December 29, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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鈥淎l menos treinta personas inmigrantes mueren en un naufragio en el Mediterr谩neo, tres barcos rescatistas est谩n en aguas griegas con 750 refugiados esperando ser acogidos en alg煤n puerto italiano. A pesar del mal tiempo la salida de barcazas de las costas africanas no ha cesado en este oto帽o y en estos d铆as de invierno鈥, seg煤n informaba el diario Clar铆n este 26 de diciembre. Esta noticia, una vez m谩s, nos lleva a plantear la terrible duda de para qu茅 sirven tantas normativas, tantas leyes y tantas declaraciones en defensa de los derechos humanos.

No parecen muy interesados los gobiernos en darle una utilidad real a la Declaraci贸n de los Derechos Humanos tanto en estos casos relacionados con los desastres dram谩ticos de la inmigraci贸n como en otros muchos que afectan a seres humanos que sufren las consecuencias de un sistema perverso como el capitalista. Todo indica que este documento se limita a un repertorio de art铆culos con frases bien construidas de las que los gobiernos hacen caso omiso, aunque se cuidan de disponer de cientos de propagandistas en los diferentes pa铆ses que repiten como cotorras los derechos y beneficios que aparecen en sus art铆culos, para enga帽arnos y alienarnos un poco m谩s de lo que ya estamos.

La Declaraci贸n de los Derechos Humanos fue aprobada el 10 de diciembre de 1948 en Par铆s, traducida a m谩s de 500 idiomas y sus prop贸sitos tienen como finalidad la defensa y protecci贸n de todos los seres humanos. Sin embargo, la efectividad real de sus pretensiones deja mucho que desear, como se pone de manifiesto en el comportamiento de los pa铆ses occidentales y de las instituciones europeas, en todo lo relacionado con el fen贸meno global de la inmigraci贸n.

La actitud 鈥減acifista y humanitaria鈥 que d铆a tras d铆a ponen de manifiesto los gobiernos de los pa铆ses m谩s ricos para que nuestros falsos para铆sos terrenales, con nuestras costumbres y valores, no puedan ser invadidos por 鈥渕iserables y harapientos鈥, es la de levantar fronteras por tierra, mar y aire o al estilo de Poncio Pilatos lavarse las manos con hip贸critas gratificaciones a los pa铆ses fronterizos que obligatoriamente tienen que cruzar las personas inmigrantes para que respondan de manera criminal a este dilema humano.

La inmigraci贸n no se va a detener. La pobreza, la necesidad de escapar de las guerras y de las miserias genera la inalterable voluntad de salir de esos infiernos, de unos territorios en donde la vida no tiene valor, en busca de una esperanza y un futuro para ellos y sus familias.

No puede resultar extra帽o lo que est谩 ocurriendo cuando desde el inicio de las cruzadas all谩 por el a帽o 1096 (siglo XI) continuando por el siglo XV hasta nuestros d铆as no han cesado las invasiones imperialistas de territorios a base de sangre y fuego, esclavizando seres humanos, provocando golpes de estados y guerras en los pa铆ses invadidos, todo encaminado al objetivo de saquear y extraer recursos materiales, emocionales y espirituales, para alimentar la codicia y las ansias ego铆stas de enriquecimiento de quienes estaban y est谩n encaramados en el v茅rtice econ贸mico y social, reyes, esclavistas, feudales, burgueses y mercenarios de toda laya.

El nacimiento, el desarrollo y los 煤ltimos coletazos del capitalismo est谩n caracterizados por un continuo chorrear de sangre humana y sufrimientos que supera en magnitud los atropellos, castigos y expoliaciones de las clases explotadas y oprimidas en otros per铆odos hist贸ricos en los que predominaban formaciones sociales con diferentes relaciones humanas y otros modos de producci贸n de bienes materiales, caso de las comunidades primitivas, las sociedades esclavistas o feudalistas.

La explotaci贸n, el saqueo, las guerras y el movimiento desordenado de personas hacia la muerte no terminar谩 hasta que la humanidad trabajadora construya poderes que tengan por fundamento la defensa de los intereses de los pueblos, y acaben con las dictaduras de las burgues铆as y las oligarqu铆as que actualmente nos gobiernan con sus intereses y valores.

Los procesos, las luchas y las transformaciones sociales que han tenido lugar en la historia de la humanidad y se desarrollan d铆a tras d铆a en los diferentes espacios geogr谩ficos, son buenos ejemplos de que el capitalismo no es invencible. Los procesos de cambio ser谩n m谩s r谩pidos en la medida que el pueblo trabador, como sujeto hist贸rico, en todos los territorios nacionales, regionales y locales, aglutine y construya fuerzas pol铆ticas y sociales con la potencia suficiente para mandar al basurero de la historia a las burgues铆as y a los partidos que las apoyan.

El capitalismo no es un sistema inmutable, perpetuo y definitivo, ni supone el fin de la historia como planteaba Fukuyama. Buena prueba de ello son las crisis que subyacen en sus estructuras a consecuencia de las permanentes contradicciones entre el capital y el trabajo que de modo irremediable ocasionan crisis econ贸micas, productivas, sanitarias y sociales que se suceden cada vez en cortos periodos de tiempo.

Las cosas cambiar谩n cuando el poder obrero tenga la fuerza suficiente para derrotar al al poder de la burgues铆a y sea capaz de establecer unas relaciones sociales y unos modos de vida que aseguren la justicia y la solidaridad para la mayor铆a de la sociedad, y como dec铆a ALLENDE, 鈥渃uando seamos capaces de levantar grandes alamedas por donde puedan caminar los hombres libres鈥.

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Fuente: Asociaciongerminal.org