November 24, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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Carteles, v铆deos, discursos.  La palabra 鈥forest鈥 (bosque) se exhib铆a por doquier, junto a stands higienizados y plantas uniformemente podadas, colocadas geom茅tricamente que marchitaban lentamente bajo la luz artificial.  Eran intentos de representar la 鈥渘aturaleza鈥 en la 25陋 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim谩tico (COP25) en IFEMA 鈥揊eria de Madrid鈥, que tuvo lugar en diciembre de 2019, y fue la 煤ltima edici贸n presencial antes de la pandemia de COVID-19.  El enorme tinglado parec铆a una feria tecnol贸gica, y de hecho la tecnolog铆a tambi茅n estaba presente, en diferentes capas.

Entre las supuestas innovaciones para 鈥渃ombatir el cambio clim谩tico鈥 hab铆a ideas hiperb贸licas como espejos gigantes para reflejar los rayos solares o una especie de aspiradora que se colocar铆a en el espacio para extraer el di贸xido de carbono de la atm贸sfera, todo ello bajo la palabra de moda 鈥済eoingenier铆a鈥.  Muchas empresas tecnol贸gicas tambi茅n subieron al escenario para anunciar c贸mo ese campo podr铆a salvar el planeta.  La directora de Google Earth, Earth Engine y Outreach, Rebecca Moore, escribi贸, por ejemplo, que la empresa estaba 鈥渉aciendo posible que todos construyan un mundo m谩s sostenible鈥, [1] en referencia a su asociaci贸n con el Programa de Medio Ambiente de la ONU.  Este 煤ltimo lo anunci贸 como 鈥渦na asociaci贸n mundial que promete cambiar la forma en que vemos nuestro planeta鈥,[2] posicionando a Google Earth Engine como nuestros nuevos ojos para afinar nuestra visi贸n de todo el planeta.

Semanas antes, a finales de noviembre de 2019, tambi茅n escuch谩bamos a representantes de algunas de estas mismas empresas tecnol贸gicas en otro escenario diplom谩tico de la ONU, celebrado en Berl铆n: el 14潞 Foro de Gobernanza de Internet (IGF), organizado bajo el tema general 鈥淯n mundo.  Una red.  Una visi贸n鈥.  Pero, 驴la visi贸n de qui茅n?  De nuevo, una ambici贸n planetaria, esta idea de c贸mo debemos ver el mundo y, de nuevo, la tecnolog铆a se situaba 鈥搊 intentaba situarse鈥 en el centro.  Poco a poco, los lenguajes y las narrativas de los gobiernos y los representantes de la industria empiezan a asimilarse en estos dos escenarios, incorporando la comprensi贸n de las tecnolog铆as como 鈥渉erramientas鈥 鈥揳 veces como las principales鈥 para resolver los problemas humanos, desde la pobreza hasta la democracia y el cambio clim谩tico.  Una peligrosa mezcla de 鈥渆conom铆a verde鈥 y tecnosolucionismo que, en conjunto, est谩n convirtiendo en negocio las reivindicaciones de los grupos marginados.

Este an谩lisis es el resultado de nuestro esfuerzo conjunto para identificar un ciclo de narrativas recurrentes promovidas en estos espacios de poder.  Si bien estos foros representan un escenario de la pol铆tica internacional, tambi茅n est谩n marcados por su distancia con las personas y los movimientos que quieren hacer frente no s贸lo al cambio clim谩tico, sino mostrar la evidencia de la injusticia socioambiental causada por el sistema socioecon贸mico neoliberal que vivimos hoy en d铆a, en nuevas formas de relaci贸n colonial.  Movimientos que se帽alan la necesidad del reconocimiento de las m煤ltiples formas de existencia, de los usos hist贸ricos y de la gesti贸n colectiva de los territorios,[3] como es el caso de las pr谩cticas de pueblos ind铆genas, de la agricultura familiar y otros.  Movimientos que buscan un uso y desarrollo m谩s aut贸nomo, horizontal e incluyente de las tecnolog铆as de la informaci贸n y la comunicaci贸n (TIC) para proteger, y no amenazar, los derechos humanos fundamentales.  Aunque la diversidad es un principio b谩sico para un mundo no monocultural, las tierras y los medios de subsistencia son cada vez m谩s engullidos por, entre otros, los discursos del tecno-solucionismo y las narrativas de la econom铆a verde.  Y aqu铆 aclaramos que no se trata de negar la importancia del debate clim谩tico y de los foros internacionales.  Por el contrario, la discusi贸n que traemos es para profundizar los procesos democr谩ticos, y no lo contrario, como intentan hacer las corrientes de extrema derecha al apropiarse del debate sobre el clima y negarlo, haciendo todo m谩s absurdo y profundizando el racismo, la xenofobia y las desigualdades.

