May 11, 2021
De parte de Lobo Suelto
826 puntos de vista
  1. Dobles

Al ingresar en su taller se lo ve confeccionando todo tipo de figuras dobles. Su esfuerzo se dirige, en primer lugar, a dividir el Uno en dos. El t茅rmino unitario 鈥搒e trate de la soberan铆a, del capital o del ser mismo鈥 debe ser destronado. Toda pretensi贸n mistificadora ser谩 sometida al m茅todo del antagonismo. Solo lo que se vuelve dos hace proceso. De all铆 la obsesi贸n con todo aquello que se resiste a la dominaci贸n introduciendo contingencia en la determinaci贸n y forzando la creaci贸n de alternativas. La cuesti贸n del dos es una dial茅ctica del desgarro sin s铆ntesis, una tendencia que recobra las conexiones de lo real siempre irresuelto.  

Pero si se observa con mayor atenci贸n apuntando a los detalles, descubriremos que los dobles se multiplican. Toni Negri no agota sus fuerzas en el trabajo de la cr铆tica que le insume alcanzar divisi贸n. Por debajo del juego de los cortes y las tijeras, Negri act煤a como artesano: construye piezas y luego m谩quinas de ensamblaje. Entonces ya no se trata de lograr dobles por divisi贸n, sino por combinaci贸n y encastre. Se trata de artefactos revolucionarios de suma precisi贸n conformados por dobles de fechas, de nombres y de conceptos. Este trabajo de conexi贸n busca activar cargas explosivas, descubrir potencialidades. Son unos dobles enteramente positivos. No surgen de la divisi贸n, sino que la engendran. Se podr铆a decir de ellos que son dispositivos de anticipaci贸n de alternativas te贸ricas y pol铆ticas.

Spinoza ayer y hoy es una visita guiada por la galer铆a de los dobles de Toni Negri. Ya desde el t铆tulo 鈥搃ndisimulables resonancias gramscianas鈥, pasado y presente remiten a un tiempo desdoblado que se extiende desde las alternativas del siglo XVII hasta conectarse con las tareas subversivas del XXI. El doble de lo hist贸rico y lo actual hace surgir por contraste la par谩bola central de la modernidad, o sea, la formaci贸n combinada de los procesos capitalistas 鈥搈etaf铆sicos, econ贸micos y jur铆dicos鈥 que hoy vemos en progresiva descomposici贸n: el nacimiento del Estado moderno como m谩quina centralista de la soberan铆a (la importancia de Thomas Hobbes); el pasaje de la acumulaci贸n primitiva a la manufactura; la constituci贸n ideol贸gica de la burgues铆a como sujeto pol铆tico en la lucha de clases (la 鈥渋deolog铆a razonable鈥 de Ren茅 Descartes). El Spinoza de ayer, el de la salvaje anomal铆a, es el que plantea la m谩s radical de las alternativas de la modernidad naciente: una ciencia pol铆tica de la democracia absoluta. El de hoy, alimentado por la riqueza de la lucha de clases a lo largo de tres siglos, se ha convertido en el principal yacimiento ontol贸gico de las rebeliones: la secuencia antagonismo, desmesura y comunismo como prefiguraci贸n de instituciones del com煤n.

 

  1. Cristales

Si hay un lente que Negri no dej贸 de pulir, y al que conf铆a la correcci贸n de los defectos 贸pticos provocados por las mistificaciones metaf铆sicas, es el de la inmanencia productiva. Su artefacto privilegiado o sesgo caracter铆stico. Igual que en sus libros previos sobre Spinoza, se trata de captar la l贸gica de la inmanencia como aquello que es causa de s铆, o sea, un hacerse el propio camino concebido como en proceso, por oposici贸n a la trascendencia, cuyo principio se coloca siempre fuera y m谩s all谩. Pero esta distinci贸n entre inmanencia (movimiento del hacer) y trascendencia (movimiento que proviene de una instancia suplementaria) no es a煤n suficiente para Negri, y reacciona entonces contra cierta orientaci贸n general, presente tanto en la filosof铆a como en la pol铆tica contempor谩nea, que tiende a pensar una inmanencia despotenciada. El centro de la pol茅mica se orienta a concebir la inmanencia como productividad. Porque ah铆 donde esta resulta separada de su capacidad productiva, limitada o directamente secuestrada, se esteriliza el sentido de la libertad y su raigambre ontol贸gica. De ah铆 que la tarea verdaderamente urgente en filosof铆a 鈥損ero tambi茅n en pol铆tica鈥, pase por restituir la secuencia b谩sica o la coincidencia entre proceso, ruptura y constituci贸n.

El doble de la inmanencia productiva concentra el poder de anticipaci贸n conceptual que Negri le reclama al trabajo intelectual. Este contiene su propia estrategia, es el artificio m谩s eficaz para atravesar la coyuntura en la que el capitalismo, en su calidad de religi贸n, act煤a como teolog铆a terrenal, trascendencia inmanentizada, ocupando la naturaleza desde adentro. Inmanencia productiva es la versi贸n depurada de espiritualismos del Deus sive natura; la versi贸n modal de la causa de s铆 con que se inicia la 脡tica, usurpada por la din谩mica misma de la valorizaci贸n capitalista de la naturaleza. El atravesamiento negriano es praxis spinoziana en tanto que comprensi贸n por las causas, creaci贸n de nociones comunes y constituci贸n de potencia.

