derrocamiento del dominio de los capitalistas y la revoluci贸n obrera. 

Leed el n煤mero de hoy de Den[6]. Vodov贸zov, al que no puede acusarse en absoluto de bolchevismo, pero que es un dem贸crata honesto, afirma: 鈥淪oy enemigo de los tratados secretos, hablar茅 del tratado con Ruman铆a. Existe un tratado secreto con este pa铆s, y consiste en que Ruman铆a recibir谩 una serie de territorios extranjeros si lucha del lado de los Aliados鈥. As铆 son tambi茅n todos los tratados. Sin tratados como estos, no hubieran comenzado a dominar a todos los pueblos. Para conocer su contenido no hace falta rebuscar en revistas especializadas. Basta con recordar los hechos b谩sicos de la historia econ贸mica y diplom谩tica. Durante d茅cadas, Austria ha estado detr谩s de los Balcanes para dominarlos… Y si han chocado en la guerra es porque no han podido evitarlo. Por eso, cuando las masas exigen que se publiquen estos tratados, exigencia cada d铆a m谩s insistente, el antiguo ministro Miliukov y el actual ministro Ter茅schenko (uno en un Gobierno sin ministros socialistas, el otro en un Gobierno con varios ministros casi socialistas), declaran que la publicaci贸n de los tratados significar铆a una ruptura con los Aliados.

Obviamente, no se pueden publicar los tratados porque todos forman parte de una misma banda de ladrones. Estamos de acuerdo con Miliukov y Ter茅schenko en que no pueden publicarse los tratados. De ah铆 se pueden sacar dos conclusiones distintas. Si los tratados no pueden publicarse, 驴qu茅 se deduce de ello? Hay que ayudar a los ministros capitalistas a continuar la guerra. La otra deducci贸n es que dado que los capitalistas no pueden publicar los tratados, hay que derrocar a los capitalistas. Os dejo que decid谩is vosotros cu谩l de las dos opciones consider谩is m谩s acertada, pero os invito a que reflexion茅is sobre las consecuencias. Si razonamos como lo hacen los ministros populistas y mencheviques resultar谩 lo siguiente: puesto que el Gobierno dice que es imposible publicar los tratados, entonces hay que emitir un nuevo manifiesto. El papel a煤n no es tan caro como para que no podamos escribir nuevos manifiestos. Escribiremos un nuevo manifiesto y llevaremos a cabo la ofensiva. 驴Para qu茅? 驴Con qu茅 fines? 驴Qui茅n establecer谩 esos objetivos? Los soldados est谩n llamados a cumplir estos tratados expoliadores con Ruman铆a y Francia. Enviad este art铆culo de Vodov贸zov al frente y despu茅s quejaos: 隆todo esto es obra de los bolcheviques, sin duda, los bolcheviques deben haber inventado ese tratado con Ruman铆a! En ese caso no habr谩 que hacer la vida imposible solamente a Pravda, habr谩 que desterrar incluso a Vodov贸zov por haber estudiado historia, habr谩 que quemar todos los libros de Miliukov, terriblemente peligrosos. Probad a abrir cualquier libro del jefe del partido de la 鈥渓ibertad del pueblo鈥 y antiguo ministro de Asuntos Exteriores. Son buenos libros. 驴De qu茅 hablan? De que Rusia tiene 鈥渄erecho鈥 a los Estrechos, a Armenia, a Galitzia y a Prusia Oriental. Lo ha repartido todo, incluso ha adjuntado un mapa. No solo habr谩 que mandar a Siberia a los bolcheviques y a Vodov贸zov por escribir tales art铆culos revolucionarios, tambi茅n habr谩 que quemar los libros de Miliukov porque si reunimos unas cuantas citas de estos libros y se env铆an al frente, no se encontrar谩 ni una sola proclama que produzca un efecto tan incendiario.

Me resta, de acuerdo con el breve esquema para la charla de hoy, tocar la cuesti贸n del 鈥渄efensismo revolucionario鈥. Despu茅s de cuanto he tenido el honor de contaros, creo que podr茅 ser breve al hablar de esta cuesti贸n.