Para develar las relaciones de poder no debemos separar el an谩lisis de las acciones de las miradas cr铆ticas hacia los discursos que pretenden subordinar nuestros cuerpos y territorios.  Silvia Cusicanqui, pensadora decolonial aymara, aplic贸 el concepto de gatopardismo a la forma en que los gobiernos responden a las necesidades de las comunidades ind铆genas: 鈥淐ambiar para que todo siga igual鈥,[4] escribi贸.  El gatopardismo se define como 鈥渓a filosof铆a o estrategia pol铆tica de abogar por cambios revolucionarios, pero que en la pr谩ctica s贸lo modifican superficialmente las estructuras de poder existentes鈥.[5]  Al observar las narrativas y las pr谩cticas del big tech (las grandes empresas tecnol贸gicas) que se maquillan de 鈥渧erdes鈥, nos planteamos la cuesti贸n de c贸mo 茅stas son expresiones de la pol铆tica del gatopardismo.  Como tambi茅n dijo Cusicanqui 鈥淣o puede haber discurso de decolonizaci贸n, ni teor铆a de decolonizaci贸n, sin una pr谩ctica decolonizadora鈥.  Esto no s贸lo significa ampliar el debate sobre estos temas, sino cuestionar qui茅n, despu茅s de todo, ha tenido espacio para hablar, crear soluciones y se帽alar los riesgos dentro del sistema en el que vivimos.  驴Cu谩les cuerpos tienen el poder de decir no a algunas de las soluciones propuestas?

Inspir谩ndonos en las teor铆as y pr谩cticas feministas, con este an谩lisis esperamos contribuir a la construcci贸n de una visi贸n anal铆tica decolonial de los discursos que permiten un lavado de imagen verde (o impostura verde) y los del tecnosolucionismo en el debate p煤blico.  Aportamos dos perspectivas diferentes: una centrada en las implicaciones de los derechos humanos en el desarrollo y despliegue de las tecnolog铆as, y otra en los discursos dominantes en los conflictos socioambientales y sus consecuencias en los territorios.  Ambas perspectivas utilizan un enfoque feminista para desvelar las relaciones de poder.  Por lo tanto, si bien nos centramos aqu铆 en las grandes empresas tecnol贸gicas, nuestro objetivo es entender sus v铆nculos con otros actores poderosos, como los gobiernos y las empresas de otros sectores econ贸micos.

Econom铆a verde: nuevos nombres, mismos objetivos

Entre 2019 y 2020, sintiendo la presi贸n de las protestas de consumidores/as e incluso de los empleados/as, ahogados/as por el humo de los incendios en San Francisco, sede de Silicon Valley, y aprovechando el revuelo en torno a la econom铆a verde, las grandes empresas tecnol贸gicas asumieron una serie de compromisos en materia de cambio clim谩tico.  Google prometi贸 funcionar las 24 horas del d铆a con energ铆a libre de carbono en todos sus centros de datos y campus para 2030.  Apple anunci贸 que 鈥渃ada dispositivo de Apple vendido tendr谩 un impacto clim谩tico neto cero鈥 para 2030.  Microsoft prometi贸 ser 鈥渃arbono-negativo en 2030 y para 2050 eliminar del medio ambiente todo el carbono que la empresa haya emitido鈥.[6]  Facebook, haciendo caso omiso de su propio discurso p煤blico de centrarse en las emisiones de carbono, construy贸 una p谩gina web que consume muchos recursos, m谩s sucia que el 73% de las p谩ginas web analizadas por la Calculadora de Carbono de Sitios Web,[7] para prometer 鈥渆misiones netas de gases de efecto invernadero鈥 para la cadena de valor de la empresa en 2030.

