September 15, 2022
De parte de Lobo Suelto
300 puntos de vista

Tras los resultados del plebiscito del 04 de septiembre, Apruebo-Dignidad debe abandonar la pereza cognitiva y los comodines frecuentados para explicar su 鈥渄errota electoral鈥 bajo la arremetida portaliana. Seg煤n las vocer铆as del nuevo progresismo se habr铆a impuesto el Rechazo en virtud de una abundancia de fake news (鈥渇akesnewsismo鈥). Todo ha sido imputado a una especie de 鈥渢eor铆a del emisor鈥 (Hermes como m茅dium y la traductibilidad) que se habr铆a alzado sobre 鈥渙vejas con cabeza de papel鈥 -poblaci贸n biopol铆tica mediatizada- sin los recursos de una 鈥渁gencia鈥. Incluso el reconocido constitucionalista chileno, Fernando Atria, a prop贸sito de su contribuci贸n en La Constituci贸n tramposa (LOM, 2013) ha elaborado la respuesta m谩s creativa en materia de desinformaci贸n*. Luego de dar una serie de escenarios, precisiones y razonamientos muy explicativos en materias de Fake, Atria concluye, a modo de autocr铆tica, que la eficiencia de la comunicaci贸n pol铆tica del Rechazo -al menos por esta vez- se sirvi贸 de una comunidad de subjetividades con disposici贸n a votar contra el nuevo texto constitucional alcanzando una cifra ins贸lita. Lo anterior sin el menor 谩nimo de subestimar las estratagemas de la derecha chilena y sus sirvientes semi贸ticos, a la hora de masificar los sesgos populares contra la 鈥渞az贸n pol铆tica鈥 y exaltar la necesidad de 鈥渆xpertos indiferentes鈥 en la Convenci贸n a nombre de la politolog铆a d贸cil y la 鈥渕atem谩tica conductual鈥 (El Paradigma Politol贸gico y sus exponentes). 

Es primordial revisar la tesis del 鈥渉elic贸ptero arrojando d贸lares鈥 para comprender 鈥減lebiscitos infinitos鈥, sin desmerecer la inversi贸n del empresariado en 鈥渂anco de datos鈥 y 鈥渆njambres digitales鈥. En suma, el temor inducido existi贸, pero conectar de bruces tal cuesti贸n con la 鈥渂ella mentira鈥 es una analog铆a 鈥渁lgo veloz鈥 para retratar la 鈥渙rfandad hermen茅utica鈥, la carencia imaginal y la regresi贸n positivista de los progresismos de turno -especialmente situados en la demograf铆a del FA. El vac铆o de disputa hegem贸nica del gobierno y las fuerzas transformadoras, abund贸 en la ausencia de narrativas para contrarrestar las 鈥渢ecnolog铆as organizacionales鈥 -positivismo l贸gico- en plena intensificaci贸n del 鈥渃apitalismo acad茅mico鈥 (epistemes y cogniciones del orden). La comunicaci贸n corporativa, y su pastoral publicitaria retratada en el Partido Republicano, amerita una discusi贸n de fondo que se extiende hasta las econom铆as del conocimiento que la industria de la conductas y preferencias ha instalado (algoritmo). Con todo, la conspiraci贸n de las estad铆sticas coludidas, el boicot ante el SERVEL, la manipulaci贸n de rasgos conservadores de la poblaci贸n, el vitri贸l de las redes sociales, no gozan de una solvencia explicativa o una raz贸n prevalente para zanjar las aristas del Rechazo. En plena teolog铆a plebiscitaria la izquierda chilena invoc贸 el manual de Steve Bannon (ex asesor Trump), el pinochetismo enfermizo, la inteligencia americana, el fascismo capilar, y la ignorancia del 鈥減ueblo tonto鈥, que sin embargo fue 煤til en la victoria del 80% (Plebiscito de entrada). Otras voces recusaron el golpismo congresal que, solazado en la raz贸n gubernamental, 15N (2019), y centrado en El Acuerdo por la Paz, habr铆a obstruido las energ铆as de pueblos asim茅tricos, medi谩ticos, hu茅rfanos, o bien, post-populares, feministas, obligando a Boric-Font, y sus aliados de la clase pol铆tica a garantizar la distop铆a de los cuerpos, potencias y movimientos de calle en un acuerdo tan indeseable, como necesario. Toda la cantinela de la alienaci贸n qued贸 al desnudo, o bien, el desconocimiento de los propios intereses de clases del mitificado campo popular (falsa consciencia)

Lejos del dato laxo, el 鈥渜uinto retiro鈥 surti贸 efectos al menos en tres niveles. De un lado, la ausencia de indulgencia ante las necesidades f谩cticas de la ciudadan铆a carenciada y la nula vinculaci贸n pol铆tico-interpretativa (epistemicidio) con el fen贸meno inflacionario bajo la cadena de la sobrevivencia y, de otro, el vac铆o de mediaciones entre el polo institucional y el campo social para movilizar pasiones democr谩ticas. Por 煤ltimo, el silencio argumental sobre un debate en materias de desarrollo y capital humano requer铆a enfrentar la gram谩tica cientificista del experto organizacional. No es casual que bajo este contexto el director de la encuesta CADEM sostuviera -cual programa de computabilidad- que el triunfo del Rechazo estaba cerrado en el mes de Abril (2022). 