Podemos denominar 鈥渋zquierda spinozista鈥 a las diversas variantes de esta estrategia filos贸fica y pol铆tica, nacida en la Europa del 68 鈥搒obre todo en Francia y en Italia鈥, a partir de autores como Alexandre Matheron, Louis Althusser o Gilles Deleuze. En este contexto, la importancia decisiva de Toni consiste en haber encarnado su concreci贸n militante m谩s n铆tida y desarrollada. 驴Qu茅 lugar ocupa Spinoza ayer y hoy en esta historia? Es el lugar de una explicaci贸n donde la inmanencia productiva se presenta en su diferencia espec铆fica con otros discursos spinozistas, particularmente con respecto a una versi贸n de la inmanencia de tipo naturalista. Esta 煤ltima se caracteriza por obrar sobre un plano m谩s bien neutro, en el que las conexiones y asociaciones entre elementos se confunden con el espacio del individualismo burgu茅s, o bien con versiones de una multiplicidad anti humanista que despolitizan los procesos de cooperaci贸n social. En Negri, Spinoza hace s铆ntesis irreductible con el opera铆smo marxista italiano: la trascendencia aparece como un dispositivo de medida del capital sobre el trabajo y la cooperaci贸n social, y la ruptura como liberaci贸n, desmesura, productividad ontol贸gica y apertura del tiempo. As铆, la inmanencia, como libre conexi贸n o din谩mica de composici贸n de relaciones, resulta inconcebible por fuera de procesos de desobediencia, de rechazo al trabajo y de autovaloraci贸n proletaria. Afirmaci贸n, apertura, son rasgos inherentes a la concepci贸n spinoziana de la inmanencia. Pero en Negri, el 茅nfasis est谩 puesto en la innovaci贸n. Este es un punto crucial. Si es posible atribuir la din谩mica de la constituci贸n de lo pol铆tico al juego de la composici贸n de relaciones, mucho antes que al Estado, es en la medida en que esta composici贸n resulta captada no solo como combinaci贸n, sino tambi茅n como innovaci贸n. Cuando Negri habla de producci贸n, se refiere a la coincidencia entre composici贸n, rechazo de la medida e innovaci贸n. 

Spinoza ayer y hoy puede ser le铆do, entonces, como proceso de depuraci贸n, pulido obsesivo y proceso de reforma de la percepci贸n, para evacuar todo lastre ideol贸gico capitalista de una nueva filosof铆a pol铆tica fundada en los dobles del 鈥減oder constituyente鈥 y de la 鈥渄emocracia absoluta鈥. 驴Un voluntarismo? En la transvaloraci贸n de la inmanencia productiva negriana, la voluntad pierde conexi贸n con la noci贸n de individuo que Spinoza critica en el Ap茅ndice de la primera parte de la 脡tica, en la que la voluntad individual es ignorancia de la determinaci贸n. Mediante una nueva funci贸n del intelecto, que ya no es cr铆tica de la relaci贸n negativa 鈥揺nfrentada鈥 entre determinaci贸n y libertad, sino constructivista sobre la base de una coincidencia entre determinaci贸n y voluntad, esta 煤ltima as铆 reconstituida se vuelve ella misma un proceso de enhebrado de singularidades, de promoci贸n de momentos decisorios. La voluntad deviene instancia moviente, fuerza que gu铆a la raz贸n sobre el terreno de la libertad.

3 Nombres

No es particularmente dif铆cil advertir que la f贸rmula de la inmanencia productiva supone una presencia conjunta de Spinoza y de Marx. La composici贸n del doble de los nombres se hace posible, de modo vivaz y convincente, puesto que ambos fueron previamente sometidos a un tratamiento espec铆fico: bajo el lente negriano, Spinoza y Marx se convierten en el sitio de un desborde similar. La inversi贸n spinoziana ocurre como exceso de la potencia (potentia) con respecto al poder (potestas). La tensi贸n entre ambos polos se resuelve en favor de la potencia por efecto de la acumulaci贸n, la exuberancia y el empuje innovador del tejido com煤n con respecto a lo que se le presenta como l铆mite. La prudencia spinoziana no act煤a como inhibici贸n, moderaci贸n o contenci贸n, sino como anal铆tica interna del proceso mismo de la instituci贸n pol铆tica. Id茅ntico esquema de desborde se aplica a Marx, por fuera o m谩s all谩 del marxismo ortodoxo. La inversi贸n se da, para la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica, como desborde y predominio de las fuerzas productivas (las cuales, al igual que la potencia, conforman un tejido de deseos, afectos, lenguaje) con respecto a las relaciones de producci贸n que obran a modo de l铆mite y sujeci贸n. En ambos casos, es la tesis ontol贸gica la que subyace y dona su fuerza a la negatividad revolucionaria de la cr铆tica. Spinoza organiza sistem谩ticamente la cr铆tica de la teolog铆a como cr铆tica de la obediencia (trascendencia), mientras que Marx organiza la cr铆tica de la trascendencia como cr铆tica de la econom铆a pol铆tica (es decir, de la trascendencia hecha mundo).