Adem谩s, Amazon 鈥搉unca hay que olvidar que se refiere a la multinacional de base tecnol贸gica con sede en Seattle, que tom贸 el nombre de la mayor selva del mundo鈥 se comprometi贸 a que las emisiones de carbono de toda su actividad ser谩n nulas para 2040.  Tambi茅n anunci贸 un Climate Pledge Fund (Fondo de Compromiso Clim谩tico) de miles de millones de d贸lares para invertir en startups que desarrollen 鈥渢ecnolog铆as sostenibles y descarbonizadoras鈥.  La iniciativa fue muy criticada por quienes se帽alaron que utilizar el modelo de capital riesgo para financiar soluciones no hace sino alimentar el mismo sistema que est谩 produciendo injusticia socioambiental.

El Fondo fue tambi茅n una respuesta 鈥搚 una huida鈥 a un esc谩ndalo que se desat贸 luego de que la empresa amenazara con despedir a un grupo de empleados que hablaron sobre 鈥渆l papel de Amazon en la crisis clim谩tica鈥.  En este contexto, el CEO Jeff Bezos dijo: 鈥淣osotros podemos salvar la Tierra.  Eso va a requerir un esfuerzo colectivo de las grandes empresas, las peque帽as empresas, los estados nacionales, las organizaciones mundiales y los individuos鈥.  Pero鈥 驴qui茅nes son exactamente 鈥渘osotros鈥?

驴Gatopardismo?  Bueno, la 煤ltima vez que la mayor铆a de las grandes empresas tecnol贸gicas actuaron juntas fue probablemente cuando todas ellas bloquearon las cuentas de Trump en las redes sociales, un caso t铆pico de una situaci贸n en la que no hab铆a nada m谩s que temer, nada m谩s que perder y nada m谩s que hacer, aparte de intentar mejorar su imagen p煤blica.

Es parte de la estrategia medi谩tica de estas empresas para garantizar que sus 鈥渁cciones verdes鈥 se comuniquen ampliamente en las campa帽as de marketing y en los medios de comunicaci贸n.  (Un dato a tener en cuenta: probablemente no es casualidad que Bezos, uno de los hombres m谩s ricos del mundo, se convirtiera en el 煤nico propietario del Washington Post, una fuerza poderosa en la configuraci贸n de la pol铆tica estadounidense).  Pero estos compromisos est谩n muy alejados de la transparencia en su propia din谩mica empresarial, y es m谩s probable que se utilicen como instrumentos para mantener el statu quo y la l贸gica de reproducci贸n capitalista.  No podemos olvidar que, incluso despu茅s de anunciar sus objetivos en el mercado del carbono, Facebook tambi茅n fue se帽alado y avergonzado por beneficiarse de anuncios que negaban el cambio clim谩tico, algunos de los cuales incluso calificaban al cambio clim谩tico como un enga帽o.  Un informe de InfluenceMap[8] revel贸 鈥51 anuncios de desinformaci贸n sobre el clima, ejecutados en las plataformas de Facebook en los Estados Unidos, durante la primera mitad de 2020鈥, que registraron 鈥8 millones de impresiones en el semestre.鈥 El informe tambi茅n se帽al贸 que s贸lo uno de estos anuncios fue retirado por Facebook.

El Grupo Carta de Bel茅m, agrupaci贸n brasile帽a de activistas e investigadores sobre justicia socioambiental, identifica este tipo de proceso como un fen贸meno al que 鈥渆l capitalismo le da otros nombres para seguir reproduciendo sus formas de acumulaci贸n鈥.  Es decir, los nombres cambian, pero la l贸gica de extracci贸n y destrucci贸n contin煤a.[9]  El grupo se帽ala que la idea de desarrollo y progreso conocida durante d茅cadas como 鈥渄esarrollo sostenible鈥 dio espacio a nuevos proyectos de futuro, entre ellos, la econom铆a verde.  Sin embargo, la 鈥渆conom铆a verde鈥 est谩 directamente relacionada con la financiarizaci贸n de la naturaleza y la llamada 鈥済esti贸n verde鈥 de actividades como la tala de 谩rboles.  Estos enfoques mantienen el business as usual, pero aparentan ser verdes y estupendos, y as铆 escapan a la responsabilidad de responder realmente a los cambios estructurales.  Ahora estamos asistiendo a una ola de tecnolog铆a verde, y muy probablemente otros frutos como los 鈥渄atos verdes鈥 est谩n en camino.