Se denomina 鈥渄efensismo revolucionario鈥 a la justificaci贸n de la guerra con el argumento de que, al fin y al cabo, hemos hecho la revoluci贸n, que somos un pueblo revolucionario, una democracia revolucionaria. 驴Pero qu茅 respuesta damos a eso? 驴Qu茅 revoluci贸n hemos hecho? Hemos derrocado a Nicol谩s. La revoluci贸n no ha sido muy dif铆cil comparada con una revoluci贸n que hubiese derrocado a toda la clase de terratenientes y capitalistas. 驴A qui茅n puso la revoluci贸n en el poder? A los terratenientes y los capitalistas, las mismas clases que han estado en el poder desde hace mucho tiempo en Europa. All铆 hubo revoluciones como esta hace cien a帽os, all铆 est谩n en el poder desde hace mucho los Ter茅schenko, los Miliukov y los Konov谩lov, y lo de menos es si pagan la lista civil[7] a sus 鈥渮ares鈥 o si se arreglan sin este lujo. En la rep煤blica o en la monarqu铆a, un banco sigue siendo un banco, lo mismo si invierten el capital en concesiones a porcentaje o no; las ganancias siguen siendo ganancias. Si alg煤n pa铆s salvaje se atreve a desobedecer a nuestro capital civilizado, que establece bancos tan espl茅ndidos en las colonias, en 脕frica y Persia; si alguna naci贸n salvaje desobedece a nuestro banco civilizado, enviamos tropas que restablezcan la cultura, el orden y la civilizaci贸n, como hizo Liakhov[8] en Persia, y las tropas 鈥渞epublicanas鈥 francesas con los pueblos de 脕frica, extermin谩ndolos con igual ferocidad. 驴Qu茅 diferencia hay? Tenemos aqu铆 el mismo 鈥渄efensismo revolucionario鈥, solo que manifestado por las masas ignorantes, que no ven los v铆nculos de la guerra con el Gobierno, que no saben que esta pol铆tica est谩 sancionada por los tratados. Los tratados siguen existiendo, los bancos siguen existiendo, las concesiones siguen existiendo. En Rusia se encuentran en el Gobierno los mejores hombres de su clase, pero la naturaleza de la guerra no ha cambiado ni un 谩pice por ello. El nuevo 鈥渄efensismo revolucionario鈥 utiliza la bandera de la revoluci贸n para encubrir la guerra sucia y sangrienta que se libra en aras de sucios y repugnantes tratados.

La revoluci贸n rusa no ha modificado el car谩cter de la guerra, pero ha creado organizaciones que no existen en ning煤n pa铆s y rara vez se encuentran en las revoluciones de Occidente. La mayor铆a de las revoluciones se limitaron a establecer un nuevo Gobierno semejante al de nuestros Ter茅schenko y Konov谩lov, mientras que el pa铆s permanec铆a pasivo y desorganizado. La revoluci贸n rusa ha ido m谩s all谩. Este hecho constituye el germen de la esperanza de que pueda sobreponerse a la guerra. Este hecho consiste en que adem谩s del Gobierno de ministros 鈥渃asi socialistas鈥, del Gobierno de la guerra imperialista, del Gobierno de la ofensiva, del Gobierno ligado al capital anglo-franc茅s, adem谩s e independientemente de 茅l, tenemos en toda Rusia una red de s贸viets de diputados obreros, soldados y campesinos.

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Con el 鈥渄efensismo revolucionario鈥 se justifica la guerra argumentando que somos una democracia revolucionaria. Pero en realidad se utiliza la bandera de la revoluci贸n para encubrir la guerra que se libra en aras de repugnantes tratados. 

