October 10, 2021
De parte de CNT
121 puntos de vista


DOSIER Derechos Laborales | Vitoria-Gasteiz | Ilustraci贸n de Lolomotion | Extra铆do del cnt n潞 427.

La huelga general es un derecho subjetivo regulado consistente en el paro de la actividad laboral promovido tras acuerdo por parte de los y las trabajadoras. Durante su duraci贸n, la relaci贸n jur铆dica entre personas trabajadoras y patronales queda suspendida. Por tanto, tambi茅n queda suspendido el derecho a percibir un salario. Es decir, el derecho a la huelga tiene un precio para quien lo ejerce. El asunto no es balad铆 teniendo en cuenta la precariedad salarial de multitud de tareas. Tampoco lo es la necesidad del acuerdo, en un panorama dibujado por la inestabilidad laboral, el triunfo de los privilegios, el nomadismo impuesto por la temporalidad, y la fragilidad relacional que abunda en los centros de trabajo. Los costes para los Estados y la patronal est谩n a煤n por demostrar. A menudo, la carga de trabajo es diferida y subsanada al finalizar el per铆odo de huelga y los gastos son sufragados entre personas trabajadoras y poblaci贸n beneficiaria.

La eficacia de la huelga general como herramienta de lucha para el sindicalismo de combate queda probada por los encorsetamientos a que ha sido sometido este derecho. Tanto la prohibici贸n de las huelgas salvajes como el establecimiento de los servicios m铆nimos dan cuenta de ello.

La eficacia de la huelga general como herramienta de lucha para el sindicalismo de combate queda probada por los encorsetamientos a que ha sido sometido este derecho. Tanto la prohibici贸n de las huelgas salvajes como el establecimiento de los servicios m铆nimos dan cuenta de ello. Dice el diccionario que salvaje es aquello que crece sin cultivar o sin domesticar; que es lo cruel, y lo inhumano. Se trata de algo dif铆cilmente medible pero deviene comod铆n susceptible de ser usado arbitrariamente para reprimir, tergiversando asuntos de naturaleza 茅tica y social y mostr谩ndolos como delictivos. Es concepto f谩cilmente aplicable a muchas de las medidas que adoptan Estados y patronales. Sin embargo, 茅stas siendo salvajes se nos presentar谩n como necesarias en t茅rminos de defensa de los intereses, que aun siendo de unas pocas personas, los de los oligarcas, ser谩n disfrazados de comunes.

Trabajadores y trabajadoras ejercemos el derecho a la huelga cuando otras v铆as han sido agotadas o cuando estamos, nosotros mismos, agotados. La huelga es reivindicaci贸n no escuchada y demostraci贸n de fuerza. Una mirada r谩pida a las estad铆sticas del Estado espa帽ol da cuenta de las siguientes cifras anuales desde el a帽o 2005 de huelgas convocadas: 669; 779; 751; 810; 1.001; 984; 777; 878; 994; 777; 615; 641; 730; 726; y, 898 en 2019. La relaci贸n de jornadas no trabajadas por persona oscila entre d铆a y medio y casi cuatro d铆as. Que las finalizaciones de la huelgas acontezcan sin acuerdo es la tendencia general. Para quienes se refugian en el inmovilismo y la desesperanza, ser谩n datos suficientes para asegurar que ese no es el camino adecuado. Sin embargo, quiero defender la huelga general no solo como medida impostergable, sino como herramienta de supervivencia, en un escenario en el que trabajamos para ser pobres y en el que nuestras voces no se oyen porque muchos ruidos las anulan.

Uno de esos ruidos es la casi gratuidad del despido que suena al ritmo de la dilaci贸n de los conflictos laborales en los tribunales de lo social. Otro ser铆a la flexibilidad laboral, que como estrategia de control de nuestros cuerpos y nuestras vidas conviene a las tecnolog铆as de gobernanza neoliberal, y que, sobre todo, se ensa帽a con ciertos colectivos: la juventud 鈥攍aboratorio de experimentaci贸n de la explotaci贸n; las mujeres 鈥攖erritorio para la discriminaci贸n, la esclavitud y la opresi贸n, productivas y reproductivas; y, la poblaci贸n migrante 鈥攃onvertida en muro de contenci贸n moldeable al antojo de los intereses de la patronal, y susceptible de traducirse en clave expiatoria frente a los malestares del resto de la clase trabajadora.

Trabajadores y trabajadoras ejercemos el derecho a la huelga cuando otras v铆as han sido agotadas o cuando estamos, nosotros mismos, agotados. La huelga es reivindicaci贸n no escuchada y demostraci贸n de fuerza.

Pero no son los 煤nicos ruidos. Las personas desahuciadas, desempleadas, despose铆das, y desheredadas emergemos en escena como resultados de trayectorias y cuestiones individuales y no lo somos. La desvinculaci贸n entre consecuencias del fracaso de un sistema explotador y sufrimientos de millones de personas libera de responsabilidades a los Estados y a la patronal. Quedan exentos impunemente en su aberrante dejaci贸n de funciones, y se exculpa su avaricia insaciable. Ah铆 radica la importancia de la huelga general; una huelga en la que participemos ciudadanas y ciudadanos, con empleo o sin 茅l, m谩s all谩 del sector y del municipio, sin producir y sin consumir.

Por 煤ltimo, otros ruidos abundan cuando a las huelgas responden deslegitimando razones de fondo; minimizando motivos que las originan; sobredimensionando los disturbios, mostr谩ndolos como vand谩licos; y, criminalizando la protesta social.

Cuando trabajar no es suficiente para vivir dignamente, y nos sermonean con austeridades que nos ahogan al tiempo que desahogan a quienes menos lo necesitan, la huelga se convierte en herramienta de supervivencia ante la deriva desp贸tica, salvaje y neoliberal adoptada por la patronal y los gobiernos.

Asistimos a la desposesi贸n material de los derechos tradicionalmente asociados a la condici贸n de personas trabajadoras, que nos permit铆an alcanzar y mantener unas m铆nimas condiciones de vida dignas. Concurre la desposesi贸n de coherencia entre las experiencias y proyectos de vida, en relaci贸n a lo laboral por oposici贸n a lo no laboral. Es, adem谩s, desposesi贸n que abarca pasados y presentes, proyect谩ndose en futuros imposibles. Por eso, la huelga es 煤nica herramienta de supervivencia, porque seremos los pr贸ximos y las pr贸ximas en el despojo, sustituibles como bien nos ense帽aron en el centro de trabajo. Es la huelga general la que contesta rebelde a la trampa que nos han tendido queri茅ndonos hacer creer que eran las subjetividades y las significatividades identitarias lo perentorio. Nada m谩s significativo y apremiante que querer comer cuando tenemos hambre, dormir bajo un techo cuando estamos cansadas y ser atendidas en un hospital si no estamos bien.

Ser谩 huelga general para demostrar que somos fuerza social, cuerpo mayor y m谩s potente que la suma de sus partes. Ser谩 huelga general vivida como posibilidad de transformaci贸n social y antesala de la revoluci贸n social.




Fuente: Cnt.es