November 7, 2022
De parte de Nodo50
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Albino Prada, Consejo Cient铆fico de Attac. Publicado originalmente en infoLibre.

Con la debacle econ贸mica provocada por una inflaci贸n del 10% sucede como en las olas incendiarias en los montes: que las medidas de extinci贸n pueden hacer crecer el problema, y 鈥嬧媙o eliminarlo. Pues por muchos bomberos y medios a茅reos que uno ponga en un par de meses, poco avanza si el resto del a帽o no gestionamos esas superficies como se debe.

El Banco Central Europeo, ahora que la inflaci贸n ya est谩 en el 10%, despert贸 de su prolongado sue帽o de un a帽o y tir贸 de la manguera: la subida de tipos de inter茅s. Lamento decir que el BCE llega demasiado tarde, y mal, para apagar este incendio.

Es tarde porque el asunto se ve铆a venir desde hace un a帽o 鈥攁l menos鈥, y mal porque las tasas de inter茅s no detienen la causa de esta inflaci贸n (que no es de demanda sino de oferta) y por el contrario, como como veremos a continuaci贸n, pueden empobrecer a煤n m谩s a los pa铆ses del euro. A algunos m谩s que a otros. Vamos por partes.

Desde hace un a帽o se observa un aumento en la demanda y los precios de los combustibles f贸siles en todo el mundo (petr贸leo, gas y derivados). La recuperaci贸n de las econom铆as tras la pandemia no hizo m谩s que acelerar un problema de fondo que viene de lejos: los l铆mites a la extracci贸n rentable de estos recursos con el actual sistema econ贸mico. Un problema que se ve agravado por la aparici贸n de un mega consumidor e importador global; porque la globalizaci贸n capitalista ha convertido a China en la f谩brica del mundo para, entre otras cosas, subordinar a los trabajadores de los pa铆ses m谩s ricos.

En este escenario 鈥攂astante predecible鈥 el mecanismo dise帽ado en la Uni贸n Europea para fijar los precios mayoristas de la electricidad, y m谩s a煤n con el oligopolio de los combustibles, traslad贸 y amplific贸 la inflaci贸n a hogares y empresas. No fue la demanda desenfrenada de los consumidores lo que hizo disparar los precios, sino los precios los que ahogaron a los consumidores.

Inflaci贸n de costes que proporciona a las empresas energ茅ticas unos beneficios extraordinarios a costa de los ingresos de los hogares y de la difusi贸n de la inflaci贸n al resto de actividades productivas. Precisamente a los dos costaleros (hogares y empresas) a los que la subida de los tipos de inter茅s perjudicar谩 a煤n m谩s.

驴Qu茅 se podr铆a haber hecho hace un a帽o?. Pues cambiar el mecanismo de fijaci贸n de los precios mayoristas de la electricidad para que no se muevan al ritmo del gas natural (la excepci贸n ib茅rica es solo un parche), y, en vez de seguir con las demandas electro intensivas, con la recuperaci贸n del carb贸n y ciclos combinados e incluso con alegr铆as nucleares, impulsar un s煤per plan de est铆mulo de las renovables (solar, e贸lica, biomasa, etc.) no subordinado al complejo f贸sil-nuclear y basado en una base local y asociativa.

Sin olvidar un trasvase radical del modelo de mercanc铆as por carretera a otro ferroviario, y del coche privado a los medios colectivos. Cosas en las que hemos estado mirando para otro lado durante d茅cadas. Un pu帽ado de miop铆as sist茅micas que ahora no pocos intentan esconder tras la 鈥済uerra de Putin鈥 para no enfrentar las causas de fondo.

Eso s铆, el BCE, con la subida de los tipos de inter茅s, puede estropear a煤n m谩s las cosas, y lo mismo puede decirse de las medidas de reducci贸n de impuestos en Espa帽a para los carburantes y la electricidad, as铆 como las subvenciones universales a los precios (nuestros 20 c茅ntimos). Que adem谩s de debilitar al sector p煤blico, no ayudan a frenar la demanda. En estas cosas no es f谩cil sorber (barato) y soplar (ahorrar) al mismo tiempo.

