July 7, 2022
De parte de Avispa Midia
163 puntos de vista

La seguridad de la poblaci贸n no es un asunto que preocupe a los pol铆ticos. La seguridad de los privilegiados, de los ricos, del sector empresario, de los fabricantes de armas, s铆 lo es, pero no la del resto de nosotros.

Por David Barsamian para JACOBIN

Con noventa y tres a帽os, Noam Chomsky todav铆a comparte su conocimiento y su sabidur铆a con una generaci贸n m谩s joven de militantes de izquierda. En esta nueva entrevista, habla de las hipocres铆as del imperio estadounidense y de por qu茅 realmente resulta indispensable reducir inmediatamente el enorme presupuesto militar para construir una sociedad decente. Transcribimos esta 煤ltima conversaci贸n que tuvo con David Barsamian de Alternative Radio, publicada antes en TomDispatch.

鈥擡ntremos de lleno en la pesadilla m谩s obvia del momento, la guerra en Ucrania y sus consecuencias a nivel mundial. Pero antes, definamos un poco el trasfondo de este conflicto. Empecemos con la afirmaci贸n que hizo el presidente George H. W. Bush ante Mikhail Gorbachov, que entonces estaba a la cabeza de la Uni贸n Sovi茅tica, de que la OTAN no avanzar铆a ni un cent铆metro hacia el este. Esa promesa se cumpli贸. Ahora bien, 驴por qu茅 Gorbachov no exigi贸 un compromiso formal?

鈥擜cept贸 un pacto de caballeros, que no es tan inusual en la diplomacia. Un apret贸n de manos. Adem谩s, que el compromiso hubiese quedado formalizado por escrito no habr铆a cambiado en nada la situaci贸n. Los tratados formales tambi茅n se rompen todo el tiempo. Lo que importa es la buena fe. Y, de hecho, H. W. Bush, el primer Bush, honr贸 el acuerdo expl铆citamente. Incluso estableci贸 una sociedad pac铆fica que atemper贸 los pa铆ses de Eurasia. La OTAN no se disolvi贸, pero fue marginada. Se permiti贸 que pa铆ses como Tayikist谩n, por ejemplo, se unieran a la OTAN sin necesidad de formalizar sus ingresos. Y Gorbachov lo aprob贸. Pensaba que todo esto representar铆a un paso hacia la creaci贸n de lo que denominaba una patria europea com煤n sin alianzas militares.

Durante los primeros a帽os de su mandato, Bill Clinton tambi茅n adhiri贸 a este acuerdo. Los especialistas dicen que Clinton empez贸 a tener un doble discurso a partir de 1994. A los rusos les dec铆a: 鈥淪铆, vamos a adherir al acuerdo鈥. A la comunidad polaca de los Estados Unidos y a otras minor铆as 茅tnicas les dec铆a: 鈥淣o se preocupen, los incorporaremos a la OTAN鈥. Entre 1996 y 1997, Clinton le dijo estas cosas bastante expl铆citamente a su amigo Boris Yeltsin, presidente de Rusia al que hab铆a ayudado a ganar las elecciones de 1996. Le dijo: 鈥淣o presiones mucho con este tema de la OTAN. Vamos a expandirnos, pero lo necesito por el voto 茅tnico de los Estados Unidos鈥.

En 1997, Clinton invit贸 a los pa铆ses del denominado Grupo de Visegrado 鈥擧ungr铆a, Checoslovaquia, Rumania鈥 a unirse a la OTAN. Los rusos no estaban c贸modos con el tema, pero no hicieron ning煤n esc谩ndalo. Entonces, los pa铆ses b谩lticos se unieron鈥 Otra vez lo mismo. En 2008, el segundo Bush, bastante distinto del primero, invit贸 a Georgia y a Ucrania a ingresar a la OTAN. Todos los diplom谩ticos estadounidenses comprend铆an bien que Georgia y Ucrania eran las l铆neas rojas de Rusia. Son capaces de tolerar la expansi贸n a cualquier otra parte, pero no a estos territorios que forman parte de su centro geoestrat茅gico. La historia sigue con el Euromaid谩n de 2014, que derroc贸 al presidente prorruso y desplaz贸 la mira de Ucrania hacia Occidente.