El clima hiperb贸lico fue la deriva de algunas potencias ut贸picas, sin indagar en la posibilidad de pueblos post/populares de tipo neoliberal (2019) que han roto todos los contratos con la cadena de la representaci贸n y que tienen potenciales nexos con el campo del rechazo cuando recusan la racionalidad abusiva de las instituciones. Un bloqueo estructural que las izquierdas deben interrogar en su alcance hermen茅utico para descifrar sociabilidades perceptivas y las rupturas fenom茅nicas con la raz贸n partidaria.  

Adicionalmente ello rode贸 al organismo convencional; su (in)comunicaci贸n inicial, a poco andar corregida, y la ausencia de pr谩cticas pedag贸gicas, m谩s all谩 de algunos esfuerzos notables hacia el mundo popular, agravaron una cotidianidad agobiada por la 鈥済uerrilla de precios鈥 y la olla flaca. La dramaturgia domestica de algunos convencionalistas (los usos y abusos medi谩ticos de Rojas Vade por parte de la contra campa帽a derechista); los rituales despreciativos hacia los s铆mbolos de la comunidad nacional, so pena de su conservadurismo ancestral y retr贸grado. Todo redund贸 seg煤n Atria (El Desconcierto) no s贸lo en problema de gesti贸n y coordinaci贸n, sino 鈥渆n un escrito para una asamblea de estudiantes鈥. El Rechazo del Rechazo, con su ausencia de 鈥渕agnanimidad鈥, hacia las opiniones difusas y la denigraci贸n de las corrientes del polo social dem贸crata, incluyendo aquella demograf铆a de inspiraci贸n probadamente neoliberal, mediante la agitaci贸n discursiva dist贸pica, abandonaron los aprendizajes de la teor铆a (post)hegem贸nica, agravando la 鈥済uerra de posiciones鈥 en favor de la 鈥渃omisi贸n de expertos鈥 y sus econom铆as del conocimiento.

La vocaci贸n est茅tico-medial hizo una lectura molar de los intersticios del mundo popular y sus distintas modulaciones de nihilismo o partitura institucional. En suma, en vez de aparecer como una cruzada vigorosa, el texto soberano devino en un ofrecimiento bullicioso ante la vida cotidiana de una ciudadan铆a esquilmada en sus 鈥渕odos de existencia鈥 y fuertemente tributaria de la concentraci贸n cognitiva de la hiper industria cultural. Y s铆, nuevamente, sobre tal base la comunicaci贸n corporativa no vacil贸 en viralizar descoordinaciones, guerrillas identitarias, y fricciones de una Convenci贸n in茅dita en la historia de Chile. Todo ello ha dado paso para que nuestro 鈥渆nsayismo olig谩rquico鈥 y sus halcones celebren un pa铆s que rechaz贸 el caos constituyente 鈥攁 lo largo de todas sus regiones sin excepci贸n y de m谩s de un 90% de las comunas. Un texto que seg煤n 鈥淎marillos por Chile鈥, en vez de expresar acuerdos transversales, resume un 鈥渆sp铆ritu refundacional y maximalista鈥. 

Tras este ambiente excepcionalista, las marginalidades medi谩ticas padecieron los sobre sueldos de asesores y jefes de gabinete de Apruebo-Dignidad, que la derecha supo gestionar mediante sus editores, haciendo que la ciudadan铆a no s贸lo apuntar谩 al 1% (superricos) que absorbe el 40% de ingreso nacional, sino a un 鈥減rogresismo de boutique鈥 (mesocracia de la reforma). Y ello implica abrir un debate sobre la irrupci贸n de nuevos estratos y subjetividades producidas por la integraci贸n a circuitos educacionales superiores, de consumo, de monetarizaci贸n, de propiedad, de status, de circulaci贸n de signos y de formas de vida bajo el capitalismo de riesgo. Todo en medio de una poblaci贸n (50%) que, al margen de una alarmante marginalidad en el mercado del trabajo, apenas alcanza los $ 450.000 mensuales.

A la saz贸n la votaci贸n progresista se ha visto reducida cada vez m谩s a grupos con  mayor educaci贸n, ingresos relativamente altos, ethos liberal-mesocr谩tico, y un  programa civilizatorio que va desde un feminismo radical -sin traducci贸n en el campo popular- hasta un 鈥渆cologismo gal谩ctico鈥, quedando la mayor铆a  de los segmentos con menos a帽os de escolarizaci贸n y menor inclinaci贸n al ethos posmoderno (portaliano-queer) dentro del campo de atracci贸n de las fuerzas opuestas al 鈥榞obierno transformador鈥. 