En las 煤ltimas d茅cadas, las empresas se han visto presionadas para publicar informes medioambientales.  Los compromisos de las empresas en materia de cambio clim谩tico suelen venir acompa帽ados de p谩ginas web atractivas y bacanas.  Mientras tanto, hay una cantidad importante de informaci贸n oculta en esos informes 鈥搊 que se omite de ellos鈥.  As铆 que decidimos seguir algunas pistas鈥

Minerales tecnol贸gicos: conflictos sobre nuestros cuerpos y territorios

Desde 2010, las empresas estadounidenses que cotizan en bolsa tienen la obligaci贸n de revisar en sus cadenas de suministro la presencia de esta帽o, tungsteno, tantalio y oro (3TG) 鈥搇os llamados 鈥渕inerales de [zonas en] conflicto鈥濃, para revelar el uso de minerales originarios de la Rep煤blica Democr谩tica del Congo (RDC) o de los pa铆ses lim铆trofes.

Para tratar de cumplir con la normativa estadounidense, y al igual que otras empresas tecnol贸gicas, Alphabet Inc, la empresa matriz de Google, publica anualmente su 鈥淚nforme sobre minerales de conflicto鈥.  Echamos un vistazo al informe de 2019, publicado en la secci贸n de 鈥渞elaciones con los inversores鈥 de su p谩gina web.  (De por s铆 nos llam贸 la atenci贸n que no se dirigiera a los consumidores ni al p煤blico en general).  En las conclusiones, el informe afirma:

Tenemos motivos para creer que una parte del 3TG utilizado en nuestros productos procede de los Pa铆ses Cubiertos.  Aunque no hemos identificado ning煤n caso de abastecimiento que apoye directa o indirectamente el conflicto en los Pa铆ses Cubiertos, no declaramos que ninguno de nuestros productos est茅 libre del conflicto en la RDC.  En algunos casos, la informaci贸n proporcionada por nuestros proveedores no era verificable o estaba incompleta y, por lo tanto, no pudimos verificar con certeza el origen y la cadena de custodia de todo el 3TG necesario en nuestros productos.[10]

Mientras que la evaluaci贸n de la empresa se limita a la Rep煤blica Democr谩tica del Congo y a los Pa铆ses Cubiertos (es decir, los pa铆ses fronterizos con la RDC), los datos del informe muestran que los 3TG utilizados por Google proceden de diferentes partes del mundo, incluido Brasil.

Si bien la legislaci贸n estadounidense s贸lo hace referencia a la RDC y a los pa铆ses lim铆trofes, la Gu铆a de Debida Diligencia de la OCDE para las Cadenas de Suministro Responsables de Minerales en las 脕reas de Conflicto o de Alto Riesgo[11] ampli贸 la definici贸n de las zonas a tener en cuenta:

Las 谩reas de alto riesgo pueden incluir zonas de inestabilidad pol铆tica o represi贸n, debilidad institucional, inseguridad, colapso de la infraestructura civil y violencia generalizada. Estas 谩reas a menudo se caracterizan por los abusos generalizados a los derechos humanos y violaciones al derecho nacional o internacional.

Alineada con esa definici贸n de la OCDE, la normativa europea,[12] firmada en 2017 y en vigor desde enero de 2021, va m谩s all谩 de exigir la presentaci贸n de informes y la diligencia debida y 鈥渆xige a las empresas de la UE en la cadena de suministro que se aseguren de importar estos minerales y metales 煤nicamente de fuentes responsables y libres de conflictos.鈥

Seg煤n el Atlas de Conflitos Socioterritoriais Pan-Amaz么nico,[13] entre 2017 y 2018, Brasil fue el campo de batalla de 995 conflictos socioambientales en la regi贸n amaz贸nica, el mayor n煤mero entre los pa铆ses vecinos.  Desde entonces, ese n煤mero ha aumentado bajo el desmantelamiento de las pol铆ticas ambientales por parte de la presidencia de Jair Bolsonaro, una amenaza recurrente que ha ocupado repetidamente los titulares internacionales.  Bajo el actual gobierno federal, alrededor de 3.000 solicitudes de permisos de miner铆a en tierras ind铆genas en la 鈥淎mazon铆a Legal鈥 de Brasil est谩n siendo procesadas por la Agencia Nacional de Miner铆a.  Y al menos 58 ya han sido autorizadas, a pesar de estar ubicadas en territorios ind铆genas.  Este escenario dibuja una situaci贸n de 鈥渄ebilidad institucional鈥, 鈥渋nseguridad鈥, 鈥渧iolencia generalizada鈥 as铆 como 鈥渁busos de los derechos humanos鈥 que podr铆a calificar f谩cilmente a muchos territorios donde se est谩 desplegando la miner铆a en la regi贸n amaz贸nica como 鈥溍eas de alto riesgo afectadas por conflictos鈥.