Pero hay m谩s. Spinoza y Marx acaban por coincidir en una misma orientaci贸n cognitiva: la abstracci贸n com煤n, tan presente en la 鈥渘oci贸n com煤n鈥 como en el general intellect. Negri establece una estructura com煤n, un mismo materialismo del intelecto y del tiempo vivo en el que la aprehensi贸n del todo no es inmediata y necesita la mediaci贸n de la cr铆tica: tiempo de la imaginaci贸n o del atravesamiento del fetichismo de las mercanc铆as. En ambos casos, el saber se da como proceso regido por el deseo, que pasa por la abstracci贸n y se vuelve fuerza colectiva. El concepto capta lo concreto en su devenir, absorbiendo su tensi贸n constituyente.

Quiz谩s sea posible encontrar a煤n una 煤ltima convergencia Spinoza-Marx en el m茅todo historiogr谩fico empleado por Negri en sus trabajos de investigaci贸n sobre la ideolog铆a burguesa dura del ya mencionado siglo XVII. La indicaci贸n seg煤n la cual la metaf铆sica burguesa se presenta en relaci贸n con la econom铆a (y con el dinero), que sus ideas se corresponden con el proceso de formaci贸n de las relaciones de producci贸n, opera seg煤n el esquema del desborde ya analizado. Sea el an谩lisis del eje metaf铆sico burgu茅s Hobbes-Rousseau-Hegel, o el eje alter moderno de Maquiavelo-Spinoza-Marx, el paralelismo entre las fuerzas productivas y las alternativas ideol贸gicas es regulado por la perspectiva de la consolidaci贸n o bien del desborde de las relaciones de producci贸n.

  1. S铆ntoma

El an谩lisis de la ideolog铆a en el siglo XVII descubre la relaci贸n de mediaci贸n estructural entre desarrollo manufacturero, conflicto de clases sociales y determinaci贸n estatal. El a priori cartesiano no se despliega sin el a priori valor-trabajo social medio. Por lo tanto, hay en Negri una modalidad de lectura sintom谩tica: la formaci贸n de las ideas adquiere su sentido cuando se relaciona con el deseo de asegurar 鈥搊 bien de hacer estallar鈥 la sujeci贸n de las fuerzas productivas a las relaciones de producci贸n. La naturaleza propiamente burguesa de la metaf铆sica viene dada por la continuidad que establece con la econom铆a. Se trata de una metaf铆sica anudada por el dinero. La burgues铆a registra, elabora y encubre el juego de los antagonismos y resoluciones de sus propias alternativas, en su fase hist贸rica de ascenso, en el nivel del discurso metaf铆sico. De ah铆 que la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica resulta indisociable de la cr铆tica de la metaf铆sica (y de la pol铆tica burguesa). Aqu铆 es con Hegel que Negri ajusta cuentas. Hegel, entre Spinoza y Marx. El propio Negri fue hegeliano. De ah铆 el valor de la publicaci贸n, en Spinoza ayer y hoy, de su texto de ruptura: 鈥淩eleyendo a Hegel, fil贸sofo del derecho鈥, escrito en 1967 y publicado en 1970.

Desandar Hegel significa no solo captar el modo en que la metaf铆sica madura de la burgues铆a elabora el problema pol铆tico del control del trabajo vivo por medio de la mediaci贸n del derecho y del Estado, sino tambi茅n superar la fascinaci贸n con la imagen de la Idea como movimiento, a la vez inacabado y trascendente, de la cual se desprende el derecho mismo. Se trata de un movimiento capaz de mostrarse simult谩neamente, en sus crisis y en sus relanzamientos, en sus reformas y en sus reacciones represivas, sin que se descalce el despliegue del automovimiento. Su intuici贸n fundamental, la de un proceso movido desde adentro, supone un orden progresista, y por lo tanto la posibilidad de un reformismo del capital. Hasta que las contradicciones entre lo total y lo real carcoman la idea absoluta y aparezca, en la historia efectiva, el n煤cleo conflictivo e irreductible, vuelto subjetivaci贸n.

  1. Pol铆tica

El predicamento historicista de Negri converge con el m茅todo de la divisi贸n: mostrar la actividad del dos ah铆 donde solo se ve铆a Uno, o bien donde se ve铆a una pluralidad sometida al mando indiscutible de Uno. El lente apunta a ver la contingencia y el lleno, es decir los deseos, las luchas, los saberes, los lenguajes una y otra vez borrados por el nihilismo de la acumulaci贸n que domina plenamente la pol铆tica convencional. La inmanencia productiva permite ver, a trav茅s de la creaci贸n de nociones comunes, el continuo que teje la experiencia colectiva, que se abre como imaginaci贸n nueva y que se vuelve poder constituyente, constituci贸n pol铆tica, a partir de los deseos.

