November 6, 2020
De parte de La Haine
162 puntos de vista


El desempe帽o electoral de Donald Trump fue excepcional para un presidente que es responsable de tantas tragedias

Cualquiera que sea el resultado final de esta elecci贸n, el de las urnas y el del litigio judicial que seguramente tendr谩 lugar, hay una conclusi贸n insoslayable y preocupante: el desempe帽o electoral de Donald Trump fue excepcional para un presidente que es responsable de una tragedia sanitaria como la de la Covid-19 que al momento de escribir estas l铆neas caus贸 m谩s de 240 mil v铆ctimas fatales, cuatro veces el n煤mero de soldados ca铆dos en la guerra de Vietnam. Malos o mediocres indicadores macroecon贸micos en ocupaci贸n, salarios, ca铆das en manufacturas, miner铆a y construcciones que se comparan desfavorablemente con la presidencia de Barack Obama y contrastan con estridencia ante la expansi贸n de los negocios especulativos en Wall Street y las obscenas reducciones en los impuestos a los m谩s ricos. 

La beligerancia de Trump: guerra comercial con China, deterioro de la Alianza Atl谩ntica y los bloqueos y sanciones econ贸micas a varios pa铆ses crearon un clima de zozobra, al cual se uni贸 el estallido de las protestas sociales m谩s multitudinarias y violentas desde 1968 y el vigoroso resurgimiento de la 鈥渃uesti贸n racial鈥 catapultada por reiterados gui帽os desde la Casa Blanca a las polic铆as locales para reprimir con todo el rigor posible a los descontentos, y si eran afroamericanos mejor a煤n. Sin embargo: ni la vitalidad del 鈥淏lack lives matter鈥 y todo lo enunciado m谩s arriba alcanzaron para precipitar una derrota aplastante de Trump, como pronosticaban la gran mayor铆a de las encuestas.

El secreto de este desempe帽o es la mutaci贸n del partido republicano 鈥渞eformateado鈥 por Trump al ampliar su base social y solidificar un apoyo 鈥減lebeyo鈥 del que antes gozara s贸lo marginalmente. En los ochentas del siglo pasado Ronald Reagan hab铆a cosechado un importante apoyo en algunos sectores de las clases populares, pero nada comparable en extensi贸n e intensidad con lo del magnate neoyorquino. En extensi贸n, porque penetr贸 en amplios segmentos de los obreros manuales antes cotos de caza de los dem贸cratas; a ellos sum贸 a los agricultores m谩s pobres, a la olvidada gente del interior profundo del pa铆s y las empobrecidas capas medias. 

En intensidad, adem谩s, porque Trump demostr贸 ser un comunicador excepcional: en los m铆tines p煤blicos de EEUU no hay mayores registros de multitudes de 30 o 45 mil personas gritando, como en una asamblea de cultos milenaristas, 鈥榯e amamos, te amamos鈥, como lo consigna un asombrado David Sherfinski en una nota del Washington Times este mi茅rcoles.

Un demagogo desatado, pose铆do por una nietzschiana voluntad de poder que exalta como patriotas a los automovilistas que acosaron y bloquearon al bus en que viajaba Joe Biden por Texas; que desaf铆a la legislaci贸n electoral y cualquier otra, incluida la tributaria; que se burla de la 鈥渃orrecci贸n pol铆tica鈥 tan cultivada por sus rivales; que maneja con perversa maestr铆a las redes sociales; que se enfrenta e insulta a los medios concentrados (CNN, el New York Times, el Washington Post y toda la prensa culta), que se construye como el gran defensor del 鈥渓ittle guy鈥, de la gente com煤n, olvidada por el elitismo gerencial de los republicanos tradicionales y el globalismo neoliberal de los dem贸cratas y que cristaliza el apoyo de un imponente bloque social pulsando las potentes cuerdas del resentimiento, el odio, el temor que abren la Caja de Pandora del racismo y la xenofobia; que exalta la perdida grandeza de su pa铆s amenazada por los p茅rfidos chinos que 鈥渋nventaron al coronavirus para poner a EEUU de rodillas鈥, grandeza que 茅l se propone recuperar a cualquier precio. 

El principal saldo, por ahora, de esta elecci贸n 鈥搎ue ser谩 recordada como un parteaguas en la historia pol铆tica de EEUU y sobre el cual habr谩 mucho que analizar- es la consolidaci贸n de una derecha populista radical pero que ahora, por obra de Trump, adquiere una resonancia de masas que jam谩s tuvo el Tea Party ni ninguna otra expresi贸n de los republicanos desde la 茅poca de Teodoro Roosevelt, a comienzos del siglo veinte y, en parte, Ronald Reagan. Esta es una mala noticia. La buena es que esta construcci贸n gira exclusivamente en torno a su persona y no hay sucesor a la vista.

De todos modos, habr谩 que tener cuidado porque si Trump llegara a perder la presidencia esa masa plebeya y furiosa quedar铆a hu茅rfana pero, 隆atenci贸n con esto!, disponible para nuevas interpelaciones populistas y de derecha de otro l铆der carism谩tico. Que por ahora no se ve, pero que puede estar al acecho en los pliegues de una sociedad exasperada y enfurecida. 

La Haine




Fuente: Lahaine.org