He aqu铆 la revoluci贸n que no ha dicho todav铆a su 煤ltima palabra. He aqu铆 la revoluci贸n que Europa occidental, en condiciones similares, no ha conocido. He aqu铆 las organizaciones de esas clases que no necesitan las anexiones, que no han depositado millones en los bancos y que, sin duda, no est谩n interesadas en si el coronel ruso Liakhov y el embajador liberal brit谩nico han repartido Persia adecuadamente o no. En eso est谩 la garant铆a de que esta revoluci贸n puede ir m谩s lejos, es decir, en que las clases que no tienen ning煤n inter茅s en las anexiones han sabido crear organizaciones en las que est谩n representadas las masas de las clases oprimidas, y lo han sabido hacer pese a su excesiva confianza en el Gobierno capitalista, pese a la confusi贸n y el enga帽o espantoso que contiene el concepto de 鈥渄efensismo revolucionario鈥, pese a que apoyan el empr茅stito de guerra y apoyan al Gobierno de la guerra imperialista. Esas organizaciones son los s贸viets de diputados obreros, soldados y campesinos, que en muchas localidades de Rusia han ido mucho m谩s lejos en su labor revolucionaria que el S贸viet de Petrogrado. Y es natural, porque en Petrogrado tenemos la 贸rgano central de los capitalistas.

Y si Sk贸belev dijo ayer en su discurso que 鈥渋ncautaremos todos los beneficios, incautaremos el cien por cien鈥 fue porque se dej贸 llevar por el 铆mpetu gubernamental. Si le茅is la edici贸n de hoy del peri贸dico Rech, ver茅is c贸mo fue acogido este pasaje del discurso de Sk贸belev. All铆 se dice: 鈥溌sto significa hambre, la muerte! 隆Cien por cien significa todo!鈥. El ministro Sk贸belev va m谩s all谩 que el bolchevique m谩s extremista. Es una calumnia decir que los bolcheviques somos la extrema izquierda. El ministro Sk贸belev es mucho m谩s 鈥渋zquierdista鈥. A m铆 me arrojaron los m谩s viles insultos, diciendo que hab铆a propuesto poco menos que desnudar a los capitalistas. En cualquier caso, fue Shulgu铆n quien dijo: 鈥溌ue nos desnuden!鈥. Imaginaos a un bolchevique que se acerca al ciudadano Shulgu铆n y empieza a quitarle la ropa. Este podr铆a acusar de esto, con mayor justificaci贸n, al ministro Sk贸belev. Nosotros nunca hemos ido tan lejos. Jam谩s hemos propuesto tomar el cien por cien de los beneficios. No obstante, es una promesa valiosa. Si tom谩is la resoluci贸n de nuestro partido, ver茅is que proponemos, de forma m谩s razonada, lo mismo que propuse yo. Debe establecerse el control sobre los bancos y, despu茅s, un impuesto justo sobre los ingresos[9]. 隆Y nada m谩s! Sk贸belev propone tomar cien kopeks de cada rublo. No hemos propuesto ni proponemos nada semejante. Sk贸belev realmente no lo dice en serio. Y si se lo propone, no podr谩 hacerlo por la sencilla raz贸n de que es rid铆culo prometer tal cosa siendo amigo de Ter茅schenko y Konov谩lov.

Se podr铆a tomar el ochenta o el noventa por ciento de las rentas de los millonarios, pero no del brazo de semejantes ministros. Si el poder lo tuvieran los s贸viets, lo tomar铆an de verdad; pero no todo, no lo necesitan. Incautar铆an la mayor parte de las rentas. Ninguna otro poder estatal podr铆a hacer eso. El ministro Sk贸belev puede tener las mejores intenciones. Conozco esos partidos desde hace varias d茅cadas, llevo treinta a帽os en el movimiento revolucionario. Soy la 煤ltima persona, por tanto, en cuestionar sus buenas intenciones. Mas no se trata de eso, no se trata de buenas intenciones. El camino al infierno est谩 empedrado de buenas intenciones. Todas las oficinas del Gobierno est谩n llenas de papeles firmados por nuestros ministros, sin que por ello hayan cambiado las cosas. Si quer茅is implantar el control, 隆empezad! Nuestro programa es tal que, al leer el discurso de Sk贸belev, podemos decir: no exigimos m谩s. Somos mucho m谩s moderados que el ministro Sk贸belev. 脡l propone tanto el control como el cien por cien. Nosotros no queremos tomar el cien por cien, pero decimos: 鈥淗asta que no empec茅is a hacer algo, no os creemos鈥. En eso radica la diferencia. Nosotros no creemos en las palabras ni en las promesas y no aconsejamos a los dem谩s que las crean.