Desde 2014, los Estados Unidos y la OTAN empezaron a enviar armamento a Ucrania鈥 Armas modernas, entrenamiento militar, ensayos militares conjuntos y operativos para integrar a Ucrania en el comando militar de la OTAN. Nada de esto es secreto. Es una pol铆tica bastante expl铆cita. Hace poco, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, hizo alarde de esta campa帽a. Dijo: 鈥淓s lo que venimos haciendo desde 2014鈥. Por supuesto que lo dice conscientemente y con el fin de provocar. Sab铆an que estaban comprometi茅ndose en una movida que cualquier mandatario ruso considerar铆a como intolerable. En 2008, Francia y Alemania hab铆an vetado esta pol铆tica, pero la presi贸n de Estados Unidos mantuvo el tema en agenda. Y la OTAN, es decir, los Estados Unidos, empez贸 a operar con el fin de acelerar la integraci贸n de hecho de Ucrania al comando militar de la OTAN.

En 2019, Volodymyr Zelensky result贸 electo por una mayor铆a abrumadora 鈥攃reo que obtuvo el 70% de los votos鈥 con una plataforma de paz, con un plan para garantizar la paz con Ucrania del Este y con Rusia, es decir, con el objetivo de resolver el problema. Empez贸 a avanzar y, de hecho, intent贸 dirigirse hacia el Donbas para implementar lo que se denomina el acuerdo Minsk II. Esto habr铆a implicado un tipo de federalizaci贸n de Ucrania mediante el otorgamiento de cierto grado de autonom铆a al Donbas, que es lo que quer铆an sus habitantes. Algo similar a lo que sucede con Suiza o con B茅lgica. Pero las milicias de derecha bloquearon la acci贸n y amenazaron con asesinar a Zelensky si insist铆a con su campa帽a.

Bueno, es un tipo valiente. Podr铆a haber avanzado si hubiese tenido alg煤n respaldo de Estados Unidos. Pero Estados Unidos se lo neg贸. No brind贸 ning煤n apoyo y eso hizo que Zelensky quedara colgado y debiera retroceder. Estados Unidos estaba decidido a proseguir su campa帽a de integrar paso a paso a Ucrania en el comando militar de la OTAN. Esto se aceler贸 con la elecci贸n de Biden. En septiembre de 2021, era posible leer todo esto en el sitio web de la Casa Blanca. No hab铆a un informe oficial, pero obviamente los rusos lo sab铆an. Biden anunci贸 un programa, una declaraci贸n conjunta para acelerar el proceso de entrenamiento militar y el env铆o de armas, que formaban parte de lo que su gobierno llam贸 un 鈥減rograma ampliado鈥 de preparaci贸n para la membres铆a de la OTAN.

El proceso se aceler贸 todav铆a m谩s en noviembre. Todo esto fue antes de la invasi贸n. Antony Blinden, secretario de Estado de los Estados Unidos, firm贸 algo que recibi贸 el nombre de estatuto y que b谩sicamente formaliz贸 y extendi贸 el acuerdo previo. Un vocero del Departamento de Estado admiti贸 que, antes de la invasi贸n, Estados Unidos se neg贸 a discutir cualquier tema vinculado con la seguridad de Rusia. Todo esto forma parte del trasfondo de la guerra en Ucrania.

El 24 de febrero, Vladimir Putin inici贸 su invasi贸n criminal. Todas las provocaciones previas, por m谩s importantes que sean, no justifican la invasi贸n. Si Putin hubiera sido un verdadero estadista, habr铆a hecho otra cosa. Habr铆a hablado con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, estudiado sus propuestas y despu茅s habr铆a intentado alcanzar un acuerdo con Europa con el objetivo de construir una patria europea com煤n.

Por supuesto, Estados Unidos siempre se opuso a esa idea. Esto se remonta a la historia de la Guerra Fr铆a y a las iniciativas del presidente De Gaulle de establecer una Europa independiente. Su frase 鈥淒el Atl谩ntico hasta los Montes Urales鈥 contiene la idea de integrar Rusia a Occidente, programa bastante natural  por cuestiones comerciales y obviamente securitarias. As铆 que, si hubiese habido un estadista en el c铆rculo cercano a Putin, el gobierno habr铆a aceptado las propuestas de Macron y habr铆a intentado aplicarlas con el fin de evaluar la posibilidad de integrarse a Europa y evitar la crisis. En cambio, el gobierno ruso opt贸 por una pol铆tica que, desde su punto de vista, es una completa estupidez. Adem谩s del car谩cter criminal de la invasi贸n, eligi贸 una pol铆tica que condujo a una alianza entre Europa y los Estados Unidos. De hecho, esa pol铆tica ahora est谩 alentando incluso la integraci贸n de Finlandia y de Suecia a la NATO, que, m谩s all谩 del car谩cter criminal de la invasi贸n y de las importantes p茅rdidas que est谩 produciendo, es el peor desenlace posible desde el punto de vista de Rusia.

