January 8, 2022
De parte de Nodo50
189 puntos de vista


Gracias a la sinceridad del ministro de Consumo, Alberto Garz贸n, excepcional en la historia del Consejo de Ministros, va elev谩ndose el tono de la pol茅mica sobre la espantosa invasi贸n de nuestros campos por macrogranjas de porcino y ovino. Una pol茅mica que ha sido levantada por las organizaciones civiles ecologistas, plataformas populares ante el silencio de la mayor parte de los partidos, las administraciones y los medios de comunicaci贸n. Un debate que pone en solfa un modelo agrario enloquecido por una productividad obsesiva de patente industrialista, que envenena nuestros campos y aguas con una agricultura y una ganader铆a intensivas, t贸xicas e insalubres. Un agro insostenible al que pretende sostener un Gobierno antiecol贸gico, un empresariado codicioso y unos sindicatos agrarios enemigos del campo y de la vida.

Como en la anterior expresi贸n de responsabilidad del ministro de Consumo, cuando el rid铆culo 鈥渆sc谩ndalo del chulet贸n鈥, el Gobierno al que pertenece ha desautorizado sus palabras cediendo a la presi贸n del sector. El Gobierno de Pedro S谩nchez somete su pretendida sensibilidad ecol贸gica a los grandes intereses econ贸micos, llevado por la agresividad ambiental que lleva aparejado el actuar siempre por el corto plazo, sin atender a un futuro que, globalmente, se perfila catastr贸fico. Y as铆, cre贸 un Ministerio para la Transici贸n Ecol贸gica y el Reto Demogr谩fico (MITECO) sin la menor filosof铆a b谩sica para afrontar ambos objetivos y poniendo al frente del mismo a una bur贸crata, Teresa Ribera, extra铆da del mundo de las organizaciones internacionales, bien conocidas por su doblez ambiental. De ah铆 que consienta esta oleada de granjas masivas e intensivas a sabiendas de que sus exigencias en recursos y la contaminaci贸n que producen, van contra los acu铆feros en gran medida sobreexplotados y envenenados por los nitratos de origen ganadero; y que se muestre incapaz de reconocer que la agroindustria y las econom铆as de escala en el campo expulsan directa y ferozmente gente del medio rural.

Aunque el MITECO procure no entrar en esta pol茅mica, consintiendo la tropel铆a mientras trata de disimular unos objetivos falsificados, el otro Ministerio de esta farsa antiecol贸gica, el de Agricultura, es el que se encarga de presentar, y representar, el frente de la algarada y de la necedad, exigiendo al ministro Garz贸n que renuncie al tratamiento cient铆fico, ecol贸gico, sanitario y pol铆tico del asunto. 鈥淨ue nadie me toque a mis agricultores y ganaderos鈥, dec铆a el ministro Luis Planas, un tecn贸crata educado en la perniciosa pol铆tica agraria comunitaria y c贸modamente instalado en la filosof铆a abusiva del sector, cuando estall贸 la divertida 鈥渃risis del solomillo鈥, asumiendo personalmente la cr铆tica a Garz贸n.

El Gobierno de Pedro S谩nchez somete su pretendida sensibilidad ecol贸gica a los grandes intereses econ贸micos, llevado por la agresividad ambiental que lleva aparejado el actuar siempre por el corto plazo

Se trata de ministros que no quieren afrontar el n煤cleo ideol贸gico del problema, que no es otro que el liberalismo que profesan (que subyace a un socialismo degradado, est茅ril y complaciente) es intr铆nsecamente incompatible con cualquier pol铆tica ambiental sincera, que pretenda salvaguardar los recursos naturales b谩sicos. Las ministras Portavoz y de Educaci贸n tambi茅n han demostrado tratando de aislar las opiniones de Garz贸n que la parte socialista del actual Gobierno se r铆e de esa sostenibilidad con la que dicen, una y otra vez, sentirse comprometidos ante el pa铆s y la comunidad internacional.