La experiencia de las rep煤blicas parlamentarias nos ense帽a a no creer en lo que se escribe en el papel. Si se quiere el control, hay que empezar a implantarlo. Basta un d铆a para promulgar una ley que establezca ese control. El s贸viet de empleados de cada banco, el s贸viet de obreros de cada f谩brica y todos los partidos tendr谩n derecho de control. 隆Eso es imposible!, se nos dir谩, 隆es secreto comercial, es la sacrosanta propiedad privada! Bien, como quer谩is, elegid una de las dos cosas. Si quer茅is proteger todos esos libros y cuentas, todas las transacciones de los trust, dejad de hablar sobre el control, dejad de hablar sobre la ruina del pa铆s.

La situaci贸n en Alemania es todav铆a m谩s grave. En Rusia se puede conseguir trigo, en Alemania es imposible. En Rusia se pueden hacer muchas cosas a trav茅s de la organizaci贸n, en Alemania ya no se puede hacer nada. All铆 no queda grano, y todo el pueblo se enfrenta al desastre. Ahora se escribe que Rusia est谩 al borde de la ruina. Si es as铆, entonces es un delito proteger la 鈥渟acrosanta鈥 propiedad privada. Y por tanto, 驴qu茅 significan las palabras sobre el control? 驴Acaso no escribi贸 mucho Nicol谩s Rom谩nov acerca del control? En sus documentos aparecen mil veces las palabras 鈥渃ontrol estatal鈥, 鈥渃ontrol p煤blico鈥 y 鈥渄esignaci贸n de senadores鈥. En los dos meses siguientes a la revoluci贸n los industriales han saqueado toda Rusia. Los capitalistas han obtenido ganancias asombrosas; cada informe financiero lo prueba. Y cuando los obreros, dos meses despu茅s de la revoluci贸n, han tenido la 鈥渙sad铆a鈥 de decir que quieren vivir como seres humanos, toda la prensa capitalista del pa铆s ha puesto el grito en el cielo. Cada n煤mero de Rech es un rugido salvaje contra los obreros que quieren robar al pa铆s, cuando simplemente decimos que hay que controlar a los capitalistas. 驴No podr铆amos tener menos promesas y m谩s hechos?

Si lo que quer茅is es un control burocr谩tico, un control a trav茅s de los mismos organismos de antes, nuestro partido declara su profunda convicci贸n de que no se os puede apoyar, aunque en el Gobierno hubiera una docena de ministros populistas y mencheviques en lugar de media docena. El control solo puede ser ejercido por el pueblo. Deb茅is organizar el control a trav茅s de los s贸viets de empleados de la banca, de los s贸viets de ingenieros y de los s贸viets de obreros, y empezar ese control de inmediato, ma帽ana. Hay que exigir responsabilidades a cada funcionario, bajo amenaza de sanciones penales, en el caso de que facilite datos falsos a cualquiera de estos organismos. Es una cuesti贸n de vida o muerte para el pa铆s. Queremos saber cu谩nto trigo hay, cu谩nta materia prima y cu谩nta mano de obra existe y c贸mo emplear todo ello.

Esto me lleva a la 煤ltima cuesti贸n. C贸mo poner fin a la guerra. Se nos atribuye la rid铆cula opini贸n de que buscamos una paz por separado. Los ladrones capitalistas alemanes est谩n haciendo propuestas de paz del tipo: 鈥淭e dar茅 un pedazo de Turqu铆a y Armenia, si t煤 me das tierras ricas en minerales鈥. 隆De eso hablan los diplom谩ticos en todas las ciudades neutrales! Todo el mundo lo sabe, aunque se encubre con las convencionales frases diplom谩ticas. Para eso est谩n los diplom谩ticos, para hablar en lenguaje diplom谩tico. 隆Qu茅 insensato es decir que defendemos poner fin a la guerra con una paz por separado! Poner fin mediante la retirada unilateral por una de las partes beligerantes en una guerra que hacen los capitalistas de las potencias m谩s ricas, una guerra derivada de un desarrollo econ贸mico cuya historia se remonta a decenas de a帽os, es una idea tan est煤pida que nos parece rid铆culo incluso refutarla. Y si hemos redactado espec铆ficamente una resoluci贸n para refutarla es porque queremos explic谩rselo a las amplias masas, ante quienes hemos sido calumniados. Pero no es un tema del que se pueda hablar en serio.