Este continuo cuestiona el Estado que, antes que lugar de concreci贸n o gu铆a de la sociedad, aparece como efecto separado de la causa, sitio del l铆mite y la medida, racionalizaci贸n mistificadora de la acumulaci贸n, organizaci贸n jur铆dica y coactiva de la dominaci贸n. Si se lo toma como punto de partida, la pol铆tica solo puede existir al modo de proyecto de poder sobre las resistencias de las clases sociales. El pasaje por Spinoza, la potencia rebasando al poder soberano, abre un espacio otro: un plano de composici贸n de las fuerzas donde se juega lo real de una pol铆tica resistente, antagonista y propiciadora de otros conceptos 鈥搈aquiavelianos鈥 de lo pol铆tico. Punto exacto en el cual es posible trazar el arco de diferencias 鈥揹e noci贸n y de experiencia鈥 entre la pr谩ctica de la democracia absoluta (en cuyo espacio la composici贸n de fuerzas lo es tambi茅n de las clases), y la ret贸rica de la 鈥渞adicalizaci贸n鈥 鈥損opulista鈥 de la democracia, que act煤a dentro de los l铆mites de las estructuras de acumulaci贸n del capital. Quiz谩s se pueda ilustrar esta diferencia en los siguientes t茅rminos simplificados: ah铆 donde el llamado populismo 鈥揹e izquierda鈥 llama articulaci贸n hegem贸nica a la sobreimpresi贸n de un eje vertical 鈥搊rganizaci贸n de l铆deres鈥 sobre el eje horizontal 鈥揷omunicaci贸n de demandas鈥, la democracia absoluta somete el eje vertical a la hegemon铆a que surge de la composici贸n de las fuerzas propia del eje horizontal. Si el realismo pol铆tico del populismo consiste en hacer coincidir el despliegue horizontal con el eje vertical (estrat茅gico, prioritario), la democracia absoluta consiste en evitar esa coincidencia, en sostener una interacci贸n sin identidad entre el trazado vertical (t谩ctico y variable), y el eje horizontal (rupturista e innovador), priorizando el tipo de mediaciones transversales que apuntan a rechazar los dispositivos de explotaci贸n a la vez que a explorar en el plano institucional.

El lente negriano recompone el continuo que va de los deseos y resistencias primeras a la constituci贸n del orden jur铆dico. Se trata de un largo recorrido que culmina en el estudio del derecho, para proponer, en ese terreno, una teor铆a de la instituci贸n que ya no se mida sobre la cooperaci贸n (el rechazo de Negri a las s铆ntesis dial茅cticas) sino, al contrario, asentada a favor del espacio de composici贸n (s铆ntesis constructiva). El problema del 鈥渉acer justicia鈥, sostiene Negri en Spinoza ayer y hoy, es el de la producci贸n de 鈥渕edida com煤n鈥 (frente a las tesis de la justicia como naturalismo jur铆dico o ilusi贸n trascendental de una medida soberana).

En s铆ntesis: la pol铆tica negriana se presenta como un composicionismo incesante del com煤n, instancia pre estatal que, lejos de negar la instituci贸n y el derecho, los recrea en ruptura con el dispositivo de dominio capital-Estado soberano, relanzando la producci贸n de derechos, desde la praxis (o, en el lenguaje de Foucault, desde 鈥渄ispositivos colectivos de subjetivaci贸n鈥).

  1. Absolutez

驴Qu茅 es lo absoluto en la democracia absoluta que este veterano spinozista lee en el Tratado pol铆tico? Ni cierre totalitario ni punto de llegada o realizaci贸n. Tampoco realizaci贸n de modelo o ideal alguno. En todo caso, lo irreductible absoluto remite al car谩cter interminable de la composici贸n de singularidades y su articulaci贸n pasional, de la innovaci贸n institucional y el rechazo de toda limitaci贸n, detenci贸n o regresi贸n. El absoluto de la democracia absoluta es m谩s bien motor y subversi贸n, genealog铆a de un deseo colectivo devenido producci贸n de nociones comunes.

Es que la noci贸n misma de democracia absoluta, doble propiamente pol铆tico, depende con todo rigor del doble ontol贸gico de la inmanencia productiva. Cada doble funciona en su nivel. Si es l铆cito definir la inmanencia como un estar-en-proceso 鈥搇o contrario a explicar el ser y la praxis por principios del m谩s all谩 (trascendentes)鈥, el car谩cter productivo de la inmanencia y el absoluto de la democracia apuntan a evitar toda claudicaci贸n del car谩cter singular e innovador del proceso, que reintroduzca el veneno de la trascendencia en dosis moderadas crecientes.

Si en el plano pol铆tico la pol茅mica es con las izquierdas que disocian el proceso de aproximaci贸n al Estado (objetivo inmediato) de los procesos de transformaci贸n social (objetivo estructuralmente pospuesto) y, por lo tanto, el plano pol铆tico del Estado del plano econ贸mico de las relaciones de producci贸n; en el plano ontol贸gico la pol茅mica es con las filosof铆as que delimitan una inmanencia afirmativa, positiva o abierta, sin atreverse a incursionar en una inmanencia-f谩brica, plenamente inserta en la lucha de clases.