El desprecio que cierta izquierda no pudo disimular por esa muchedumbre supuestamente desclasada, esto es, 鈥渇achos pobres鈥 que desviaron el voto hacia el 鈥渞iquer铆o鈥, revela una pulsi贸n de superioridad moral que, de variadas  maneras, se expres贸 tambi茅n en el  lenguaje de la negaci贸n frente a aquella otra parte del 鈥減rogresismo neoliberal鈥 (鈥淐oncertaci贸n bifronte鈥) que insist铆a en valorar el potencial gradualista de los nuevos estratos que buscan integrarse a los c贸digos y pr谩cticas culturales de nuestro capitalismo perif茅rico. Bajo este contexto, tal 鈥減rogresismo鈥, de tibio reformismo, no hizo m谩s que intensificar sus alianzas e intereses con el gran empresariado y obr贸 como una feroz 鈥済uerrilla de retaguardia鈥. 

El texto que prim贸 鈥攄e modo impl铆cito o expl铆cito鈥 entre las vanguardias del Apruebo y que anim贸 tambi茅n al n煤cleo de la Convenci贸n Constitucional, mantuvo relaciones oscilantes con la revuelta del 18-O (2019), develando una distorsionada visi贸n express del proceso pol铆tico. Aqu铆 se impuso la idea de que los procesos pueden ser modificados (ex nihilo) por la potencia de los derechos sociales como 鈥渓eyes de bronce鈥, sin tener que pasar por el duro camino de los ires y venires, 鈥渟urfeando鈥 los complejos eslabones de la articulaci贸n, la inercia de las burocracias, la tenacidad de las elites, las opacas e infinitas resistencias de las infraestructuras del poder, distinci贸n y cultura. Tal visi贸n contribuy贸 tambi茅n al reimpulso de los expertos y sus filiaciones corporativas que han recusado la elocuencia transformada de Apruebo-Dignidad. Ello ayud贸 a exacerbar 鈥減asiones tristes鈥 que se expresaron en la cancelaci贸n del tiempo del tiempo imaginal. Y no a dudar, nuevamente ello conmin贸 a los demonios del capital con todo su poder铆o incidental, pastoral, corporativo, pero en ning煤n caso al rev茅s. 

El relato octubrista vuelve una y otra vez a plantear su estrategia de ruptura y despliegue destituyente contra la mitolog铆a del 鈥渕ainstream modernizador鈥. Ciertamente estuvo tras el jaque a la gobernabilidad en los d铆as de octubre de 2019 cuando moviliz贸 la consigna de la renuncia presidencial y empuj贸 una asamblea popular, in茅dita y excepcional para la historia de Chile. El controvertido acuerdo del 15-N inaugur贸 el cauce institucional hacia una nueva carta fundamental a trav茅s de la Convenci贸n Constitucional que la derecha mir贸 con terror de alta mar una vez que obtuvo el 20% de los votos. Al comienzo se intent贸 desbordar esot茅ricamente este organismo desde una mayor铆a bien ganada, que se deb铆a a un orden reglado con las minor铆as, pero que agudizaba las furias reaccionarias de nuestros pastores. Luego del lirismo, las cosas fluyeron meritoriamente, con aportes innegables y plazos bien logrados, pero las cartas estaban echadas y la relaci贸n entre Convenci贸n y Apruebo-Dignidad derram贸 un ambiente incontrolable. 

Por fin el us贸 del 鈥渙ctubrismo express鈥 (necesario de suscribir por su riqueza cr铆tica, aunque no siempre interrogado en su econom铆a pol铆tica) como un recurso para disuadir el voto del Rechazo. Desde marzo (2022) al 鈥済obierno transformador鈥 le ha faltado creaci贸n pol铆tica, narrativas, convicci贸n, disputa hegem贸nica, metaforizaci贸n e interacci贸n con el mundo popular. La derrota fue eminentemente pol铆tica y se expres贸 en el 鈥渂icameralismo psicol贸gico鈥 del oficialismo que agrav贸 las condiciones de la Convenci贸n y exalt贸 debilidades ante los discursos de la t茅cnica (industria de las estad铆sticas y elencos adoctrinados en las magnitudes de la pol铆tica p煤blica). 

Hoy ya es tarde. En los 煤ltimos d铆as, asesores de palacio y jefes de gabinete concitan por las redes sociales a los expertos de los Think Tank y la vieja gobernabilidad cifrada en par谩metros de crecimiento reverbera en sus credenciales tecnicistas. El asalto de la post-concertaci贸n, de sus tecnopols, de especial fuerza en el caso del PS, ya es un hecho consumado y prolifera un nuevo coro que refuerza la soberan铆a managerial y la 鈥渆pistemolog铆a del despojo鈥. Con todo el proceso de los barones concertacionistas abrir谩 otros espacios para la acci贸n pol铆tica. Pero ello ocurrir谩 bajo el dictum de las m茅tricas y una nueva divisi贸n del cuerpo social consumado en aquello que Villalobos-Ruminott ha llamado un nuevo 鈥減acto juristocr谩tico鈥 (2021). Qui茅n sabe, quiz谩 en la larga duraci贸n, el 04 de septiembre abri贸 una 鈥済radiente鈥 que perpetuar谩 la fragilidad institucional de humanidades moribundas. 

Temuco, septiembre




Fuente: Lobosuelto.com