January 8, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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por Mark Piesing

29 de abril de 2019

El cient铆fico estadounidense Robert Oppenheimer, citando las escrituras hind煤es, declar贸: “Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos” despu茅s de ver la explosi贸n de la primera bomba at贸mica del mundo, que 茅l hab铆a ayudado a dise帽ar. Si Larry Page o Sergey Brin (fundadores de Google, AyR) alguna vez han dicho algo similar sobre alguno de sus algoritmos, no ha sido registrado, aunque la explosi贸n y las ondas de choque que han provocado sus imperios tecnol贸gicos causan estragos igualmente enormes por todo el mundo.

Negar que este sea el caso ser铆a ignorar que Silicon Valley e Internet no nacieron del soleado idealismo de la contracultura californiana de los sesenta. La suya es una historia mucho m谩s oscura.

El desarrollo de la tecnolog铆a moderna, desde Internet y los ordenadores comerciales hasta Siri, el GPS e incluso Google Search, fue financiado por el ej茅rcito estadounidense; Google Earth, que ha sido prohibido en varios pa铆ses como una amenaza para la privacidad o la seguridad nacional, fue originalmente una herramienta desarrollada por la CIA.

Esta historia a menudo se pasa por alto o se ignora, incluso (o quiz谩s especialmente) por los propios trabajadores de las empresas de tecnolog铆a. Pero tiene profundas implicaciones sobre c贸mo funciona esa tecnolog铆a hoy y podr铆a usarse en el futuro. El a帽o pasado, por ejemplo, la participaci贸n de Google en el Proyecto Maven, que busca automatizar la recopilaci贸n y el an谩lisis de inteligencia para el Pent谩gono, llev贸 a 3.000 empleados a protestar contra el trabajo de su empresa sobre el uso de la inteligencia artificial como arma. Te preguntar谩s en qu茅 pensaban que hab铆an estado trabajando todo ese tiempo estos hombres y mujeres altamente educados que Google.

鈥淓n las 煤ltimas dos d茅cadas, la industria ha pasado de resolver problemas en el espacio f铆sico a problemas m谩s importantes de ciberseguridad鈥, ha dicho Steve Blank  , empresario, acad茅mico e historiador de Silicon Valley. “Ahora estamos conectando el mundo de los datos para nuestras agencias de inteligencia”.

Es f谩cil dejarse seducir por teor铆as de conspiraci贸n como el Complejo Industrial Militar de Google cuando se mira la compleja relaci贸n entre Silicon Valley y el ej茅rcito. Pero es importante que intentemos comprender esta relaci贸n a veces tormentosa de una manera m谩s sofisticada, a medida que el equilibrio de poder global comienza a cambiar. Libros como Surveillance Valley: The Secret Military History of the Internet de Yasha Levine y The Code: Silicon Valley and the Remaking of America de Margaret O’Mara han marcado el comiento.

Levine escribe:

鈥淕oogle es una de las corporaciones m谩s ricas y poderosas del mundo, pero se presenta como uno de los buenos, una empresa con la misi贸n de hacer del mundo un lugar mejor y un baluarte contra los gobiernos corruptos e intrusivos de todo el mundo. Y, sin embargo, descubr铆 que la empresa ya era un contratista militar en toda regla desde el principio… Y Google no es el 煤nico”.

Los gigantes de la tecnolog铆a pueden querer ocultar la colaboraci贸n con el Departamento de defensa, pero la guerra est谩 en el ADN de Silicon Valley. Tomemos por ejemplo a Palantir Technologies, la controvertida firma de an谩lisis de datos que vale 10.000 millones de d贸lares, creada por el cofundador de PayPal, Peter Thiel. Se dice que ejerce tanto poder en el mundo real como Google. Su primera fuente de financiaci贸n externa provino de la CIA: sus herramientas fueron desarrolladas para rastrear insurgentes en Irak y Afganist谩n, y ahora son utilizadas por el FBI, Homeland Security y las fuerzas policiales en los Estados Unidos. El Departamento de Polic铆a de Nueva Orleans se asoci贸 notoriamente con Palantir para ser pionero en la “prevenci贸n del delito” o vigilancia policial predictiva.

Y luego lleg贸 a Wall Street. Cuando la alta direcci贸n de JPMorgan perdi贸 el control del grupo cuyo trabajo era identificar las amenazas a la seguridad dentro del banco, el software de Palantir se lanz贸 en paraca铆das como soluci贸n. Una unidad, dirigida por un ex agente del Servicio Secreto de los Estados Unidos llamado Peter Cavicchia III, fue utilizada para agregar, buscar y analizar las comunicaciones de los empleados, en busca de pruebas incriminatorias. En otras palabras, el software de Palantir, respaldado por la paranoia de Cavicchia, hizo lo que hab铆a sido dise帽ado para hacer por los militares: comenz贸 a recopilar correos electr贸nicos, historiales de navegador y GPS de los smartphones de la empresa, e incluso grabar digitalmente conversaciones telef贸nicas.

