June 28, 2021
De parte de Peri贸dico El Roble
168 puntos de vista

Seg煤n las estad铆sticas, la inflaci贸n parece ser un problema que la enorme mayor铆a de pa铆ses del mundo ha resuelto hace ya varias d茅cadas. En tanto que en los a帽os 70麓 hablar de niveles inflacionarios del 20% anual era algo com煤n, hoy por hoy estos valores parecen ser una anomal铆a digna de preocupaci贸n. No obstante, esto que a nivel mundial es una rareza, en Argentina se presenta como normalidad. 

Entre los economistas locales hay un claro acuerdo sobre la existencia de un proceso inflacionario de larga data, m谩s no existe consenso alrededor de sus causas. Desde el liberalismo se predica que la inflaci贸n es 鈥渟iempre y en todo lugar un fen贸meno monetario鈥. En esta l贸gica, el problema inicia cuando los gobernantes, en su af谩n de gastar m谩s de lo que recaudan, eligen financiar aquel gasto emitiendo moneda. De este modo, una vez que la oferta de dinero supera a su respectiva demanda, aparece la inflaci贸n. 

Si bien el argumento liberal despierta muchas cr铆ticas, la m谩s intuitiva se deriva de la nula importancia que este enfoque le da a las presiones ejercidas por los distintos actores sociales. Dado el peso que realmente tienen estas presiones a la hora de dise帽ar e implementar las pol铆ticas concretas, pensar al gasto p煤blico -y por consecuencia, a la emisi贸n monetaria- de manera voluntarista implica por definici贸n un grave error. A su vez, aceptando que la monetizaci贸n del d茅ficit genera inflaci贸n, 驴podemos sostener que toda alza en los precios es atribuible a este motivo? Claramente no, ya que muchas veces la misma emisi贸n se limita a convalidar aumentos que ya se han producido, cuya causa puede provenir de una devaluaci贸n, del resultado de una paritaria o del incremento brusco de alg煤n insumo en especial, entre otras cuestiones. En estos t茅rminos, encontramos una explicaci贸n que detr谩s de su extremada simpleza, esconde un peligroso voluntarismo que poco aporta a entender el asunto en cuesti贸n.

Del otro lado de la grieta se ubica la visi贸n del actual oficialismo, donde la inflaci贸n se debe principalmente a la decisi贸n, tambi茅n voluntarista, de los 鈥渇ormadores de precios鈥. Desde esta 贸ptica, unos pocos empresarios manejan a su antojo los precios de la econom铆a, lo cual les permite acrecentar sostenidamente su rentabilidad. Asimismo, dicho razonamiento suele complementarse con la referencia al crecimiento de los precios internacionales de los alimentos. En ambos casos el oficialismo se帽ala como causas de la inflaci贸n a factores que se replican en todas partes del planeta, pero que, curiosamente, solo afectan a la Argentina y a un pu帽ado m谩s de pa铆ses. A contramano del relato, la realidad muestra que, dada la transnacionalizaci贸n del capital, el empresariado radicado en Argentina es muy similar al del resto de la regi贸n, en tanto que las marcas que vemos en nuestros supermercados no son muy distintas a las que se consiguen en las g贸ndolas chilenas, brasile帽as o uruguayas, por ende, pensar el problema desde este punto de vista no parece muy acertado. Algo similar ocurre con la cuesti贸n de los precios internacionales de los alimentos, ya que los mismos no impactan 煤nicamente en la realidad dom茅stica, sino que tienen un efecto global.

M谩s all谩 de los puntos flojos ya planteados, se advierte que tanto la visi贸n liberal como la del actual gobierno niegan toda la complejidad propia del proceso inflacionario, por lo que para entender al mismo se hace necesario partir de un an谩lisis mucho m谩s general del devenir econ贸mico nacional y de la acci贸n pol铆tica de sus principales actores. 

En el a帽o 1986 Adolfo Gilly en su art铆culo 鈥淟a anomal铆a argentina鈥 resaltaba un elemento particular del capitalismo local en comparaci贸n con resto de Latinoam茅rica. El autor destacaba la enorme capacidad que exhib铆a la clase trabajadora para vehiculizar sus propias demandas y resistir los frecuentes intentos de ajuste. Esta capacidad particular encontr贸 su origen en la tradici贸n de lucha que le imprimieron al movimiento obrero los anarquistas y los socialistas de principio del siglo XX; al tiempo que se vio consolidada con la legitimaci贸n e institucionalidad que le dio el primer peronismo. En funci贸n de esto, la clase trabajadora argentina se conform贸 como un actor central en la vida pol铆tica del pa铆s, haci茅ndose de ese lugar a fuerza de huelgas, piquetes y movilizaciones masivas.

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede observar como ante el actual estancamiento de la productividad, el empresariado tiende a utilizar la remarcaci贸n de precios como herramienta para proteger sus ganancias. No obstante, esta remarcaci贸n choca con la nombrada capacidad de resistencia de la clase trabajadora ocupada, la cual presiona constantemente en b煤squeda de aumentos salariales que preserven su poder de compra, dando as铆 lugar a la puja distributiva. Por otro lado, la fracci贸n desocupada de esta clase trabajadora, ante la imposibilidad de obtener ingresos en el mercado laboral, exige crecientes recursos al Estado para su propia reproducci贸n, lo que eleva tendencialmente el gasto p煤blico. A su vez, los reclamos por jubilaciones dignas, salud y educaci贸n gratuita, y tarifas de servicios p煤blicos subsidiadas tambi茅n aportan al d茅ficit fiscal, el cual decanta, tarde o temprano, en una mayor emisi贸n monetaria y en un ritmo inflacionario ascendente. A la par de todo esto, cabe mencionar que el aumento en los precios genera atraso cambiario, el cual suele provocar incrementos en el tipo de cambio que alimentan al c铆rculo vicioso de la inflaci贸n en rangos cada vez m谩s elevados.

Visto de conjunto, el proceso inflacionario se presenta como una compleja expresi贸n de la lucha de clases, donde se manifiesta la dificultad de la burgues铆a y de la dirigencia pol铆tica local para imponerse sobre la resistencia de una clase trabajadora que, aunque golpeada, contin煤a defendiendo sus intereses materiales.

En este marco, el capitalismo argentino transita su larga decadencia. Por desgracia, la historia reciente nos muestra que la manera que tiene este capitalismo de resolver sus problemas trae consigo duras pol铆ticas regresivas, que por medio de devaluaci贸n, recorte de gasto p煤blico y reducci贸n del salario real destruyen las condiciones de vida de la poblaci贸n. Ante el panorama descripto, gobierne quien gobierne, la 煤nica certeza para los a帽os venideros es la continuidad del ajuste. Sin embargo, queda como gran interrogante cu谩l ser谩 la forma concreta que ir谩 asumiendo este ajuste, y a qu茅 velocidad se dar谩 su implementaci贸n.

Por Cristian




Fuente: Periodicoelroble.wordpress.com