January 21, 2022
De parte de SAS Madrid
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La contribución al debate político del principal partido de la oposición no solo es nula, que lo es, sino que, sobre todo, produce una mezcla entre hilaridad y bochorno. Sus actuaciones e interpretaciones son dignas del club de la comedia, si no fuera porque estamos hablando de cosas muy serias. Pero tampoco les va a la zaga la inacción de un Gobierno que no acaba de darse cuenta de lo básico. ¿Y qué me dicen ustedes de las tonterías que la inmensa mayoría de los economistas escriben estos días sobre los 20 años de pertenencia al Euro?

La situación económica de muchas familias españolas ha vuelto a empeorar de manera significativa, tal como recoge el último Informe de la Fundación Foessa de Caritas, Evolución de la cohesión social y consecuencias del COVID-19 en España. La pobreza en nuestro país, al igual que en Occidente, escala posiciones de manera alarmante. El último trabajo de investigación de Oxfam Intermon Las desigualdades matan produce una sensación de impotencia, y desazón extrema.

Las democracias liberales, tras adoptar el fundamentalismo de mercado, no son conscientes de su fracaso. Ya no somos ejemplo de nada. Los efectos empiezan a ser preocupantes. Por un lado, el ascenso de fuerzas políticas iliberales. En nuestro país Vox será la gran sorpresa en los distintos procesos electorales. Posiblemente den el sorpasso a un PP en caída libre. Por otro, en términos geopolíticos, se dispara el atractivo del modelo chino, mucho más eficaz y eficiente en la resolución de los problemas económicos, climatológicos y sanitarios. Sin duda, los chinos han identificado de manera correcta las vulnerabilidades y debilidades del capitalismo, la financiarización y concentración empresarial, poniendo cotas a las mismas.

Detrás de la pobreza y desigualdad, el fundamentalismo de mercado

La razón del incremento de la desigualdad y la pobreza en España, Europa y Occidente, no es solo cuestión de la Covid-19, es más profunda. Tiene su origen en la aplicación a ciegas del fundamentalismo de mercado, donde la Unión Europea ha actuado como alumno aventajado, y el abandono a su suerte a los más débiles, mientras los de arriba saquean el dinero público, día sí y día también. ¿Se acuerdan ustedes de lo chachi-piruli, palabrita del ministro Guindos, que iba a ser la Sareb? Pues bien, todo ese dinero dedicado a sanear la banca española ha acabado transformado, digno de la actuación del mejor Harry Houdini, en deuda pública. Y luego el señor Casado habla de responsabilidad fiscal. ¡Cínicos!

Pero vayamos a los últimos datos. El Informe de la fundación Foesa, Evolución de la cohesión social y consecuencias del COVID-19 en España, presenta la primera radiografía social completa de la crisis de la COVID-19 en toda España. Y los resultados, no por previstos, no dejan de ser desoladores. Las principales conclusiones que recoge el propio estudio son las siguientes: un tercio de los hogares con todos los miembros en paro (600 mil familias) carecen de algún tipo de ingreso periódico que permita una cierta estabilidad; 1,8 millones de hogares (casi la mitad de los que están en exclusión social) sufren el apagón digital, lo que significa que viven la brecha digital de manera cotidiana; la pandemia ha aumentado la brecha de género al crecer la exclusión social más del doble en los hogares cuya sustentadora principal es una mujer; la diferencia entre la población con más y menos ingresos ha aumentado más de un 25%, cifra superior al incremento registrado durante la crisis de 2008; hay 2,7 millones de jóvenes entre 16 y 34 años, afectados por procesos de exclusión social intensa; la exclusión social en hogares con población inmigrante es casi tres veces mayor que en los hogares españoles; tres de cada diez familias se han visto obligadas a reducir los gastos habituales en alimentación, ropa y calzado; y las tasas más elevadas de exclusión social se dan en el Sur y el Este del país, junto con Canarias. Sin duda lo más preocupante es la situación de los jóvenes de nuestro país. España no es país para jóvenes. El novelista francés Gustave Flaubert tenía una frase que bien se puede aplicar a la realidad económica, política y social patria actual: “El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente”. Toc-toc, ¿hay alguien ahí?

En España, durante el primer año de pandemia más de un millón de personas pasaron a encontrarse en situación de carencia material severa

Pero no solo es España. La misma sensación de impotencia siente uno cuando echa una ojeada al último estudio de Oxfam Intermon, Las desigualdades matan publicado este lunes coincidiendo con la Agenda de Davos del Foro Económico Mundial. Intermon Oxfam denuncia que la riqueza de los diez hombres más ricos del planeta se ha duplicado, mientras que los ingresos del 99 % de la humanidad se han deteriorado a causa de la Covid. En el caso de España, destaca que durante el primer año de pandemia más de un millón de personas pasaron a encontrarse en situación de carencia material severa, es decir, con dificultades para hacer frente a gastos de suministros esenciales o para comer carne dos veces a la semana, mientras que los 23 principales mil millonarios españoles vieron crecer su riqueza un 29 % desde el inicio de la Covid.

Por eso sorprende, estos días que se celebran 20 años desde la adopción del Euro, la complacencia de la inmensa mayoría de los economistas a la hora de abordar su impacto en España. O no se han leído los datos y estudios pertinentes, lo cual es probable, o sinceramente como profesión empezamos a ser un estorbo a la sociedad. La corriente dominante entre los economistas, una mezcla entre neokeynesianos y neoclásicos, que asesoran a liberales, conservadores y social-liberales, otrora socialdemócratas, son un ejemplo de pensamiento gregario, una mezcla de incompetencia estructural e instinto de clase. Y siguen erre que erre.

El próximo capítulo promete volver a uno de los episodios más bochornosos de la teoría economía dominante de las últimas décadas, el ataque inmisericorde, publicitado en los distintos tabloides de medio mundo, contra el gasto y la deuda pública. Ya han empezado, vean la verborrea de Casado y sus asesores económicos. Recuerden que ello se tradujo en reglas ad hoc de política económica que limitaban el déficit público y el stock de deuda pública sobre PIB. Y a eso le llaman volver a las reglas de responsabilidad fiscal. Ya sabemos sus consecuencias. Mientras se bajaban los impuestos a las rentas más altas, y las grandes corporaciones implementaban prácticas fiscales elusivas o delictivas, se recortaba el estado del bienestar en nombre de la eficiencia y eficacia económica. Todo ello era aderezado en un cóctel donde se obviaban las dinámicas de la deuda privada, consecuencia lógica de promocionar otros ingredientes más “fuertes”, como la eficiencia de los mercados, la racionalidad de los inversores, y distintos brebajes de igual calado, como lo chupi guay que eran los bancos privados auto-gestionando su nivel de riesgo, de mercado y crediticio. Sinceramente, en determinados momentos me acuerdo de mi querido paisano José Antonio Labordeta, su famosa frase, y mandarles a todos “A la m…”.

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Fuente: Sasmadrid.org