Por lo tanto, criminalidad y estupidez de parte del Kremlin, y fuertes provocaciones de parte de Estados Unidos. Ese es el trasfondo que condujo a la situaci贸n actual. 驴Existe alguna posibilidad de terminar con todo esta situaci贸n espantosa? 驴O deber铆amos intentar profundizarla? Esas son las alternativas.

Existe solo una manera de poner fin a todo esto. Es la diplomacia. Ahora bien, la diplomacia, por definici贸n, implica el entendimiento de ambas partes. La soluci贸n final nunca agrada del todo, pero las partes la aceptan porque es el mal menor. Un acuerdo brindar铆a a Putin una salida de emergencia. Esa es una posibilidad. La otra es dejarse arrastrar y ver sufrir a todo el mundo, contar los ucranianos muertos, dejar que Rusia sufra, que millones de personas mueran de hambre en Asia y en 脕frica, y que el planeta siga calent谩ndose hasta el punto de que la existencia humana se vuelva imposible. Esas son las alternativas. Y sucede que Estados Unidos y una buena parte de Europa est谩n casi un谩nimemente de acuerdo en optar por la alternativa no diplom谩tica. Decidieron seguir atacando a Rusia.

Las columnas del New York Times y del Financial Times de Londres son bastante elocuentes. Dicen: 鈥淭enemos que garantizar el sufrimiento de Rusia鈥. No importa lo que pasa con Ucrania ni con nadie m谩s. Por supuesto, esta apuesta implica aceptar que si Putin es llevado hasta el l铆mite, sin ninguna escapatoria, y es forzado a admitir la derrota, no utilizar谩 sus armas para destruir Ucrania.

Hay muchas cosas que Rusia todav铆a no hizo. Los analistas occidentales est谩n m谩s bien sorprendidos. Sobre todo, Rusia no atac贸 las l铆neas de suministro de Polonia que son las que transportan el armamento hacia Ucrania. Est谩 claro que podr铆an hacerlo. Eso los llevar铆a a confrontar directamente con la OTAN, es decir, con los Estados Unidos. Las consecuencias son f谩ciles de anticipar. Cualquiera con un m铆nimo conocimiento sobre guerras sabe c贸mo termina todo esto: es una pendiente que conduce hacia una guerra nuclear terminal.

Por lo tanto, estamos jugando con la vida de los ucranianos, los asi谩ticos y los africanos, y con el futuro de la civilizaci贸n en general para debilitar a Rusia, para asegurarnos de que sufrir谩 suficiente. Si uno quiere jugar ese juego, deber铆a por lo menos admitirlo con honestidad. Carece de todo fundamento moral. De hecho, es moralmente espantoso. Y, cuando uno comprende lo que est谩 en juego, no duda en afirmar que todos los que se subieron a este tren y hablan de sostener esta situaci贸n son unos imb茅ciles morales.

鈥擡n los medios y entre la clase pol铆tica de los Estados Unidos, y probablemente de Europa, se percibe indignaci贸n moral por el barbarismo ruso, los cr铆menes de guerra y las atrocidades de Putin. Est谩 claro que la situaci贸n est谩 desarroll谩ndose como suele hacerlo en todas las guerras. Pero esa indignaci贸n moral, 驴no es un poco selectiva?

鈥擫a indignaci贸n moral es correcta. Est谩 bien que la gente se indigne. Pero en el Sur Global la situaci贸n resulta incre铆ble. Condenan la guerra, por supuesto. Es un crimen de agresi贸n deplorable. Pero despu茅s miran a Occidente y dicen: 鈥溌緿e qu茅 est谩n hablando? Es lo que ustedes hacen todo el tiempo鈥.

