September 23, 2022
De parte de SAS Madrid
106 puntos de vista

Las harinas cuestan hoy un 39% más que hace un año. Las pastas alimenticias han subido un poco menos: solo se han encarecido el 30%. Los distintos tipos de leche o los huevos, alrededor de un 25%. La misma cantidad de leche que en 2021 se compraba con cuatro euros ahora cuesta cinco. El aceite de girasol juega directamente en otra liga: se ha más que duplicado en dos años. La inflación dispara el coste de la cesta de la compra, este alza provoca cambios en la manera que tenemos de ir al súper y todo eso pone en riesgo para buena parte de la población poder realizar una compra que le permita llevar una dieta saludable.

El Gobierno est├í intentando, a trav├ęs del Ministerio de Consumo y el de Trabajo y Econom├şa Social, que las grandes cadenas limiten los precios de ciertos alimentos, sin perder de vista que la poblaci├│n coma razonablemente bien. Para ello la cartera que dirige Alberto Garz├│n ha elaborado una lista de 30 productos, que se puede consultar aqu├ş, sobre lo que deber├şa ser una cesta de la compra saludable y de calidad.

Esta lista incluye hortalizas y frutas; cereales (pan, arroz, pasta alimenticia); patatas; aceites vegetales (“preferentemente oliva”); legumbres frescas o en conserva; frutos secos (sin sal o grasas a├▒adidas), pescado fresco, congelado o en conserva; huevos; leche y productos l├ícteos; carne (con posibilidad de incluir carnes magras en conserva).

La cuesti├│n es que estos productos, muchos de ellos frescos, est├ín entre los que m├ís han subido de la cesta de la compra. Seg├║n un an├ílisis realizado por este peri├│dico, estos art├şculos se han encarecido de media un 14,5% en un a├▒o (entre agosto de 2021 y agosto de 2022) cuando el ├Źndice de Precios al Consumo (IPC) lo hizo un 10,5% en ese mismo periodo. Y ante nuevos precios, los consumidores establecen nuevas costumbres de compra.

“Vemos tres movimientos de los consumidores respecto a sus decisiones de compra”, lo que confirma el impacto del alza de la inflaci├│n, seg├║n explica Rosario Pedrosa, gerente de Estrategia Comercial de Aecoc, la asociaci├│n de fabricantes y distribuidores. “Por un lado, el consumidor se vuelve infiel a sus marcas habituales. Se buscan ofertas y esto provoca que est├ę m├ís tentado a cambiar de marca. Otro efecto es un cambio en la cesta de la compra: se hacen m├ís compras pero m├ís peque├▒as para controlar el gasto y buscar las promociones. El tercer cambio es que es una cesta diferente, el mix de productos est├í cambiando. Se introducen m├ís marcas de distribuci├│n (marcas blancas), productos m├ís b├ísicos y se prescinde de algunos premium, aunque algunos se mantienen y se conforman cestas m├ís polarizadas”, explica.

El trasvase hacia las marcas blancas es un cl├ísico de las ├ępocas de vacas flacas o de grandes subidas de precios. Las marcas del distribuidor, como se conocen en el sector, empezaron a ganar peso en los carritos de la compra durante la pandemia tras unos a├▒os de estancamiento, y seg├║n un estudio de EAE Business School alcanzaron una cuota de mercado del 46,2% en 2021. El texto se├▒ala que estos productos “est├ín muy bien posicionados para seguir creciendo en un momento de crisis e inflaci├│n por su relaci├│n calidad-precio”.

Los datos de Aecoc Shopperview parecen respaldar esta impresión. El 65% de los consumidores afirma que, en la situación inflacionista actual, el precio es un factor más importante en sus decisiones de compra, según esta fuente. Es el mismo porcentaje de personas que se fija más en los precios y las promociones que hay y uno muy parecido (63%) al que busca más ofertas en los lineales.

Un tercio de los consumidores confirma que ha aumentado su compra de productos de marca blanca y otro tercio es infiel a sus productos habituales, como explicaba Pedrosa. Los grandes estudios sobre consumo no reflejan c├│mo ha evolucionado la compra por tipo de productos, cu├ínto han ca├şdo las ventas de los que m├ís han subido o por qu├ę otros se han sustituido.

Los bancos de alimentos resisten

Los bancos de alimentos, otra de las patas en las que se apoyan las familias m├ís vulnerables para completar sus compras, por el momento capean el temporal. Aunque tambi├ęn est├ín notando las consecuencias de la subida de precios y un baj├│n en el stock tras el aumento que trajo la pandemia, explica Francisco Greciano, presidente de la Federaci├│n de Bancos de Alimentos (Fesbal). “Las donaciones, tanto de empresas como de particulares, han ca├şdo alrededor del 50% respecto a 2021”, advierte, aunque matiza que tanto ese a├▒o como 2020 fueron muy buenos por la “ola de solidaridad” que provoc├│ la pandemia en un primer momento.

Pero Greciano explica que los alimentos han subido por encima del IPC y que eso tiene consecuencias tambi├ęn para los bancos: “Lo que m├ís nos est├í afectando del alza de los precios es que la capacidad de compra de los bancos es menor. Porque tienen menos donaciones y porque los alimentos cuestan m├ís”, desgrana. Sin embargo, todav├şa no est├ín en un punto de desabastecimiento, aunque siempre hay necesidades. La leche (los productos l├ícteos suponen un 40% de lo que distribuyen los bancos), el aceite, las conservas de pescado y carne y las legumbres precocinadas (para ahorrar costes en energ├şa a los consumidores) siempre son bienvenidas en los bancos de alimentos, explica su responsable.

┬┐Han notado un aumento en la afluencia de personas que acuden a estos centros? “No respecto a 2021”, contesta. En 2021 se registraron 1,3 millones de usuarios de los bancos que retiraron de media 128 kilos/litros de productos de media, dato que se mantiene estable en la previsi├│n de este a├▒o. De momento, explica Greciano, est├ín “a la expectativa”, pero cree que “las perspectivas no son buenas”.

Porque la cesta de la compra no para de subir. Ya en 2021 los españoles gastaron 4.806 euros por hogar en alimentos y bebidas no alcohólicas, según la última Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, publicada este pasado julio con datos del pasado año. Dicho de otra manera, uno de cada seis euros del gasto del hogar se dedica a esta partida, lo que supone un desembolso de 400 euros mensuales por casa. Este dato subió en 2021 un 5% respecto al año anterior con un IPC del 6,1%. La subida contante y sonante de este año no se conocerá hasta el siguiente, pero con una inflación en el sector alimentario del 14,5%, una regla de tres simple (y especulativa) apunta a un aumento del gasto de 50 euros mensuales, un total de 600 al año.

Enlace relacionado ElDiario.es (22/09/2022).




Fuente: Sasmadrid.org