La elevaci贸n de los tipos de inter茅s empujar谩 a nuestras econom铆as a la recesi贸n. Algo que deber铆a preocupar a pa铆ses como Espa帽a con una tasa de paro muy alta desde el primer momento (quiz谩s Alemania pueda afrontar mejor este riesgo con una tasa tres veces inferior).

La recesi贸n vendr铆a provocada por los mayores costes de endeudamiento de las familias (por ejemplo, las ya hipotecadas) y de las empresas. Con un IPC desbocado, la demanda y el consumo de los primeros se hundir铆an, mientras que los segundos proceder铆an a despidos o a alimentar la bola de nieve inflacionaria. En ambos casos muchos se ver谩n perjudicados y muy pocos se ver谩n favorecidos. Por supuesto entre estos 煤ltimos tenemos a los accionistas y plut贸cratas del sector financiero que surfean el temporal de la inflaci贸n dando sus asesores lecciones al resto.

Con un IPC desbocado, la demanda y el consumo de los primeros se hundir铆an, mientras que los segundos proceder铆an a despidos o a alimentar la bola de nieve inflacionaria

Crecen tambi茅n los costes de endeudamiento del Estado y el caldo de cultivo de la prima de riesgo, aunque el BCE prometa que seguir谩 comprando en el mercado secundario la deuda vencida de los pa铆ses m谩s endeudados 鈥攃omo Espa帽a鈥 que ya ten铆a en su balance. Aun as铆, con la ralentizaci贸n de la econom铆a y las contraproducentes rebajas de impuestos, los Estados tendr谩n dificultades para endeudarse y as铆 financiar las pol铆ticas selectivas (de est铆mulo de algunas actividades, y de apoyo a algunos ingresos) que deben aplicar para que la inflaci贸n no agrave de forma asim茅trica la distribuci贸n de riqueza.

Por ejemplo para financiar la revalorizaci贸n de los salarios y pensiones que dependen del Estado que no debiera bajar de un 7 % inicial para 2023, con el compromiso de pagar el 3% restante (hasta el 10% del IPC) junto con la revisi贸n de 2024. A lo que hay que sumar dos partidas no menos importantes.

La primera deber铆a ser la compensaci贸n a los trabajadores del sector privado por la diferencia entre el incremento medio de sus salarios y la inflaci贸n de este 2022, al menos para todos aquellos que est茅n por debajo del doble del SMI (salario m铆nimo interprofesional). No vaya a ser que el 煤nico control de precios permitido en la sacrosanta econom铆a de mercado sea el control del precio del trabajo. La segunda ser铆a una ayuda selectiva a los costes energ茅ticos del sector agroalimentario a cambio de un pacto para reducir la gran brecha especulativa entre los precios recibidos por los agricultores y los precios pagados por los consumidores.

Los peligros, las medidas equivocadas y las alternativas que acabo de resumir nos sit煤an ante 鈥攁l menos鈥 tres rupturas respecto al rampante consenso de d茅cadas: el llamado centrismo neoliberal.

Primera: Contra la pat茅tica adaptaci贸n al colapso clim谩tico y la gesti贸n de la 鈥渢ransici贸n energ茅tica鈥 por los mismos que nos metieron en el colapso ambiental y la bomba inflacionaria (y que ahora hablan de la nuclear como puente limpio). Porque los mercados y el beneficio empresarial en el sistema energ茅tico son incompatibles con un horizonte energ茅tico sostenible en el planeta.

Segunda: Contra los recortes de impuestos (el dinero en el bolsillo) como jarabe m谩gico contra la inflaci贸n. Pues s贸lo un presupuesto p煤blico fortalecido (progresivo y no regresivo) puede aliviar los ingresos de los menos pudientes, y ser garante de servicios b谩sicos para una vida digna sin que el sector p煤blico se subordine a los acreedores y sus intereses.

Tercera: Porque estamos comprobando que el ajuste a la baja de la globalizaci贸n neoliberal no garantiza unos suministros b谩sicos (alimentos, medicamentos, digital, energ铆a,鈥). Lo que nos aconseja impulsar la resiliencia del tejido productivo local y m谩s cercano, y abandonar el cosmopolitismo zombie de la 鈥渃ompetitividad鈥.

ATTAC no se identifica necesariamente con las opiniones expresadas en los art铆culos, que son responsabilidad de los autores de los mismos.




Fuente: Attac.es