La diferencia en los an谩lisis es bastante sorprendente. Por ejemplo, uno lee el New York Times y lee a un gran pensador, Thomas Friedman. Hace unas semanas, escribi贸 una columna en la que transmite justamente mucha desesperaci贸n. Pregunta 鈥溌縌u茅 podemos hacer? 驴C贸mo podemos compartir el mundo con un criminal de guerra?鈥. Y dice: 鈥淣unca vivimos algo as铆 desde Adolf Hitler. Tenemos un criminal de guerra en Rusia. No sabemos c贸mo reaccionar. Nunca nos imaginamos que volver铆amos a encontrarnos con un criminal de guerra鈥.

Ahora bien, cuando las personas del Sur Global leen todo esto, no saben si re铆r o llorar. Tenemos criminales de guerra caminando libremente por Washington. De hecho, sabemos c贸mo lidiar con los criminales de guerra. Lo mismo sucedi贸 con el vig茅simo aniversario de la invasi贸n a Afganist谩n. Hay que tener en cuenta que fue una invasi贸n completamente gratuita y a la que la opini贸n p煤blica siempre se opuso. Recuerdo una entrevista con el responsable, George W. Bush 鈥攓ue despu茅s invadi贸 Irak, es decir, un criminal de guerra importante鈥, del estilo de entrevistas que hace el Washington Post, que lo mostraba como un un abuelito amable que jugaba con sus nietos, hac铆a chistes y exhib铆a una serie de retratos hechos por 茅l mismo de gente famosa que hab铆a conocido. Un ambiente hermoso y amigable.

Entonces s铆 sabemos c贸mo lidiar con criminales de guerra. Thomas Friedman se equivoca. Lo hacemos todo el tiempo.

Tomemos por ejemplo otro caso, el de Henry Kissinger, probablemente el criminal de guerra m谩s importante de la modernidad. No solo lo tratamos amablemente, sino que lo tratamos con admiraci贸n. A fin de cuentas, es el tipo que dio la orden a la fuerza a茅rea diciendo que hab铆a que bombardear todo Camboya, que hab铆a que bombardear 鈥渃ualquier cosa que vuele, cualquier cosa que se mueva鈥濃 Esa fue su frase. No conozco ning煤n ejemplo equivalente de llamado a perpetrar un genocidio. Eso es lo que sucedi贸 en Camboya. No sabemos mucho del tema porque no nos gusta investigar nuestros propios cr铆menes de guerra. Pero Taylor Owen y Ben Kierman, historiadores que estudiaron Camboya con mucha seriedad, escribieron sobre el tema. Despu茅s est谩 nuestra responsabilidad en el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende y la instituci贸n de una dictadura violenta en Chile. Y la lista sigue. As铆 que sabemos bien c贸mo lidiar con criminales de guerra.

Sin embargo, Thomas Friedman encuentra que lo que sucede en Ucrania es inconcebible. Y nadie le respondi贸. Eso significa que todos piensan que lo que escribi贸 es bastante razonable. La palabra selectividad no alcanza. Es una cosa impresionante. En fin, la indignaci贸n moral est谩 bien. Est谩 bien que los estadounidenses empiecen a mostrar cierta indignaci贸n por los cr铆menes de guerra, aunque sea por los cr铆menes de otros.

鈥擳e propongo un peque帽o acertijo. Tiene dos partes. Los militares rusos son ineptos e incompetentes. Sus soldados tienen la moral baja y los comandantes son malos. Su econom铆a es equivalente a la de Italia y a la de Espa帽a. Eso por un lado. Pero, por otro lado, Rusia es un coloso militar que amenaza con superarnos. Por lo tanto, necesitamos m谩s armas, tenemos que expandir la OTAN. 驴C贸mo reconciliamos estas dos ideas contradictorias?

鈥擡stas dos ideas son muy comunes en todo Occidente. Hace poco particip茅 de una larga entrevista en Suecia a prop贸sito de sus planes de integrarse a la OTAN. Destaqu茅 que los gobernantes suecos ten铆an dos ideas contradictorias, las mismas dos que mencionaste. Una es el alarde de que Rusia mostr贸 ser un tigre de papel que no puede conquistar ciudades que est谩n apenas a unos kil贸metros de su frontera y que son defendidas por un ej茅rcito compuesto fundamentalmente de ciudadanos. Por lo tanto, son completamente incompetentes en t茅rminos militares. La otra idea es: est谩n listos para conquistar Occidente y destruirnos.