Y lo hizo con una facilidad alarmante.

El proyecto termin贸 cuando la alta direcci贸n se dio cuenta de que tambi茅n estaban bajo sospecha.

La tecnolog铆a de la “Guerra contra el terror” de Palantir ahora ha encontrado una amplia gama de usos, desde abordar el fraude y el abuso hasta comprender c贸mo  usan los datos las personas. Los clientes de la compa帽铆a incluyen el Programa Mundial de Alimentos, Airbus y la Autoridad Mundial de Energ铆a At贸mica.

El problema de todo esto es que la cara oscura del Valle no tiene una manifestaci贸n f铆sica que sea visible: no hay vallas de alambre, guardias de seguridad o carteles de uso de fuerza letal que se encuentran en instalaciones militares como Los Alamos, Skunk Works y Area 51.  La naturaleza original y a peque帽a escala de su trabajo significa que nunca ha tenido una presencia f铆sica opresiva.

De hecho, el Valle ten铆a sus instalaciones secretas, seg煤n Steve Blank, pero estas podr铆an estar escondidas en un desierto de otro continente. (Blank describe su trabajo en una instalaci贸n ultrasecreta en la d茅cada de 1970, cuya tecnolog铆a estaba 30 a帽os por delante de la que ten铆a la industria comercial: “Nada en lo que trabaj茅 en los siguientes 30 a帽os era tan innovador”).

No vemos eso. Vemos las hamacas de tama帽o gigante y las mesas de ping pong que el Valle usa para reforzar ese mito fundador hippy-libertario. Pero los huertos de naranjos de California no se eliminaron debido a la carrera por construir microchips o para hacer espacio para tumbonas gigantes. Fueron derribados para desarrollar la tecnolog铆a de microondas y radar que derrotar铆a los sistemas de defensa a茅rea de los nazis, y luego para darse cuenta del lanzamiento de misiles sovi茅ticos y espiar sus defensas a茅reas. El Pent谩gono era el 煤nico organismo con los recursos y el tiempo para financiar el tipo de investigaci贸n que afecta el futuro, necesaria para ganar guerras fr铆as y calientes.

La Universidad de Stanford se convirti贸, en efecto, en el laboratorio de investigaci贸n del complejo militar-industrial estadounidense. El ahora olvidado Fred Terman construy贸 el Electronic Warfare Laboratory  (Laboratorio de Guerra Electr贸nica) en la Universidad de Harvard con 800 personas trabajando en el durante la guerra y, cuando termin贸, regres贸 a Stanford para volver a hacer lo mismo. Era una rutina que all铆 se clasificaran como secreto las tesis.

La primera OPI (oferta p煤blica inicial) fuera de Silicon Valley fue en 1956 por una empresa llamada Varian, que vend铆a tubos de microondas para aplicaciones militares. Los primeros contratos de  Fairchild Semiconductor fueron para ayudar a construir el bombardero y los misiles que podr铆an desatar el Armaged贸n nuclear, as铆 como para llevar a EEUU a la Luna. Lockheed Martin lleg贸 al Valle en 1956 para construir misiles y luego espiar sat茅lites, y r谩pidamente se convirti贸 en el mayor empleador del valle. Se dec铆a que el Valle estaba entonces lleno de esp铆as sovi茅ticos, y hoy d铆a es sin duda un objetivo para los esp铆as rusos y chinos.

Luego, en 1957, los sovi茅ticos lanzaron el Sputnik y el ej茅rcito estadounidense entr贸 en p谩nico. El resultado fue DARPA (Advanced Research Projects Administration, la Administraci贸n de Proyectos de Investigaci贸n Avanzada) creada para cerrar la brecha tecnol贸gica con la URSS.

Internet surgi贸 de Arpanet, financiada por la transferencia de un mill贸n de d贸lares de un programa de defensa contra misiles bal铆sticos, que a su vez fue financiado por DARPA. Su principal objetivo no era la vigilancia, sino asegurarse de que Estados Unidos se mantuviera por delante de sus enemigos sovi茅ticos en la ciencia y la tecnolog铆a. Los investigadores detr谩s de ello esperaban que los acad茅micos trabajaran juntos de manera m谩s efectiva si sus computadoras estaban conectadas. El ej茅rcito ten铆a una “capacidad segura” en Arpanet, que bien podr铆a haberse utilizado para transferir datos clasificados adquiridos mediante vigilancia, pero no hab铆a ning煤n sistema de vigilancia. Todav铆a.

