March 28, 2021
De parte de Nodo50
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Tamara me pregunt贸 si conoc铆a la historia de su padre. Yo le dije que s铆 pero nunca hasta hoy hab铆a indagado en los pormenores. He escrito su nombre alguna vez entre otros nombres de v铆ctimas olvidadas. Esteban Muruetagoiena. El m茅dico de Oiartzun que muri贸 despu茅s de nueve d铆as en manos de la Guardia Civil. Ahora que intento recomponer los fragmentos del relato, los testimonios se difuminan y las fechas se confunden en los documentos oficiales. Jurar铆a que nadie ha puesto orden a煤n a toda la cadena de sucesos y temo deslizar alguna informaci贸n imprecisa. Pero esta es la historia que le debo a Tamara.

Todo empieza con un coche robado. La tarde del 6 de febrero de 1978, dos hombres armados abordan al conductor de un Seat 131 en Egia. 芦No te va a pasar nada禄, le dicen, y dirigen el veh铆culo hasta el alto de Aldakonea. All铆 apean al due帽o del turismo con la instrucci贸n de que no notifique el robo hasta las diez de la noche. El veh铆culo reaparece a las nueve menos diez frente al cuartel de la Benem茅rita de Herrera. Hay un hombre al volante. Dos hombres descubren sus gabardinas y las metralletas comienzan a escupir r谩fagas contra la fachada. Cuando el autom贸vil se da a la fuga, la Guardia Civil responde con una salva de disparos. A las once de la noche, en la carretera de San Marcos de Errenteria, aparece un Seat 131 molido a balazos y salpicado de sangre.

Aquella misma tarde, el m茅dico titular de Oiartzun se encuentra en una sala de cines de Donostia. Se llama Esteban Muruetagoiena. Su esposa se llama Elixabete Hormaza y es estudiante de enfermer铆a. Su hija se llama Tamara y tiene cuatro a帽os. La madre y la ni帽a se encuentran en su domicilio de Aldapa Bekoa cuando suena el timbre. En la puerta, un hombre empu帽a una metralleta. En el veh铆culo hay un hombre cubierto de sangre. El tercer hombre, el conductor, sabe que esa es la casa del doctor y reclama atenci贸n m茅dica. La madre esconde a la hija bajo la cama en medio del p谩nico y telefonea al doctor Jos茅 Miguel Yetano. En su viaje de regreso al hogar, Esteban Muruetagoiena queda atrapado en un purgatorio de retenes policiales que taponan la carretera y ralentizan el tr谩fico. Ni siquiera imagina lo que va a encontrar cuando llegue a casa.

El auto judicial pone nombre a los miembros del comando. Eugenio Sein debi贸 de ser quien condujo el veh铆culo hasta Oiartzun antes de abandonarlo en Errenteria. 脕ngel Mar铆a Lete debi贸 de ser quien hizo guardia durante la estancia en el domicilio del doctor Muruetagoiena. Tom谩s Linaza debi贸 de ser quien convaleci贸 de las heridas m谩s profundas. Lete y Linaza toman a la madre y la hija como rehenes mientras el doctor Muruetagoiena acude a su consulta para fingir normalidad. Planean reponerse de los disparos antes de franquear la frontera. Pero el 9 de febrero irrumpe un inc贸modo contratiempo. Hac铆a diez a帽os que no ca铆a una nevada tan espesa. Los puertos de monta帽a est谩n cerrados. Los dos miembros de ETA permanecen en la casa durante diecisiete d铆as.

El paso del comando por Oiartzun cae en el olvido hasta que las pesquisas judiciales reconstruyen los hechos. El 7 de marzo de 1979, la Audiencia Nacional dicta un auto de procesamiento contra Esteban Muruetagoiena por un presunto delito de encubrimiento y colaboraci贸n con banda armada. Por fortuna, el doctor consigue despejar las dudas de los magistrados y demuestra su inocencia. En una misiva del 2 de julio de 1979, el letrado Joaqu铆n Ruiz-Gim茅nez felicita a Muruetagoiena porque la Audiencia Nacional ha anulado el procesamiento. Sin embargo, a帽ade unas palabras que ahora resultan premonitorias. 芦No tengo la absoluta seguridad de que ya no te vayan a molestar m谩s禄.

El tiempo gira y la vida cambia. Elixabete Hormaza se establece en Madrid junto a la ni帽a Tamara y el doctor Muruetagoiena permanece en su consulta de Oiartzun. Hay otra circunstancia que ha cambiado. El 4 de diciembre de 1978, en plena campa帽a por el refer茅ndum de la Constituci贸n espa帽ola, el gobierno de UCD ha dado v铆a libre a una ley antiterrorista que resquebraja los principios constitucionales y permite hasta diez d铆as de detenci贸n incomunicada sin asistencia jur铆dica. En la pr谩ctica, la medida va a convertirse en un agujero negro de derechos humanos.

El 15 de marzo de 1982, dos j贸venes disparan en Errenteria contra un cabo de la Guardia Civil llamado Modesto Mart铆n. Se levantan controles policiales. Las Unidades Antiterroristas Rurales cruzan una tanqueta en el alto de Miracruz y registran los veh铆culos que circulan hacia Donostia. De madrugada y con la ley antiterrorista en la mano, se multiplican en Errenteria y Oiartzun las detenciones de personas inocentes. Dicen los peri贸dicos que se han llevado a tres de los hermanos Ibarguren. Dicen que han arrestado a Arantxa Zapirain. Pero no dicen nada de Esteban Muruetagoiena. Despu茅s de dos d铆as de ausencia en la consulta, los vecinos acuden a su domicilio junto al alcalde. As铆 descubren que el doctor lleva desde el martes retenido en la Comandancia de la Guardia Civil del Antiguo. No saben a煤n que han detenido a Elixabete Hormaza en Madrid o que el lunes 22 van a arrestar tambi茅n al doctor Jos茅 Miguel Yetano.

El 25 de marzo, casi diez d铆as de detenci贸n incomunicada despu茅s, Esteban Muruetagoiena pasa a disposici贸n judicial en Madrid y sale a la calle sin cargos. El abogado 脕lvaro Reizabal lo encuentra desorientado. Durante el viaje de vuelta a Donostia, el doctor manifiesta un comportamiento err谩tico y dice frases inconexas. Solo quiere regresar cuanto antes a Oiartzun. Su madre, una siciliana llamada Vittoria Scola, se desplaza desde Ondarroa para hacerle compa帽铆a mientras se recupera del impacto psicol贸gico. Pasa un d铆a. Pasan dos d铆as. Al tercer d铆a, el domingo 28 de marzo, Esteban Muruetagoiena y Vittoria Scola conversan hasta las dos de la madrugada. 脡l se siente exhausto. Se acuesta y le pide a su madre que no lo despierte hasta las once de la ma帽ana. No despertar谩 jam谩s.




Fuente: Naiz.eus