George Orwell invent贸 un nombre para esto. Dec铆a que era un 鈥減ensamiento doble鈥. Son dos ideas contradictorias que conviven en la mente de una persona y esa cree en ambas a la vez. Orwell pensaba que esto solo exist铆a en el Estado ultratotalitario que satiriz贸 en 1984. Pero se equivocaba. Tambi茅n sucede en las sociedades libres y democr谩ticas. Ahora mismo tenemos ante nosotros un ejemplo dram谩tico y no es la primera vez.

Este pensamiento doble es caracter铆stico de la Guerra Fr铆a. Cuando leemos atentamente el documento m谩s importante de aquellos a帽os, el NSC-68 de 1950, comprendemos que solo Europa, sin Estados Unidos, empataba con Rusia en capacidad militar. Pero, por supuesto, ten铆amos que tener un programa de rearme con el fin de contrarrestar las intenciones del Kremlin de conquistar el mundo.

Este documento est谩 disponible y se trat贸 de un enfoque consciente. Dean Acheson, uno de sus autores, dijo m谩s tarde que hab铆a que ser 鈥渕谩s claro que la verdad鈥, esa fue su frase, para promover la acci贸n del gobierno. Queremos impulsar el presupuesto militar, as铆 que tenemos que ser 鈥渕谩s claros que la verdad鈥 inventando la historia de un Estado que est谩 a punto de conquistar el mundo. Ese tipo de pensamiento es t铆pico de la Guerra Fr铆a. Hay muchos ejemplos m谩s, pero es lo que estamos viviendo ahora mismo. Y es la forma adecuada de plantear el tema: son dos ideas que est谩n consumiendo a Occidente.

鈥擳ambi茅n es interesante recordar que, en una nota de opini贸n publicada en 1997 en el New York Times, el diplom谩tico George Kennan hab铆a anticipado el peligro de que la OTAN moviera sus fronteras hacia el este.

鈥擪ennan tambi茅n se hab铆a opuesto al NSC-68. De hecho, tambi茅n hab铆a estado a cargo del equipo de elaboraci贸n pol铆tica del Departamento de Estado. Fue despedido y reemplazado por Paul Nitze. El gobierno pensaba que era un personaje demasiado blando en un mundo demasiado duro. Era un halc贸n, radicalmente anticomunista, bastante brutal en cuanto a las posiciones de Estados Unidos, pero se dio cuenta de que la confrontaci贸n militar con Rusia no ten铆a sentido.

Rusia, pensaba, terminar铆a colapsando a causa de sus contradicciones internas. Y ten铆a raz贸n. Pero el gobierno pensaba que era demasiado pacifista. En 1952, declar贸 que estaba a favor de la unificaci贸n de Alemania por fuera de la alianza militar de la OTAN. Esa era la misma propuesta de I贸sif Stalin. Kennan hab铆a sido embajador en la Uni贸n Sovi茅tica y era especialista en Rusia.

Iniciativa de Stalin. Propuesta de Kennan. Hab铆a europeos que estaban a favor y habr铆a bastado para ponerle fin a la Guerra Fr铆a. Habr铆a implicado la neutralidad de una Alemania no militarizada y fuera de todo bloque militar. Pero en Washington la propuesta fue completamente ignorada.

Un especialista en pol铆tica exterior muy reputado, James Warburg, escribi贸 un libro sobre el tema. Vale la pena leerlo. El t铆tulo es Germany: Key to Peace. Warburg propon铆a tomar la idea en serio. Pero su propuesta fue desacreditada, ignorada y hasta ridiculizada. 驴C贸mo creerle a Stalin? En fin, los archivos salieron a la luz y resulta que hablaba en serio. Ahora leemos a los historiadores m谩s importantes de la Guerra Fr铆a, como, por ejemplo, Melvin Leffler, y reconocen que en esa 茅poca hab铆a posibilidades reales de llegar a un acuerdo pac铆fico, finalmente descartado en favor de la militarizaci贸n y de la expansi贸n del presupuesto de guerra.