Ambas pol茅micas convergen en la multitud, noci贸n que expresa el car谩cter productivo de la inmanencia tanto como el absoluto de la democracia. Y participa plenamente de la nueva interacci贸n de poder y potencia, instituci贸n e insurrecci贸n, de la pol铆tica spinoziana-negriana, doble movimiento que tiende, por un lado, hacia la unidad del gobierno, que implica la representaci贸n del sujeto y, por otro, hacia la potencia, pluralidad y conflictividad de las singularidades, buscando sus propias duraciones, atravesando las tensiones constitutivas que le son propias. La multitud 鈥揷oncepto pol铆tico antes que sociol贸gico鈥 tiende a reunir ambos momentos (sujeto unitario de representaci贸n y proceso expansivo de subjetivaci贸n), en un dispositivo que enfatiza la afirmaci贸n productiva (o absolutez) de las singularidades libres.

Tal como Negri la presenta, la multitud es registro de un doble de la subjetividad, seg煤n un eje de constituci贸n/fundaci贸n/representaci贸n/unificaci贸n de la vida en sociedad, que se concreta en el derecho y en los procesos de gobierno; y otro eje de subjetivaci贸n, que act煤a a nivel de las fuerzas productivas: deseos individuales/composici贸n de conatus colectivos/articulaci贸n/conflictos, aperturas e innovaci贸n de forma de vida y de modo de producci贸n que van m谩s all谩 de toda representaci贸n.

La querella en torno a la democracia y contra el absolutismo no se da en el terreno de las formas de gobierno, cuando el orden jur铆dico es 鈥減roducci贸n de normas鈥, sino en el de la actividad de composici贸n de relaciones, en la cual el derecho forma parte de la 鈥減roducci贸n de formas de vida鈥. Mientras que en Hobbes la forma de vida se desprende de la norma, en Spinoza 鈥揳ntes en Maquiavelo鈥 son las normas las que se desprenden de las formas de vida. Se pasa del Estado como poder sobre la sociedad, a la instituci贸n de sociedad como 煤nica explicaci贸n aceptable del Estado en cuanto que decisi贸n com煤n. Del contrato que mistifica el proceso de decisi贸n, a la tensi贸n entre deseo e instituci贸n en la que se juega una concepci贸n din谩mica de la composici贸n de las relaciones. Esta idea de composici贸n es la base del derecho en el Estado democr谩tico. El punto de partida 鈥揷omo suceder谩 con Deleuze鈥 ya no es el individuo que contrata o se apropia, sino el de las singularidades y la producci贸n del com煤n.

Pero entonces, 驴la potencia no pertenece al individuo? En Negri se trata de concebir una 鈥減otencia otra鈥: potencia colectiva que no se deduce de una adici贸n de individuos, sino que se engendra entre singularidades, al nivel de la composici贸n de sus relaciones. La potencia es tratada como un continuo que no se agota en una mera interacci贸n de fuerzas, sino que se da como transformaci贸n e instituci贸n (y por lo tanto act煤a como premisa para una teor铆a no mistificada de las instituciones). Una potencia que funciona por integraciones sucesivas: desde el deseo corporal hasta la imaginaci贸n colectiva, demarcando cada vez una asimetr铆a entre poder y potencia, entre norma y vida. Demarcaci贸n que no es mera negaci贸n, sino delimitaci贸n, en la medida en que el inter茅s est谩 puesto en comprender tanto la interacci贸n como la disociaci贸n entre potencia y poder.

 

  1. Deleuze

Experiencia y voluntad se articulan en Negri con fechas y nombres. Hay una completa periodizaci贸n que apunta a se帽alar y comprender la ruptura hist贸rica producida durante los a帽os 1968 y 1977 como ruptura filos贸fica y pol铆tica. En especial, tanto en Francia como en Italia, el 68 est谩 铆ntimamente ligado a la emergencia de la izquierda spinoziana, cuyos referentes principales vuelven una y otra vez en este libro. Louis Althusser, pero sobre todo Alexandre Matheron y Gilles Deleuze, son presentados no solo como primera generaci贸n de un nuevo tipo de maestros spinozistas (Negri los llama 鈥渁legres鈥), sino tambi茅n como una nueva fuerza intelectual capaz de afrontar la lucha ideol贸gica contra las variantes del pesimismo ontol贸gico y el cinismo reaccionario de los seguidores de Martin Heidegger y Carl Schmitt. Fueron estos 鈥渁legres鈥 maestros quienes sostuvieron las premisas de una praxis abierta, en momentos en que el marxismo cl谩sico se bat铆a en retirada, y abrieron el camino a posteriores generaciones de maestros spinozistas (como 脡tienne Balibar, Pierre Macherey o Laurent Bove, entre otrxs).

Para Negri, la lectura de Deleuze sobre Spinoza es el acontecimiento fundamental, porque en ella se producen las bases de una ruptura hist贸rico-filos贸fica y, en simult谩neo, la actualizaci贸n de la cr铆tica al capitalismo contempor谩neo. El per铆odo considerado por Negri se centra en el 68, a帽o en el que Deleuze publica sus tesis universitarias 鈥Spinoza, el problema de la expresi贸n y Diferencia y repetici贸n鈥 y se extiende, sin alusiones de peso, con la salida en 1969 de L贸gica del sentido, hasta su colaboraci贸n con F茅lix Guattari, en particular, con la publicaci贸n de Capitalismo y esquizofrenia, cuya primera parte es El Anti-Edipo, en 1972 (la postulaci贸n del composicionismo spinoziano como maquinismo), y se completa unos ocho a帽os m谩s tarde con Mil mesetas (la postulaci贸n de la 脡tica como una etolog铆a, a partir de la f贸rmula: afectos son devenires).