Otros destacados socialistas, que tambi茅n se han sentido ofendidos por las verdades como pu帽os del ministro de Consumo, confirman la banalidad de sus posiciones y la estrechez de su perspectiva: el castellano-manchego Garc铆a Page, porque parece no haberse enterado de que su propio gobierno auton贸mico ha decretado una moratoria para las granjas porcinas en su regi贸n, reconociendo estar ante un serio desatino; y el aragon茅s Lamb谩n porque no parece sentirse afectado por la alarmante situaci贸n de los acu铆feros (sobreexplotados y contaminados) en pr谩cticamente toda la Cuenca del Ebro. La actitud de Garz贸n unas declaraciones al diario brit谩nico The Guardian resulta muy oportuna, tambi茅n, como secuencia a relacionar con la vergonzante coalici贸n que, en torno al PSOE y constituida por el PP, Ciudadanos y Vox, rechaz贸 hace dos meses la moratoria propuesta por IU-Podemos sobre estas granjas estabuladas, pese a que alud铆a solamente al caso de los proyectos a ubicar sobre acu铆feros sobreexplotados.

De todas formas, la primera reacci贸n contra Garz贸n ha provenido, de nuevo y con el mismo tono brutal, ignorante e intimidatorio, de varios sindicatos agrarios ASAJA y UPA, destacadamente, que hace a帽os vienen demostrando su desarraigo del campo al que esquilman, su permanente traici贸n a la sabidur铆a y la prudencia de la cultura campesina y su obsesi贸n por una productividad que como saben muy bien s贸lo la consiguen machacando el medio ambiente y eludiendo asumir el inmenso coste econ贸mico del impacto ecol贸gico que infligen a la naturaleza com煤n; porque cumplir con esa obligaci贸n les alejar铆a radicalmente de cualquier rentabilidad. No parecen captar estas organizaciones (que nada tienen que ver con los sindicatos tradicionales), con su escandalera antiecol贸gica, que son v铆ctimas de la tensi贸n permanente a la que las contradicciones y perversidades de la Pol铆tica Agraria Com煤n los somete, y son incapaces de reaccionar planteando un modelo agrario radicalmente distinto al que siguen y se les dicta desde Bruselas鈥 No deja de observarse en ellas, con la repetici贸n de su griter铆o contra las cr铆ticas crecientes y bien fundadas hacia su actividad, una cierta alarma lo que, lejos de hacerles recapacitar y velar por su supervivencia, endurece su respuesta, ya que ese mundo sabe muy bien que o intimida a los pol铆ticos o sus destrozos ambientales tienen los d铆as contados.

S贸lo una econom铆a enloquecida, que somete al territorio y el medio ambiente a una presi贸n criminal, hace posible que el sector agrario intensivo sea productivo sobre un suelo y unos recursos h铆dricos tan castigados por procesos emponzo帽ados y forzado a la declinaci贸n de sus cualidades b谩sicas

Demasiada consideraci贸n vienen teniendo con estas organizaciones los ecologistas, testigos alarmados de la acelerada degradaci贸n de suelos y aguas, debido a un antiguo sentimiento de (natural) alianza con los pobladores y defensores del campo y la vida campesina, como referencia en su lucha contra la industrializaci贸n salvaje y el ninguneo de la actividad agraria. Porque hace mucho que esos sindicatos no sostienen reivindicaci贸n campesina alguna, sino que hacen causa com煤n con las grandes firmas explotadoras y se han reconvertido, sin soluci贸n de continuidad, en gremios de intereses agroindustriales de lo m谩s convencional. Desde estas posiciones, con mucho de histeria y de mala conciencia, se muestran impasibles ante la despoblaci贸n de la Espa帽a rural e insensibles a cualquier motivaci贸n ambiental, lo que los hace objetivo de duras acusaciones, empezando por la primera y m谩s global, la de ser protagonistas directos de la ruina f铆sica y cultural del campo. Ya perdieron su estado de gracia frente al ecologismo cuando empezaron a declararse enemigas implacables de la protecci贸n de espacios naturales, demostrando su nulo v铆nculo con la conservaci贸n del territorio y sus recursos, que prefieren explotar a lo salvaje, obteniendo el m谩ximo partido posible y en el m谩s corto plazo.

