December 21, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
1,378 puntos de vista

Aysel Tugluk, una morena delgada de p贸mulos altos, ojos de 谩guila, y pelo largo y oscuro, despert贸 mucha curiosidad durante el juicio de Abdullah 脰calan, el l铆der del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdist谩n (PKK) que cumple cadena perpetua desde 1999 en una prisi贸n en la isla de Imrali, frente a la costa de Estambul. Fue una de las m谩s de 50 abogadas que defendieron a 脰calan, capturado en Nairobi (Kenia) en febrero de ese a帽o con la ayuda de la CIA. Tambi茅n era la m谩s intr茅pida y animosa. Esta reportera estuvo presente en dos de las audiencias.

En la actualidad, Tugluk, de 56 a帽os, languidece en una c谩rcel turca y cumple una condena de 10 a帽os por supuestos cargos de terrorismo. Se encuentra en una fase avanzada de demencia. Es una sombra de su antiguo car谩cter combativo, tiene graves p茅rdidas de memoria y es incapaz de atender sus necesidades m谩s b谩sicas. Tugluk debe ser liberada inmediatamente para poder recibir una atenci贸n f铆sica y m茅dica adecuada, que no est谩 disponible en la prisi贸n. Este fue el dictamen formal emitido por un comit茅 de nueve m茅dicos en un hospital gubernamental de la provincia occidental de Kocaeli en febrero, tras siete meses de pruebas exhaustivas. Sin embargo, este dictamen fue rechazado ocho meses despu茅s por el Instituto de Medicina Forense (IMF) de Estambul, que trat贸 su enfermedad 鈥渃omo si fuera una especie de broma y pareci贸 sugerir que estaba fingiendo su estado鈥, dijo Reyhan Yalcindag, un destacado abogado de derechos humanos que conoce a Tugluk desde hace 25 a帽os, y forma parte de su equipo legal. La oficina del fiscal jefe dictamin贸 que seguir铆a en la c谩rcel.

El caso de Tugluk es emblem谩tico sobre la crueldad institucionalizada que define el tratamiento de los enfermos terminales en Turqu铆a, con las peores indignidades reservadas a los detenidos pol铆ticos. La Asociaci贸n Turca de Derechos Humanos afirma que hay 1.605 enfermos graves en las c谩rceles turcas. Unas 600 se encuentran en estado cr铆tico, seg煤n Ercan Yilmaz, que se ocupa de estos casos para la Asociaci贸n de Derechos Humanos. Seg煤n sus c谩lculos, al menos 103 de ellos han muerto en prisi贸n desde julio de 2016, cuando el gobierno comenz贸 a detener a personas por decenas de miles bajo la sospecha de estar involucradas en el fallido intento de derrocar al presidente turco Recep Tayyip Erdogan. 鈥淓speran a que las personas se conviertan en cad谩veres vivientes en los raros casos en los que los ponen en libertad -dijo Yalcindag a Al Monitor-. Poco despu茅s, mueren鈥.

Con el sistema actual, cuando la defensa apela a las autoridades para que se conmute la pena de su cliente, los fiscales los remiten al hospital del gobierno local para que los eval煤en. Esa evaluaci贸n es, a su vez, asumida por el IMF. La mayor铆a de las veces, el IFM determina que el caso carece de fundamento, como ocurri贸 con Tugluk.

鈥淯na de las cosas que llama la atenci贸n es la recurrencia del problema en el que las personas reciben informes m茅dicos que muestran que tienen graves problemas de salud que, por razones compasivas, significan que deben ser liberados de la prisi贸n y que la ejecuci贸n de la sentencia sea suspendida鈥, dijo Emma Sinclair-Webb, directora para Turqu铆a de Human Rights Watch (HRW). 鈥淎unque reciben informes de salud que muestran condiciones terminales, el (IMF), que est谩 bajo el control del Ministerio de Justicia, da repetidamente informes que dicen lo contrario para que la gente siga cumpliendo sus sentencias鈥.

鈥淣o es una organizaci贸n m茅dica independiente. Est谩 muy relacionada con el ejecutivo, y eso es un problema y algo que se ha criticado durante muchos, muchos a帽os鈥, dijo Sinclair-Webb a Al Monitor.

En 2018, el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan a帽adi贸 otra barrera con la introducci贸n de una ley que estipula que los fiscales tienen que pedir la opini贸n de la Direcci贸n de Seguridad sobre si la liberaci贸n del preso enfermo supondr铆a una amenaza para el orden p煤blico.