Lo que fascina al postobrerista Toni Negri de la lectura de Deleuze sobre Spinoza es la concepci贸n revolucionaria de la 鈥渧alorizaci贸n aut贸noma de las singularidades鈥 que luego desplegar谩 en colaboraci贸n con Guattari. En esa concepci贸n hay una ruptura con una 鈥溍﹖ica de tipo individualista-totalitaria, procedente del mundo de las mercanc铆as鈥 y una fundaci贸n en clave de 鈥減otencia de las singularidades鈥. Esto se traduce, en la lengua militante de las luchas italianas del per铆odo, como rechazo del trabajo y autovalorizaci贸n proletaria. La convergencia ocurre en torno a lo que Foucault llam贸 鈥減rocesos de subjetivaci贸n鈥.

As铆 le铆da, esta valoraci贸n aut贸noma de las singularidades ya no puede ser refutada 鈥揷omo hac铆a Hegel con Spinoza鈥 como rechazo del tiempo. Lo que la concepci贸n revolucionaria del spinozismo rechaza es la medida sobre el trabajo y la sujeci贸n de la praxis, as铆 como tambi茅n toda la metaf铆sica burguesa que, en 煤ltima instancia, no es otra cosa que la creaci贸n de dispositivos intelectuales 鈥搊 mediaciones dial茅cticas, pasando por toda una concepci贸n del derecho y del Estado鈥 para subordinar el valor al capital. Spinoza reencuentra el tiempo en la imaginaci贸n, como ser 鈥渄e lo inexplorado鈥, proceso en el que se hace posible ensayar conexiones entre la determinaci贸n y la contingencia, entre 鈥渄ificultad de vivir鈥 y 鈥渆mancipaci贸n鈥.  La f贸rmula negriana para captar esta concepci贸n revolucionaria del tiempo en la imaginaci贸n es 鈥渙rganizaci贸n del infinito鈥.

La fundaci贸n deleuziana de las singularidades es clave para comprender la teorizaci贸n conjunta de Michael Hardt y Toni Negri sobre el concepto de multitud. Es en nombre de esta valorizaci贸n aut贸noma que se lleva a cabo el fuerte cuestionamiento de las variantes de una ciencia pol铆tica hegem贸nica, fundada sobre trascendencias en apariencia incuestionables como son las de 鈥渋ndividuo鈥, 鈥渋dentidad鈥, 鈥渟oberan铆a鈥 y 鈥減ropiedad privada鈥.

La lectura que Deleuze realiza de Spinoza 鈥揻ilosof铆a de la liberaci贸n del deseo鈥, seguida por la cooperaci贸n con Guattari 鈥搇a concepci贸n maqu铆nica del dinamismo鈥 crea la salida revolucionaria del fijismo estructuralista. Deleuze es un pol铆tico revolucionario (como Spinoza en su tiempo), en el sentido en que el contexto y la vida est谩n en estado de conmoci贸n. Su pol铆tica consisti贸 en un nuevo tipo de anticapitalismo. Su trabajo con Guattari debe leerse como parte de aquella atm贸sfera: 鈥淪on conceptos y pr谩cticas recuperados de la vida de los grupos. Se trata de construir, para ellos鈥. Si el paso de Deleuze y Guattari por Spinoza aporta algo a las pr谩cticas militantes, es la idea misma de 鈥渕谩quinas abstractas鈥 o 鈥渋nstituciones revolucionarias鈥. Nuevos dobles o ensambles que apuntan a sostener, al mismo tiempo, producci贸n deseante y producci贸n social, instituci贸n e insurrecci贸n, creaci贸n de consistencias colectivas a partir de afectos singulares e invenci贸n de formas de vida: las dos caras de la organizaci贸n del infinito.

Es sabido que, a pesar de su amistad pol铆tica e intelectual, la comuni贸n entre Deleuze y Negri no fue total. Negri les reprocha a Deleuze y Guattari no haber completado la actualizaci贸n de la coincidencia spinozista entre multiplicidad y potencia. A su parecer, subsiste en ellos una cierta inconsecuencia, o una angustia que les hace vacilar en su constructivismo. Si bien los autores logran captar las mutaciones del capitalismo de los a帽os setenta, en particular una mayor presuposici贸n rec铆proca entre fuerzas productivas y relaciones de producci贸n y la copertenencia de lo humano y lo maqu铆nico, la cr铆tica apunta a una insuficiencia a la hora de plasmar la coincidencia entre m谩quina t茅cnica y m谩quina deseante. Desde el punto de vista negriano, hay en Deleuze una apor铆a y un punto de par谩lisis pol铆tico, con relaci贸n al deseo productivo spinozista, que provoca una falla en el movimiento de 鈥渙rganizar el infinito鈥.

