November 26, 2021
De parte de La Haine
276 puntos de vista


Nunca fue f谩cil manifestarse en Espa帽a, salvo para quienes eran y son partidarios de prohibir ese derecho a todos los dem谩s. A lo largo de mi vida, al pasar cada manifestaci贸n o cada huelga, me preguntaba, muy ingenuamente, por qu茅 la polic铆a no apaleaba a los banqueros que desped铆an a gente, practicaban la usura y el desahucio, a los empresarios que explotaban a los trabajadores, a los millonarios que se llevaban el dinero a para铆sos fiscales, a los fascistas que defienden la supresi贸n de las libertades o a los pol铆ticos que hac铆an obras in煤tiles o simplemente robaban a manos llenas al Erario. En mis a帽os madrile帽os (1977-1985) me llamaba mucho la atenci贸n el empe帽o que pon铆a la polic铆a en golpear a quienes se manifestaban para defender la Educaci贸n P煤blica o los derechos laborales y la tranquilidad con la que asist铆an a las manifestaciones antisistema del 20 de noviembre en la Plaza de Oriente y calles aleda帽as, calles donde fueron lisiados algunos amigos ante la total indiferencia de la autoridad competente.

La polic铆a espa帽ola fue mediatizada por el franquismo que la convirti贸 en una fuerza de clase y de r茅gimen, completamente ajena al Derecho y a la defensa del bienestar de los ciudadanos que entonces eran s煤bditos. La democracia us贸 a muchos polic铆as franquistas especialistas en tortura y apenas hizo nada por reformar el organigrama, la preparaci贸n y los procesos de selecci贸n de los cuerpos de seguridad del Estado. La sensaci贸n que trasmiten actuaciones como la de los antidisturbios en C谩diz -de donde provienen muchos-, en Gamonal, en Sagunto, en Avil茅s, en Valencia y en tantos otros sitios dista mucho de ser la de una polic铆a que vela por proteger nuestros derechos constitucionales.

De hecho, cualquiera que haya acudido a manifestaciones que no sean de ultraderecha, sabe el miedo que se pasa cada vez que aparecen los se帽ores encargados de velar por el orden y las libertades. Por otra parte, el sesgo ideol贸gico dominante en las fuerzas de seguridad seg煤n demuestra la afiliaci贸n mayoritaria a sindicatos ultras, no habr铆a sido posible sin la colaboraci贸n de ministros del Interior que muestran una clara identificaci贸n con Narv谩ez, aquel general conservador que aseguraba que 鈥渢ranquilidad viene de tranca, y tranca de trancazo鈥.

@CTM coordinadora de trabajadores del metal

C谩diz es una de las provincias m谩s pobres de Espa帽a y de Europa: Barbate, Chiclana, Sanl煤car, La L铆nea, Conil de la Frontera y Arcos -pueblos y ciudades de una belleza poco com煤n- no llegan a los 9.000 euros de renta per c谩pita, mientras que la mayor铆a de los pueblos de la provincia tienen una tasa de paro superior al 25%. La situaci贸n es tan dram谩tica dentro de uno de los pa铆ses m谩s ricos del mundo seg煤n dicen, que mientras la esperanza de vida de Espa帽a est谩 en torno a los ochenta a帽os, en C谩diz no llega a los ochenta y eso gracias a la Seguridad Social, datos que van a empeorar en los pr贸ximos a帽os si no se act煤a con rapidez dado que cuatro de cada diez ni帽os gaditanos viven en la pobreza. En igual sentido se muestran los datos sobre abandono y fracaso escolar, el 铆ndice de industrializaci贸n o el de las pensiones medias, muy por debajo de las que se perciben en otros lugares del pa铆s.

Desde la crisis del petr贸leo de 1973, la provincia de C谩diz s贸lo ha sido tratada con pol铆ticas neoliberales que han propiciado el cierre y la deslocalizaci贸n de cientos de industrias, sin que ning煤n pol铆tico, economista, consejero delegado, CEO, banquero o empresario haya tenido la voluntad de invertir en otra cosa diferente del turismo ni haya imaginado un plan de industrializaci贸n bien armado que permitiese acabar con la progresiva depauperizaci贸n de la zona. Y es que en Espa帽a, especialmente en los territorios m谩s pobres, parece que los 煤nicos remedios que ofrecen esos se帽ores insultantemente bien pagados para solucionar cualquier crisis han de pasar inexorablemente por el cierre de f谩bricas, el despido o la reducci贸n de plantilla, para lo cual ni hace falta ser economista, ni ceo, ni consejero delegado, ni director general, ni gerente ni absolutamente nada, s贸lo un desalmado.

Espa帽a es un pa铆s donde las protestas laborales son pocas y tranquilas si tenemos en cuenta las barbaridades que se han cometido contra los trabajadores, aboc谩ndolos al paro, la miseria y la marginalidad. La globalizaci贸n neoliberal ha conseguido sustituir la conciencia de clase por el s谩lvese quien pueda individualista que preconizan las pol铆ticas derechistas y su clientelismo extensivo. Sin embargo, se ha apretado tanto la soga en algunas provincias como C谩diz que la alternativa a la protesta, a la indignaci贸n y la lucha es la resignaci贸n, la agon铆a y la muerte. No se puede estar pisando a un pueblo durante d茅cadas y esperar que su respuesta sea bajar la cerviz hasta llegar a la astenosfera. Lo que est谩 sucediendo en el sector del metal de C谩diz es la contestaci贸n desesperada de un pueblo que ha sido machacado desde hace muchos a帽os y al que se ha privado de cualquier tipo de esperanza.

La obligaci贸n de los trabajadores del resto del Estado ser铆a solidarizarse y demostrar que por el lado del trabajo ya no se pude bajar m谩s, que ahora les toca a otros. No basta con pancartas de apoyo o declaraciones justas, es hora de actuar porque lo que sucede en C谩diz ya ha ocurrido en otros lugares y volver谩 a pasar si la respuesta no es tajante. Tratar de contener un problema vital de ra铆ces tan profundas como obvias con antidisturbios, con balas de goma, gases lacrim贸genos y porras no es m谩s que un desatino, es como detener una hemorragia amputando el miembro. Entre tanto, el 煤nico camino que queda es luchar para que as铆 sea y cuanto antes.




Fuente: Lahaine.org