October 27, 2021
De parte de SAS Madrid
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Cuando finalmente se realice una investigaci贸n oficial sobre la crisis de la COVID-19, la fase actual de la pandemia necesitar谩 un escrutinio tan fino como las anteriores. Es definitivamente la fase m谩s extra帽a y, de alg煤n modo, la m谩s inquietante hasta ahora, sobre todo porque parece que el Gobierno de Reino Unido y buena parte del p煤blico niega colectivamente que sigamos en pandemia.

Hay estad铆sticas que pueden ayudar a corregir dichas fantas铆as. Desde mediados de agosto han muerto de COVID en Reino Unido cada dos semanas la misma cantidad de personas que mueren de manera directa por la gripe en un a帽o: aproximadamente 1.400. Reino Unido tiene una de las tasas de infecci贸n per c谩pita m谩s altas del mundo: cuatro veces m谩s alta que en Alemania, nueve veces m谩s alta que en Francia y hasta 25 veces m谩s alta que en Espa帽a. Reino Unido es un caso extremadamente at铆pico en Europa occidental.

A comienzos de octubre, uno de cada 20 ni帽os en edad escolar hab铆a dado positivo. Ya antes de que llegue el invierno, el Sistema Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en ingl茅s) est谩 luchando para afrontar las hospitalizaciones 鈥搖na de cada cinco camas de cuidado intensivo est谩 ocupada por pacientes COVID鈥 mientras la cantidad de tratamientos retrasados supera los cinco millones.

El jefe ejecutivo de la Confederaci贸n del NHS, Matthew Taylor, dijo el pasado mi茅rcoles: “Estamos al l铆mite”, y solicit贸 a los gobiernos que aplicaran el llamado plan B contra la COVID. Esto implicar铆a en Reino Unido imponer el uso de mascarillas en espacios interiores y escuelas secundarias (la mascarilla no es obligatoria ni en el transporte p煤blico ni en ning煤n otro espacio p煤blico en Inglaterra desde julio), pedir certificados de vacunaci贸n y aconsejar el teletrabajo. Ninguna de estas cosas perturbar铆a significativamente a la econom铆a: nadie quiere un confinamiento.

De momento, el Gobierno no lo har谩, como ha dicho el ministro de Sanidad, Sajid Javid. El primer ministro Boris Johnson dice estar “vigilando de cerca” la situaci贸n 鈥搇o cual le lleva a uno a preguntarse qu茅 ser铆a necesario ver para actuar. Esta actitud complaciente qued贸 ejemplificada por el secretario de salud, Sajid Javid, que hace poco asegur贸 que la tasa de infecci贸n “parece estar bastante estable”. Es como si las enormes cifras absolutas 鈥搈谩s de 40.000 nuevas infecciones registradas por d铆a, que podr铆an llegar a 100.000 en el verano鈥 no importaran mientras no cambien.

La actitud predominante parece ser que, a pesar de la evidencia de lo contrario, la pandemia casi ha terminado, ya no se necesitan las mascarillas (excepto como postureo 茅tico), y la vida debe seguir como antes. Semejante complacencia es entendible entre el p煤blico general a causa del mensaje enviado no solo por el Gobierno, sino por buena parte de los medios desde que las restricciones obligatorias fueron levantadas el “d铆a de la libertad” en julio.

No es una cat谩strofe inevitable

Una de las razones por las que esta aparente indiferencia es siquiera posible es la eficacia de las vacunas. La mayor铆a de las muertes, ajustadas por edad, se dan entre las personas no vacunadas, que est谩n en un riesgo al menos 10 veces mayor. Pero en n煤meros absolutos, la mayor铆a de las muertes todav铆a se da entre personas mayores, incluso aunque est茅n vacunadas. Seg煤n la profesora Christina Pagel, experta en pol铆ticas de salud p煤blica del University College de Londres, un octogenario con dos dosis puede tener cerca del mismo riesgo de morir de COVID-19 que una persona de 50 a帽os sin vacunar.

Adem谩s, la prevalencia y las consecuencias debilitantes de la COVID persistente se est谩n aclarando: se cree que cerca de dos millones de brit谩nicos, y hasta uno de cada siete ni帽os, ya tienen s铆ntomas duraderos, y probablemente muchas personas vacunadas no est茅n protegidas de ese peligro.

Y el mero n煤mero de personas infectadas expande las posibilidades de que surjan nuevas variantes del virus. Ya ha aparecido una variante nueva de la delta llamada AY.4.2. que podr铆a ser ligeramente m谩s transmisible. Nadie sabe cu谩l es el margen para que las variantes se vuelvan m谩s contagiosas o virulentas, pero la mejor manera de evitar ese riesgo es mantener bajo el nivel de contagio.

El Gobierno brit谩nico nos ha empujado a pensar en la COVID-19 como una suerte de cat谩strofe natural por la cual no podemos hacer nada m谩s. Pero, como demuestra el resto de Europa occidental, el dilema nunca fue inevitable. Fue una decisi贸n pol铆tica. Como ha dicho Jeremy Farrar, miembro de SAGE (el comit茅 cient铆fico que asesora al Gobierno) y director de Wellcome Trust, es la pol铆tica lo que le permite  a los representantes conservadores no usar mascarillas en el Parlamento. Se resisten a las medidas de intervenci贸n ligera y bajo coste del plan B porque podr铆an ser tomadas como un fracaso de las pol铆ticas de salud p煤blica y despertar la indignaci贸n de la derecha del espectro pol铆tico.

A pesar de la clara evidencia de lo contrario, el Gobierno brit谩nico todav铆a parece creer que las vacunas, que le ofrecieron un claro salto en popularidad, los inmunizar铆an de la necesidad de hacer nada m谩s.

Convivir con el virus es tomar medidas

Cuando Javid y Kwasi Kwarteng, ministro de Empresas, dicen que debemos aprender a convivir con el virus, tienen raz贸n en un sentido: la trayectoria m谩s probable indica que la COVID-19 no desaparecer谩, sino que se establecer谩 como un pat贸geno end茅mico, como los virus de la gripe. Pero se equivocan profundamente si creen, tal como parece, que esto significa que podemos seguir con la vida como antes de la pandemia.

Durante el futuro cercano, “aprender a convivir con la COVID” deber铆a implicar tomar medidas para prevenir la transmisi贸n 鈥揷omo usar mascarillas en espacios p煤blicos interiores y trabajar desde casa cuando sea posible鈥 y volver a aprobar restricciones temporales si hubiera un salto en los contagios en ciertas partes del pa铆s. Los pol铆ticos populistas no est谩n c贸modos con eso; la pregunta es si el resto de los ciudadanos brit谩nicos se siente c贸modo con la letal alternativa actual.

Enlace relacionado ElDiario.es (25/10/2021).




Fuente: Sasmadrid.org