Sin embargo, Levine lleva este argumento m谩s all谩 de lo que la mayor铆a de los comentaristas han estado dispuestos a hacer. “Internet estaba programado para ser una herramienta de vigilancia desde el principio”, escribe en Surveillance Valley. “No importa para qu茅 usamos la red hoy (citas, direcciones, chat encriptado, correo electr贸nico o simplemente leer las noticias), siempre tuvo una naturaleza dual arraigada en la recopilaci贸n de inteligencia y la guerra”.

Incluso hab铆a personas en los servicios de inteligencia que so帽aban con una “especie de radar de alerta temprana para las sociedades humanas, un sistema inform谩tico en red que vigilaba las amenazas sociales y pol铆ticas y las interceptaba”. Es dif铆cil no escuchar el eco de esta idea en el trabajo de empresas como Google y Palantir.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) estableci贸 su propia organizaci贸n similar a DARPA en 1999 “para garantizar que la CIA se mantenga a la vanguardia de los avances y capacidades de la tecnolog铆a de la informaci贸n”.  Ahora conocido como In-Q-Tel, este fondo invirti贸 en Keyhole, una empresa de im谩genes de sat茅lite. Fue vendida a Google en 2005, y se convirti贸 en Google Earth. In-Q-Tel tambi茅n invirti贸 en Palantir y lo ayud贸 a obtener contratos para trabajar con el gobierno de EEUU en materia de ciberseguridad.

Y luego est谩 Siri. La peque帽a voz que emana de los iPhones en todo el mundo se desarroll贸 a partir de un proyecto respaldado por SRI International, una organizaci贸n de investigaci贸n sin fines de lucro con fondos de DARPA. El objetivo era integrar la inteligencia artificial en un asistente virtual que pudiera aprender y evolucionar por s铆 mismo. 鈥淸Fue] un proyecto extremadamente ambicioso, m谩s all谩 de lo que se podr铆a hacer comercialmente鈥,  dice Adam Cheyer, cofundador de Siri.

Una mirada a la 煤ltima National Defence Strategy (Estrategia de Defensa Nacional) del Pent谩gono identifica ocho tecnolog铆as comerciales que el ej茅rcito de EEUU quiere tener en el futuro, incluida la inform谩tica avanzada, el an谩lisis de big data, la inteligencia artificial y la rob贸tica, y podemos ver esta agenda en el Projecto Maven,  quiz谩s el mayor proyecto hasta la fecha de alta tecnolog铆a del Pent谩gono.

El Algorithmic Warfare Cross-Function Team (equipo de funciones cruzadas de guerra con algoritmos), para darle a Project Maven su nombre propio, utiliza IA (Inteligencia Artificial) para automatizar el an谩lisis de grandes cantidades de datos de drones. El objetivo es mejorar su trabajo de identificaci贸n de amenazas y seguimiento de los movimientos del enemigo, detectando anomal铆as que el ojo humano puede pasar por alto. Con la ayuda de Amazon y Microsoft, ya est谩 operando en al menos cinco ubicaciones secretas en Oriente Medio y 脕frica.

Para aprovechar el 茅xito de Maven, el Departamento de Defensa ha lanzado una licitaci贸n de 10.000 millones de d贸lares para un enorme centro de almacenamiento en la nube para almacenar todos estos datos. Le han dado el nombre en clave JEDI (Joint Enterprise Defense Infrastructure, Infraestructura de Empresas Conjuntas de Defensa), y este es un contrato del que todo el Valle quiere una parte.

“Nos han dicho una y otra vez que estamos en las manos de una tecnolog铆a liberadora, una herramienta que descentraliza el poder, derriba burocracias arraigadas y trae m谩s democracia e igualdad al mundo”, escribe Levine.

“Pero dedique tiempo a observar los detalles comerciales esenciales de Internet y la historia se vuelve m谩s oscura y menos optimista. Si Internet es realmente una ruptura revolucionaria con el pasado, 驴por qu茅 empresas como Google est谩n en la cama con la polic铆a y los esp铆as?”.

Har铆amos bien en recordar que la tecnolog铆a probada en las calles de Basora, tarde o temprano, llegar谩 a nuestras calles principales. La guerra es el n煤cleo de la tecnolog铆a que es parte integral de la vida moderna y corre el riesgo de impulsarla hacia un futuro m谩s oscuro.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com