La guerra que libran los capitalistas de todos los pa铆ses no puede terminar sin una revoluci贸n obrera contra ellos. Mientras el control no pase del terreno de las frases al terreno de los hechos, mientras el Gobierno de los capitalistas no sea sustituido por un Gobierno del proletariado revolucionario, el Gobierno estar谩 condenado a repetir: 隆vamos al desastre, al desastre, al desastre! En la Gran Breta帽a 鈥渓ibre鈥 se encarcela ahora mismo a los socialistas por decir lo que estoy diciendo. En Alemania, Liebknecht est谩 en la c谩rcel por decir lo mismo que yo; y en Austria, Friedrich Adler[10] est谩 encarcelado (quiz谩 lo hayan ejecutado ya) por decir lo mismo con la ayuda de un rev贸lver. Las masas obreras de todos los pa铆ses simpatizan con estos socialistas, y no con los que han desertado al campo de sus capitalistas. La revoluci贸n obrera est谩 creciendo en el mundo entero. Naturalmente, en otros pa铆ses es m谩s dif铆cil. All铆 no existen personajes medio locos como Nicol谩s y Rasput铆n. All铆 est谩n al frente del Gobierno los mejores hombres de su clase. All铆 no existen condiciones para una revoluci贸n contra la autocracia, tienen ya el Gobierno de la clase capitalista. Y son sus representantes de m谩s talento los que gobiernan desde hace mucho. Por eso la revoluci贸n all铆, aunque no haya llegado todav铆a, es inevitable que llegue; por muchos revolucionarios que caigan en el intento, hombres como Friedrich Adler y Karl Liebknecht, el futuro les pertenece. Y los trabajadores de todos los pa铆ses est谩n con ellos. Los obreros de todos los pa铆ses deben triunfar.

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Solo una revoluci贸n obrera en varios pa铆ses puede acabar con esta guerra. La guerra no es un juego, es algo espantoso que se cobra millones de vidas y no es f谩cil de terminar. 

En cuanto a la entrada de Estados Unidos en la guerra, he de deciros lo siguiente. Se argumenta que Estados Unidos es una democracia, que all铆 existe la Casa Blanca. Yo digo: la esclavitud fue abolida hace medio siglo. La guerra contra la esclavitud finaliz贸 en 1865. Desde entonces, los multimillonarios han proliferado. Tienen a toda Am茅rica bajo su control financiero. Se est谩n preparando para someter a M茅xico y entrar谩n inevitablemente en guerra con Jap贸n por el reparto del Pac铆fico. Esta guerra se viene gestando desde hace varias d茅cadas. Toda la literatura habla de ello. El verdadero objetivo de la entrada de Estados Unidos en la guerra es prepararse para la futura guerra con Jap贸n. El pueblo estadounidense, no obstante, goza de una libertad considerable y es dif铆cil concebir que soporte el servicio militar obligatorio, la creaci贸n de un ej茅rcito para determinados objetivos de conquista, como la lucha con Jap贸n. Los estadounidenses han visto en el ejemplo de Europa a lo que conduce eso. Los capitalistas estadounidenses han necesitado intervenir en esta guerra para tener un pretexto que les permita crear un fuerte ej茅rcito permanente, ocultando este hecho tras los altos ideales de la defensa de los derechos de las peque帽as naciones.

Los campesinos se niegan a entregar su grano a cambio de dinero y exigen aperos, calzado y ropa. Esta decisi贸n encierra una extraordinaria profundidad. En efecto, el pa铆s ha llegado a tal ruina que se enfrenta, aunque con menor intensidad, a lo que se han enfrentado durante mucho tiempo en otros pa铆ses: una situaci贸n en que el dinero ha perdido su valor. La marcha de los acontecimientos socava hasta tal extremo la dominaci贸n del capitalismo que los campesinos, por ejemplo, se niegan a aceptar el dinero. Dicen: 鈥溌縋ara qu茅 lo queremos?鈥. Y tienen raz贸n. La dominaci贸n del capitalismo no se ve socavada porque alguien quiera conquistar el poder. La 鈥渃onquista鈥 del poder no tendr铆a sentido. Ser铆a imposible acabar con la dominaci贸n capitalista si el desarrollo econ贸mico de los pa铆ses capitalistas no condujese a ello. La guerra ha acelerado este proceso, y esto ha hecho imposible la existencia del capitalismo. Ninguna fuerza podr铆a destruir el capitalismo si no fuera socavado, minado por la historia.