Como ambas somos originarias de Brasil, decidimos comprobar qu茅 empresas con sede en el pa铆s aparec铆an en el 鈥淚nforme sobre minerales conflictivos鈥 de Google.  Descubrimos que 13 empresas de fundici贸n de Brasil son proveedoras de Alphabet para los cuatro tipos de minerales enumerados en el informe.  Estas empresas son: AngloGold Ashanti Corrego do Sitio Mineracao, Marsam Metals, Umicore Brasil Ltda., LSM Brasil S.A., Minera莽茫o Taboca S.A., Resind Ind煤stria e Com茅rcio Ltda., Estanho de Rond么nia S.A., Magnu鈥檚 Minerais Metais e Ligas Ltda., Melt Metais e Ligas S.A., Soft Metais Ltda., Super Ligas, White Solder Metalurgia e Mineracao Ltda. y ACL Metais Eireli.[14]

Una investigaci贸n inicial ya demuestra conflictos socioambientales en estas 谩reas.  Por ejemplo, el proveedor Minera莽茫o Taboca explota la mina de Pitinga en el municipio de presidente Figueredo, una fuente de tantalio y tambi茅n uno de los mayores yacimientos del mundo de casiterita, que es la principal fuente de esta帽o.  Seg煤n un atlas independiente de conflictos sociales y ambientales, organizado por la Universidad Aut贸noma de Barcelona (Atlas Global de Justicia Ambiental 鈥 EJATLAS), el complejo minero de Pitinga es 鈥渆mblem谩tico por la injusticia hist贸rica de Brasil contra la poblaci贸n ind铆gena y la minimizaci贸n sistem谩tica de la contaminaci贸n ambiental y los riesgos asociados a las presas de retenci贸n de residuos鈥.[15]

El proyecto de EJATLAS a帽ade: 鈥淟a mina alberga grandes dep贸sitos de niobita (mineral de niobio) y tantalita (mineral de tantalio), cuya extracci贸n ha cobrado importancia con el auge de la industria electr贸nica en las dos 煤ltimas d茅cadas, as铆 como de uranio鈥.  En efecto, el tantalio es un material clave para la industria electr贸nica, y Brasil posee el 61% de los yacimientos de tantalio del mundo.  Algunos de ellos bajo los bosques, en tierras ind铆genas, como la Mina de Pitinga.  鈥淢ina de Pitinga鈥 se puede encontrar en Google Earth, con una imagen de kil贸metros de devastaci贸n en medio de la selva amaz贸nica.

La historia de la deforestaci贸n, la ocupaci贸n de tierras ind铆genas y la corrupci贸n que rodea a la mina de Pitinga han sido denunciadas[16] por la agencia de noticias independiente y de investigaci贸n Amazonia Real, dirigida por mujeres.  M谩s espec铆ficamente, sobre Minera莽茫o Taboca, un informe del Instituto Socioambiental (ISA)[17] tambi茅n revela que la empresa realiza actividades mineras en las tierras ind铆genas de los Waimiri-Atroari para extraer casiterita (esta帽o).

Es muy probable que Minerac茫o Taboca sea s贸lo un ejemplo m谩s de una situaci贸n recurrente.  La lista de empresas fundidoras del informe de Google muestra que muchas de ellas est谩n ubicadas en Rond么nia, uno de los estados m谩s deforestados de la regi贸n amaz贸nica, donde la miner铆a juega un papel importante.  En 2019, 34 municipios de ese estado estaban registrados en la Agencia Nacional de Miner铆a.  Mientras tanto, los datos de 2019 de un proyecto llamado Latentes, coordinado por la agencia de periodismo independiente Livre.jor, tambi茅n mapearon 126 conflictos socioambientales relacionados con la miner铆a en Rond么nia.[18]  Adem谩s, seg煤n EJATLAS, AngloGold Ashanti, otra empresa de la lista, est谩 involucrada en al menos 22 conflictos en todo el mundo.

驴Cu谩ntas minas se est谩n abriendo en la selva o se est谩n explorando para proporcionar metales a las empresas big tech?  驴Y qu茅 otros megaproyectos que implican la extracci贸n de bienes comunes est谩n relacionados con la producci贸n de tecnolog铆a por parte de las grandes empresas?  Est谩 claro que limitarse a presentar n煤meros m谩gicos sobre el mercado del carbono est谩 muy lejos de cualquier enfoque tangible hacia la justicia socioambiental, y a煤n m谩s de cualquier enfoque decolonial de las tecnolog铆as.

