September 1, 2021
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Foto: Franco Fafasuli

La crisis econ贸mica en curso y la conflictividad social que se avizora para el pa铆s acerc贸 posiciones entre intendentes y dirigentes del kirchnerismo puro. Para sorpresa de muchos, se empez贸 a construir un acuerdo a mediano plazo respecto a qu茅 pol铆tica social impulsar en un contexto donde casi el 50% de la poblaci贸n es pobre y la desocupaci贸n ya super贸 el 10%. Los libros duhaldistas fueron la primera fuente de consulta de los encargados de contener la situaci贸n social. El gobierno no se siente c贸modo con los movimientos sociales, tanto opositores como oficialistas. Cuando Larroque ve como 芦dificultad禄, y no como potencialidad, que las organizaciones sociales determinen los 芦beneficiarios禄 lo que est谩 planteando es la necesidad que el Estado asuma ese rol como en su momento Duhalde intent贸 hacerlo con los consejos. La disputa actual podr谩 iniciarse en relaci贸n a los planes sociales, caja ansiada tambi茅n por los intendentes, pero tiene encaje en una pelea mayor, que es d贸nde el Estado va a propiciar estructura, si a trav茅s de los movimientos sociales o los municipios. Opini贸n de Nicol谩s Salas, para ANRed.


En 2017, Juan 鈥渏uanchi鈥 Zabaleta, intendente de Hurlingham, era uno de los dirigentes encargados de lograr una lista 煤nica del peronismo. Fracas贸. La expresidenta Cristina Fern谩ndez se presentaba con Unidad Ciudadana (UC) y mandaba al ostracismo electoral a Florencio Randazzo con un cuarto lugar y un poco m谩s del 5% de los sufragios.

La mayor铆a de los intendentes que se hab铆an hecho randazzistas por aquellas semanas, de la noche a la ma帽ana pegaban el salto y volv铆an al cobijo de 鈥渓a jefa鈥. Zabaleta se mantuvo fiel a Randazzo y no se corri贸 del espacio pese a los pron贸sticos derrotistas. Su actitud conciliadora y haber mantenido 芦c贸digos禄 con el exministro del Interior dej贸 una buena impresi贸n en los armadores de UC, principalmente en los alfiles cristinistas.

Pasaron cuatro a帽os para que las intenciones unitarias de 鈥渏uanchi鈥 sean recompensadas. Ser谩 el presidente Alberto Fern谩ndez, socio de Zabaleta en el naufragio electoral de 2017, quien lo nombrar谩 sucesor de Daniel Arroyo al frente del Ministerio de Desarrollo Social. Su llegada no fue una decisi贸n unilateral del jefe de Estado, sino que tambi茅n cont贸 con el visto bueno de La C谩mpora quien, a trav茅s de Andr茅s 鈥渃uervo鈥 Larroque, ministro de Desarrollo bonaerense, inclin贸 la balanza para su designaci贸n. Algunos medios y trascendidos gubernamentales reduc铆an la definici贸n a un acuerdo electoral en Hurlingham, donde la agrupaci贸n de M谩ximo Kirchner pas贸 a ocupar los lugares m谩s expectantes de la lista del frente 鈥淭odos鈥.

No fue solo un acuerdo electoral el que motiv贸 una alianza que cuatro a帽os atr谩s hab铆a fracasado. La crisis econ贸mica en curso y la conflictividad social que se avizora para el pa铆s acerc贸 posiciones entre intendentes y dirigentes del kirchnerismo puro. Para sorpresa de muchos, se empez贸 a construir un acuerdo a mediano plazo respecto a qu茅 pol铆tica social impulsar en un contexto donde casi el 50% de la poblaci贸n es pobre y la desocupaci贸n ya super贸 el 10%. Para peor, y el gobierno lo sabe, en Argentina la desocupaci贸n se organiza y lucha.

Los libros duhaldistas fueron la primera fuente de consulta de los encargados de contener la situaci贸n social. Ni bien asumido en su cargo, el mismo Larroque recibi贸 en su despacho a Hilda 鈥渃hiche鈥 Duhalde, mientras Kicillof hacia lo mismo con el expresidente Eduardo Duhalde.

驴Qu茅 reivindica el kirchnerismo de aquella dirigencia con la que mantuvieron, y mantienen, una hist贸rica confrontaci贸n? En principio una t谩ctica de intervenci贸n para un escenario de conflictividad social de alto calibre.