He aqu铆 un ejemplo muy evidente. Ese campesino expresa lo que todos ven, que el poder del dinero ha sido socavado. La 煤nica salida es que los s贸viets accedan a dar aperos, calzado y ropa a cambio de grano. A esto estamos llegando, esa es la respuesta que dicta la vida. Sin esto, decenas de millones de personas corren el riesgo de quedar sin ropa, descalzado y pasar谩n hambre. Decenas de millones de personas se enfrentan al desastre y la muerte, en esa situaci贸n salvaguardar los intereses de los capitalistas es lo 煤ltimo que deber铆a preocuparnos. La 煤nica salida est谩 en que todo el poder pase a los s贸viets, que representan a la mayor铆a de la poblaci贸n. Es posible que se cometan errores en el proceso. Nadie pretende que una obra tan dif铆cil se pueda organizar de repente. No decimos nada semejante. Nos dicen que queremos que el poder est茅 en manos de los s贸viets, pero ellos no lo quieren. Nosotros decimos que la experiencia les indicar谩 esta soluci贸n, y todo el pueblo ver谩 que no hay otra salida. No queremos una 鈥渃onquistar鈥 del poder, porque toda la experiencia de las revoluciones ense帽a que solo es firme el poder que cuenta con el respaldo de la mayor铆a de la poblaci贸n. La 鈥渃onquista鈥 del poder, por tanto, ser铆a una aventura, y nuestro partido no dar谩 ese paso. Si llega a existir un Gobierno de la mayor铆a, tal vez pueda realizar una pol铆tica equivocada en los primeros momentos, pero no hay otra salida. Entonces habr谩 un cambio pac铆fico de orientaci贸n de la pol铆tica dentro de esas organizaciones. No se pueden inventar otras organizaciones. Por eso decimos que no se concebible ninguna otra soluci贸n.

驴C贸mo poner fin a la guerra? 驴Qu茅 har铆amos si el S贸viet asumiera el poder y los alemanes continuaran la guerra? Quienes se interesan por las opiniones de nuestro partido habr谩n podido leer d铆as atr谩s en Pravda una cita exacta de lo que dec铆amos, todav铆a en el extranjero, en 1915: si la clase revolucionaria de Rusia, la clase obrera, llega al poder, tiene que ofrecer la paz. Y si los capitalistas de Alemania o de cualquier otro pa铆s responden con una negativa a nuestras condiciones, entonces toda la clase obrera ser谩 partidaria de la guerra. No proponemos acabar la guerra de golpe. No lo prometemos. No propugnamos algo tan imposible e irrealizable como que la guerra termine por voluntad de una de las partes. Tales promesas son f谩ciles de hacer, pero imposibles de cumplir. No se puede salir f谩cilmente de esta terrible guerra. Llevamos ya tres a帽os de combate, y continuar谩 durante diez a帽os a menos que se acepte la idea de una revoluci贸n dif铆cil y dura. No hay otra salida.