 

  1. Pr谩ctica

En la medida en que permanece irresuelta, la apor铆a entre potencia y multiplicidad tiende a separar maquinismo y naturaleza. 驴Un doble mal construido? Es lo que parece creer Negri. Sobre todo, a partir de Spinoza, filosof铆a pr谩ctica (1970), la segunda visita que Deleuze le dedica al jud铆o de 脕msterdam. A partir de citas de Hasana Sharp, Negri presenta una lectura de Deleuze sobre Spinoza en la cual la potencia aparece completamente subsumida en una naturaleza que es superficie de composici贸n o etolog铆a. Negri rechaza esta resoluci贸n de la apor铆a deleuziana en favor del polo naturaleza-multiplicidad, y en detrimento del polo potencia-maquinismo, ya que en esta resoluci贸n la etolog铆a renaturalizar铆a lo humano. El 茅nfasis en el plano de inmanencia, imposible de organizar desde afuera, neutraliza el momento productivo porque todo deseo aparece como parcial y transitorio, sometido al juego de las fuerzas presentes en el plano-naturaleza. Al desalojar sin m谩s al maquinismo, la salida etol贸gica pierde su fuerza que consist铆a, precisamente, en concebir los afectos como devenires, la multiplicidad como base de la potencia, la naturaleza como proceso de producci贸n (artificio). Negri se propone corregir los desvar铆os de un doble mal construido en una etolog铆a maqu铆nica, reintegrando 鈥搉o escindiendo鈥 el doble de potencia y multiplicidad en una ontolog铆a constitutiva, capaz de hacer funcionar el deseo revolucionario incluso en los per铆odos oscuros. La filosof铆a pr谩ctica es creaci贸n de disparidades coincidentes, dobles bien hechos, aunque sean dif铆ciles de lograr, tales como los que Negri imagina entre organizaci贸n y acci贸n y entre etolog铆a y pol铆tica. 

Cr铆ticas

El spinozismo de Negri, pol铆ticamente beligerante, no ha dejado de recibir y responder toda clase de cr铆ticas. Puede consultarse al respecto su tercer libro sobre el autor de la 脡tica: Spinoza y nosotros. Pero es quiz谩s en Spinoza ayer y hoy que encontramos al pensador en un estado m谩s f茅rtil y reflexivo, meditando en voz alta en torno a las objeciones que recibi贸. Sobre todo aquellas que afectan a aspectos esenciales de su argumento. Es posible agrupar esas cr铆ticas en dos tipos de cuestionamientos, conectados entre s铆. El primero concierne al tono irreductiblemente afirmativo y voluntarista del discurso de la alegr铆a, y a la ontolog铆a afirmativa de las luchas, mientras que el segundo apunta a la noci贸n de antagonismo, su rechazo al juego de las mediaciones dial茅cticas y, por lo tanto, sobre lo que puede percibirse como su espontane铆smo. En ambos casos, lo que se impugna es la calidad pol铆tica del discurso negriano, su romanticismo o su falta de realismo: sea porque ignora las ambivalencias afectivas de la multitud, o bien porque desde帽a el amplio juego de matices de la lucha institucional.

Hay en las p谩ginas de Spinoza ayer y hoy una evaluaci贸n de estas objeciones, y una serie de aclaraciones negrianas que se puede resumir en tres puntuaciones. Con respecto a la 鈥渄emocracia absoluta鈥, Negri se hace la siguiente pregunta: 驴no ser谩 un subterfugio de tipo voluntarista, que obra como garant铆a extrapol铆tica para eludir el conflicto estructuralmente irresoluble de lo pol铆tico? Al respecto, considera que la propia pregunta parte de un malentendido que es necesario aclarar. Puesto que, para 茅l, la 鈥渄emocracia  absoluta鈥 remite a otro concepto de lo pol铆tico. Otro, con respecto a lo pol铆tico fundado en la soberan铆a y en las clasificaciones de las formas de gobierno. Y, por lo tanto, 鈥渁bsoluto鈥 no califica a un modo de ejercicio del poder, sino 鈥揷omo ya hemos visto鈥 al tejido ontol贸gico de singularidades libres. El malentendido impide valorar el desplazamiento negriano, que apunta a la relaci贸n entre orden jur铆dico y constituci贸n pol铆tica. A partir de su lectura del Tratado pol铆tico, la constituci贸n pol铆tica es concebida no ya como resultado, sino como fuente y motor. Lo jur铆dico, en este concepto nuevo de lo pol铆tico, funciona solo en la medida en que es capaz de abrirse a deseos y pretensiones.

Esto conduce a la segunda puntuaci贸n: ante la cuesti贸n de si no se produce un d茅ficit de realismo en la anal铆tica negriana al deslizarse hacia una cr铆tica de la soberan铆a, y si no resulta insensato asumir una concepci贸n completamente positiva de la multitud, Negri hace un se帽alamiento de reenv铆o a las pr谩cticas. En el terreno de las luchas concretas se inventan y verifican los mecanismos de toma de decisiones que inventan las singularidades libres. La investigaci贸n militante organiza un nuevo concepto de lo pol铆tico en estrecha relaci贸n con la praxis de la multitud. El concepto spinoziano de la pol铆tica, que Negri se esmera en resaltar, aspira a la coincidencia 鈥搕odo lo problem谩tica que se quiera, en esto Negri es un realista riguroso鈥 entre insurrecci贸n e instituci贸n (coincidencia a la que llama 鈥渃omunismo鈥).

