November 28, 2022
De parte de Indymedia Argentina
91 puntos de vista

El juez Daniel Rafecas detuvo en las 煤ltimas semanas a 8 militares por secuestros y torturas ocurridas durante el 煤ltimo genocidio en el Regimiento del Ej茅rcito en pleno Buenos Aires. Aqu铆 la historia de la mujer cuyo testimonio dio pie a la apertura de la causa.

Redacci贸n: Ail铆n Bullentini. Edici贸n: Fernando Tebele.

Un buen d铆a, ocho a帽os atr谩s, decidi贸 que ya era tiempo de ponerle fin al silencio, que 鈥減or m谩s peque帽o que fuera鈥 aportar铆a un 鈥済ranito de arena al Nunca M谩s鈥. Lo que nunca imagin贸 esta sobreviviente de la 煤ltima dictadura c铆vico militar eclesi谩stica fue que su testimonio, que en un principio fueron un pu帽ado de 鈥渞ecuerdos muy fragmentados鈥, ser铆a el primer ladrillo de la estructura que permiti贸 convertir el funcionamiento de un centro clandestino en el Regimiento de Infanter铆a N掳1 de Patricios en causa judicial. Ocho a帽os despu茅s de su testimonio, el primero en el expediente, el juez federal Daniel Rafecas indag贸 a ocho militares retirados que en aquellos a帽os de terror fueron jefes del Regimiento, la instituci贸n militar con asiento en pleno barrio porte帽o de Palermo que supo ser sede del Comando del Primer Cuerpo del Ej茅rcito, por el secuestro y las torturas de la denunciante y de por lo menos otras 90 personas, muchas de ellas permanecen desaparecidas. Casi todos los indagados quedaron detenidos en sus casas y se espera que sean procesados antes de fin de a帽o.

Esta mujer, que prefiere conservar su anonimato, fue secuestrada cuando ten铆a 16 a帽os, n abril de 1976. Fueron quince d铆as, tan solo, que cambiaron su vida 鈥減ara siempre鈥: dej贸 el secundario, amigos, barrio, militancia. Por miedo, no aport贸 su vivencia a la Comisi贸n Nacional sobre la Desaparici贸n de Personas. 鈥漅eci茅n regresaba la democracia, pero 驴qui茅n nos aseguraba que no vendr铆a una dictadura de nuevo? 驴Una dictadura con toda esa informaci贸n en sus manos? No鈥, record贸 ante La Retaguardia Por 鈥渄esconfianza en el aparato del Estado鈥 mantuvo aquellos recuerdos 鈥渇ragmentados y escondidos鈥 dentro suyo hasta 2014, cuando decidi贸 que ya era hora.

鈥淧rimero, porque despu茅s de mucho esfuerzo pude correrme del lugar de v铆ctima para posicionarme en el de sobreviviente. Pero, adem谩s, el menor de mis hijos ya era m谩s grande de lo que yo cuando pas贸 todo aquello, y tambi茅n sent铆 que era hora de intentar que la Justicia repare, de aportar lo m铆o, de comenzar a sacar afuera lo que me hab铆a pasado para aportar a que las nuevas generaciones puedan vivir en un lugar mejor鈥, cont贸 a La Retaguardia en relaci贸n al cautiverio que transit贸 durante cuatro d铆as en el s贸tano de uno de los edificios emplazados en el gran predio que el Ej茅rcito a煤n ocupa entre las avenidas Bullrich, Dorrego, Campos y Santa Fe, en Palermo. Los resultados comenzaron a aparecer unos a帽os despu茅s.

La c煤pula del 鈥淧atricios鈥

Entre octubre y los primeros d铆as de noviembre, Rafecas detuvo y concret贸 la indagatoria de ocho militares retirados que ocuparon cargos jer谩rquicos en diferentes 谩reas del Regimiento de Infanter铆a 1 de Patricios entre 1976 y 1980, en plena dictadura. Jorge Farinella fue oficial de Personal; Ram贸n Vega integr贸 el 谩rea de Inteligencia de la Plana Mayor; Carlos Urqueta fue jefe de inteligencia durante 1977 y H茅ctor M贸naco lo sucedi贸 hasta 1980; H茅ctor Ranfagni fue oficial de Operaciones; Miguel 脕ngel Ciruzzi, de Log铆stica al igual que Alfonso Reuther; Hugo L贸pez, por 煤ltimo, fue jefe del Sector Finanzas.