El gobierno no se siente c贸modo con los movimientos sociales, tanto opositores como oficialistas. Larroque mismo puso la cara en dicho debate y plante贸 recuperar el terreno perdido por el Estado a manos de los piqueteros; 鈥淐uando las organizaciones determinan qui茅nes son los beneficiarios o los sujetos de derecho, estamos en una dificultad frente al conjunto de la sociedad鈥.

Pese los intentos, la UTEP no logr贸 evitar el desembarco de Zabaleta, lo que los llev贸 a a帽orar el rol de Arroyo, un tipo 芦que dejaba hacer禄. Amagues de renuncias ministeriales y fuego medi谩tico cruzado puso al descubierto una disputa por la orientaci贸n que debe tener uno de los ministerios m谩s importantes del gabinete nacional y d贸nde los movimientos sociales peronistas tienen puestas gran parte de sus fichas.

Foto: Franco Fafasuli

Haciendo un paralelismo, Duhalde tampoco quer铆a lidiar con los piqueteros. En los primeros d铆as de su gobierno puso de pie la mesa de Di谩logo Argentino (MDA). Desde all铆, supuestamente, se pensar铆a la pol铆tica social de consenso para una sociedad que ard铆a en las calles y bajaba  presidentes c贸mo moscas. Dicho espacio lo compon铆an representantes del ejecutivo nacional, la Iglesia Cat贸lica y las Naciones Unidas, a trav茅s del PNUD. A su vez, el ejecutivo hac铆a puente con intendentes y gobernadores que ser铆an los encargados de hacer llegar los primeros planes 鈥淛efes y Jefas鈥 de hogar. El plan de Larroque y Zabaleta, en su l贸gica, no dista mucho de la t谩ctica gubernamental llevada a cabo a partir de enero de 2002.

Continuando con la comparaci贸n, a d铆as de su asunci贸n, Zabaleta, fiel representante de los intendentes, intent贸 mostrar, c贸mo Duhalde, otras representaciones de lo social. Lo primero que hizo fue sacarse la foto con el obispo Oscar Ojea, presidente del Episcopado. Horas atr谩s hab铆a visitado a los curas villeros en San Cayetano y al titular de C谩ritas. En paralelo, la tensi贸n con las organizaciones sociales oficialistas y opositoras se incrementaba en los medios de comunicaci贸n y en las calles.

Casi 20 a帽os despu茅s, la historiograf铆a duhaldista y ahora kirchnerista asumen que la alianza con la Iglesia, las Naciones Unidas y los intendentes del conurbano permiti贸 pilotear la tormenta generada por la rebeli贸n del 2001. 驴Fue este movimiento el garante de la reinstitucionalizaci贸n del conflicto? No necesariamente.

La MDA recib铆a empresarios, ruralistas, entidades de la sociedad civil, entre otros sectores. Ni lerdos ni perezosos, las entidades del campo, grandes favorecidas por la devaluaci贸n, se adelantaron al gobierno y propusieron realizar una donaci贸n por 煤nica vez destinada a 鈥渓o social鈥, en contraposici贸n al inminente anuncio que el entonces ministro de Econom铆a Remes Lenicov preparaba y que definir铆a la aplicaci贸n de retenciones a las exportaciones de los productos primarios. En principio, aquella instancia de consenso no dio la espalda a los ruralistas, quienes llegaron a contar con el apoyo de algunos sectores de la iglesia. No fue suficiente, la pol铆tica no se resolv铆a all铆. El gobierno no ten铆a margen, y defini贸 avanzar unilateralmente con la medida, dejando en un lugar casi testimonial a la alianza con la instituci贸n eclesi谩stica y las Naciones Unidas. El rol de la Mesa de Di谩logo Argentina pasar铆a a ser de 鈥渃ontrol鈥 y de seguimiento de la implementaci贸n de los recursos.

De hecho, la pol铆tica social central para contener la pobreza fue la creaci贸n de un mill贸n de planes sociales (que terminaron siendo el doble), propuesta que ni siquiera hab铆a sido elaborada por la MDA. Fue un anuncio de Rodr铆guez Sa谩 en su fugaz paso por la Rosada y retomado por Duhalde durante su discurso de su asunci贸n.