Y por 煤ltimo, 驴qu茅 habr铆a que entender con respecto a la objeci贸n seg煤n la cual el problema de la necesaria 鈥渄uraci贸n de las instituciones鈥 equivale a un desfasaje irresoluble con respecto al 鈥渕architamiento鈥 de los procesos constituyentes? 驴Por qu茅 resulta tan tentador sostener una teor铆a de las instituciones sin fundamento en la potencia? Cuesti贸n que supone esta otra: 驴habr铆a que hacer del antagonismo, entonces, un m茅todo restringido, solo apto para per铆odos anormales y breves? El se帽alamiento de Negri, a este respecto, apunta a la temporalidad del conatus como tiempo de la resoluci贸n de conflictos, y a una teor铆a materialista y din谩mica de la decisi贸n. Contra la captura de las instituciones por una 鈥渇ilosof铆a de la historia鈥, propone una noci贸n 鈥揻oucaultiana鈥 de instituci贸n como 鈥減roducci贸n de subjetividad鈥, juego abierto de preguntas y problematizaciones cuyas respuestas son invenciones, nuevos puntos de encuentro entre condiciones materiales de vida y evaluaci贸n libertaria de las alternativas. 

  1. Dentro-y-contra

Deleuze y Guattari escribieron que Spinoza era el pr铆ncipe de los fil贸sofos, el 煤nico capaz de pensar lo impensable: la inmanencia absoluta. Z贸calo de los diferentes planos de inmanencia concebibles por los dem谩s fil贸sofos, que se acercan o se alejan, sin alcanzar jam谩s aquella cumbre. En su defensa de la inmanencia productiva, Negri no denuncia las malas copias de la inmanencia, sino las estafas, los prestigios de pensadores que abandonan la coincidencia entre materialismo y libertad, y falsifican la inmanencia al presentarla como despotenciaci贸n del ser y del pensar, una penosa racionalizaci贸n de la frustraci贸n del deseo, una ret贸rica sutil de finales del siglo XX cuya marca es la difusi贸n de las pasiones tristes revestida de una pretendida virtud her茅tica. 驴Hay c贸mo escapar a esta marca de 茅poca? 驴Es posible reintroducir la inmanencia productiva en la realidad efectiva, o solo queda lamentarse de las p茅rdidas? Negri cree que es perfectamente posible retomar la praxis spinozista en las condiciones actuales y propone un m茅todo para hacerlo: situar cada una de las nociones de su spinozismo dentro de 鈥搚 contra鈥 la realidad efectiva. El propio Deleuze 鈥揺scribe Negri鈥 coloca sus c茅lebres 鈥渄evenires minoritarios鈥 en la historia, en las resistencias. Contra la tentaci贸n de situarse 鈥渇uera de la historia鈥, Negri se propone evitar toda nostalgia, incluida aquella que se declara partidaria del 鈥渧alor de uso鈥. El realismo subversivo no es ut贸pico sino dist贸pico. Ante la vigencia del valor de cambio, solo cabe el acto hist贸rico de la reapropiaci贸n. Por m谩s 鈥渇eo鈥 que suene, el valor de cambio es sustancia social inmediatamente expropiada: est谩 hecha de conocimientos, cooperaci贸n y circulaci贸n. La no-nostalgia abre paso al punto de vista del com煤n como estrategia de expropiaci贸n. Un com煤n que act煤a desde adentro del valor de cambio, y contra la apropiaci贸n privada. Lo que implica tambi茅n una cr铆tica de la apropiaci贸n 鈥減煤blica鈥, siempre al servicio de lo privado. Ambos 鈥損煤blico y privado鈥 operan en base a la medida. La inmanencia del com煤n es la perspectiva del excedente: apertura, producci贸n.

  1. Artesano

Como en ninguno de sus textos anteriores, en Spinoza ayer y hoy, el escritor se presenta como el 煤ltimo fil贸sofo-artesano, estirpe en extinci贸n de pulidores de cristales, orfebres y dise帽adores de dispositivos para rectificar defectos 贸pticos y embellecer la vida. Seguramente sea este oficio, antes que la abundancia de referencias y citas, lo que constituye su m谩s 铆ntima conexi贸n con el jud铆o de 脕msterdam. Y con el de Tr茅veris. Su particular cristal del tiempo, la inmanencia productiva 鈥搇o hemos visto ya鈥, su obra m谩s propia, ser谩 el problema recurrente en las p谩ginas que siguen. De ella se espera una enmienda de las distorsiones 贸pticas y existenciales del nihilismo, hacia una afectividad vinculada con la risa, la lucha y la alegr铆a. El problema de las pasiones est谩 en el centro de cualquier proyecto que remita a la 脡tica. Con Negri se trata de tallar los cristales, siempre dobles, del materialismo: los que permiten la libre constituci贸n del mundo.

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Fuente: Lobosuelto.com