Cuando una petici贸n de clemencia se refiere a una persona que est谩 en la c谩rcel por presuntos v铆nculos con el PKK, como Tugluk, la Direcci贸n de Seguridad suele alegar que 鈥渓a familia de esta persona vive en un barrio donde hay un fuerte apoyo al PKK. Si son liberados, habr谩 un estallido de euforia. Las masas se reunir谩n en las calles; esto se presentar谩 como una victoria para la organizaci贸n terrorista. Se producir谩 un caos que amenazar谩 la seguridad p煤blica鈥, dijo Yilmaz a Al Monitor. 鈥淪e citan estos escenarios infundados como motivo de rechazo鈥, agreg贸.

Los grupos de derechos humanos afirman que, adem谩s del IMF, se deber铆a llamar a un tercero independiente para que aporte su experiencia a la hora de legislar el destino de los reclusos enfermos. Con la esperanza de sentar un precedente de este tipo, los abogados de Tugluk se pusieron en contacto con la Fundaci贸n Turca de Derechos Humanos, un organismo independiente que trata a las v铆ctimas de la tortura, para conocer su opini贸n sobre Tugluk. Hace cinco semanas, presentaron a la fiscal铆a general el informe de la fundaci贸n, firmado por tres m茅dicos -dos de los cuales imparten clases en una universidad estatal-, en el que se afirma que Tugluk no es apta para permanecer en prisi贸n, y exigen que se tenga en cuenta como motivo para revisar su propio veredicto.

Hay numerosos casos destacados de presos en estado cr铆tico, como el de Mehmet Emin Ozkan, un kurdo de 83 a帽os que fue condenado a cadena perpetua, acusado de asesinar a un general turco en un caso que posteriormente se demostr贸 que se basaba en pruebas falsas, lo que oblig贸 a repetir el juicio. Ha sufrido cinco infartos durante sus 26 a帽os entre rejas, entre otras muchas afecciones, que ahora incluyen el COVID-19, y sigue esperando justicia.

La situaci贸n de Tugluk es especialmente desgarradora. Comenz贸 a mostrar los s铆ntomas de su enfermedad en 2017, poco despu茅s de que se produjeran horribles acontecimientos en el funeral de su madre en el cementerio de Incek, en Ankara. A Tugluk se le permiti贸 asistir.

Una turba de m谩s de 100 hombres con palos, que coreaban insultos racistas y Allahu akbar (la frase 谩rabe para 鈥淒ios es grande鈥) y gritaban que no iban a 鈥減ermitir que los terroristas sean enterrados aqu铆鈥, se acumul贸 alrededor de los dolientes. Llevaban un tractor para retirar el cuerpo tras el entierro. La familia lo hizo ella misma y volvi贸 a enterrar a Hatun Tugluk en su Tunceli natal.

鈥淎ysel nunca se recuper贸 del shock. Ella y su madre estaban muy unidas鈥, recuerda Yalcindag. Tugluk nunca se cas贸, y compart铆an una casa en Ankara que daba al cementerio de Incek, donde pidi贸 ser enterrada 鈥減ara que mi hija pueda estar cerca de m铆 cuando salga de la c谩rcel鈥.

Hatun estaba muy orgullosa de los logros de su hija. Miembro de la fe alev铆, reprimida durante mucho tiempo en Turqu铆a, hab铆a llegado a ocupar algunos de los puestos m谩s altos en el movimiento pol铆tico kurdo dirigido por 脰calan, incluso como miembro del Parlamento, y como la primera mujer copresidenta de un partido pol铆tico pro-kurdo, que posteriormente fue prohibido; todo esto fue citado como prueba contra ella en una serie de casos judiciales.

La vida de Tugluk estuvo llena de dolor y adversidad. Ten铆a 13 a帽os cuando su hermano mayor, Aytekin, un guerrillero del PKK, fue asesinado a tiros en la c谩rcel, en 1979, en circunstancias turbias. Sus compa帽eros dicen que fue un guardia de la prisi贸n quien le dispar贸. Aytekin ten铆a un gran parecido con su hermana.

El 煤nico hermano superviviente de Tugluk la visita en la c谩rcel cada semana. Le repite las mismas preguntas entre risas infantiles. Hasta hace poco, la familia se negaba a hacer p煤blico su estado, alegando que el Estado turco lo saludar铆a como 鈥渦na victoria contra el movimiento kurdo鈥. Aunque sus abogados no quisieron hacer comentarios al respecto, la postura de la familia explica probablemente por qu茅 tardaron tanto en actuar. Sin 鈥渦na enorme campa帽a p煤blica, es muy dif铆cil obtener resultados鈥, se帽al贸 Sinclair-Webb. Ayse Ozdogan, una enferma terminal de c谩ncer que cumpl铆a condena por sus presuntos v铆nculos con la secta de Fethullah Gulen, fue liberada en un raro acto de piedad el 26 de noviembre, tras una prolongada campa帽a en las redes sociales que mostraba su situaci贸n.

FUENTE: Amberin Zaman / Al Monitor / Rojava Azadi Madrid

<!–

–>




Fuente: Kurdistanamericalatina.org