Hasta entonces, ninguno hab铆a sido vinculado a los cr铆menes de lesa humanidad de la 煤ltima dictadura. Rafecas los indag贸 y orden贸 su arresto domiciliario preventivo 鈥揳 excepci贸n de Ciruzzi, a quien mand贸 a analizar previamente鈥 hasta definir sus procesamientos por considerarlos part铆cipes necesarios de privaciones ilegales de la libertad llevadas a cabo en lo que fuera el 脕rea II de Capital Federal 鈥搒obre el que el Regimiento 鈥淧atricios鈥 ten铆a injerencia鈥 as铆 como de los cautiverios que tuvieron lugar en el predio, que podr铆a ser considerado como un centro clandestino.

De los elementos que figuran en el expediente 鈥搕estimonios y datos de v铆ctimas que integran la extens铆sima investigaci贸n judicial sobre los cr铆menes del Primer Cuerpo del Ej茅rcito durante el 煤ltimo genocidio鈥 se puede inferir que el 鈥淧atricios鈥 no fue un lugar de permanencia larga para las v铆ctimas que los genocidas hicieron pasar por all铆; as铆 como tambi茅n que no fue un solo lugar utilizado para los cautiverios, que cambi贸 con los a帽os.

Por all铆 pasaron, seg煤n calculan en el Juzgado de Rafecas, unas 96 personas. entre ellas, Carmen Lapac贸 y su hija Alejandra, que luego fue llevada al Club Atl茅tico; Cristina Navajas y Alicia D鈥檃mbra, embarazadas que luego fueron llevadas a Pozo de Banfield. Integrantes del grupo empresario Chavanne. Daniel Cabezas y Nora Hilb, parte de la Contraofensiva de Montoneros.

Javier Bedne y su familia saben que su hermano desapareci贸 en el Regimiento. Dar铆o Bedne ten铆a 20 a帽os, militaba en la Juventud Peronista y estaba haciendo la colimba en el Patricios. El 20 de julio de 1976, Javier lo despert贸, Dar铆o se cambi贸 y se fue al regimiento. De all铆, a mitad de aquella ma帽ana, llamaron a su madre para avisarle que el joven no hab铆a llegado. A la tarde, su padre se acerc贸 al predio para averiguar. 鈥淟o recibi贸 en la puerta un soldado que mi viejo reconoci贸 de ser compa帽ero de club de Dar铆o, en el Hebraica, y que le dijo que Dar铆o hab铆a entrado al Regimiento鈥, reconstruy贸 Bedne. Su pap谩 sigue averiguando y entonces un teniente, de apellido Ferrero, 鈥渁 quien Dar铆o siempre mencionaba como un tipo que lo hostigaba por ser jud铆o鈥, se lo neg贸.

La familia Bedne denunci贸 la desaparici贸n de Dar铆o ante la Conadep. Desde el juzgado de Rafecas, muchos a帽os despu茅s, intentaron revisar el libro de ingresos al Regimiento de aquel 20 de julio. 鈥淟e respondieron que se hab铆a incinerado鈥, cont贸 Javier.

鈥淵o estuve ah铆鈥

Durante muchos a帽os, la primera denunciante del Regimiento 鈥淧atricios鈥 no supo ad贸nde hab铆a sido torturada. Ten铆a retazos de aquellos d铆as que pas贸 鈥渃ongelada鈥 y no por una cuesti贸n de baja temperatura, en medio del cautiverio clandestino al que fue sometida en abril de 1976: los pies h煤medos, un par de escalones hacia arriba, un piso 鈥渃larito, color arena, como de m谩rmol鈥, una escalera 鈥渉acia la derecha, angosta, como de caracol, de piso de cemento鈥, veintitr茅s pasos desde el lugar en donde la dejaron parada en aquel s贸tano hasta el lugar en donde la mojaron toda antes de pasar por la picana.

Todas esas piezas sueltas encastraron 鈥渁 la perfecci贸n鈥 con el subsuelo del edificio que hoy es sede de la Inspector铆a General del Ej茅rcito y que en la 茅poca genocida fue el Hospital Maldonado, durante la inspecci贸n ocular de la que particip贸 la sobreviviente a fines de septiembre pasado. De esa inspecci贸n participaron otros y otras sobrevivientes, que permanecieron secuestrados en otros lugares del predio.