Nosotros decimos: la guerra iniciada por los Gobiernos capitalistas solo puede terminar con una revoluci贸n obrera. Quien se interese por el movimiento socialista debe leer el Manifiesto de Basilea de 1912, aprobado por unanimidad por todos los partidos socialistas del mundo y publicado en Pravda. Ese documento hoy es imposible publicarlo en ning煤n pa铆s beligerante, ni en la Gran Breta帽a 鈥渓ibre鈥 ni en la Francia republicana, porque dec铆a la verdad acerca de la guerra antes incluso de que empezara. En 茅l se dec铆a que la guerra ser铆a entre Gran Breta帽a y Alemania debido a la competencia entre los capitalistas, que se hab铆a acumulado tanta p贸lvora que las armas empezar铆an a disparar solas. En ese manifiesto se explicaba por qu茅 habr铆a guerra y que conducir铆a a la revoluci贸n proletaria. Por esto les decimos a los socialistas que suscribieron el Manifiesto de Basilea y luego se pasaron al lado de sus Gobiernos capitalistas que han traicionado al socialismo. Los socialistas se han escindido. Unos est谩n en los Gobiernos; otros, en prisi贸n. En todo el mundo, una parte de los socialistas propugna la preparaci贸n de la guerra; otra, como Eugene Debs, el Bebel[11] estadounidense, que goza de una inmensa popularidad entre los trabajadores estadounidenses, dice: 鈥淧refiero que me fusilen que dar un solo centavo para esta guerra. Estoy dispuesto a combatir 煤nicamente a favor de la guerra del proletariado contra los capitalistas de todo el mundo鈥. As铆 se han dividido los socialistas. Los socialpatriotas del mundo creen que defienden la patria. Se equivocan, defienden los intereses de un pu帽ado de capitalistas contra otro.

Nosotros defendemos la revoluci贸n proletaria como la 煤nica causa justa por la que decenas de hombres han ido al pat铆bulo y centenares y miles se encuentran en las c谩rceles. Estos socialistas encarcelados son la minor铆a, pero la clase obrera y el desarrollo econ贸mico est谩n a su favor. Todo eso prueba que no hay otra salida. Esta guerra solo puede terminarse con la revoluci贸n obrera en varios pa铆ses. Mientras tanto, debemos preparar esa revoluci贸n, apoyarla. Mientras era el zar quien libraba la guerra, el pueblo ruso, a pesar de todo su odio a la guerra y su deseo de paz, no pod铆a hacer nada contra la guerra excepto preparar la revoluci贸n contra el zar y por su derrocamiento. Y as铆 fue. La historia lo demostr贸 ayer y lo demostrar谩 ma帽ana. Hace ya mucho que se帽alamos que hay que ayudar a la creciente revoluci贸n rusa. Lo dijimos a finales de 1914, y por eso nuestros diputados a la Duma fueron desterrados a Siberia. Pero se nos dec铆a: 鈥淣o dais una respuesta. 隆Habl谩is de revoluci贸n cuando han cesado las huelgas, cuando los diputados est谩n cumpliendo trabajos forzados, y cuando no se publica ni un solo peri贸dico!鈥. Y se nos acusaba de que eludimos la respuesta. Escuchamos esas acusaciones durante varios a帽os. Y respond铆amos: pod茅is indignaros, pero mientras el zar no sea derrocado no se podr谩 hacer nada contra la guerra. Y nuestra predicci贸n estaba justificada. No se ha cumplido totalmente todav铆a, pero ya ha empezado a cumplirse. La revoluci贸n comienza a cambiar el car谩cter de la guerra por parte de Rusia. Los capitalistas a煤n contin煤an la guerra, y nosotros decimos que hasta que no haya una revoluci贸n obrera en varios pa铆ses no se puede detener la guerra, porque siguen en el poder las personas que quieren esta guerra. Se nos dice: 鈥淭odo parece dormido en una serie de pa铆ses. En Alemania todos los socialistas est谩n a favor de la guerra, y Liebknecht es el 煤nico que est谩 en contra鈥. Ante eso, digo: este Liebknecht, 煤nico, representa a la clase obrera. Solo en 茅l, en sus partidarios, en el proletariado alem谩n, est谩 la esperanza de todos. 驴No lo cre茅is? 隆Continuad la guerra, entonces! No hay otro camino. 隆Si no cre茅is en Liebknecht, si no cre茅is en la revoluci贸n obrera, una revoluci贸n que est谩 llegando a un punto cr铆tico; si no cre茅is en eso, entonces, creed a los capitalistas!

Solo una revoluci贸n obrera en varios pa铆ses puede acabar con esta guerra. La guerra no es un juego, es algo espantoso que se cobra millones de vidas y no es f谩cil de terminar.