Del extractivismo al colonialismo de los datos: la IA (no) salvar谩 el mundo

M谩s all谩 de convertir las demandas de justicia socioambiental en metas del mercado del carbono, las big tech se han apresurado a entrar al debate, no s贸lo al promover una nueva 鈥渆conom铆a verde鈥, sino tambi茅n al apresurarse a sugerir la posibilidad de un 鈥渘uevo mundo鈥 o 鈥渘ueva Tierra鈥.  Por supuesto, uno lleno de tecnolog铆a.  En sus relatos, la inteligencia artificial (IA), los sensores, los sat茅lites, las aplicaciones, las redes sociales y muchos datos siempre pueden salvarnos, a nosotros y al planeta, del cambio clim谩tico.  Demuestran una habilidad impresionante para pasar de ser la causa del problema a ser los salvadores del futuro: un futuro m谩s vigilado y controlado.

Pero, como dijo una vez la acad茅mica y activista Audre Lorde, que se autoidentificaba como lesbiana negra feminista: 鈥溌縌u茅 significa que se utilicen las herramientas de un patriarcado racista para examinar los frutos de ese mismo patriarcado?  Significa que s贸lo son posibles y admisibles los per铆metros m谩s estrechos del cambio鈥.  Tomamos prestado este pensamiento del ensayo 鈥淟as herramientas del amo nunca desmantelar谩n la casa del amo鈥 para reutilizarlo en este escenario: 驴Qu茅 significa que las herramientas de las empresas monop贸licas extractivistas de datos se utilicen para resolver los problemas que ellas mismas causaron?

Al navegar por el bombo promocional de la IA, no es raro ver a las big tech presentarse como las proveedoras de las herramientas para salvar el planeta.  Google dice que est谩 entrando en 鈥渓a lucha contra la deforestaci贸n ilegal, con TensorFlow鈥,[19] (el marco de aprendizaje autom谩tico de c贸digo abierto de la empresa).  La idea es difundir sensores de Internet de las Cosas (IoT) en la selva amaz贸nica para alimentar con datos sonoros geolocalizados un programa de IA que pueda reconocer, por ejemplo, el sonido de las motosierras.  Por un lado, la empresa extrae los minerales que causan la deforestaci贸n y amenazan las tierras y los modos de vida de los ind铆genas; por el otro, ofrece la IA para conectar con lo que algunos han llamado torpemente el 鈥淚nternet de los 谩rboles鈥.  驴Qu茅 puede salir mal?

Pero aparte de Google, pr谩cticamente todas las grandes empresas tecnol贸gicas tienen una iniciativa de IA centrada en cuestiones medioambientales.  Microsoft tiene su 鈥淚A para la Tierra鈥 que alimenta su servicio de computaci贸n en la nube Azure; IBM tambi茅n est谩 dando prioridad a las 鈥渟oluciones para proteger el medio ambiente鈥 mediante centros de datos; Amazon est谩 financiando startups con su Climate Pledge Fund.  Y la lista sigue.

No es casualidad que, aunque el 鈥渕edio ambiente鈥 se haya convertido en uno de los cuatro ejes tem谩ticos del IGF 2020, la sesi贸n principal de ese eje tambi茅n situara a las tecnolog铆as digitales como 鈥渃atalizadores del desarrollo sostenible鈥, destacando su 鈥渞ol cr铆tico en la protecci贸n del planeta鈥.  Otra sesi贸n denominada 鈥淭ecnolog铆a para el planeta鈥 parti贸 del entendido de que 鈥減ara avanzar en algunos de estas grandes problem谩ticas medioambientales, necesitamos datos, muchos, muchos datos鈥, como dijo el director general de una empresa brit谩nica que utiliza Azure de Microsoft.

No es que no nos gusten los datos y la ciencia de los datos; pero es preocupante ver, de nuevo, la promesa de que los 鈥渂ig data鈥 desempe帽ar谩n el papel de salvar el planeta.  De nuevo, se trata de empresas monop贸licas, que ya han extra铆do muchos recursos de nuestros territorios y datos sobre nuestras mentes y cuerpos, que se presentan como capaces de llenar el vac铆o dejado por los gobiernos en la vigilancia y actuaci贸n contra la deforestaci贸n, y otros factores que contribuyen al cambio clim谩tico, mientras utilizan sus 煤ltimas tecnolog铆as de vanguardia para extraer y poseer a煤n m谩s datos geopol铆ticos.