Ahora consideremos el gobierno de John F. Kennedy. Despu茅s de la elecci贸n de Kennedy, Nikita Jrushchov, que entonces estaba a la cabeza de Rusia, hizo una propuesta bastante importante que implicaba una reducci贸n considerable del armamento militar ofensivo y que habr铆a conducido a un relajamiento de las tensiones. En esa 茅poca, Estados Unidos ten铆a mucha ventaja en t茅rminos militares. Jrushchov quer铆a centrarse en el desarrollo econ贸mico de Rusia y comprendi贸 que era imposible hacerlo en el contexto de una confrontaci贸n militar con un adversario mucho m谩s rico. Primero, se lo propuso al presidente Dwight Eisenhower, que no le prest贸 atenci贸n. Despu茅s, se lo propuso a Kennedy, y su gobierno respondi贸 con el desarrollo militar durante tiempos de paz m谩s grande de la historia, aun sabiendo que Estados Unidos contaba desde el inicio con una enorme ventaja.

Estados Unidos invent贸 la 鈥渂recha de los misiles鈥. Rusia estaba a punto de superar a Estados Unidos en el desarrollo de misiles. Una vez expuesta la brecha de los misiles, result贸 que era Estados Unidos el que ten铆a ventaja. Rusia apenas ten铆a cuatro misiles expuestos en alguna base a茅rea.

Los ejemplos abundan. La seguridad de la poblaci贸n simplemente no es un asunto que preocupe a los pol铆ticos. La seguridad de los privilegiados, de los ricos, del sector empresario, de los fabricantes de armas, s铆 lo es, pero no la del resto de nosotros. Este doble pensamiento es constante, aunque a veces es consciente y otras veces no. Es lo que defini贸 Orwell: hipertotalitarismo en una sociedad libre.

鈥擡n un art铆culo de Truthout, citaste el discurso de Eisenhower de 1953 sobre la 鈥淐ortina de hierro鈥. 驴Por qu茅 te resulta interesante?

鈥擠eber铆as leerlo. No tardar铆as en darte cuenta por qu茅 es interesante. Es el mejor discurso que pronunci贸 Eisenhower. Estamos en 1953, reci茅n asum铆a el gobierno. B谩sicamente, se帽ala que la militarizaci贸n representa un ataque inmenso contra nuestra sociedad. Eisenhower 鈥攐 quien haya escrito su discurso鈥 lo dice bastante elocuentemente. Un avi贸n militar implica tantas escuelas y hospitales menos. Cuando aumentamos el presupuesto militar, atentamos contra nosotros mismos.

Eisenhower describi贸 todo eso con bastante detalle y llam贸 a disminuir el presupuesto militar. Tiene un archivo bastante terrible, pero en este sentido ten铆a raz贸n. Y esas palabras deber铆an perdurar en la memoria de todos. De hecho, hace poco Joe Biden propuso un presupuesto militar enorme. El Congreso lo expandi贸 todav铆a m谩s y eso representa un ataque contra nuestra sociedad, en el sentido que explic贸 Eisenhower hace tantos a帽os.

La excusa: tenemos que defendernos de este tigre de papel, tan incompetente en t茅rminos militares que ni siquiera puede avanzar a unos pocos kil贸metros de su frontera sin colapsar. Por lo tanto, tenemos que da帽arnos a nosotros mismos y poner en riesgo a todo el mundo desperdiciando en un presupuesto militar monstruoso muchos recursos que ser谩n muy valiosos si tenemos que lidiar con las importantes crisis existenciales que tenemos por delante. Mientras tanto, canalizamos toda la recaudaci贸n de los impuestos hacia los bolsillos de los productores de combustibles f贸siles para que sigan destruyendo el mundo a un ritmo cada vez m谩s acelerado. Eso es lo que estamos viendo con la enorme expansi贸n de la producci贸n de combustibles f贸siles y con los gastos militares. Hay mucha gente que est谩 contenta. Basta mirar a los ejecutivos de Lockheed Martin, ExxonMobil. Est谩n extasiados. Para ellos, es una bonanza. Hasta obtienen cr茅dito. Reciben elogios por salvar a la civilizaci贸n cuando en realidad est谩n destruyendo toda posibilidad de vida en la Tierra. Ni qu茅 hablar del Sur Global. Si existieran extraterrestres y vieran lo que estamos haciendo, pensar铆an que estamos completamente locos. Y tendr铆an raz贸n.

*Por David Barsamian para JACOBIN




Fuente: Avispa.org