Aquella adolescente 鈥渧ital, entusiasmada con buscar la felicidad del pueblo鈥, que militaba en La Fede (Federaci贸n JuvenilfComunista-FJC), fue detenida en la puerta de la f谩brica 鈥淲ash & Wear鈥 el 30 de abril de 1976, ad贸nde hab铆a ido, con compa帽eros de militancia, a repartir 鈥渦nos volantitos que felicitaban a los trabajadores por todas las conquistas obtenidas y suger铆an que no se rindan nunca, eso era todo鈥. Entonces, aparecieron un 鈥渕ont贸n de patrulleros, polic铆as que salieron de la f谩brica鈥. Los subieron a un patrullero y los llevaron a la comisar铆a 9陋.

鈥淵o ten铆a en la billetera una foto carnet de quien entonces era mi novio. Para preservarlo, en el momento de entregar todo lo que ten铆amos, me la com铆鈥, cont贸 la sobreviviente sobre el episodio que, cree, cambi贸 su suerte. Los polic铆as pensaron que se hab铆a tragado una pastilla de cianuro, la golpearon, la 鈥渁cusaron de montonera鈥. La encerraron en una celda de aislamiento. Un d铆a, la hicieron ir a la oficina del comisario. 鈥淎h铆 apareci贸 un militar vestido de traje color beige oscurito que me tir贸 un mont贸n de libretitas verdes de DNI y me orden贸 que dijera cu谩l de todos era mi jefe. Yo no conoc铆a a nadie. 鈥楴o soy montonera y no conozco a estas personas鈥欌, recuerda que le respondi贸.

鈥揤amos a ver si habl谩s ahora鈥 le respondi贸 el milico.

La encapucharon, la subieron a un auto con dos tipos, uno a cada lado suyo en el asiento de atr谩s, y otro que manejaba. Ella pregunt贸 ad贸nde la llevaban; uno de ellos le contest贸: 鈥淎 cantar y a bailar鈥. 鈥淵o hab铆a escuchado relatos de personas a las que hab铆an secuestrado y que les dec铆an que corran y les disparaban. Yo estaba convencida de que me iban a matar鈥, relat贸.

No puede determinar cu谩nto tiempo dur贸 el recorrido. A partir de que la bajaron, registr贸 im谩genes y sensaciones: los pies h煤medos de pisar pasto, el piso clarito, la escalera del ancho de sus brazos estirados, los escalones grises, el chorro de agua de una especie de ducha sin flor, el fr铆o met谩lico de la 鈥渃amilla o mesa鈥 donde la acostaron, el dolor de la corriente el茅ctrica pasando por su cuerpo. Y algunos dichos de sus captores, de quienes recuerda tres voces pero no podr铆a reconocerlos por foto: 鈥淪i no quer茅s cantar, vas a bailar鈥, cuando la torturaron, o el 鈥淟levate a esta pendeja de mierda que no sirve para nada鈥, antes de que la liberaran.

La sobreviviente tampoco tiene registro de haber compartido cautiverio con alguien m谩s, pero s铆 recuerda que, en alg煤n momento de los cuatro d铆as que pas贸 all铆, alguien le acerc贸 un vaso con agua. 鈥淯na mano temblorosa agarr贸 la m铆a y me puso en ella un vaso con agua. Yo no atin茅 ni siquiera a preguntarle nada. Qued茅 congelada desde la tortura, solo sent铆a dolor鈥, cont贸.

Sin embargo, siempre supuso que 鈥渘o pod铆a ser la 煤nica鈥 que hubiera pasado por ah铆. 鈥淪i yo no era nadie, no pod铆a ser鈥, concluy贸. No supo d贸nde hab铆a estado hasta que logr贸 acomodar las marcas en su memoria y de su cuerpo con la ayuda del abogado que la representa en su querella, Pablo Llonto. En 2014 radic贸 su primera denuncia en el Juzgado Federal N掳3. Luego sum贸 su testimonio al registro de la Secretar铆a de Derechos Humanos. Si bien los militares indagados hace algunas semanas no tienen v铆nculo directo con los cr铆menes que sufri贸, cree que hay una grieta por donde se cuela la Justicia all铆 para ella y el resto. 鈥淎hora a esperar el juicio. Todav铆a espero que alguien haya visto algo vinculado con mis d铆as all铆, que alguien pueda identificar a quien me encerr贸 y tortur贸鈥, complet贸.


Fuente: https://laretaguardia.com.ar/2022/11/la-historia-que-inicio-la-investigacion-sobre-el-regimiento-de-patricios-como-centro-clandestino.html




Fuente: Argentina.indymedia.org