El caso es que hay que celebrar el empuj贸n que el ministro Garz贸n da, con su honestidad pol铆tica, a la insurrecci贸n generalizada ya por todo el territorio espa帽ol, contribuyendo eficazmente al desbloqueo y la popularizaci贸n de una lucha agria y tenaz, de rechazo y denuncia de las consecuencias de esta alianza de administraciones, organizaciones agrarias y empresas del sector. Una alianza de entes irresponsables que se traduce cada d铆a, a m谩s de una lluvia constante de nuevos proyectos a cu谩l m谩s osado, en una apremiante una tensi贸n, en primer lugar sobre los ayuntamientos, pero tambi茅n sobre las Confederaciones Hidrogr谩ficas, lo que da lugar a creciente corrupci贸n pol铆tico-administrativa y a abundantes arbitrariedades en la administraci贸n de las aguas p煤blicas.

La primera reacci贸n contra Garz贸n ha provenido, de nuevo y con el mismo tono brutal, ignorante e intimidatorio, de varios sindicatos agrarios 鈥旳SAJA y UPA, destacadamente鈥, que hace a帽os vienen demostrando su desarraigo del campo al que esquilman, su permanente traici贸n a la sabidur铆a y la prudencia de la cultura campesina

S贸lo una econom铆a enloquecida, que somete al territorio y el medio ambiente a una presi贸n criminal, hace posible que el sector agrario intensivo sea productivo sobre un suelo y unos recursos h铆dricos tan castigados por procesos emponzo帽ados y forzado a la declinaci贸n de sus cualidades b谩sicas: fertilidad, capacidad de regeneraci贸n, fuente de salud p煤blica鈥 Y s贸lo esta coalici贸n de intereses econ贸micos ciegos, enviciados por la exportaci贸n, puede incurrir en la imprudencia ante la m谩s que probable burbuja (eminentemente) porcina en ciernes. Como en otras ocasiones, los sectores directamente beneficiados por su codicia, saben que cuando estalle esa burbuja recibir谩n, en pago a sus intimidaciones y lamentaciones, exenciones e indemnizaciones, que ser谩n cargadas sobre el erario p煤blico de la misma manera que cargan las tropel铆as ecol贸gicas sobre el medio ambiente com煤n.

Es por todo esto, es decir, por la impasibilidad ambiental de ese frente funesto y patol贸gico, y la temeridad de las pr谩cticas agrarias intensivas, que vienen llenando nuestros campos de una peste m煤ltiple 鈥contaminaci贸n atmosf茅rica, ed谩fica e h铆drica, pestilencia, emisiones de metano y amoniaco, dispersi贸n de purines鈥 por lo que la ciudadan铆a m谩s sensible y resistente est谩 en pie de guerra y, por supuesto, anima al ministro Garz贸n en sus peri贸dicos ejercicios de sinceridad, porque le asiste la raz贸n ecol贸gica y pol铆tica (ya que, a estas alturas de la pel铆cula, o la izquierda es aut茅ntica ecoizquierda, o no sirve para resolver nada esencial).

Porque, aunque parezca mentira, hay que recordar a ese conjunto depredador al que venimos se帽alando que el campo no puede ser s贸lo producci贸n y negocio, bajo el lema apremiante de la productividad y la competitividad, con el objetivo de exportar, sino que ha de ser, en primer lugar, riqueza renovable, en segundo lugar, sector estrat茅gico de autoabastecimiento y, englob谩ndolo todo, una cultura que no solamente ofrezca un contraste estimulante frente al medio urbano, sino que retenga los valores que necesita la sociedad para hacer frente a la apremiante crisis ecol贸gica.




Fuente: Elsaltodiario.com