Los soldados en los distintos frentes no pueden separar el frente del resto del Estado y resolver las cosas a su manera. Los soldados que est谩n en el frente son una parte del pa铆s. Mientras el pa铆s est茅 en guerra, sufrir谩 tambi茅n el frente. No hay nada que hacer. La guerra ha sido provocada por las clases dominantes y solo una revoluci贸n de la clase obrera terminar谩 con ella. De c贸mo se desarrolle la revoluci贸n depende la consecuci贸n de una paz r谩pida, o no. Por m谩s sentimentales que se pongan, por mucho que nos digan: 鈥淧ongamos fin a la guerra inmediatamente鈥, esto es imposible sin el desarrollo de la revoluci贸n. Cuando el poder pase a los s贸viets, los capitalistas saldr谩n en contra nuestra. Jap贸n, Francia, Gran Breta帽a, los Gobiernos de todos los pa铆ses estar谩n contra nosotros, pero los trabajadores estar谩n a nuestro favor. Ese ser谩 el final de la guerra que comenzaron los capitalistas. Tal es la respuesta a la pregunta de c贸mo poner fin a la guerra.

Publicado por primera vez el 23 de abril de 1929, en el n煤mero 93 de Pravda.

 Notas:

[1]  Lenin pronunci贸 esta conferencia en la Escuela de Guardiamarinas, en la isla Vas铆lievski, Petrogrado. Asistieron m谩s de 2.000 personas, y la recaudaci贸n de las entradas se destin贸 al 鈥渇ondo鈥 de Pravda, que se cre贸 en 1914 para fortalecer la prensa bolchevique clandestina. Este texto se consider贸 perdido, solo a帽os despu茅s se encontraron apuntes hechos por mano an贸nima y se entregaron al Instituto Lenin.

[2]  L鈥橦umanit茅 (La Humanidad): peri贸dico fundado en 1904 por Jean Jaur猫s como 贸rgano del Partido Socialista Franc茅s. Durante la Primera Guerra Mundial estuvo en manos de la extrema derecha socialista y mantuvo una posici贸n socialchovinista. Desde diciembre de 1920, a ra铆z de que el congreso de la SFIO celebrado en Tours aprobase constituirse en Partido Comunista Franc茅s, pas贸 a ser su 贸rgano central.

[3]  Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Alemania viol贸 la neutralidad belga y ocup贸 B茅lgica con el prop贸sito de utilizar su territorio para asestar el golpe decisivo a Francia. La ocupaci贸n dur贸 hasta el final de la guerra causando grandes da帽os a la econom铆a y arruinando la industria del pa铆s.

[4]  Zemli谩 i Volia (Tierra y Libertad): diario que edit贸 el comit茅 provincial de Petrogrado del partido eserista del 3 de abril al 26 de octubre de 1917.

[5]  R茅gimen republicano burgu茅s que se extendi贸 desde 1870 a 1940.

[6]  Den (El D铆a): diario burgu茅s liberal, publicado en Petrogrado desde 1912. Colaboraban los mencheviques, que lo controlaron totalmente despu茅s de Febrero de 1917.

[7]  Parte del presupuesto estatal en los Estados mon谩rquico-constitucionales destinada a gastos personales del monarca y mantenimiento de su corte.

[8]  Coronel del ej茅rcito zarista que dirigi贸 las tropas rusas que sofocaron la revoluci贸n burguesa de 1908 en Persia.

[9]  Se refiere a la resoluci贸n Sobre el momento actual, aprobada en la Conferencia de abril del POSD(b)R (incluida en esta edici贸n).

[10]   Secretario del Partido Socialdem贸crata de Austria (SP脰) de 1911 a 1916, cuando fue encarcelado tras matar a tiros al primer ministro austro-h煤ngaro.

[11]   Eugene V. Debs (1855-1926): dirigente sindical ferroviario y socialista estadounidense. Fundador de los IWW y del SPA. Pas贸 varios a帽os en prisi贸n por su oposici贸n a la Primera Guerra Mundial.  ||  August Bebel (1840-1913): presidente del SPD alem谩n y figura destacada de la Segunda Internacional. Como Kautsky, rechazaba formalmente el revisionismo, pero fue responsable del avance de las tendencias oportunistas que se apoderaron del SPD poco despu茅s de su muerte.




Fuente: Izquierdarevolucionaria.net