Los ingresos y el valor de mercado de Amazon, Alphabet, Apple y Microsoft ya son comparables a los de las mayores compa帽铆as petroleras.  Y estos gigantes no se lo pensaron dos veces antes de dar un mordisco a los beneficios de las industrias de los combustibles f贸siles, entrando en compromiso con ellas bajo la narrativa de la sostenibilidad medioambiental, presentando sus tecnolog铆as, de nuevo, como salvadoras del futuro.  Del big data, al big oil.  Un informe de Greenpeace[20] muestra que, al menos, Google, Microsoft y Amazon han servido a industrias de combustibles f贸siles como Shell, BP, Chevron, ExxonMobil y otras, con computaci贸n en la nube e IA que les ayudar铆a a descubrir, extraer, refinar, distribuir y comercializar petr贸leo y gas.  En 2018, Google lleg贸 a contratar a Darryl Willis, antiguo presidente y director general de BP Angola, como vicepresidente de su nuevo departamento: Petr贸leo, Gas y Energ铆a para Google Cloud.  Pero la hipocres铆a de mantener esos contratos fue demasiado flagrante, incluso para ellos: despu茅s del informe, algunos declararon que dejar铆an de hacer herramientas de IA para el petr贸leo y el gas.  (Willis trabaja ahora como vicepresidente global de Energ铆a en Microsoft.) Pero nada se ha dicho, por ejemplo, de que estas empresas desarrollan IA para los agronegocios que deforestan la Amazonia para plantar soja para el mundo.

El paradigma actual de utilizar los datos como herramienta para concentrar el poder y las ganancias es preocupante.  Como dijo una vez Silvia Federicci en una conversaci贸n radiof贸nica online con Silvia Cusicanqui,[21] 鈥淟os equipos digitales alimentan los mercados de extracci贸n y expropian los bienes comunes de la tierra鈥.  Los datos bajo la narrativa de la econom铆a verde est谩n abriendo espacio para m谩s extractivismo de datos y m谩s negocios basados en datos.  Es m谩s gatopardismo.  Un cambio para que nada cambie.

La investigadora ecuatoriana Paola Ricaurte se帽al贸 c贸mo estos enfoques extractivistas de datos a los problemas humanos son una forma de neocolonialismo: 鈥淟as econom铆as centradas en los datos fomentan modelos extractivos de explotaci贸n de recursos, la violaci贸n de los derechos humanos, la exclusi贸n cultural y el ecocidio.  El extractivismo de datos asume que todo es una fuente de datos.  Desde este punto de vista, la vida misma no es m谩s que un flujo continuo de datos鈥.[22]

Durante d茅cadas, las narrativas recurrentes de las grandes empresas tecnol贸gicas consistieron en presentarse como 鈥渓os campeones de la libertad en Internet鈥 para 鈥渟alvar las democracias鈥.  El resultado: ahora vivimos en una era de capitalismo de la vigilancia, que alimenta la desinformaci贸n, el odio, la polarizaci贸n, la manipulaci贸n y 鈥揺n definitiva鈥 muchas ganancias.  Ahora, van a salvar a todo el planeta鈥 con datos.

Pero, como dice sabiamente Shoshana Zuboff, nuestro objetivo anal铆tico no ser谩 鈥渦na cr铆tica exhaustiva de estas empresas como tales鈥.  Lo que ella quiere decir es que las empresas forman parte de un panorama m谩s amplio que hay que comprender.  En este sentido, Zuboff a帽ade:

En su lugar, [deber铆amos] considerarlas como las placas de Petri en las que se examina mejor el ADN del capitalismo de vigilancia.  As铆 como la civilizaci贸n industrial floreci贸 a expensas de la naturaleza y ahora amenaza con costarnos la Tierra, una civilizaci贸n de la informaci贸n conformada por el capitalismo de la vigilancia y su nuevo poder instrumental prosperar谩 a expensas de la naturaleza humana y amenazar谩 con costarnos nuestra humanidad.[23]

Si bien concordamos con Zuboff, no concebimos esta divisi贸n entre naturaleza y humanidad.  Estos dos elementos siempre han sido inseparables.  La extracci贸n de los bienes comunes se ha producido con frecuencia en paralelo al control y a la 鈥渆xtracci贸n鈥 de nuestros cuerpos.  El capitalismo de vigilancia agrava este potencial de extraer datos respecto a nuestros cuerpos y territorios.