En el marco de la creaci贸n del plan 鈥淛efes y jefas鈥 de hogar se dio lugar a la conformaci贸n de consejos municipales y provinciales, as铆 como el Consejo Nacional de Administraci贸n, Ejecuci贸n y Control (CONAEyC), para el otorgamiento de aquellos planes armando esquema definidamente 芦antipiquetero禄. Dejar de lado a las organizaciones sociales era un objetivo secundario pero necesario de aquella pol铆tica (el primero, por supuesto, mantener la gobernabilidad). As铆 y todo, los planes de lucha del movimiento piquetero daban por tierra, una vez m谩s en la historia, las intenciones de quitarles el lugar que hab铆an ganado en base a a帽os de luchas que inclu铆an desde cortes de rutas hasta puebladas.

Cuando Larroque ve como 芦dificultad禄, y no como potencialidad, que las organizaciones sociales determinen los 芦beneficiarios禄 lo que est谩 planteando es la necesidad que el Estado asuma ese rol como en su momento Duhalde intent贸 hacerlo con los consejos.

M谩s all谩 que los distintos consejos gubernamentales sirvieron de tap贸n a las organizaciones, no lograron mermar la lucha, todo lo contrario. Las protestas y acciones se incrementaron semana a semana, llegando a su punto m谩s significativo el 26 de junio con la masacre del Puente Pueyrred贸n.

No puede negarse que, m谩s all谩 del adelantamiento de las elecciones tras el repudio social por los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Dar铆o Santill谩n, la situaci贸n institucional hab铆a iniciado un proceso de estabilizaci贸n para mediados de 2002. 驴A qu茅 se deb铆a? El lanzamiento de 2 millones de planes sociales sumado al mejoramiento de las variables macroecon贸micas a partir del fin de la convertibilidad y la devaluaci贸n de la moneda  eran permitieron un mayor ingreso de divisas extranjeras a partir de la exportaci贸n de comoditties y una mejora en la competitividad industrial recuperando los niveles de la producci贸n de la capacidad instalada industrial.  A esto se le suma la merma del conflicto con la clase media (a partir de la disoluci贸n del corralito financiero), sector que hab铆a logrado gran dinamismo de lucha en las calles.

El contexto internacional con precios competitivos, gracias a la devaluaci贸n de la moneda, permiti贸 financiar la pol铆tica social y econ贸mica en general.  El barco ten铆a agua para salir a flote y as铆 lo hizo.

No es la misma situaci贸n que acontece en la crisis actual, iniciada en 2008 y profundizada con la actual pandemia. Los m谩rgenes de competitividad en base a la devaluaci贸n de la moneda son muchos m谩s acotados que los iniciados a principios de 2002 y, pese a que los precios internacionales de la soja en los 煤ltimos meses vienen mostrando un importante incremento, no parecieran alcanzar para inclinar la balanza en favor del gobierno. Los analistas, tanto de derecha c贸mo de izquierda, coinciden en algo; no se acercan 鈥渧ientos de cola鈥 econ贸micos que permitan condiciones similares a las del 2002/2003.

La disputa actual podr谩 iniciarse en relaci贸n a los planes sociales, caja ansiada tambi茅n por los intendentes, pero tiene encaje en una pelea mayor que es d贸nde el Estado va a propiciar estructura, si a trav茅s de los movimientos sociales o los municipios. Entre la autonom铆a de las organizaciones y la ampliaci贸n institucional a trav茅s de las comunas (y sus punteros) el gobierno pareciera hacer claros gestos en favor de la segunda

La plata no es infinita y sale de alg煤n lado. La frazada es corta y si se busca cubrir una parte del cuerpo se termina por descuidar otra. Vicentin, la hidrov铆a del Paran谩, y la cancelaci贸n de la deuda externa (entre otras pol铆ticas) muestran a un gobierno esc茅ptico de disputar una fuente de ganancias extra, en los grupos concentrados, cuesti贸n que permitir铆a afrontar en mejores condiciones el desenvolvimiento de la crisis. En ese marco, pensar que un movimiento t谩ctico, en este caso a 芦lo duhaldista禄, permitir谩 al gobierno sortear la conflictividad social es de m铆nimo ingenuo y hasta aventurero. No ser谩 que entre comparaciones y paralelismos todo termine como en 2002.





Fuente: Anred.org