Conclusiones

Especialmente en el contexto de la nueva pandemia del coronavirus, la tecnolog铆a est谩 invadiendo, cada vez m谩s, muchos aspectos de nuestras vidas, lo que significa un mayor consumo de energ铆a, que exige m谩s banda ancha, centros de datos, dispositivos y minerales.  La narrativa superficial de 鈥渓a nube鈥 es abstracta, pero la realidad es bastante concreta.  Se trata de la r谩pida invasi贸n de territorios de los que la gente depende para su sustento, el intento de manipular nuestras mentes y cuerpos, ya que nos llaman usuarios y usuarias y nos quieren adictos a plataformas extractivas de datos.  Extracci贸n de bienes comunes, de imaginarios, de preferencias 鈥搕odo esto para generar m谩s ganancias.  Amazon, Google, Facebook han informado del aumento de sus ingresos hasta en el 2020, cuando la econom铆a mundial entra en crisis por la pandemia.

En lugar de atacar los problemas causados por el sistema en el que vivimos, se multiplican las falsas soluciones, y est谩n dirigidas por la misma l贸gica extractivista que caus贸 la mayor铆a de los problemas.

Mientras los movimientos e iniciativas sociales en diversas partes del mundo luchan por construir redes que conecten a las personas desde los contextos locales, haciendo visibles las diferencias a las que se enfrentan nuestros cuerpos dependiendo de qui茅nes somos, las soluciones desde arriba ganan un espacio masivo de debate y proyecci贸n.  El fortalecimiento de los monopolios y la concentraci贸n del poder han sido la tendencia.  Como resultado, las desigualdades se profundizan en todo el mundo.

A trav茅s de enfoques feministas, hemos buscado algunas ra铆ces de la problem谩tica y hemos intentado ayudar a reorientar el camino de la cr铆tica.  En lugar de hacer c谩lculos sobre los 谩rboles plantados como forma de compensar los impactos en el medio ambiente, queremos otro camino.  Queremos llegar hasta donde se conectan las cadenas de producci贸n; identificar los territorios, las relaciones, los bienes comunes y los imaginarios que afectan.  驴Qu茅 din谩micas hay detr谩s de la producci贸n y el uso de la tecnolog铆a?  驴Qu茅 desigualdades se refuerzan?  Algunas de ellas ya se han presentado en esta investigaci贸n, pero a煤n queda mucho camino por recorrer.

Camila Nobrega es periodista y desarrolla el proyecto Beyond the Green. Es candidata al doctorado en Ciencias Pol铆ticas en la Universidad Libre de Berl铆n 鈥 Divisi贸n de G茅nero y miembro del colectivo Intervozes en Brasil. @camila__nobrega; medium.com/nobregacamila; https://intervozes.org.br

Joana Varon es fellow de Tecnolog铆a y Derechos Humanos en el Centro Carr de la Harvard Kennedy School y fundadora/directora de Coding Rights.  @joana_varon; medium.com/codingrights


[3] Los movimientos feministas y de mujeres en Am茅rica Latina 鈥損rincipalmente las mujeres ind铆genas y las que se definen como feministas comunitarias鈥 han desarrollado una comprensi贸n de los territorios no como sin贸nimo de tierra, sino como una noci贸n m谩s compleja que cuestiona la concepci贸n acad茅mica occidental. 鈥淟a relaci贸n que tenemos con el territorio no es una relaci贸n de la tierra como materia, es una relaci贸n ancestral del territorio como cuerpo y esp铆ritu鈥, dice C茅lia Nunes Correa 鈥揅茅lia Xakriab谩 es su nombre ind铆gena鈥 en su tesis de maestr铆a de 2015, titulada 鈥淓l barro, el genipapo y la tiza en el hacer epistemol贸gico de la autoridad Xakriab谩: Reactivaci贸n de la memoria por una educaci贸n territorializada鈥.

[4] Rivera Cusicanqui, S. (2012). Ch鈥檌xinakax utxiwa: A Reflection on the Practices and Discourses of Decolonization. South Atlantic Quarterly, 111(1), 95-109.

[23] Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. Public Affairs.

https://www.alainet.org/es/articulo/214426
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Fuente: Asociaciongerminal.org